Perplejidades

9 07 2009

silla

Mi amigo imaginario ya no quiere ser mi amigo. Considero hasta cierto punto normal que mi mujer me haya abandonado, desenamorada, harta de mis desórdenes. Tampoco me resultó extraña la ruptura con mi amante. Ella ya me había avisado. “Eres como la tarta de chocolate -me dijo poco después de que empezaran nuestras relaciones-; pareces apetecible, pero, a la larga, resultarás empalagoso”. En cambio, lo de mi amigo imaginario me inquieta profundamente, porque siempre estuvo ahí y yo pensaba que siempre permanecería. Y, sin embargo, hace una semana que no consigo dar con él. No aparece por la casa, no acompaña mis sueños ni mis despertares, no me sonríe, haciendo bromas sobre mi bigote cuando estoy recortándomelo frente al espejo del cuarto de baño. Ya no me aconseja que haga algo de deporte para bajar esta curvita de felicidad cervecera. No me recuerda que debo leer ese libro de Saramago que compré hace un mes. No me pregunta por qué no telefoneo a la ayudante de producción que conocí el otro día.

Lo peor de todo es que no alcanzo a sospechar qué he podido hacer yo para merecer su desdén, para que me ignore tan minuciosamente. ¿Habré dicho algo que le ofenda? ¿Habré ejecutado alguna acción que incluso a él le pareciera repugnante? La última vez que estuvimos juntos, compartimos una cerveza contemplando el atardecer en una de las terrazas del paseo de la playa. Quizá le molestó que flirteara con esa camarera que a él tanto le gusta. O, simplemente, se ha aburrido de mí y de mis paseos taciturnos.

En cualquier caso, ha desaparecido por completo. Uno puede soportar que su mujer se marche. Puede soportar la abulia de su amante. Lo que resulta muy difícil encajar es que tu amigo imaginario ya no quiera ser tu amigo. Eso supone un golpe devastador para cualquiera.

Vago por los lugares que le gustaba frecuentar. Repaso en mi biblioteca los lomos de sus libros favoritos. Pongo los discos a los que no suele resistirse. Pero nada. Ni rastro de él. Ni un solo atisbo de su lánguida presencia de amigo fiel, tolerante e imperturbable. Y yo me agosto por los rincones, como hiedra en época de sequía, esperando la fina lluvia de su regreso. Cada vez más débil, más impaciente, más desesperanzado, más incapaz de seguir adelante.

En cualquier caso, procuro estar a solas. No telefoneo a nadie ni cojo el teléfono en las raras ocasiones en que suena. Cada vez salgo menos, pero si, cuando lo hago, me encuentro con algún amigo o conocido, saludo y me escabullo lo antes posible, rehuyendo conversaciones largas. Porque, aunque sospecho que mi amigo imaginario me ha abandonado definitivamente (como mi mujer, como mi amante), no quiero que ninguna otra presencia le estorbe si se le ocurre volver.  

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13 responses

9 07 2009
VALK

No te ha abandonado, sólo ha ido a un simposio de Psicología. “Enfermedades de la Mente ausente, la Depresión”, en el que ha quedado con la amiga imaginaria de una conocida tuya. Regresará pronto, después de aliviar sus necedidades, que tan abandonadas se las tenías. Vóyme.

9 07 2009
Lisandro

Oiga…pues podría ser Valk.
O un psiquiatra de esos que matan amigos imaginarios sin darse uno cuenta?…recuerda que los llaman “matasanos”
La verdad que es para plantearselo…lo que no tiene ningún tipo de planteamiento ni duda es tu increible capacidad para finales estupendos.

9 07 2009
La amiga imaginaria

Efectivamente, nos hemos visto y hablamos mucho hace unos días. Nos sentamos en una terraza y me lo contó todo. Parece que necesitaba espacio, pero no te preocupes. Volverá. No puede vivir sin ti.

10 07 2009
Pablo Martin Carbajal

Yo creo que te ha abandonado para siempre, ya no volverá, pero no porque él no quiera, sino porque el que no quieres eres tú… el oficio de escritor es tan sumamente individualista y acaparador, que al final, el escritor, sólo quiere o puede estar consigo mismo. A ver si al igual que inventan pastillas conta la eyaculación precoz, inventan una también para prevenir o curar este tipo de cosas… yo lo agradecería.

11 07 2009
Eduardo González Ascanio

Como no soy imaginario, te recuerdo que me tienes que devolver el libro de Ambrose Bierce (algún día), que estás comprometido a leer los relatos de una autora americana que además está muy buena (tú ya sabes) y que si en un plazo no razonable sigo sin encontrarte un ejemplar de la Gramática Parda, de García Hortelano, te prestaré mi ejemplar y tendrás que leerlo. He dicho.

11 07 2009
Alexis Ravelo

Oído cocina, Eduardo. A la autora yanqui la tengo en cuarentena, porque estoy con Kadaré y con Georges Perec, que me tienen embelesado.
Pablo: esas pastillas parece que están bien, pero hay que tomárselas rápido. jejejejejeje
Lisandro: No me trates tan bien, que me consiento… jejejejeje
Amiga imaginaria: Si lo vuelves a ver, dile que a las palabras se las lleva el viento y que obras son amores.

11 07 2009
VALK

…..snif…..snifsnif…..¿y a mí, no me dejas un comentario, o está, pero es imaginario u omitido?……..snifsnif…….(espera que cojo los klínex, aunque los de Green Peace me denuncien, jeje)……en fin, entré para ver si tenías algo nuevo, pero veo que no. Me voy por un tiempo de tu Blog, pero amenazo volver, jajajaja (si soy bien recibida, claro es ello). Un Abrazo, Alexis. Alomejor algún día nos encontraremos en algún instante fugaz del destino, o en la esquina de una estación. Hasta mas ver, que son señas de volver. Bye.

12 07 2009
Pablo Martin Carbajal

joé, se pueden corregir las faltas de ortografía en los comentarios? esto de escribir rápido tiene mucho peligro!

12 07 2009
Alexis Ravelo

Jo, Valk, es que me lo pusiste difícil para contestarte algo. No había pregunta. Un abrazote.

13 07 2009
Dulce

El mio también ha desaparecido, pero es que me distrae mientras leo y creo que se tomó a mal lo del bofetón.

17 07 2009
Maite

Yo, nunca tuve una amiga imaginaria…pero he creído tener amigas/os que en realidad eran imaginaciones mías…y sí me he sentido un poco abandonada. (No sé si me explico)

Abrazos profe…

25 07 2009
Vane Calixto

A ver, Alexis, no sé cómo decírtelo sin hacerte daño. Pensé que te habrías dado cuenta de las miradas lascivas que tu amigo (es un decir) imaginario le lanzaba a tu señora esposa. Fue él quien se encargó de que la amante huyera, pues por ella se fue el objeto de su deseo. Quiso dejarte una nota pero su boli, imaginario también, no acertaba a formar palabras que expresaran todo lo que sentía, así que consideró que su ausencia sería suficiente.
No obstante, con esto de la crisis no tardará en regresar: ya no se contratan amigos imaginarios.

Mil besos,
Vane

25 07 2009
Alexis Ravelo

Buena vuelta de tuerca, Vane. Ya no se puede confiar en los amigos; ni siquiera en los imaginarios.

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