Persistencia

19 01 2008

Lo mató porque lo detestaba y no soportaba pasar en su compañía cuarenta horas de cada semana.  No resultó difícil. Simplemente, practicó algunas modificaciones en el mecanismo de seguridad del andamio. Todos pensaron que había sido un accidente. Pero las cosas no resultaron ser como él había esperado: Desde que lo liquidó, no consigue librarse de su presencia. Ni siquiera los fines de semana.








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