Everybody knows…

19 10 2010

Todo el mundo sabe que Antonio Becerra y yo somos amigos desde hace muchos años; que juntos, y en unión de otros amigos, hemos formado parte de cosas como La Plazuela de Las Letras y Matasombras; que compartimos ciertos puntos de vista acerca de la literatura y de su difusión; que somos mutuamente respetuosos (aunque no lo parezca) con aquellos en los que nos diferenciamos.

También sabe todo el mundo (al menos, quien está informado en las Islas), que Antonio Becerra es investigador y profesor universitario; que es uno de los que más conocen (y mejor comprenden) el XVIII canario y ha dedicado muchos años a sacar a la luz la obra de Graciliano Afonso; que ha trabajado en torno a las de autores como Agustín Espinosa, Antonio de Viana, Lázaro Santana o María Rosa Alonso; que, solo o en compañía, está detrás de colecciones importantes (Puerto Escondido, Literaturas, de Anroart), pero que también ha firmado la serie documental Memoria chica, el guión de un cómic (dibujado por Alberto Hernández) destinado a difundir la figura de Viera y Clavijo entre los escolares y divertimentos como Las bragas de San Grifón y La sonrisa de Ciprina (una antología que recoge muestras del erotismo en la poesía moderna insular).

Pero no todo el mundo sabe que además de ser investigador y divulgador, Antonio Becerra es un poeta muy interesante. No se ha prodigado mucho en el mundo de la edición, pero su libro Cualquier otra memoria es un título (si se me permite el juego de palabras) realmente memorable.

Todo esto viene a que el próximo mes de noviembre, Becerra será ponente invitado en el Laboratorio Creativo Anroart. Impartirá un Taller de Poesía, entendido como una introducción al género.

Como este taller forma parte del Taller Avanzado del Laboratorio y los participantes en el taller estable tienen prioridad, únicamente existen cinco plazas disponibles, así que las solicitudes de matrícula serán atendidas por estricto orden de llegada.

Si vives en Gran Canaria y te interesa, tienes toda la información necesaria en el Blog del Laboratorio.

Antonio Becerra. Taller de poesía. Solamente en noviembre. Hecho queda el aviso.

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El tamaño no es importante

19 10 2010

El tamaño no es importante. Eso volvió a quedar claro ayer, en el IV Memorial Dolores Campos-Herrero, Jam Session de Microrrelatos, en el Matasombras de la sala Cuasquías, de Las Palmas de Gran Canaria.

Con los libros de Dolores Campos-Herrero como fondo, más de cuarenta textos de una treintena bien despachada de autores fueron leídos a lo largo de una sesión en la que firmas experimentadas, autores emergentes y jóvenes que debutaban (eran alumnas y alumnos del IES Alonso Quesada y dieron más de una sorpresa) fueron leídos a lo largo de una sesión improvisada que dejó muy buen sabor de boca al respetable.

La novedad este año era el modelo de “lectura por poderes”, esto es, la lectura de textos de autores y autoras que no se encontraban en la sala, pero que pidieron que sus micros fueran leídos en este acto dedicado al microrrelato y a quien fue su principal precursora en las Islas.

En el IV Memorial Dolores Campos-Herrero se escucharon microrrelatos de: Dolores Campos-Herrero (leídos por su hermana Marisol), Juan Carlos de Sancho, Cristina R. Court, Manolo Muñoz, César Socorro Meza, Berbel, Antolín Dávila, Míchel Jorge Millares, Ariadna Reyes Hernández, Moisés Morán Vega, Patricia Rojas de Leunda, Inma Espino, Aquiles García, Guillermo Rubén, Santiago Gil, Teca Barreiro, Eduardo González Ascanio, Patricia Yánez (leídos por Saskia del Toro), Guadalupe Alemán, Ana Criado (leídos por Míchel Jorge Millares), Carlos Álvarez, Puri Santana, Cesáreo Pérez Navarro, Sara Godoy, Menchu Pérez Reyes, Nayra Pérez (leídos por Tiffany Guerra Machado), María José Vidal Prado, Esther Fernández Guerra, Pepe Olivares, Carlos de la Fe (leídos por Carlos Álvarez), Dairén Mendoza, Javier Hernández Velázquez (leídos por Antonio Becerra),  Tony R. Murphy,  Leonardo Segovia García (leídos por Aixa María Ruano García), Maite Figueira, Antonio Becerra y quien firma este blog, que, además, leyó el texto enviado desde Valdivia, en Chile, por el amigo Pablo González Cuesta.

Espero no haberme dejado atrás ningún nombre. La sesión se movía rápidamente. Si he olvidado mencionarte, no dudes en hacérmelo saber.

En nombre de Antonio Becerra y en el mío propio (esto es, en nombre de Matasombras), quiero dar las gracias a todos aquellos que participaron (o que, queriendo hacerlo, no pudieron por motivos de fuerza mayor) y al  abundante público que aportó su granito de arena con su mera presencia. También a Toñín Barrera y al personal de Cuasquías (por demostrar una vez más que siempre se puede contar con ellos para hacer cultura de guerrilla), a los medios informativos que se hicieron eco de esta convocatoria y a Thalía Rodríguez, que hizo registro sonoro y fotográfico del acto.

Pero, muy especialmente, a la familia de Dolores Campos-Herrero (su hermano Quique, sus hermanas Asun, Marisol y Chus) por apoyarnos en la tarea de organizar cada año este evento efímero, informal y pigmeo que une a jóvenes y no tan jóvenes en torno a dos hechos cruciales en la literatura insular de los últimos años: la minificción y Dolores Campos-Herrero.








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