Lectores de lujo

3 03 2008

Esta entrada tiene como fin agradecer a algunas personas su buena disposición, pero, también, presumir de conocerlas y de los buenos ratos que pasé entre ellas. La escritura proporciona normalmente muy malos ratos, así que cuando nos da algún motivo de satisfacción, lo lógico es compartirlos contigo, lector.

El viernes 29 de febrero tuve la inmensa suerte de participar en un encuentro con los alumnos de la clase 4º A de la E. S. O. del I. E. S. Teror a propósito de Tres funerales para Eladio Monroy.  Capitaneados por su profesora Toñi Ramos, amiga entrañable y una de las personas más cultas que conozco (y conozco a muchas).

Durante dos horas largas (que a mí se me fueron volando) los alumnos hicieron fuego graneado sobre este pobre escribidor con preguntas sobre los mecanismos de la novela negra en general, Tres funerales en particular y el género breve. Además de los literarios, salieron a relucir asuntos como el machismo, la violencia, las estructuras de clase y la relación ficción-realidad, tratados por ellos desde una perspectiva muy madura e inteligente.

En ese encuentro pude constatar una vez más una idea que me ronda por la cabeza últimamente y que contradice cierto prejuicio que suele materializarse en frecuentes opiniones de padres, educadores y otras personas con las que trato. Tal prejuicio se refiere a la poca disposición de los jóvenes hacia la literatura. Yo no puedo certificar eso de que los adolescentes de hoy “están abobados” por culpa de la tecnología y otros males. No digo que no estén enganchados (igual que algunos adultos, entre ellos  yo mismo y, probablemente, tú) a Internet, al Messenger y a otros demonios de nombre anglosajón y arterias electrónicas. Pero eso no quiere decir que no lean, que no reflexionen, que no se interesen por la cultura.

De hecho, en el I. E. S. Teror me encontré con jóvenes que habían hecho interesantes lecturas de mi trabajo, realizando, en algunos casos, análisis muy finos con un gran espíritu crítico. Cabezas muy bien amuebladas que, muy probablemente, merezcan un mejor material sobre el que trabajar que mi novela. Por otro lado, habían leído a autores como Cortázar y Monterroso y sentían un gran interés teórico por el microrrelato, tendencia que muchos autodenominados ‘críticos’ aún no entienden en absoluto. Sospecho que la excelente labor docente, casi activismo intelectual, de Toñi Ramos tiene mucho que ver en este interés.

Quizá justamente ahí está el germen que ha dado ese maravilloso resultado: la presencia en el aula de una persona formada e informada que cree en las personas con las que está tratando y les permite mostrar sus aptitudes, que, por cierto, no son pocas. Muchos de esos padres y educadores de los que hablaba más arriba, probablemente no se han percatado del estupendo potencial que tienen ante sí.

Bueno, esta entrada tal vez ya se está haciendo larga. Ya sabes, si eres habitual de este blog, que lo mío es el cuento y cortito cortito cortito. Pero la ocasión, creo, merecía esta entrada.

Gracias a Toñi, Gregorio e Isabel por su abrumadora hospitalidad y su apoyo logístico. Y, hablando de apoyo logístico, gracias a Gonzalo por el kit de supervivencia, que ha motivado que me olvide de mi báscula por unos días.

Gracias también al centro por su obsequio de los Ensayos completos de Montaigne, uno de esos textos que te ayudan a convertirte en una persona mejor.

Last but not least,  gracias a los chicos y chicas de 4º A de E. S. O. del I. E. S. Teror, tan curiosos e inteligentes, por soportarme durante trescientas y pico páginas y acogerme, además, una mañana. Espero no tener que esperar cuatro años a que la ocasión se repita.  

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