La mariposa

5 11 2008

Cuando la informaron de los desastres meteorológicos neoyorquinos, la mariposa se preocupó mucho. Envió telegramas de disculpa y se hizo el firme propósito de estarse muy quietecita allá, en su jardín asiático. Y así lo hizo. Se posó sobre una amapola. Se mantuvo imperturbable. Nadie se preocupó de poner en su conocimiento la desaparición de un iceberg en Groenlandia. 








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