Arozarena

1 10 2009

Aro

Tengo la sensación de que últimamente doy demasiadas malas noticias. Poco después del fallecimiento de José María Millares, se nos va otro de los grandes.

Rafael Arozarena era “el poeta” en el interesante grupo de los fetasianos (Isaac de Vega, Antonio Bermejo, José Antonio Padrón, Francisco Pimentel) y es el más conocido por el gran público, paradójicamente, por su narrativa. Pero Arozarena es, en mi opinión, tan popular como en realidad desconocido.

Popular por su novela Mararía, que, sospecho, es el mejor intento novelístico de creación de aquella mitología conductora propuesta por Espinosa, además de una novela inolvidable que aplica recursos cinematográficos en su esquema argumental (nunca pude pensarla sin recordar Ciudadano Kane) y cuyo arranque aún no tiene igual, en cuanto a eficacia, en la narrativa de las Islas. Desconocido porque el público ignora mucho del resto de su excelente trabajo. Apenas Cerveza de grano rojo. Poco de sus prosas (tiene cuentos que deberías leer, como “Abuela Paz” y “El extraño caso del timonel”). Casi nada de su poesía. Hoy la prensa habla de su Romancero canario,  de los años cuarenta, que remeda los intentos lorquianos. Pero habría que recordar Alto crecen los cardos, Aprisa cantan los gallos, El ómnibus pintado de cerezas, Silbato de tinta amarilla, Desfile otoñal de los obispos licenciosos, Amor de la mora siete… Títulos tan llamativos como epatantes son los poemas que albergan; poemas que oscilan temáticamente entre la isla y el individuo (en medio, todos los aspectos de la realidad), orientados a la potencialidad, ostentando una audaz libertad formal que hace guiños a Eluard, a Ungaretti, a Tzara.

Confieso que desde hace un tiempo, en la pila de libros que tengo en casa pendientes de lectura (esa pila que crece cada día) hay un ejemplar de la que fue una de sus últimas novelas: Los ciegos de la media luna. Aún no he podido leerla, pero sé que, cuando lo haga, seguramente no me defraudará. Nunca me ocurrió con ninguno de sus libros.

La última vez que le vi en televisión (en febrero de este año, en un reportaje con motivo del Día de las Letras Canarias), dijo algo parecido a que para escribir había primero que vivir, que uno no es escritor hasta que no ha cumplido setenta años. Desde entonces, pienso mucho en ello. Y cada vez estoy más convencido de que no le faltaba razón.

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5 responses

1 10 2009
Emilio González Déniz

Querido Alexis: La verdad es que el mes de septiembre ha jodido bien a la literatura canaria, se ha llevado por delante a dos pura sangre. En cuanto a lo de los setenta años es cierto, pero hay que tomarlo como una metáfora. Me explico:

Cuando yo era joven (también lo fui) tuve la suerte de hablar con Julio Cortázar, y me dijo que para escribir una buena novela primero tienes que haber leído 5.000 libros, haber vivido 5.000 años y haber escrito y destruido 5.000 folios. Es evidente que habla del enorme trabajo que esto lleva, la inserción en la cultura que heredamos y la observación del mundo. En esa misma línea, Dostoievski decía que para escribir una buena novela hace falta tener un continente bajo los pies. Ese continente es todo lo anterior, aunque algún listillo de por aquí, para menos preciar a los narradores canarios lo toma al pie de la letra. Siguiendo su silogismo mezquino, se entiende poco que fueran grandes novelistas escritores insulares de la talla de Carpentier, Lezama, Sciacia, Pirandello, Dickens, Joyce… todos isleños. En fin, que se nos ha ido Rafa Arozarena, nos queda el mito de Mararía y una obra poética inmensa y que irá creciendo, ya lo verás.

1 10 2009
Emilio González Déniz

Corrección:

menos precio va junto, ha sido un desliz en el teclado

1 10 2009
Alexis Ravelo

Acabo de leer tu artículo de hoy. Me parece estupendo. Por supuesto, es una metáfora. Yo creo que se refería a que es necesario tener cierta experiencia vital, esa sabiduría que dan los años.

2 10 2009
Aryán

Me parece muy importante que ese proyecto de Espinosa es puerta abierta a lo universal.
Gracias por el homenaje e invitarnos a conocer al aún gran desconocido.
Dejo una entrevista al autor (Radio ECCA), en la que habla de “Los ciegos de la media luna”, pero al final reflexiona también sobre la soledad, la muerte…
http://www.ivoox.com/rafael-arozarena-presenta-los-ciegos-medialuna-audios-mp3_rf_48281_1.html

8 11 2009
Arancha

Recuerdo cuando le vi por primera vez en una visita que hizo a nuestro colegio. Yo tenia diez o once anos. La profesora se enfado mucho porque, tras habernos hecho leer Mararia, ninguno nos atrevimos a hacerle ninguna pregunta, y nos quedamos todos mirandole, medio embelezados por su presencia de senor de otra epoca e imnotizados por su acento mezclado, cuando hablaba de la literatua canaria…
Creo que todos pensamos que todas las preguntas habian quedado contestadas. Algo no muy inteligente, segun nuestra profesora, que no entendia, por otro lado, como un escritor que no tenia “origen” canario se atrevia a hablar sobre la literatura canaria…
Y creo que desde ese arranque, que yo categorice como “nacionalismo feroz”, empece a pensar que igual los profesores no siempre tenian la razon. Y comence a admirar y a perseguir a aquel senor (como el cuenta que hizo con el mito de Mararia) porque, si el hablaba de la literatura canaria, seria por algo…

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