Zoologías 3

12 03 2010

Siempre me preocupó el hecho de no recordar mis sueños, porque mi terapeuta me decía  que eso se debía a un exceso de represión por parte del yo consciente. Según él, debía anotar detalladamente, en cuanto despertara, todo lo que consiguiera recordar. Un cuaderno o una grabadora en la mesilla de noche resultarían útiles para ese cometido. Pero, por la mañana, no conseguía recordar absolutamente nada. Eso me llenaba de una angustia indecible.

Pero, hace unos días, precisamente en la sala de espera de este mismo terapeuta, leí un artículo sobre el mosquitonírico. Ahora me siento más tranquilo.

Según el artículo, leído en una revista científica digna de crédito, el mosquitonírico (Chironomus Somni) es un mosquito no hematófago, frecuente en Europa, África y Asia. Revolotea por los dormitorios esperando la fase REM (sospecho que debe de ser muy respetuoso: nunca se acerca en la fase DELTA, ese momento mágico en el que, según los místicos, el microcosmos del humán es bañado por la luz de la conciencia universal). Entonces, se introduce en los sueños del durmiente y hurta algunas imágenes, determinados olores, fragmentos de pesadillas con los cuales se alimenta. Al despertar, el huésped no guarda memoria de la intervención de este particular parásito (me resisto a llamarlo así, más bien lo veo como uno de los miembros de una relación simbiótica), pero tampoco recuerda los fragmentos de sueños de los que ha sido despojado su subconsciente.

En 1994, estudiosos de la Universidad de Siam lograron capturar y estudiar detenidamente a un mosquitonírico. Diseccionado el sujeto, un potente microscopio reveló a los expertos el asombroso contenido de su vientre: bailarinas ciegas, apariciones de Lenin sobre el teclado de un piano, frailes de ocho brazos, hombres con cabeza de gallina que reían estruendosamente, aviones de caramelo, jarras de leche recién ordeñada derramándose sobre hermosos cuerpos adolescentes, rinocerontes con gafas, camisones grises cubriendo los horribles torsos de ministros octogenarios, teatros de la ópera abarrotados de borregos que defecaban en los patios de butacas, armarios que encerraban un mar tras sus puertas e infinidad de genitales de ambos sexos y variadas tonalidades y formas, pero todos hirsutos, desmesuradamente grandes e indefectiblemente amenazantes.

Los psicólogos dirán lo que quieran. Podrán recomendar hasta la saciedad que intentemos recordar nuestros sueños, que tengamos siempre papel y lápiz en la mesilla de noche o una grabadora preparada para intentar recordar esas erupciones nocturnas de la parte más profunda del volcán de nuestra identidad. Yo sé (ahora lo sé) que es un mosquitonírico, y no mi terapeuta, quien me salva de la locura.


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10 responses

12 03 2010
Thalía

Cambia de terapeuta;)

12 03 2010
César

Declaran a la SGAE esos mosquitos? Zumba y sigue, siguen chupando del pueblo. Pueblo dentro de un rato.

12 03 2010
Cristina!*

Me encanta.
¡Qué vida la de ese simbiótico! ¡No me gustaría ser uno de esos!

12 03 2010
Aryán

Tratamiento recomendado: EXTRACCIÓN DE LA PIEDRA DE LA LOCURA

Procedimientos: operación quirúrgica realizada durante la Edad Media que consistía en la extirpación de una “piedra”, imaginada como protuberancia o tumor en la frente, que causaba la necedad y la demencia, la enajenación, el desvarío, el delirio. Los testimonios dan a entender que algunos casos que realmente se ejecutaron tenían el carácter de una lobotomía.

Para más señas: sumergirse en alguna tabla de El Bosco o de otros autores flamencos.

O mejor, quédese usted con su piedra y en buena convivencia con los mosquitos, porque ya lo decía Erasmo en su “Elogio de la locura”:

“Diga lo que quiera de mí el común de los mortales, pues no ignoro cuán mal hablan de la Estulticia incluso los más estultos, soy, empero, aquélla, y precisamente la única que tiene poder para divertir a los dioses y a los hombres”.

13 03 2010
Max

Ahora me explico yo lo de mis sueños… Por más que los busco nunca los encuentro… Y ese zumbido nocturno…
Gracias Alexis… Voy al hiperdino a comprar un insecticida… ¡Ñoooo!

13 03 2010
Brida

¡Quién pudiera ser un mosquito onírico!
Así poder vivir en sueños y realidades tan extrañas como ajenas.

Relato genial

26 03 2010
VALK

¡¡¡¡MALÉFICO!!!! ¡¡¡¡ABSOLUTA Y CONTUNDENTEMENTE, MALÉFICO IRÓNICO!!!!………..¿PERO QUÉ TE HEMOS HECHO LOS QUE CAMINAMOS JUNTO A CIENCIA?………

27 03 2010
aran

No, ninguno de esos suenos era mio….
Alexis, tienes unos suenos mas raros…

30 03 2010
Sandra

Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, convertido en un monstruoso insecto… a mi me gustaría despertame convertida en la forma de un mosquitonírico, e ir de ventana en ventana por las noches, viendo donde encuentro un fabulador perfecto para alimentarme de sus sueños.

25 03 2011
raul lilloy

hermoso relato, ¿es de tu invención?

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