Tomás Morales

21 02 2011

21 de febrero. Día de las Letras Canarias. A lo mejor no lo sabías hasta hace poco y has venido a enterarte gracias a la polémica reciente. O acaso sí lo sabías y casi se te había olvidado. Así que me toca recordártelo:

Hoy es el Día de las Letras Canarias, porque tal día como hoy, en 1813, falleció un señor de Los Realejos que firmaba Joseph de Viera y Clavijo, botánico, historiador y, sobre todo, escritor. Desde 2006, cada año, se homenajea a un autor eminente de los que forman parte de la historia de la literatura canaria. Celebérrimos (Pérez Galdós), muy mencionados pero poco leídos (Viana y Cairasco de Figueroa), secretos entre iniciados (Mercedes Pinto) u ocultos tras una labor de estudio constante (María Rosa Alonso), cada año uno de los autores que vertebran nuestra tradición va saliendo de la estantería, mostrándose, paseándose por las calles y recuperando su sitio entre las bibliotecas personales de los lectores inquietos. Es este un día para los interesados en la literatura canaria. Pero también para quienes no han podido conocerla (porque no está en los programas) y para quienes, pudiendo, no han sabido por dónde empezar.

Y este año 2011 es el año dedicado a Tomás Morales. Ese señor seductor que murió joven y vivió intensamente. Que tiene una calle y un colegio y un museo pero a quien aún no has leído. Ese hombre era de Moya y deslumbró a la metrópoli con su talento y su magnetismo personal (que poco tenía que ver con la Física y mucho con la palabra). Fue condiscípulo de Néstor de la Torre y de Alonso Quesada; amigo de Saulo Torón, de Ángel Guerra, de Domingo Rivero y Luis Doreste Silva. También conoció a Villaespesa, a Colombine, a Gómez de la Serna, acaso a Rubén Darío. Decir Tomás Morales (es sabido) es decir modernismo, pero también decir eros y decir mito y decir urbe y puerto y mar y noche. Como Lucrecio, como Rulfo, como Rimbaud, dejó una obra breve, pero fascinante. Si te acercas a Las rosas de Hércules lo comprobarás.

Ahora tienes una oportunidad nueva, porque Cátedra, Letras Hispánicas (recuerda esa colección en la que leíste a los clásicos hispanos cuando estudiabas), acaba de publicar Las rosas de Hércules en una edición al cuidado de Oswaldo Guerra. Aún no he leído esa edición (sigo con la de 1984 en Interinsular Canaria, a cargo de Sánchez Robayna, probablemente hoy descatalogada), pero, conociendo otros trabajos de Guerra, estoy seguro de que valdrá la pena.

No obstante, si prefieres una introducción audiovisual, esta tarde, a las 19:00, en las Bibliotecas Públicas del Estado (en la de Santa Cruz y en la de Las Palmas, simultáneamente), tendrá lugar el estreno de La voz de todos, un documental de Bunker e It7 sobre la figura de este autor que nos suena tanto y que quizá no conocemos tan bien como parece.

Hecho queda el aviso. Mañana, seguramente, seguiremos ladrando, exigiendo respeto para este Día de las Letras Canarias, que no es solo de los escritores, sino de toda la ciudadanía. Pero hoy toca fiesta y toca celebrar a Tomás Morales Castellano (1884-1921).








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