Cuidado de los teléfonos

23 12 2008

 

La ciudad se durmió hace rato y ella no tardará en dar señales de vida. Yo aguardo su llamada, que ya se ha vuelto casi una costumbre, aunque haya cosas a las que uno no conseguirá jamás acostumbrarse.

Ha adquirido el molesto hábito de telefonearme a medianoche. La primera vez me asusté. Ahora me he ido acostumbrado y el grillo anfetominoadicto del supletorio de mi mesilla de noche ya no me hiela la sangre cuando a las doce (a veces a las doce y dos, otras a las doce y cinco) suena de repente, anunciándome que es ella, sonando lejana y entrecortada, como si estuviera en Estambul o en Reikiavik, con su fingida alegría, su simulacro de normalidad, para interesarse por cómo estoy, preguntarme si como bien, si acabé aquel artículo, si aún la quiero, si la echo de menos. Luego, sin que yo pueda evitarlo, me habla de lo mal que duerme, del extraño desasosiego que le impide descansar. Por lo demás, advierte enseguida, se encuentra bien. También me quiere. También me echa de menos.

Normalmente, intento que recuerde; que se dé cuenta de lo que realmente está ocurriendo, de cómo ha cambiado todo de manera irremediable. Intento traer a su memoria nuestra última discusión, los gritos, el portazo que dio al marcharse, el escándalo de ira que fue su coche al arrancar. Pero se escabulle. Me dice que olvide eso, que ahora todo anda bien entre nosotros y no tengo por qué disculparme. Ahora lamenta haberse ido así. Cuando volvamos a estar juntos, añade, borraremos todos esos malos recuerdos a golpe de besos. Casi siempre finaliza la llamada así, poniéndose tierna y optimista, enviándome abrazos de oso y besos color escarlata, deseando estar ya aquí para, según dice, no volver a separarnos ya jamás.

Son las doce y dos minutos y no ha llamado. Quizá ha comprendido y ha decidido someterse de una vez por todas a la fuerza de las cosas. Asumir la lejanía. Dejar de llamarme.

Cualquiera en mi situación evitaría coger el teléfono (ese mismo que mantengo aseado junto a mí y cuya línea compruebo varias veces al día). O le explicaría claramente lo que ocurre. Pero no me siento con fuerzas para hacerlo.

Procuro, antes bien, que lo averigüe por sí misma, que se percate por sí sola del cambio ineluctable en el estado de las cosas. A lo mejor es que en realidad no quiero dejarla partir del todo y, en el fondo, me aferro a esas llamadas nocturnas como si eso pudiera dar marcha atrás al tiempo y su irreversible cadena de acontecimientos; evitar que ella diera aquel portazo o que arrancara, con furia, su coche, con las ruedas sobre el asfalto de una carretera que la alejaría de mí para siempre; impedir la llamada posterior, realizada desde su móvil por los servicios de emergencia, que habían llegado demasiado tarde para hacer algo que no fuera certificar un óbito.

Son las doce y cuatro minutos. No llama. Estoy sentado al borde de la cama. Miro al teléfono. Más que mirarlo, lo acaricio con los ojos. Sé que sonará de un momento a otro. Tiene que hacerlo. Sé que sonará. Tiene que hacerlo.


Acciones

Information

9 responses

23 12 2008
Dulce

Espero que no suene. Inquietante como nos agarramos a las cosas que sabemos que no funcionan, y la fiorma en la que lo expresas y lo comunicas.

23 12 2008
Eduardo González Ascanio

Puestas así las cosas, muchacho, lo mejor sería que la chica regresara y a ver; es lo que diría el consultorio de la señorita Pepis, tal vez con buen sentido.
De todas maneras, muy bien desarrollada la ambigüedad de la posición del tipo, párrafo tras párrafo.
Y, recuerda, si fuéramos más sencillos escribirías menos relatos. Abrazote.

23 12 2008
Ella

Lamentablemente,solemos engañarnos a nosotros mismos.
Es una pena, que en estos casos, se de tanto espacio y el miedo a perder lo que se tiene, sea lo que nos haga ver lo que realmente sentimos, ya que en ocasiones, puede uno despertar demasiado tarde.

24 12 2008
Alexis Ravelo

Queridos todos: Era un cuento de fantasmas, pero creo que no me hice entender. Así que he introducido algunas modificaciones en el penúltimo párrafo, que faciliten la comprensión del argumento. Esto es lo bueno del blog: poder constatar las deficiencias del texto y subsanarlas. Gracias por la ayuda.

24 12 2008
Aran

Me ha gustado mucho el final…nos dejas con la intriga de si llamará o no. Y es que cualquiera de los dos posibles finales no tendrían el mismo efecto.
Desde luego…esa situación de las llamadas no podía seguir mucho tiempo más y uno de los dos tendría que dar el paso de alejarse y la relación verdaderamente estaba acabada. Muy bien el tema elegido.

25 12 2008
Ella

Pues si que le has dado un giro completo a la historia con una par de frases…. jajaja

26 12 2008
Piel Canela

A veces nos aferramos a alguien, aún sabiendo que la única manera de volverlo a “ver” es seguir el mismo camino que esa persona ya ha tomado.
Sin embrago las costumbres y los hábitos, prevalecen a fuerza de que la memoria y sus recuerdos no los dejan ir.
Yo perdí a un ser muuuy querido hace 6 meses y hasta la fecha, siempre que llego a casa espero la respuesta al “ya llegué”, camino a la habitación que solía ocupar y miro fijamente la cama esperando que en cualquier momento extienda sus brazos para abrazarme y yo le bese la mejilla. Sigo viendo la silla que ocupaba a la hora de compartir los alimentos y en ocasiones he estado a punto de servirle en su plato… el único consuelo es una fotografía que mandé a enmarcar como el teléfono de tu cuento, siempre limpia, la cual conservo siempre al lado de mi cama, esperando que en cualquier momento de una señal de vida.
Así sucede con los amores que se van.
saludos…

27 12 2008
glora

Si de verdad quieres que suene, acuéstate y quédate embelesado unos pocos minutos… no falla!
(Lo sé por experiencia: los fantasmas de las compañías de seguros -con perdón- sólo llaman cuando hago la siesta).
Besos

30 12 2008
Lunática

No sé si he llegado tarde, ya que hacía días que no pasaba por aquí…Lo de tarde es porque has cambiado el final del cuento, segun comentas y no he podido paladear la versión inicial.
Me gustaría apuntar un detalle: las segundas oportunidades puedenser buenas, pero no debemos dejar que se nos escapen las primeras…..Este protagonista y ella, la dejaron irse…y no tendrán una segunda juntos.
Me ha gustado…vuelvo a repetir copiando a otro: “me das asco”.
Besos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: