Cuento para leer por la noche

5 12 2008

 

Al fondo del pasillo hay una puerta condenada que, al parecer, da a un antiguo trastero. Ya estaba así cuando nos mudamos a la casa.

Nunca hemos querido abrirla para averiguar qué esconde.

Cada noche, a las tres en punto, procedente del otro lado de la puerta, se oye el llanto de un niño.

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14 responses

5 12 2008
Dulce

Odio las historias de miedo con niños (quieres jugar con nosotras…para siempre???) y las condenadas puertas cerradas que dan tanta rienda suelta a la imaginación retorcida (la habitación de Rebeca en Manderley), pero me encantan las fotografias de puertas a la calle, preparadas para que alguien salga (o entre) con toda su felicidad soleada. Pasa, pasa, niño lloroso, soy la abuelita…o el lobo.

5 12 2008
Toñi Ramos

” Jamás debi asomarme al cuarto prohibido . Mi padre me lo advirtió . Ahora me toca llorar eternamente.”

5 12 2008
Ella

En esta vida hay muchas puertas cerradas que tememos abrir, pero aunque no las abramos, siempre nos llegan, de una forma o de otra, los secretos que tras ella se guardan.

5 12 2008
Lunática

“Ya es de noche. En invierno, anochece pronto y la niña que soy y que tú sabes, tiembla de miedo, siente frio, pero se atreve y abre esa puerta…
Y allí, no te encuentra.
¿Ahora entiendes el porqué de ese llanto?”

6 12 2008
Maldini

¿Y por qué no “puerta tomada”? U otra Vuelta de Tuerca…

Tú sigue así, y no me dejarás elegir por exceso de cantidad y calidad y, al final, la culpa será mía, como siempre, y te quedarás fuera, y empezará la polémica, y me haré rico a consta tuya.

¡Condenada puerta!

6 12 2008
Alexis Ravelo

Gracias por las nuevas versiones y las explicaciones. Se agradece mucho que pasen por aquí, sepan cuánto.

Carlos, no diste ninguna en el clavo, todas en la herradura (claro está, yo me movía). jajajajajajjaja. La referencia es “La puerta condenada”, de maese Julio Cortázar. Ya ves, te acercaste. jajajajaja Un besote, hermano.

6 12 2008
elena villamandos

EL PATIO DE AL LADO

Sucedió hace unos años. Vivíamos en un cuarto piso junto a una explanada, un pequeño y sucio terruño en el que nunca terminaban de decidirse si edificar o no. Después de comer me gustaba cerrar quince minutos los ojos y abandonarme en ese dulce adormecerse del mediodía. De pronto, en medio del silencio de la casa, escuché las lejanas voces de unos niños jugando en el abandonado espacio de al lado. Presa de una extraña sensación abrí los ojos y permanecí con la mirada clavada en el techo traduciendo aquel sonido como de presagio. Ya luego, al caer la noche, escuché salir del mismo lugar los gemidos de una manada de gatos en celo. Esto comenzó a repetirse cada día a las mismas horas. Tras varios meses, me decidí por fin a recorrer la zona y preguntar por aquí y por allá si había algún colegio cerca. Todos lo vecinos a los que interrogué respondieron negativamente o encogiéndose de hombros. Cuando regresé a la casa era ya de noche. Los gatos estaban allí, podía escuchar su lastimoso quejido en el patio. Sin poder controlarme descorrí entonces las cortinas y me asomé. Primero solté un tímido maullido, luego otro, luego otro más, cuando me vine a dar cuenta llevaba media hora encaramada a la ventana desgañitándome el alma por la boca. Entonces sonreí, me sentí bien, renovada, y me fui a la cama preguntándome si los gatos en la noche y los niños en el mediodía no serían los mismos seres transformados. Simplemente supe que sí y con esto me bastó.

Oye, Alexis, sigue escribiendo tus cosas, me refiero a las tuyas propias, las que salgan de ti mismo, de tu propia voz. Nos vemos.

6 12 2008
Alexis Ravelo

Es muy hermoso tu texto, Elena. Dicen que los gatos son teléfonos.
En cuanto a mi propia voz, siempre he escrito con ella. Lo que ocurre es que mis fuentes siempre han sido literarias. Creo que todas las historias son la misma historia y que sólo puedo hacerla mía contándola yo, con mi voz. Cada texto es un mojón del camino en la expresión de ese relato, que vamos haciendo y rehaciendo una y otra vez. Un gran beso para ti, Elena.

7 12 2008
Pan

A ver si lo alargas un poquito más, para que dure el miedito. Está muy bien la idea. Besos

7 12 2008
Sandra

Para Pan: No hay que alargarlo, así es perfecto.

7 12 2008
Pielroja

Soy yo, la niña que llevo dentro, la que llora tras esa puerta que yo misma levanté para esconderme de todos mis miedos.
Algún día le encargaré a alguien que levante ese cerrojo, pero para entonces, yo ya estaré lejos. No quiero asistir a la repentina muerte de mí misma.
A veces, se está mejor dentro… aún llorando… aunque la condenada sea la persona, y no la puerta.
Felices fiestas, Alex!!

7 12 2008
pielroja

Flipo con el pulso literario que se echan Carlitos y Alexis… Joer, pero mira que son eruditos…
juegan a husmearse, y si no se delatan, a puntito están de conseguirlo…
Me encantaría llegarles a ambos sólo a las suelas de sus zapatos.
Sigan así. Besitos…

8 12 2008
Alexis Ravelo

Gracias, Pielroja. En cuanto al pulso, no es tal. Entre hermanos, ni modo…
Y erudición, poquita, de verdad. Un besote.

10 12 2008
Pan

Para Sandra: pues a mi me parece que de ahí se puede sacar un buen relato de terror, la idea es muy buena, pero le falta un cachito.

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