MAGIA DE LOS LABIOS

8 03 2008

Le basta el desdén. Por eso no la escucha cuando le escupe insultos inimaginables, frases furiosas que contienen, en cada palabra, una vejación; él prefiere recibir cada sílaba y ponerla en sus propios labios, para convertirlas luego en besos que vuelan hacia ella.

 

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