Contestación

2 09 2006

Para C. H. 

En cierto país obtuso, prohibieron los conciertos, los instrumentos musicales, los músicos callejeros, los discos, los nigth-clubs, las discotecas. Prohibieron los archivos de audio, las fonotecas, las melodías para teléfono móvil, la música de cine y televisión. Prohibieron cantar y silbar, tararear o dar palmas.

A la mañana siguiente, en medio del silencio sepulcral que se abatió sobre aquel país imbécil, se oyó de pronto el tiroteo provocado por un pelotón militar que perseguía al primer jilguero por la plaza que había frente al palacio presidencial, en el inútil intento de acallar su canto.

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