ACB

3 06 2011

Que sí, que sí, que últimamente no regalo microrrelatos y solo cuelgo aquí notificaciones, convocatorias, avisos de actos. Pero es que me toca participar activamente en algunos de esos actos y no logro sacar el tiempo suficiente para escribir micros. Porque, a nadie se le escapa, escribir breve requiere mucho tiempo.

Por otro lado, en estas semanas viajo bastante, para encontrarme con lectores. Por ejemplo, el día 11 de junio estaré en la caseta de Maidhisa en la Feria del Libro de Madrid; por más ejemplo, el día 17, en la librería Mistério, de La Laguna.  Aparte de otros encuentros (los que tuvieron lugar, por ejemplo, en el IES Vigán, en Fuerteventura) hubo uno especialmente entrañable.

La semana pasada, el día 25 de mayo, me encontré con los integrantes de la ACB. No son los del baloncesto (aunque alguno de ellos me saca un par de palmos), sino la Asociación de Canarios de Bélgica, un grupo de isleños que viven en Bruselas. Bueno, no todos son isleños, no todos viven en la misma Bruselas, pero son cronopios de la diáspora (principalmente elegida; en ocasiones circunstancial, aunque cuántas veces me habré preguntado si somos nosotros lo que elegimos o si somos nosotros los elegidos por los caminos de la vida) que leen a canarios y, en cuanto pueden, no pierden oportunidad de encontrarse allá, tan lejos, pero tan cerca, con  algunos de los autores leídos. En otras ocasiones, han mantenido encuentros con Antonio Lozano, con Pablo Martín Carbajal, con Víctor Ramírez. Esta vez les tocó aguantarme a mí.

Conocía de su existencia desde hacía algún tiempo. Sabía que habían leído Tres funerales para Eladio Monroy y aun conocía personalmente a alguno de ellos, de los tiempos en los que por aquí eran individuos asombrosos que decidían marcharse a Rusia o a lugares todavía más peligrosos para la salud de los canarios, esas aves de color vivo y canto inigualable. Lo que no sabía era que Bruselas sería una especie de segundo hogar en los días que pasé allí, gracias al calor de estos compatriotas que nos pasean por el mundo. Que esos amigos (porque amigos son ahora, cuando los pienso) se levantaban cada día leyendo nuestros periódicos, escuchando nuestras emisoras de radio, pendientes de lo que ocurre aquí (tan pendientes que andan perfectamente al corriente e involucrándose en lo que está ocurriendo en nuestras plazas y parques, aportando su granito de arena en la distancia). Que andan dándole mordisquitos al mundo para dejar nuestra marca por dondequiera que pasan. Que estar allí con ellos durante esos días, celebrar luego allá el Día de Canarias (que aquí a veces significa tan poco y allá significa tanto) con un picnic en el que no faltaron el timple, las papas arrugadas y el frangollo,  ni una empanada decorada con el Teide y el Roque Nublo, que todas esas cosas tan sencillas y tan buenas me recordarían una vez más que aunque los canarios, en Canarias, estemos siempre preocupados por tonterías, cuando estamos fuera somos expertos en repartir luz. Tengo que agradecer a la gente de la ACB este recordatorio, este motivo de orgullo que supone para mí el hecho de que antes de que partieran a recorrer el mundo, ellos y yo hayamos, leído los mismos libros, escuchado las mismas canciones, contado los mismos chistes, pateado las mismas calles en los mismos barrios. Y sí, Bruselas es una hermosa ciudad. Y es aún más hermosa porque allá también se habla canario.

Empanada gallego-canaria fotografiada en Lovaina





Dirty Dozen en Ámbito Cultural

3 06 2011

Portada de Generación 21: nuevos novelistas canarios

Sí, hoy mismo, viernes 3 de junio, a las 19:30, en Ámbito Cultural de El Corte Inglés (Mesa y López 15, 7ª planta). Estará la mayoría de los que figuran en la antología y, por supuesto, el responsable, Ánghel Morales. Generación 21 ya se presentó en Santa Cruz de Tenerife. Ahora llega a Gran Canaria. Yo que tú me pasaría por allá, aunque solo fuera para que, cuando se presente en Madrid, puedas decir: “Ah, sí; ya los conozco”.








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