Identidades

5 04 2010

En la sala de espera del consultorio médico, un joven rubio se dirige a un anciano que espera, a solas, su turno.

-¿Podría darme su nombre, por favor?

El anciano fue educado en otra época, una era burocrática y gris en la que esos requerimientos se cumplían obedientemente. Al ver que el joven ha sacado de su gabán una libretita y un lápiz, contesta, algo perplejo, pero amable:

-Carlos Medina López.

El joven anota algo en su libretita y vuelve a guardársela en el gabán.

-Muchas gracias –dice.

Al percatarse de que el individuo no trabaja en el consultorio, el anciano se dispone a preguntarle por qué le interesaba saberlo, pero, justo en ese instante, la enfermera llama a Carlos Medina López. El joven, sonriendo cortésmente al anciano, pasa a la consulta.

El hombre ni se inmuta. Comprende rápidamente lo ocurrido y lo acepta con resignación. Sin embargo, por comprobar que está en lo cierto, saca su cartera y, de esta, sus documentos de identidad, que ahora están en blanco.


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4 responses

5 04 2010
VALK

¡Ojalá todas fueran así de dulces! ¿No crees?………

7 04 2010
Brida

Me gustaría tener un DNI en blanco. Aunque me da mal rollo la posibilidad de que alguien pueda robárme sin mi permiso..

17 04 2010
VALK

¡CARAY!, desde que colgaste esta entrada, no sé que me empuja a leerla a diario y un par de veces. Creo que el hecho de haber visto tan de cerca y durante tantos años las fauces a Ms. Muerte, me han hecho mirar más allá del telón de fondo. ¿Identidad?. Sí, siempre y a través de cada espacio temporal, porque lo triste no es morir, lo triste, es perder tu Identidad, y a eso sí que le tengo miedo.

28 04 2010
VALK

No iba a escribirte este comentario, pero ¡qué Panes! (¿pillas?, jejejeje), ¿por qué esconder mis sentimientos?. Y lo que es más importante, ¿por qué esconderlos precisamente en este post?, así que me dije, ¡adelante!, y aquí estoy, viendo un enoooorrrrme útero, con un enoooorrrrme niño rubio, y un enoooorrrrme vacío…..y una enoooorrrrrme y minúscula, a la vez, sala de espera de Ambulatorio, con un solitario anciano sentadito, mirando al suelo, mojándolo con una tenue lágrima, después de saber, que no sabe quién es ……¡triste, muy triste!, pero, ¿¡cuán real!?…….

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