Amores en la guagua: virus mutantes de larga incubación

28 09 2009

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Pues sí, parece que no sólo la gripe A arrasa, sino que el argumento de los amores en transporte público también es un virus mutante y peligroso, de, en ocasiones, larga incubación y de resistencia a prueba de libros de Raymond Queneau.

Hace un tiempo, yo pasé por lo mismo. Después le ocurrió a Emilio González Déniz y otros imprudentes que no se habían vacunado. Ahora acaba de caer un buen amigo, que explora el interior de la pluma.

¿Quién será el siguiente? ¿Acaso tú?





Desordenar la biblioteca 3

27 09 2009

Hubo otra categoría que no me dio tanto trabajo: ESCRITORES QUE HUBIERAN VIVIDO DE SU CÓNYUGE. Verlaine, por supuesto. Pero, antes, Juan Ramón Jiménez.

ANGLOSAJONES BORRACHINES MONTANDO ESCÁNDALOS EN OTRO PAÍS: Malcolm Lowry, Hemingway (lo traje desde los suicidas), Paul Bowles, Pound (otra vez el mismo impertinente), Durrell… Estos eran legión.

Cuando iba a comenzar con la categoría ALCOHÓLICOS, me paré en seco. Era el momento de servirme un ron y pensar bien en qué estaba haciendo. Había libros sobre las mesas, sobre el sofá y las sillas, en el suelo, en el aparato del televisor. La mitad de las estanterías vacías y las otras ocupadas sólo por el momento, ya que si se me ocurrían categorías que atañeran a otras circunstancias posibles (escritura en otro idioma distinto del propio, haber sido profesor universitario, haber sido traductor, haber sido impotente, haber sido periodista, haber pertenecido al Partido Comunista, haber sido conservador, haber sido bibliotecario, haber pasado hambre, haber tenido un importante desamor, haberse dado a la promiscuidad, haber sido adicto al café, a los opiáferos, a los barbitúricos, al tabaco, a la pornografía, haber crecido en horfandad, haber dejado huérfanos al morir, haber tenido éxito, haber tenido “negros”, haber hecho “de negro” para otros) el antes aparentemente inofensivo e incluso conveniente acto de ordenar mi biblioteca podría llegar a sumirme en una crisis nerviosa, anímica e, incluso, de personalidad, ya que el ron que estaba tomándome y el cigarrillo que acababa de encender me incluían a mí mismo en dos categorías, si no, a largo plazo, en la de los suicidas, además de participar de varias más. Y me imaginaba, el día de mañana, a un pobre diablo, con los libros que he logrado escribir (este mismo) en las manos, con cara de panoli en el centro de una biblioteca devastada por la indecisión. Así que vacié las estanterías que ya había llenado y comencé a colocar libros: Cuentos completos de Afhanasiev, después Rashomon, de Akutagawa, Marinero en tierra, de Alberti, La regenta, de Leopoldo Alas “Clarín”…





Desordenar la biblioteca 2

27 09 2009

La primera: ESCRITORES QUE SE VOLVIERON LOCOS. Ahí podrían comenzar por ir, por ejemplo: Lucrecio, Pound, Hölderlin, Nietzsche. Pero ya surgían los primeros problemas de este nuevo método clasificatorio. De hecho, surgió una duda enorme al pensar en Paul Verlaine, porque no acababa de tener claro que lo de Verlaine con Rimbaud no hubiera sido una locura.

Aunque a Verlaine podría incluirlo en ESCRITORES QUE HUBIERAN TENIDO AL MENOS UNA EXPERIENCIA GAY-LÉSBICA-TRANSEXUAL-BISEXUAL. Me tocaba llevar allá a Pizarnik, a Marguerite Yourcenar, a Lorca, a Cernuda, a Mishima, a Safo (pero también al resto de los griegos clásicos, por si las moscas), a Kavafis, a Rimbaud. Pero, claro, ¿quién me decía a mí que otros no tan evidentes habían vivido experiencias no heterosexuales? Por ejemplo, Stefan Zweig, que me parece el autor más sospechosa y claramente femenino de la historia de la literatura.  Y Melville (lee cómo describe a Billy Budd, lee el capítulo de Moby Dick en que Ismael y el corpulento Queequeg se conocen y pasan la noche y la mañana abrazaditos y dándose calor mutuo mientras se cuentan sus vidas). Decidí dejar esta categoría en suspenso. La siguiente fue: AUTORES QUE SE HAYAN ARRUINADO MÁS DE UNA VEZ. Me traje a Melville, por supuesto. A Balzac, Cervantes, Jack London…

Había empezado mal. Tenía que haber comenzado por donde iba encaminado a hacerlo con las dos autoras que focalizaron la atención en el hecho biográfico. Así que me apresuré a establecer una nueva categoría: SUICIDAS. Entonces vi que tenía que hurtar autores a otras categorías ya establecidas: Lucrecio, Mishima, Pizarnik (vuelve a tu sitio, maga de los silencios), Jack London (aunque ahora se dice que no, pero hasta que no sea oficial…), Zweig (me lo traje para acá). Luego tendrían que estar Virginia Woolf, Plath (por supuesto), Hemingway, Kennedy Toole, Sándor Márai… Cielo santo: Mishima. No había contado con los japoneses. Directamente, me traje a casi todos los japoneses, entre los que destacaban, por supuesto, Akutagawa y Kawabata. De hecho, me cuesta recordar a algún autor japonés que no se haya suicidado, mención aparte de Ishiguro, demasiado británico para ser considerado japonés. (Dejé a Murakami cerca, por si las moscas llega alguna mala noticia).

Luego surgieron otras categorías: ESCRITORES QUE, POR CASUALIDAD, NO HUBIERAN NACIDO EN SU PAÍS. (Cortázar, Ítalo Calvino). ESCRITORES QUE SE HUBIERAN REÍDO DE TODO (Oliverio Girondo, Alfred Jarry, Raymond Queneau y Boris Vian, Quevedo, Dürrenmatt, fueron los primeros, antes de traerme a Cortázar de la categoría precedente). ESCRITORES QUE HUBIERAN SIDO INCOMPRENDIDOS EN SU ÉPOCA. Llegados a este punto, me negué a desordenar los estantes de mis suicidas, y me limité a empezar por Cioran, Quevedo (a quien me traje de la categoría anterior), Kafka, Proust, Anthony Burguess y Jim Thompson. Aunque después cogí los libros de Thompson y lo llevé a la categoría de ESCRITORES QUE SE HAYAN ARRUINADO MÁS DE UNA VEZ.

Otra circunstancia bastante común: la cárcel, el exilio, el confinamiento. Así que se imponía una nueva categoría: ESCRITORES QUE HAYAN SUFRIDO MEDIDAS JUDICIALES O SE HAYAN EXILIADO, VOLUNTARIA O FORZOSAMENTE. Chester Himes, O’Henry, Virgilio, Quevedo (hubo que moverlo nuevamente), Cervantes, Unamuno, Pedro García Cabrera, Federico García Lorca (definitivamente, decidí suprimir la categoría que se refería a las opciones sexuales; al fin y al cabo, tiene para mí una importancia igual a cero lo que la gente haga o prefiera hacer en la cama y cualquiera que base su obra en esas preferencias, me interesa menos que la neurastenia en el escarabajo pelotero, dicho sea por individuos como Jaime Baily), Miguel Bonasso, la mayor parte de la Generación del 27,  Solzchenisyn, Nabokov, Monterroso, Thomas Mann, Rilke, Pound (qué problema con Pound), la mitad del Boom Latinoamericano…





Desordenar la biblioteca 1

27 09 2009

No hablo de las bibliotecas públicas o pertenecientes a centros culturales o educativos. Esas disponen de unos seres generalmente malhumorados que se pasan la vida pidiéndote silencio y que, cuando les hablas, parece que te escuchan, pero en realidad están preguntándose qué harán hoy para almorzar o pensando en paradisíacas playas de las Islas Griegas. Me refiero a las otras, esas que tiene cada uno en casa. Esas, ¿cómo mantenerlas en orden?

No es frecuente, pero de vez en cuando ocurre. Finaliza tu temporada de exámenes o acabas una serie de artículos o terminas de escribir una novela o, simplemente, sacan de la parrilla el programa de televisión para el que trabajabas. Entonces toca recoger todos esos libros que has ido sacando y utilizando para preparar exámenes, redactar artículos, escribir novelas o, simplemente, buscar ideas con las que alimentar esa tonelada de guiones que antes debías entregar cada semana. Toca recogerlos y ponerlos en su sitio. Y es en esos momentos, cuando te replanteas el orden.

Hay quien ordena su biblioteca por temas. Esas personas lo pasarán fatal cuando les toca ubicar los Ejercicios de estilo, de Raymond Queneau o el Tristram Shandy. Y ni quiero imaginar cómo lo pasarán cuando les toque ubicar El Quijote. También hay quien opta por atender al género (literario). Los imagino con sus ejemplares de Crimen, de las Iluminaciones o de Un bárbaro en Asia, con cara de tontos delante del anaquel, pensando en la seria posibilidad de mudarse a algún país frío, donde aún haya estufas de carbón que sea necesario alimentar.

No quiero ni siquiera mencionar las deficiencias de otros criterios, como el del tamaño, el color o el número de página, más arbitrarios, pero no menos inútiles que el de la nacionalidad del autor (¿qué hacer con Danilo Kis, con Vladimir Nabokov?) o la lengua en la que fueron escritos originalmente (Beckett, por ejemplo, incluiría dos categorías).

Por mi parte, hace años que mi amigo y censor Antonio Becerra (en una noche en que vaciamos, según recuerdo, tres cuartos de botella de Pernod) me dio un consejo que, hasta el día de hoy, he seguido a rajatabla: la literatura se ordena por estricto orden alfabético del primer apellido del autor. Punto.

Pero hace poco, en la última ocasión en que me tocó convertir mi salón (que hace las veces de biblioteca, cuarto de trabajo, comedor, sala de ver la tele, escuchar música o, si hay suerte y con quién, lugar de inicio de juegos amorosos) en un lugar habitable, recogiendo los volúmenes que pululaban por rincones inapropiados, tras haber sido extraídos de los anaqueles para su consulta o tras haber sido adquiridos (mediante compra, préstamo, robo u obsequio) en los últimos meses, di en la cuenta de una curiosa coincidencia. A causa del azar alfabético, Alejandra Pizarnik y Sylvia Plath no sólo compartían estantería, sino que se unían, así, muy amiguitas, contratapa contra tapa, en una Antología Poética de la primera y un ejemplar de Ariel de la segunda. Ya alguna vez me había llamado la atención cómo el alfabeto, mi incontinencia como comprador y/o mis lagunas bibliófilas hacían que Juan Marsé quedara junto a José Luis Martín Vigil, Poe tentarrujando lascivamente a Ezra Pound o Voltaire rozándose con Kurt Vonnegut. No obstante, las coincidencias biográficas de Pizarnik y Plath (ambas poetas hasta la médula; ambas desequilibradas; ambas suicidas) me llamaron la atención sobre cómo el alfabeto imita a la vida.

Una persona importante para mí me sugirió entonces un nuevo modo de ordenar mi biblioteca: el orden biográfico. Tras meditar sobre las ventajas e inconvenientes del nuevo sistema y tras mucho reflexionar (copa de vino en mano) sobre las circunstancias comunes en las peripecias vitales de muchos escritores, comencé a pensar en las posibles categorías, de las cuales paso a exponer las más importantes.





Imperfecciones 4

27 09 2009

El caballero entra victorioso en la capital del reino, a lomos de su noble corcel, con la doncella a la grupa y la cabeza del dragón arrastrada por la mula de su escudero.

El rey concede al caballero la mano de la doncella. Los esponsales se celebran rápidamente, con pompa, fasto y boato dignos de tal ocasión.

En la noche de bodas, tras retirarse a sus aposentos, la doncella y el caballero ocupan el tálamo y consuman, como es costumbre y santo deber, el matrimonio. Después, agotado, el caballero se sume en el más profundo y dulce de los sueños.

De madrugada, sin embargo, unos sollozos quiebran su descanso. La recién desposada está en un rincón de la alcoba, mirando el hacha en la que arde un fuego que le recuerda al aliento de su único y verdadero amor.





Taller de literatura Anroart

18 09 2009

logo TLA

Por fin podemos anunciarlo:

El lunes se abre el plazo de inscripción para el Taller de Literatura Anroart.

Dispones de más información en la página web de Anroart Ediciones, llamando al teléfono 928 058611 o solicitándola por correo electrónico a tallerliterarioanroart@gmail.com.

Llevábamos mucho tiempo intentando crear este taller estable que, esperamos, sea de utilidad a quienes desean adquirir algo más de formación en estas cosas de la escritura.

El TALLER DE LITERATURA ANROART nace con el objetivo de proporcionar una formación lo más amplia y útil posible a los nuevos escritores, así como de buscar la experimentación de nuevos modos narrativos, persiguiendo, en último término, el propósito del descubrimiento de nuevos talentos literarios.
En esta primera fase, la columna vertebral es un taller estable de narrativa (dos horas lectivas semanales), complementado por seminarios temáticos mensuales impartidos por autores invitados, especialistas en las diferentes materias a tratar en cada uno de ellos.
Además, los alumnos dispondrán de tutorías individuales para el asesoramiento en sus proyectos personales.
Está prevista, por otro lado, la celebración de otras actividades, siempre relacionadas con el mundo de la divulgación cultural, tales como conferencias, mesas redondas, sesiones de vídeo-forum, presentaciones y exposiciones.
Un objetivo fundamental a largo plazo es la formación de un grupo de autores que, habiendo asimilado los conocimientos básicos para ejercer eficazmente el oficio de la escritura, conformen un grupo experimental o laboratorio de nuevas técnicas.

TALLER ESTABLE
Entre los meses de octubre y junio se desarrollará un taller estable fundamentalmente orientado al mundo de la narrativa, tanto en el terreno breve (cuento tradicional y contemporáneo) como en el de la novela. Mediante el análisis de obras literarias se extraerán, analizarán y pondrán en práctica las principales técnicas de escritura.
El taller estable constará de una sesión de dos horas semanales.

TUTORÍA PERSONAL
Existirá un horario de atención personalizada durante el cual los alumnos podrán disponer de la asesoría del coordinador del taller con respecto al planteamiento y desarrollo de sus trabajos.

SEMINARIOS TEMÁTICOS
Con frecuencia mensual, los conocimientos adquiridos en el taller estable serán complementados con la celebración de seminarios temáticos impartidos por autores que harán referencia tanto a aspectos concretos del género de la narrativa, como a otras disciplinas, géneros y asuntos que podrán resultar útiles a los participantes.
En esta primera etapa, están previstos los siguientes seminarios:
 Ortotipografía (por Antonio Becerra Bolaños).
 Técnicas de narración oral (por Daniel Martín Castellano).
 La escritura en blog (por Ángeles Jurado Quintana).
 Columnismo literario (por Santiago Gil).
 Cuando ellas tomaron la palabra. Algunas poetas (por Nayra Pérez).
 La construcción del personaje (por Antolín Dávila).
 Grandes ideas, pequeños presupuestos. Escritura cinematográfica (por Aitor Guezuraga).
 El mundo de la edición (por Jorge Alberto Liria).
 Novela negra. Del Hard Boiled al Polar (por Alexis Ravelo).





Motivos de orgullo: Cecilia Varela y Las fauces de Amial

15 09 2009
Portada de Cecilia Varela para Las fauces de Amial

Portada de Cecilia Varela para Las fauces de Amial

Esto es una primicia: ya puedes ver algunas de las, en mi opinión, estupendas ilustraciones que está realizando Cecilia Varela para la edición mexicana de Las fauces de Amial. ¿Qué es Las fauces de Amial? Un libro de terror apto para jóvenes que lanzará en breve Editorial Progreso en su colección Piel de Gallina. En España aparecerá dentro de poco en la colección Laurisilva, de Anroart Ediciones.

Pásate por Nubes Rojas, el blog de Cecilia Varela. Además de las ilustraciones de este libro, podrás disfrutar del talento de esta buena amiga de allende los mares, que dirían los clásicos.

La culpable de todo esto es la inefable Arianna Squilloni, que ha tenido la idea de todo este maridaje. Y tengo una norma que cumple a rajatabla: lo que Squilloni ha unido, que no lo separe el mar.








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