Volvieron a estar allí

20 10 2009

Como ya sabrás, si sigues este blog, ayer tuvo lugar el III Memorial Dolores Campos-Herrero, una jam session de microrrelatos que Matasombras organiza cada año por estas fechas. Esta pequeña fiesta de la minificción (o la brevería, como prefería denominarla Dolores) resultó particularmente emocionante este año. A sala llena, tras la proyección de un vídeo de Campos-Herrero leyendo en la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria en 2006, la jam comenzó con varios micros de la autora de Santos y pecadores por parte de Marisol Campos-Herrero.

Después, fue la sorpresa continua: una treintena de autores de ambos sexos, todas las edades y tendencias. Desde los más veteranos a los más jóvenes, desde los procedentes del periodismo a los más cercanos a la lírica, todos tuvieron a bien traer y compartir sus textos, haciendo que la ficción cabalgara a lomos de sus palabras por el patio de la sala Cuasquías. Anoche, allí, mientras se compartían cervezas y vinos, se escucharon textos de Dolores Campos-Herrero, Lisandro Rodríguez, José Manuel Brito, Antolín Dávila, Nayra Pérez, José A. Luján, Puri Santana, Isabel Suárez, Eduardo González Ascanio, Juan Carlos Domínguez Siemens, Michel Jorge Millares, Judith Bosch Molina, Maite Figueira, Sara Godoy, Juan Carlos de Sancho, Pepa Marrero, Guadalupe Alemán, Ruymán J. Jiménez, Moisés Morán Vega, César Socorro, Pepe Oribe, Antonio Vega, Teresa Delgado, Rayco Arbelo, Fernando Adrian Mítolo, Belkys Rodríguez, Juanjo Mendoza, Menchu Pérez Reyes, Pedro Kepa Hernando y Aquiles García. Hubo otras personas que quisieron venir pero a quienes les fue imposible en el último momento (viajes, trabajos, lejanías, pequeños problemas de salud), como Carlos Álvarez, Ángeles Jurado, Emilio González Déniz, Carlos de la Fe, Pepe Olivares, Maribel Lacave.

Quizá lo más hermoso de la noche fue constatar la pequeña avalancha de nuevos autores (algunos leían en público por primera vez) que vienen empujando fuerte de esta forma estética tan popular y tan poco comprendida.

A todos ellos (nuevos y consagrados) tanto Antonio Becerra como yo (esos dos espectros que aún somos Matasombras) deseamos darles las gracias, por su presencia y por demostrar  una vez más que, en medio de un mundo que a veces es algo gris y ajeno, aún nos queda algo para el mañana: la palabra.

Anuncios







A %d blogueros les gusta esto: