El día de la verdad

5 03 2008

En cierta ocasión fue instituido en mi país el Día de la Verdad. Sólo se celebró esa vez y, hechas las oportunas averiguaciones, las autoridades lo abolieron inmediatamente. Ese día, los trabajadores confesaron a sus jefes que trabajaban lo menos posible. Y los jefes confesaron que sus plusvalías permitían estos y cualesquiera otros holgazaneos. Los maridos declararon a sus esposas lo poco que las deseaban ya, lo gordas o flacas que se habían puesto, lo mucho que les gustaba la vecinita de turno. Las esposas respondían que no soportaban su aliento, que no disfrutaban desde hacía mucho del sexo con ellos, y detallaban (con referencias a edad, atributos y pericia sexual) infidelidades habidas o soñadas. Los adolescentes se declaraban a sus profesoras. Los profesores explicaban a sus alumnos quiénes de entre ellos podían considerarse favoritos y quiénes insoportables. Los bancos tuvieron que cerrar a media mañana, cuando sus empleados y directores explanaron a los clientes sus métodos para amplificar la usura. En pocas horas, las ciudades se sumieron en un desorden de gentes que se insultaban y agredían o se abalanzaban unas sobre otras en el desencadenamiento de un deseo contenido durante años. Las fuerzas del orden hicieron su aparición, pero ordenaron poco, porque no consiguieron disimular su miedo y nadie hizo caso a sus indicaciones. Amistades de años, familias extensas, acuerdos comerciales, clubes sociales y cordiales relaciones entre colegas de oficio se rompieron para siempre al filo de mediodía.

Al día siguiente, para salvar a la nación del caos, fue instaurado, por Real Decreto, que entró inmediatamente en vigor, el Día del Olvido.
Yo no te encontré el Día de la Verdad. Te busqué, pero no apareciste. Supe, por tus amigos, que andabas escondiéndote de mí. Por eso me di cuenta de que era mejor esperar al día siguiente. Entonces aproveché para olvidarte.


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15 responses

6 03 2008
lisandrorodriguez

Claro, ahora entiendo porque tenemos nosotros 365 días de mentiras y memoria histórica.
Para que el caos sea…distinto.

6 03 2008
Carlos de la Fé

Por buscarle un fallo diré que lo que no me convence es el título. Como estoy muy tonto últimamente y no hago más que tararear boleros y cosas así, se me ocurre “El día que me quieras”, pero nomás por joder; más que nada porque me encanta como va subiendo de intensidad y de “Verdades” hasta el final, hasta la frase final.
Pero espérate a mañana y ya se me habrá olvidado.

6 03 2008
Alexis Ravelo

Gracias por pasarse por aquí. Lisandro: vi tus nuevos textos, pero no me dio tiempo de comentarlos. Cada vez se te ve más en la onda. Enhorabuena.
Maldini: sigo esperando un libro tuyo. Y ya van como 16 años. Así que no me importa esperar a mañana, hasta que se te olvide. jejejejejejeje. Te quiero, mamón.

6 03 2008
Lucía

“Si tras el Día del olvido, aún
me recordaras, te diría que no
me escondía de ti , que
solamente escuchaba con
embeleso las palabras de amor
de uno de mis alumnos favoritos”.

6 03 2008
Alexis

Qué bueno, Lucía. Qué momentazo.

7 03 2008
begoña

Quizás ya está pasando, porque cada vez somos más sinceros y no nos damos cuenta muchas veces del daño que podemos causar.Un beso

Ahh! soy bego a mujer de lisandro.A ver si nos vemos para tomar un cafelito y hablar de la nueva faceta de mi marido !!que fuerte!! estoy asombrá

7 03 2008
Alexis

Ya supuse quién eras. jejejeje. La verdad es que le ha dado fuerte. Eso mola. Pero también es peligroso. De la música se come mejor. jejejejejeje. Pero tiene madera, ¿no?
Para lo del café, a ver si sacamos un hueco. Un besote, guapa, que hacía tiempo que no teníamos contacto.

7 03 2008
Lisandro

¿Que de la música se come mejor? (¿Será gracias a Toñín?)
Yo me alimento de leerlos a diario, de sus comentarios que me llenan hasta re-saciarme y del sueldito que saco día a día en mi (a ver si no me espían) aburrido trabajo.
Gracias super Alexis por tus comentarios y gracias mi niña linda por tu apoyo incondicional.

Al cafelito me apunto, y a unas cervecitas tb.

7 03 2008
Imán

Me escondí por temor a descubrir en ti lo que prefería no saber. Pero el cobarde decretazo nos salvó del posible desamor. Lástima que también del amor posible.
Ahora sólo me queda una duda que no consiguió quitarme el Día del Olvido oficial: ¿por qué ninguna adolescente se declararía a su profesor?

7 03 2008
Alexis

Hermoso giro y hermosa reflexión, Imán. Este tipo de comentarios hace que los textos estén vivos.
En cuanto a tu duda, en el caso de mi cuento, te aclaro que eso no ocurrió por un mero problema técnico que atañe al ritmo. En cuento contemporáneo se escribe contra el tiempo y uno confía en que el lector añada lo que uno sólo tiene posibilidad de apuntar desde la sugerencia.

8 03 2008
Jose

Esto… que a mí me cogió despistado y salí a la calle el día del olvido creyendo que aún era el día de la verdad (no suelo leer los boletines oficiales). Todavía tengo el cuerpo y el alma lleno de moletones, me dieron por todos lados. La próxima vez avisen de los cambios de día por favor. Bueno voy a seguir con mis curas y a ver si logro olvidar. Un abrazo.

8 03 2008
Dina

¿Dónde estaría yo para decirle cuatro cosas a más de uno y más de un millón a la única persona que amé? ¿Me quedaría dormida y hoy (día del olvido) no me acuerdo?

Besos.

8 03 2008
Alexis Ravelo

Esos son los incovenientes de no hablar cuando es el momento de hacerlo.

9 03 2008
Dina

Qué caos. ¿Y qué me dices de las verdades no dolorosas? ¿Qué pasa con aquellos que guardaban dentro confesiones maravillosas e indecentes y que nunca se atrevieron a decir o esperaban el momento adecuado? ¿Qué les pasó ese día de la verdad? ¿Es que ese día de la verdad, sólo floreció lo peor de cada uno?

(Demasiadas preguntas para una mañana de resaca, ja).

Besos (con calcetines blancos hasta las rodillas, jaja).

9 03 2008
Alexis Ravelo

Probablemente también hubo esas situaciones, esas verdades hermosas que se guardaban, por timidez o miedo. Pero sabes de mi habitual pesimismo y que suelo utilizar el lado malo de las personas como material de trabajo. Tal vez porque pienso que enfrentándonos a lo malo de nosotros mismos, tal vez haya posibilidad de hacernos mejores tras el minucioso desorden que sobrevendrá a la caída de las máscaras.
(Espero que no sean demasiadas respuestas para tu mañana de resaca, ejejejeje).
Besos, niñita de los calcetines blancos (¿me permites añadir una falda de tablas y unas coletas con lacitos rojos a la descripción? jejejeje).

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