Cuento para leer por la noche

5 12 2008

 

Al fondo del pasillo hay una puerta condenada que, al parecer, da a un antiguo trastero. Ya estaba así cuando nos mudamos a la casa.

Nunca hemos querido abrirla para averiguar qué esconde.

Cada noche, a las tres en punto, procedente del otro lado de la puerta, se oye el llanto de un niño.








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