Página del diario de William Wilson

30 03 2009

Salvador Dalí: Metamorfosis de Narciso

Salvador Dalí: Metamorfosis de Narciso

Hay otro que lee por encima de mi hombro cada palabra que escribo; cada una de esas palabras que él mismo me ha dictado.

Ese otro yo es más abyecto, más sucio, más cierto que este yo. Campa por sus respetos en los momentos más peligrosos: cuando llega la hora de tomar la arrancadilla y retirarse, cuando es mejor no ir tras esa cortina con esa mujer, cuando es más conveniente fingir que soy tu amigo y no nos deseamos. Me deja en evidencia, me causa graves problemas sociales, sentimentales e, incluso, jurídicos. Sin embargo, no puedo evitar su intervención, que tiene siempre los peores efectos posibles, porque prefiere las barricadas a las votaciones, los cigarrillos a los vasos de leche, las patadas en el culo a las sonrisas hipócritas, las agujetas a los almohadones, los salivazos en la cara a las concesiones a regañadientes.

El otro que no es yo, pero es más yo mismo que este yo, me impide escuchar con fingido interés las conferencias y tener compasión de mis enemigos. Ese mismo otro me hizo alguna vez jugarme el pellejo por quien jamás me correspondería, perder más de un empleo, pasar muchas noches en blanco aullando a la luna.

Ese otro yo es quien escribe ahora mismo y reniega de este yo, que también soy, pero que es más los otros que yo: el de las comidas de conveniencia, las bodas con arroz, las charlas eternas con mujeres que fingen ser mis amigas y hombres que simulan un aprecio inexistente. Este yo que ha cesado en la existencia por un rato y ha permitido que sea el yo dictador e impúdico quien escriba, quien vomite todo el tedio y la repugnancia que este yo le causa.

Después de este paréntesis, ese yo volverá a aletargarse, a serenarse, a ocultarse en este yo del hombre amable y conversador que ayuda a cruzar a las viejecitas y paga sus impuestos y acaricia las cabezas de los niños y no pregunta la edad a las señoras. Volverá a a ocultarse, pero sé que continuará ahí, dictando ocho de cada diez palabras, releyendo cada línea para burlarse de mis cobardías, preparado para despertarse y hacer de las suyas en cualquier conferencia, reunión o conversación. Dispuesto a las patadas, los salivazos, los insultos, aunque también y sobre todo a los besos lascivos, a las caricias furtivas, a las irreflexivas declaraciones de amor.    





Imperfecciones 2

25 03 2009

manzana

Los muy avaros afirman que si no llega a ser por ellos, no estarías donde estás.

Imposible negar lo obvio: ha habido un cambio cualitativo en tu modo de vida. Ya no tienes que lavar y planchar sus ropitas minúsculas, cuidarles la casa o cocinar para saciar su eterno apetito. Eso es cierto. Además, docenas de criados están a tu servicio para cumplir hasta el último de tus deseos. Pero no era exactamente esta la vida que esperabas.

Él te trata, eso es indudable, como a una verdadera princesa. Sin embargo, por las noches no es el mismo príncipe enamorado que adoraba tu cuerpo inerte. O, pensándolo bien, lo es más que nunca. De hecho, la única manera de despertar su pasión es ahogar la tuya; quedarte quieta, muy quieta, con los ojos cerrados y las piernas abiertas mientras él despliega sus instintos sobre el simulacro de tu cadáver.

Podría resultar increíble; no obstante, has acabado por llegar a una conclusión tan sorprendente como desagradable: por alguna enfermiza razón que no alcanzas a comprender, tu príncipe añora la época en que dormías en tu féretro de cristal.

Así que las cosas no son como habías soñado. Más bien todo lo contrario. Y ahora, para colmo, esta carta de esos siete pequeños traidores codiciosos. Como si les faltase oro, pretenden exprimirte con esa demanda por incumplimiento de contrato. Escoria minera…

No te gustaría parecer una ingrata, pero, a veces (principalmente por las noches, cuando el príncipe descarga su morbosa lascivia sobre tu cuerpo inmóvil) desearías no estar en Palacio, sino en el monte; no dormir en el mausoleo de tu lecho nupcial, sino en aquel plácido ataúd de vidrio; no devorar una tras otra bandejas nimbadas de perdices, sino continuar sintiendo aquel trozo de manzana atravesado en tu garganta.





Imperfecciones 1

22 03 2009

zapato

Finalmente, tras pasar por los pies de todas las doncellas del reino, el zapato llegó hasta Cenicienta, quien demostró ser su legítima propietaria. Ahora es casi feliz junto a su príncipe. Lo sería del todo si pudiera librarse de la tinea pedis.





Irresponsable del mes

18 03 2009
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Benedicto XVI: Nominado como Irresponsable del Mes

Lo nominaría como irresponsable del año, pero aún queda mucho año.

Los motivos, aparte de con otros muchos, tienen que ver, sobre todo, con sus más recientes declaraciones, justo antes de pisar suelo africano, donde crece día a día el número de católicos (es decir, de personas que creerán sus palabras) y se localizan algunos de los países con mayor índice de contagios y de mortalidad a causa del SIDA. Sus declaraciones sobre esta devastadora enfermedad no tienen desperdicio: decir que el uso de los condones agrava el problema, en ese contexto, es como repartir cigarrillos y cervezas en la puerta de un colegio. Tampoco es que sean especialmente sorprendentes. Es su lógico discurso. Pero decir estas palabras justo en este viaje es, como mínimo, una gravísima irresponsabilidad.

Me pregunto a qué perversa forma de humanismo cristiano se supone que obedece esa maniobra, equivalente, en la práctica, a jugar con la vida de millones de personas que atienden a sus palabras y necesitan (aparte de muchísimas cosas más) información.

Por eso, por jugar a la ruleta rusa con las cabezas ajenas, lo propongo como Irresponsable del Mes. Si resulta ganador, el premio podría ser un lote de cuchillas de afeitar y botellas de amoniaco etiquetadas como refresco, que podría regalar a los niños que le reciban con su mejor fe; o de hipodérmicas usadas, para que pueda obsequiarlas en los hospitales que visite; puede que los pacientes practiquen sus preceptos de abstinencia sexual y corran riesgo de quedarse sin su correspondiente ración de peligro.  

Se me ocurren títulos más hirientes, pero en atención a su edad (en la España católica en la que me crié, no tan distinta a la actual como parece, me enseñaron a respetar a mis mayores) y a que es posible que sufra problemas de riego sanguíneo al cerebro, procuraré, por una vez, no decir lo que pienso.

Mírenlo bien. Si intenta dirigirle la palabra a sus hijos, evítenlo. Es un tipo peligroso. Tanto, que hasta las palomas parecen huir de él.





Repartición de bienes

13 03 2009
Man Ray: "En pensant"

Man Ray: "En pensant"

Los pasos torcidos. El vino derramado. Los besos mustios. Las palabras como armas blancas. Las caricias truncadas. Las sonrisas marchitas. Los tedios comunes. Los onanismos respectivos. El semen puntual. Las burocráticas angustias. Las conveniencias periódicas. El dentífrico agotado. Las aspirinas y el bicarbonato. Las listas para hacer la compra. Los días para hacer el tonto. Los oídos indiferentes. Las promesas insatisfechas. Los hijos temidos. El horror de las flores. Las cenas con tu madre, con la mía. Las ebriedades obligatorias. Las sobriedades arbitrarias. Las alegrías contingentes. Las abulias eternas de las tardes de domingo. La lluvia tras la ventana.

Todo eso es tuyo. Para ti. Para siempre.

Yo me llevo el sabor de tu sexo. El olor de tu nuca. La explosión de tu rostro en el orgasmo. El póster de Man Ray.





Mar de fondo

9 03 2009
ggb01
Gregorio González: Mar de fondo (Detalle) 
De lo que no se puede hablar, hay que callar.
Ludwig Wittgenstein: Tractatus Logico-Philosophicus, Prop. 7.

 

parece que logras verla

 pero entonces ya no está

salta de aquí

hasta allá

igual que llega

se va

hay quien la llama vida

hay quien la llama mar

 





Oficio de león

7 03 2009

reyleon

 

Soy incapaz

de amar con serenidad.

Mi pasión es feroz,

cruel,

despiadada.

Lleva la marca de la piel,

de la carne.

Lleva impresos

los signos más externos

de las zonas más secretas

de tu alma.

 

Desgarraré, si te acercas, tu corazón;

lo devoraré entre mis fauces.

 

Inevitable riesgo de mi condición predadora:

la probabilidad

de un corazón de gacela en mal estado.

Corrupto,

enfermo,

o, simplemente,

envenenado.

 

Venenos hay muchos:

relojes,

calendarios,

falsas fidelidades,

listas de boda,

nimias traiciones al atardecer,

verdades a medias,

embustes completos,

frialdades repentinas,

orgasmos fingidos,

descontentos fatuos.

 

Corazones y venenos.

Gajes del oficio de león.

 

Sé que moriré 

víctima de tu corazón de gacela,

mas me extinguiré saboreándolo.








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