Millares, Premio Nacional

6 10 2010

La noticia saltó ayer a los medios y todos nos alegramos con el hecho de que en los noticiarios nacionales se reseñara, por una vez, a un poeta canario. José María Millares Sall, con Cuadernos. 2000-2009, publicado por Calambur (que también reeditó Liverpool, el libro emblemático por el cual le conocimos varias generaciones de lectores), ha obtenido el Premio Nacional de Poesía. No he leído los Cuadernos, pero sí Celdas, de donde, según J. Rodríguez Marcos, proceden muchas de sus páginas.

Es una noticia feliz. En el resto de España, alguien que quizá no sabía que existía, escuchará el nombre de José María Millares, ese hombre que despreciaba los micrófonos, buscará sus libros, acaso los leerá. Imagino a ese lector o lectora como una persona joven, culta, con hambre de palabras.

España, tierra de poetas, está descubriendo (lenta, sorprendente, gratamente) que no sólo en su continente y en sus islas más cercanas hay versos. Que bastante más al sur hay siete (y pico) pedacitos de tierra plagados desde hace años de poetas excelentes. Hace algún tiempo, los españoles descubrieron ese milagro del Modernismo que se llamó Domingo Rivero.

Puede que las cosas continúen avanzando y comiencen a descubrir otros versos, otros nombres que estaban ahí: Pedro Perdomo Acedo, Pedro García Cabrera, Emeterio Gutiérrez Albelo, Josefina de la Torre, Domingo López Torres, Pino Ojeda. O algunos que no estaban nada lejos de José María Millares, como Pino Betancor o Agustín Millares. La nómina de estupendos poetas canarios en el siglo XX es larga; los grupos (siempre abominables como concepto, pero útiles para el estudioso) muy variados. Una lista de urgencia debería incluir también a Eugenio y Manuel Padorno, a José Luis Pernas, a Pino Ojeda, a Luis Feria, a Ángel Sánchez, a Antonio García Ysábal. Y eso sin citar a los más jóvenes, quienes buscan (o encuentran) nuevos caminos; ellas y ellos son legión y hacen que uno se sienta orgulloso de su trabajo libro a libro, verso a verso, palabra a palabra.

Este Premio Nacional de Poesía ha sido concedido a José María Millares. La gloria de ese galardón es exclusivamente suya, pues se lo ganó letra a letra, con su labor incesante y silenciosa.

Sin embargo, yo me alegro no sólo por la memoria de este poeta magnífico, sino por todos los otros poetas (hombres y mujeres; nunca me ha gustado la palabra “poetisa”) que han intentado e intentan entender el mundo desde estos trocitos de tierras en medio del Atlántico.


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One response

6 10 2010
Maite

Brindemos en su memoria, lástima que no lo descubrieran antes… como dice Antonio Becerra en: http://www.canariasahora.com/opinion/6162/ recordando una frase de María Rosa Alonso “los poetas canarios cuando mueren, mueren dos veces”.

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