Entrada hacia mañana

22 04 2010

Esto nos ocurre a diario: cada día nos encamina hacia el de mañana (podríamos ponernos minuciosos y decir que cada minuto nos encamina al siguiente), pero la cosa es menos sutil, más tangible, mucho más física. Tan física como eso que se llama “libro” y que mañana celebra su festividad anual.

Ya que todos los años escribo más o menos lo mismo (porque me dedico a la escritura y vivo del libro y se supone que los que nos dedicamos a esto tenemos que escribir algo relacionado con ello), podría remitirte simplemente a las entradas de años anteriores. Pero, después de revisar esa ciénaga que es mi agenda de trabajo en estos días y de sopesar pros, contras, potenciales imprevistos y demás posibles disposiciones murphianas, he decidido hacer un “falso directo” y escribir y colgar hoy esa entrada que debería escribir y colgar mañana.

Tú ya sabes (porque sigues este blog) que yo soy de quienes opinan que el libro es uno de esos objetos que dan gustito (como los juguetes sexuales) y que el motivo para acercarse a ellos debería ser, en principio, la pura fruición (la utilidad, la reflexión, el conocimiento, todas esas cosas que pueden escribirse con mayúsculas, vienen después). Y en estos días (mañana se inaugura, a mediodía, la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria en San Telmo), los lectores tenemos la oportunidad de hacer en público y junto a (o con) otros, eso que normalmente hacemos en solitario. Así que, ¿por qué masturbarse cuando se puede participar en una orgía?

Mañana, como los caracoles tras la lluvia, los lectores, los editores, los libreros saldremos a la luz (esa luz que esta mañana ya hacía su ensayo general en el parque de San Telmo), mostraremos las antenitas y pasaremos sobre hojas y más hojas.  Hay quien ya ha sacado a sus libros de paseo, como el amigo Asulmarino.  Algunos, incluso, mostraremos algo más que las antenas y llevaremos una camiseta con esta imagen:

po-un-canario

Estas cosas sólo ocurren una vez al año y yo, en tu lugar, no me lo perdería. Si no puede ser, tienes diez días más para hacerlo. Además, no sólo habrá gente, sino (y esto es importante), gente haciendo cosas: talleres, espectáculos teatrales, de títeres, musicales, presentaciones de libros, mesas redondas… Y, además, hay actividades para todos los gustos, tamaños y preferencias. Exactamente igual que ocurre con los libros.

Entre otras cosas, el sábado se celebra el primer Sábado Negro, con actividades desde las once y media de la mañana hasta las ocho de la tarde (figuran detalladas en la entrada inmediatamente precedente). Es la primera vez y puede que no sea la última. No te lo pierdas, para que puedas decir a tus nietos: “Yo estuve ahí”.

Además, en días posteriores hay cosas muy interesantes, como la visita de Maribel Lacave, que viene de tan lejos como Chile pero están tan cerca de nosotros como esos lugares Donde sólo media luna.

Así que, como siempre, lo de siempre, pero, como siempre, distinto: Feria del Libro, parque de San Telmo, a partir de mañana, 23 de abril. Tonto el que no vaya.








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