Justificación de la existencia

1 10 2008

Nunca tendré hijos que dulcifiquen mi carácter y me colmen de orgullo.

Ni seré aclamado por las masas en las amplias alamedas.

Nadie contará mis hazañas en largos poemas épicos o floridas biografías.

Esta raza de mediocres conmigo se acabará.

No amasaré fortunas especulando en la Bolsa.

Ni salvaré a mi país de la invasión extranjera, del desorden interior.

Nadie pondrá flores cada año sobre mi tumba.

Mi paso por el mundo pocas huellas dejará.

Nunca ganaré millones y fama.

Ni me dedicarán su tiempo críticos, comentaristas o telediarios.

Nadie se percatará de haber compartido alguna vez el aire conmigo.

Todo lo que de hombre tengo, en podredumbre dará.

Pero nada importa,

                              porque, una mañana, al despertar, descubrí

                              que habías dormido junto a mí.





Tres funerales, segunda edición

1 10 2008

Eladio Monroy continúa metiéndole el dedo en el ojo al personal. Por ahora sólo lo sabemos tú y yo, así que, esta vez, sí que puedo compartir contigo una primicia.








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