Fe de Ratas

24 11 2007

En la página de mis memorias dedicada a mi encuentro con la rata, donde dice “miedo” debe decir “asco”.





Advertencia

21 11 2007

Esto no es un relato de ficción. Es una noticia. Obedece a un peligro real que se cierne sobre ti si vives en Las Palmas de Gran Canaria o sus alrededores. Ten mucho cuidado el próximo jueves 29, a las 21:00, sobre todo si pasas por la zona de Vegueta o Triana. Allí, junto al Guiniguada, en el número 2 del pasaje de San Pedro, en el patio de la sala Cuasquías, habrá una presentación de La noche de piedra (La iniquidad I), con el poeta y crítico Antonio Becerra y el editor Jorge Liria.

Pero lo más peligroso, es que habrá música en vivo. Mucha música y de la buena, con Javier CerpaBeatriz Alonso (quienes estrenarán temas de su próximo trabajo), el timplista Germán López, Manuel Estupiñán y José Manuel Pérez, el ‘Patillas’. Añade a esto que habrá barras abiertas y ya tienes un verdadero cóctel molotov para tu fruición.

Por lo tanto, ya sabes: Si estás dejando de beber, no vayas. Si estás dejando de escuchar buena música, no vayas. Si estás dejando de leer, no vayas.  Si tu relación sentimental pende de un hilo y una noche de juerga puede ser la gota que colme el vaso, no vayas (o bien, ven con tu pareja: quizá caer en esta tentación juntos ayude a solucionar el asunto).

En todo caso, si vienes, nada podrá evitar que disfrutes de la música y la compañía. Y, por otro lado, es probable que te líes y te den las tantas, porque se trata de un jueves (un viernes chico) y aunque el acto propiamente dicho acabe pronto luego hay otro concierto a medianoche y te encontrarás con un montón de gente conocida y las copas son el diablo y ya sabes cómo va (aunque, eso sí, la organización del evento se ofrece a firmar justificantes para que el público asistente pueda entregarlo a sus jefes y excusar ese potencial malestar que podría no permitirle rendir lo necesario al día siguiente en el trabajo). Además, para colmo de males, el acto es abierto y no hay manera de que te libres porque no se te haya invitado oficialmente.

Así que tú verás. Yo cumplo avisándote. Ten mucho cuidado. Jueves. 29 de noviembre. 21:00 Horas. Cuasquías. San Pedro, 2. La noche de piedra (La iniquidad I). Música en vivo. Guerra avisada no deja muertos.





Vuelve Matasombras: I Memorial Dolores Campos-Herrero

17 11 2007

Matasombras regresa, después de un largo paréntesis, al patio de la sala Cuasquías y lo hace con un homenaje a una de las personas que mayor vinculación tuvo con el espacio y ayudó a desarrollar con su entusiasmo las jam sessions de microrrelatos. La cita es el lunes 19 de noviembre en el pasaje de San Pedro, a las 20:00 h.

A partir de esta temporada la habitual jam session de microrrelatos recibirá el nombre de la escritora. En este primer memorial, en el que se leerán algunos microrrelatos de Dolores Campos-Herrero -auténtica maestra de lo hiperbreve- y contará con la presencia de Marisol y Chus Campos-Herrero, sus inseparables compañeras, participarán la actriz Sara Guerra, el periodista Míchel Jorge Millares y los escritores Judith Bosch, Santiago Gil, Pepe Noel Olivares, Emilio González Déniz, Ángeles Jurado, Luis León Barreto, Juan Carlos de Sancho y Rosario Valcárcel. Asimismo, está prevista la asistencia de algunos de los alumnos de los talleres de escritura creativa que Dolores Campos-Herrero impartía. La convocatoria tiene carácter abierto y la coordinación de Matasombras invita a participar en la misma a todos aquellos escritores que cumplan con las exigencias formales de los microrrelatos (obras narrativas de menos de doscientas palabras), además de, en este caso, formar parte de la obra de Dolores Campos-Herrero o referirse a su particular universo literario, así como a aquellos lectores y amigos que deseen rendir homenaje a la escritora que tanto se implicó con este proyecto y tanto nos dio, leyendo algunas de las muchas minificciones que forman parte de su obra.





Pecados por cometer

12 11 2007

-Ser un hombre mejor -dijo el viejo, apoyándose en la barra- es, por una parte, ser un hombre realizado, y, por la otra, ser un hombre honesto. Para ser un hombre honesto es necesario evitar hacer o pensar aquello de lo cual puedas avergonzarte ante ti mismo.

Paró un instante de hablar, para seguir con la mirada el taconeo de una joven de firmes andares que acababa de pasar en dirección al comedor y, tras tomar un sorbo de vino, prosiguió, diciendo:

-Pero, en ocasiones, para realizarte, debes abrir las puertas a actos o pensamientos deshonestos. Así que, en realidad, es imposible ser un hombre mejor. Se es el hombre que se es durante todo ese tiempo que llamamos vida. Después ese tiempo se acaba y tanto da que no te hayas realizado como que hayas sido deshonesto contigo mismo. Uno sólo puede liberarse de los pecados que ha cometido. El pecado que nunca cometiste, será siempre un pecado por cometer.

            

Gutav Klimt. Desnudo.





Si uno no quiere

10 11 2007

No es que me odie a mí mismo. Sin embargo, tengo que reconocer que últimamente no me caigo muy simpático. Suelo quedar en verme en el centro y me dejo colgado. Me hago llamadas telefónicas a altas horas de la madrugada sólo para estorbarme el sueño y, cuando me cruzo conmigo mismo en el pasillo, tiendo a poner el codo o a intentar un traspiés. Me hago faenas de todo tipo, como contar en público lo de mis hemorroides o lo de aquel gato que atropellé sin compasión, con la excusa de evitar un accidente.

A veces la confrontación se hace inevitable, y me echo en cara las iniquidades de las que me sé culpable, haciéndome a bocajarro las preguntas más comprometedoras: ¿Es que te costaba mucho llamar a Beatriz aquel sábado del 98 en que sabías que se estaba rompiendo el alma de dolor? ¿Cuándo vas a devolverle a Luis los cincuenta euros que le debes desde el año pasado? ¿Por qué no dejas ya de acostarte con Lucía? ¿No ves que podría ser tu hija? Y, sobre todo, ¿cómo fuiste capaz, pedazo de imbécil, de dejar escapar a Marta, que es la única mujer que te ha querido y te querrá, la única que realmente ha valido la pena en esa mascarada tibia que tú denominas pomposamente “mi vida sentimental”?

En ocasiones, incluso, me robo el dinero que me queda para el taxi de vuelta a casa a las tres de la madrugada, cuando ya estoy completamente borracho, y me obligo a recorrer kilómetros y más kilómetros por la larga avenida que bordea la costa, entre el ruido del mar y el de los autos que pasan enfebrecidos. Es entonces cuando tengo las peores discusiones, porque me rebelo contra los ataques y entablo largas luchas que suelen acabar en episodios de violencia física y, cualquier noche de éstas, nos acabarán llevando, a mí y a mí mismo, a caer hacia el asfalto, justo cuando pase un camión.

Y no es que me odie a mí mismo. Pero la idea de continuar conviviendo conmigo hasta lo que se suele considerar una edad razonablemente longeva se me antoja en los últimos tiempos de una crueldad intolerable. Por eso escribo esto aquí y ahora, por si en una de éstas ocurre una desgracia. Para que todo quede en orden. Para que no se culpe a nadie.





ECO

10 11 2007

          Siempre sucede lo más secretamente temido.
Cesare Pavese. El oficio de vivir.

Porque amar es una responsabilidad que ya no está dispuesta a asumir, decide, para evitar nuevos sufrimientos, protegerse contra ellos.
Tiene veintitrés años. Es joven y hermosa. Siempre habrá alguien dispuesto a acompañarla unas horas o unos días. Pero no volverá a confiar nuevamente en ningún hombre; a amarle o a compartir su dolor y alegría; a preocuparse por, o a sentir con él.
Pasan los días arrastrando a los años, y llega la mañana en que en la imagen que le devuelve el espejo no hay ni juventud ni hermosura.
De pronto, recuerda vagamente a uno de sus amantes de antaño. Aquél que le pidió que le permitiera estar siempre junto a ella y a quien alejó concienzudamente, desdén a desdén, desprecio a desprecio.
Por un instante, le echa de menos y no puede evitar que su cuerpo sienta nostalgia de él y diga su nombre en voz alta.
El eco de las habitaciones vacías le responde.





Seriedad

9 11 2007

Hay un hombre que compra sonrisas. Lleva meses recorriendo la ciudad con un maletín, abordando a todo aquel ciudadano sonriente y ofreciéndole una importante cantidad de dinero por su sonrisa. Pasado un rato más o menos largo (dependiendo de edad, clase social o educación) el hombre se va, llevando en su maletín la sonrisa del ciudadano, que, algo más acomodado, aunque ahora muy serio, se dirige a hacer un depósito en el banco. 

Poco a poco, el hombre que compra sonrisas (que, por cierto, en sus ratos libres, dirige un banco) va apropiándose de todas las de la ciudad. Llega un momento en que la gente vende la sonrisa del abuelo, la del bebé o, incluso, la del hijo aún nonato. Al fin, un día los habitantes se despiertan sin una sola sonrisa y deciden hacer algo. El concejo municipal se reúne en el banco con el hombre que compra sonrisas y le propone comprarlas nuevamente y devolverlas a sus legítimos propietarios. El hombre responde que lo haría gustoso, pero ya no están en su poder. Las ha deshidratado y vendido a una cadena de televisión nacional, para insertarlas en sus programas humorísticos.

El concejo sale cabizbajo y serio y da la mala noticia a los ciudadanos.

El hombre les mira desde la ventana de su despacho, abre su caja fuerte, donde están todas las sonrisas que ha comprado, de la primera a la última. Las contempla y se siente satisfecho. Ahora, en la ciudad, todos son personas serias; personas dignas de crédito.

Escher. Oeil, 1946

Escher. Oeil. 1946.








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