Mis libreros favoritos, 2. Sueños de Papel

12 11 2010

Ya saben mis amigos y la mayoría de mis ex que casi nunca cumplo con lo prometido. Pero como tengo cuerpo de fiesta, voy a continuar con la serie dedicada a mis libreros favoritos, que comencé con el Café del Libro La Comedia. Y continúo, como en aquella ocasión, con una librería también joven: Sueños de papel.

Corriendo los tiempos que corren, hacen falta agallas para abrir una librería. Todavía más si se decide uno a hacerlo en solitario. Pero, además, hay que tener el valor y el ímpetu de quince bueyes para hacerlo en una zona donde hay un gigante comercial, de esos que venden libros como venden coles, relojes o plumeros. Ya sabes de qué gigantes hablo: esos que venden libros al peso y no los tratan con el cariño que merecen. Pues bien, esto es lo que ha hecho el escritor y vicioso de los libros Rayco Cruz: abrir Sueños de papel, una librería en plena avenida Pintor Felo Monzón, en la zona de Siete Palmas, echando un pulso a un mastodóntico (y en mi opinión, deshumanizado) centro comercial, siempre favorecido por los sucesivos gobiernos de este país frente a las pequeñas y medianas empresas.

Sueños de papel es un negocio modesto, luminoso y tranquilo (a mí me recuerda a una pequeña librería que había en la calle Sor Simona y a la que me escapaba a comprar novelas de Sven Hassel y Robert Ludlum cuando tenía catorce años y poco criterio, pero mucha sed de palabra). Pero no te equivoques: tiene trastienda. Al final de un pasillo existente al fondo, hay un local donde ocurren cosas de lo más interesantes: charlas, presentaciones, mesas redondas y partidas de juegos de rol. De hecho, pese a no estar situada en el centro, Sueños de papel se está convirtiendo en un referente para los aficionados al rol, la ciencia ficción, la fantasía épica y lo gótico. Por allí pasan muchos de los autores que se decantan por estas corrientes, como Carlos González Sosa, Ramón Navas (el lado oscuro de Nomar Savan) y Víctor Conde.

Sin embargo, no solo por ahí va la cosa. En Sueños de papel hay también cuentacuentos (la librería presta especial atención a la sección infantil y juvenil), un club de lectura y hasta una periódica feria del libro de segunda mano y ocasión (Sueños de papel, 1-Crisis,0).

Y otro dato positivo: quizá porque el propietario es autor y sabe lo que eso duele, en Sueños de papel se trata a los autores con respeto y no se les coloca aparte porque sean canarios. Si escribes novela negra, tu libro estará con la novela negra; si escribes libros de viajes, con los demás autores de libros de viajes estarás. Esto es: se permite al libro canario (o escrito por canarios) competir en condiciones de igualdad con los autores foráneos.

Así pues, si eres de esas personas que aman los libros, la próxima vez que te muevas hacia Siete Palmas (quienes viven allí ya la conocen), no olvides dejar el coche quieto un rato, pasear hasta el número nº32 (Edificio 10, Local 5) y entrar en Sueños de papel. Si tienes un ratito y charlas con Rayco Cruz te llevarás más de una grata sorpresa.

Dos libros comprados allí: La conquista de Oxit, de Carlos González Sosa y Ojalá fuera cierto, de Marc Levy.

Consejos para usuarios de librerías: tu librero no siempre podrá tener ejemplares del libro que buscas. Pero, si le consultas, podrá conseguírtelo en una semana, como mucho.

Próxima parada: Librería Nogal.








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