A solas con Roco

4 12 2009

20081128121309-perro

De entre todas las costumbres de Roco, la que más le agradó siempre era aquella que tenía de dormir en la cama con él, a sus pies. Sólo interrumpida por sus idas a la cocina, para comer o beber agua, la presencia del animal allí, dándole calor en la oscuridad del dormitorio, en medio de aquella otra oscuridad, más angosta y gélida, de la casa, le reconfortaba del goteo incesante de la cisterna, le tranquilizaba tras el sobresalto de los crujidos de los muebles. Siempre le extrañó la casa. Le provocaba temores estúpidos, aprensiones absurdas, inmotivados escalofríos repentinos, la irracional sensación de estar siendo observado desde la penumbra del pasillo. Por eso, cada vez que afloraban sus miedos, llamaba al perro o, simplemente, lo buscaba con la mirada o con la mano.

Esa madrugada, al despertar de la pesadilla, asomó la cabeza sobre el embozo y observó en el edredón el bulto de Roco, como siempre, junto a sus pies. De pronto, notó el aliento de un hociquillo frío, una lengua haciéndole cosquillas en el empeine. Lejos de incomodarle, eso le sosegó aún más, mientras encendía la luz de la mesilla y volvía a abrir el libro para intentar dormirse. Comenzó a leer y, como si temiera constituir un motivo de distracción, el animal dejó de lamerle y se le arrimó algo más. Se sintió tremendamente tranquilo al notar el lomo contra los dedos de sus pies, la respiración constante, el pelaje suave y tibio.  Notó cómo el sueño regresaba, cómo le pesaban nuevamente los párpados. Se volvió hacia la mesilla para dejar sobre ella el libro y volver a apagar la luz. Entonces, justo cuando pensaba en lo agradable que era el tacto del perro, vio asomar por la puerta del dormitorio la figura mansa de Roco, que regresaba de la cocina. Al verle se sobresaltó. Después, Roco, en lugar de subir a la cama, se le quedó mirando con una tristeza indecible, con algo parecido a la compasión.


Acciones

Information

6 responses

4 12 2009
Aryán

Me parece que vivo
que estoy entre los ruidos
que miro las paredes,
que estas manos son mías,
pero quizás me engañe
y paredes y manos
sólo sean recuerdos
de una vida pasada.
He dicho “me parece”
yo no aseguro nada.

“Escrúpulo”, de Oliverio Girondo

4 12 2009
Max

¡Ñoooo! ¡Este es mi “profe”! ¡Si señor!

7 12 2009
Raquel

que bonito!

8 12 2009
Ella

Ale… ¿ahora que hago yo con este escalofrío?

10 12 2009
Capitan Nombrete

Siento romper el encanto. Roco mira de esa manera al hombre porque éste le ha robado a su juguete de peluche preferido. Ese que Roco se lleva siempre a la cama y cuyo contacto peludo le hace sentirse menos solo. Ahora el perro siente que el hombre le ha traicionado

10 12 2009
Kepa Hernando

Muy bueno, Alexis. Me recuerda, salvando las distancias, a un micro que publiqué en mi blog hace tiempo. No pongo el enlace porque las comparaciones serían odiosas -para mí -, pero reconforta constatar que, al igual que en predilecciones literarias, coincidimos en ideas escabrosas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: