Zoologías, 5

27 11 2010

Solo las mariposas son mariposas y solo los entomólogos son entomólogos.

La función de una mariposa es volar ligera por los jardines luciendo dibujos de colores imposibles, errar por el aire sin más objetivo que embellecer el mundo y ser cómplice de la Naturaleza en la reproducción de la vida, escribiendo etéreos poemas en el mágico libro del Universo.

Los entomólogos no vuelan. Se limitan a observar a las mariposas, a analizar su comportamiento, a clasificarlas y a llorar de felicidad cuando descubren un raro ejemplar.

Jamás mariposa alguna quiso ser entomóloga. Sin embargo, una vez un entomólogo cayó en la tentación de intentar convertirse en mariposa. Con no poco esfuerzo, llegó a transformarse, pero la metamorfosis nunca llegó a ser completa y se quedó en capullo; ya no pudo continuar trabajando como entomólogo y, sin embargo, rabiaba de envidia al constatar que jamás volaría. Mientras, las mariposas continuaban paseando entre las flores, ajenas a su propia condición de milagro poético.

Ya se sabe: las mariposas vuelan y los capullos deben contentarse con ejercer la crítica literaria.


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11 responses

27 11 2010
Héctor

Vaya regalo Alexis…
Uno de contrastes. A la vez que nos haces volar por el jardín de la poesía a lomos de una bella mariposa, nos dibujas también en la boca una sonrisa provocada por un agudo y ácido sentido del humor.
Gracias, un abrazo.

28 11 2010
Aryán

Halladas otras “Mariposas” (de Vlada Urósevic, poeta macedonio), que se reconocieron en las tu texto, gracias por él y aquí las suelto:

Parecen sellos de correos
de países que casi apenas existen: Honduras, Guatemala,
San Salvador. En vez de imprimir sobre ellas los sellos
ellas se posan encima de los sellos de las flores.
A veces se engañan y paran
sobre los dibujos florales del mantel de lino
encima de la mesa del jardín.
Los niños aplauden:
las mariposas ante ellos hacen de payasos,
poniéndose en los bordes de los vasos
de los que se tomaron las dulces bebidas.
Parecen recortes de viejas enciclopedias,
con partes de los viejos veleros, las fortalezas enigmáticas,
los mecanismos ingenuos de los siglos pasados.
No explican nada,
solamente aportan alguna relación
con cosas totalmente distintas. Parecen
etiquetas de productos
desde hace tiempo fuera de uso,
de catálogos de tiendas desaparecidas quién sabe cuándo:
podrían estar pegadas a algunos regalos navideños,
a algunos juguetes ridículos o a frascos
con perfumes evaporados. A veces son como aquellas
pegatinas que se vendían
en las sombrías tiendas de los barrios de la infancia
con las que nunca se sabía
qué hacer salvo pegarlas
en alguna página en blanco de un libro de versos.
Sería cuestión de pesticidas u otros descubrimientos,
pero generalmente se las encuentra menos, lo habéis notado:
por cierto, igual que todas las cosas bonitas
que silenciosamente están declaradas como adornos inútiles.

28 11 2010
Juan José Rodríguez Barrera

Un caso raro: Nabokov. Tenía mucho de las dos cosas. Era mariposa y entomólogo. De lo primero en sentido figurado (es decir era un gran escritor, no sé de su orientación sexual); de lo segundo en sentido figurado (ejercía la crítica en sus clases) y también literal porque el estudio de los coleópteros era una de sus grandes aficiones.

En cualquier caso me quedo con las ganas de saber quién ha alterado la paz espiritual de Alexis hasta hacer que escriba esta pequeña pero turbulenta entrada en su blog.

28 11 2010
Alexis

Gracias, amigos. A Héctor por su elogio, a Aryán por el poema y a Juan José por recordarme al viejo Nabokov. Es cierto que era un apasionado de la entomología (como del ajedrez), al mismo tiempo que un fantástico escritor. Y, para tu tranquilidad, nadie se ha metido conmigo (que yo sepa, jejejejeje). Era un asunto más bien general. Por lo demás, un tema muy clásico.

28 11 2010
Raquel

Sencillamente genial.

29 11 2010
Brida

Una conclusión divertida ácida, aunque desde la mención del capullo se imagina una que la cosa va de eso… de capullos.

29 11 2010
Lunática

Hacía tiempo que no me paseaba por el blog: veo que sigues nutriéndolo.
Cuando era niña esperaba con ansía ver mariposas, sinónimo de recibir noticias según el dicho que mi madre decía, y por tanto, de recibir cartas. ¡Qué época la de las cartas “antiguas”!: olerlas, elegir el color del folio o del bolígrafo, el sobre, los regalos que querías incluir en ellas, perfumarlas, llevarlas contigo a todas horas y guárdarlas… y lo mejor de todo, releerlas sin tener necesidad de contestarlas. Ese placer sencillo de ayer, hoy en día y a causa de la virtualidad, está obsoleto y no sé cómo ni porqué al leer tu texto he hecho esta reflexión aparentemente inconexa.
Quizá ciertos recuerdos del pasado me han asaltado con este texto mordaz y de salto en salto, he pensado en todas esas personas que pasan por nuestra vida queriendo ser mariposas, sin darse cuenta que para ello hay que ser especial, hay que tener arterias esculpidas sedosamente y revestidas de esa belleza innata que las mariposas sustentan. Lo sé. Sé que no ser mariposa es la secreta nostalgia de muchos y esperar dejar de ser capullo, es una suposición intangible para ellos sino disponen de la base adecuada: es fundamental que el capullo admire, de manera íntima e intensa, el ser mariposa… sólo así podrá dejar de ser lobo hambriento.
Vuelvo a mis cartas antiguas, vuelvo a releer esas historias pasadas renovadas y recordar el azul, el blanco, el rojo y hasta el negro de aquellas palabras de niños acariciadas por dedos que ensanchaban el corazón y volvían la mirada al cielo… ¡Sí, aún se pueden ver mariposas de las de antes al leer determinados textos!

2 12 2010
Javier

No sólo hay capullos en la crítica literaria. también los hay en otras profesiones. Abundan entre los poetas, especialmente, más allá de la calidad de su obra. Baste recordar las Hespérides.

4 12 2010
VALK

Bueno, ser capullo no es malo, sólo es un estado obligado de pasar, para poder alcanzar a la bella mariposa.

21 12 2010
Sharron Clemons

Un caso raro: Nabokov. Tenía mucho de las dos cosas. Era mariposa y entomólogo. De lo primero en sentido figurado (es decir era un gran escritor, no sé de su orientación sexual); de lo segundo en sentido figurado (ejercía la crítica en sus clases) y también literal porque el estudio de los coleópteros era una de sus grandes aficiones. En cualquier caso me quedo con las ganas de saber quién ha alterado la paz espiritual de Alexis hasta hacer que escriba esta pequeña pero turbulenta entrada en su blog.

5 01 2011
Maldini

Estoy de acuerdo con Javier (con Lunática no porque deduzco que se dedica a mirar a la Luna como mujer-loba, con sin vino): Las Hespérides están plagadas de capullos. Me encantó el título, by de güey.

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