Un pequeño adelanto

14 04 2011

Un pequeño adelanto de Los tipos duros no leen poesía.

Sí, ahí estaba la ciudad, esa gandula pachorruda y despistada que intentaba asimilar un ritmo y un modo de vida que no le eran propios, como un orangután con esmoquin obligado a usar correcta­mente los cubiertos. Estaba ahí, tras la puerta acristalada del Bar Casablanca, tosiendo, asfixiándose y sudando en los motores de los vehículos que parecían empujarse unos a otros por la calle León y Castillo. Eladio Monroy, desde su mesa habitual, la vigilaba a rápidos vistazos, mientras exploraba su ejemplar de El País y tomaba su cortado de cada día en la misma taza cascada de siempre.

Iba en sandalias, pantalón corto y camiseta (una camiseta gris en la que había una caricatura de un tipo barbudo y larguirucho jugando al tejo), pero el sudor le perlaba la enorme cabezota afeitada, obligándole a llevarse la mano a la frente cada po­cos minutos para sacudirse las gotas, emitiendo, simultáneamente, malhumorados resoplidos.

De vez en cuando llegaba o se marchaba algún cliente que le palmeaba el hombro o, simplemente, alzaba una mano a modo de saludo. Monroy respondía con un meneo de cabeza, procurando no perder la concentración. Cuando no lo conseguía, cuando se veía obligado a esforzarse para poder retomar el hilo de la lectura, se pellizcaba el mentón, tal y como quienes le conocían bien sabían que solía hacer cuando pensaba.

El hombre que entró en el Casablanca esa mañana de septiembre no era un conocido. Delgado, de me­diana edad, vestía un traje de chaqueta en color crudo, probablemente de lino, camisa de mil rayas y unos mocasines de charol blanco y gris dignos de Fred Astaire. Lucía un casquete de cabello cano pei­nado hacia atrás sin una sola sospecha de alopecia, enmarcando un rostro ovalado de rasgos distinguidos en el que brillaban dos profundos ojos azules y se movía con una soltura excesiva. En resumen: tenía la espalda muy recta, la cabeza muy alta y un contoneo de hombros muy antipático.

Si te apetece saber más, nos vemos esta tarde, a las 19:30, en el salón de actos Manuel Padorno, de la Biblioteca Pública del Estado en Las Palmas (en la avenida Marítima).

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14 de abril. No te olvides

14 04 2011

(La foto es la cedida hace un par de años por Manolo Benítez, ese cronopio de Teror)

Recuérdalo. 14 de abril de 1931. Fecha de la proclamación del sistema republicano como forma de gobierno en España, sustituyendo a la monarquía. Y recuerda que lo que vino después fue un golpe de estado protagonizado por un grupo de generales, con la connivencia (o la directa inspiración) de los sectores conservador, monárquico, católico y fascista (sí, porque ahí estaba ya Falange, pero también Joan March i Ordinas). Y recuerda que luego, tras casi cuarenta años de dictadura, volvió a instaurarse una monarquía. Recuérdalo, porque no es difícil recordarlo. Lo difícil es entenderlo.








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