Reciclándome

9 10 2011

Quizá yo haya andado en el error todos estos años. Quizá lo apropiado sea confiar en la Divina Providencia y encomendarse al Señor.

Entre otras perversiones, caí en ver de forma crítica a nuestra Santa Madre Iglesia Católica Apostólica y Romana, en pensar que representaba la supervivencia de pasadas eras de oscuridad e ignorancia. Pero ella está aquí para salvarme y se ha puesto a la altura de los tiempos, para ofrecer una vía hacia el recto camino a sus hijos, incluidos los más díscolos. Un claro ejemplo es este fantástico producto, el rosario electrónico, que pone la última tecnología al servicio de la oración. Para descubrirlo, solo has de hacer clic en la imagen siguiente:

 

Así pues, voy a pedirme uno (puede que dos, porque tengo un amigo extoxicómano que ha redescubierto a Jesús) y voy a dedicarme a rezar cada día, sin faltar uno, el Santo Rosario. A lo mejor así acabo con la crisis económica. Por supuesto, no todo es rezar: voy a dedicarme a la familia, a llevar una vida ordenada y recta; romperé mi amistad con esos herejes que andan todo el día indignados cacareando en contra de nuestra más sagradas instituciones, defendiendo cosas como el aborto, la eutanasia y las relaciones extramatrimoniales con preservativo e impidiendo que se apliquen penas más duras a esa plaga de delincuentes que nos azota a las personas honradas que somos como hay que ser.

Sí, con ayuda de las nuevas tecnologías, rezaré y pediré por todos nosotros. Incluso por ti, pecador o pecadora, que seguramente lees esta entrada de blog con la cínica sonrisa de la hiena, en este domingo en el que, en lugar de asistir a la Santa Misa seguramente vienes de holgar en la playa o en los campos; en esta víspera de lunes que seguramente acabarás coronando con la entrega a la fornicación y el vicio, puede que hasta con alguien de tu sexo (porque, ya se sabe, los dedos de Satanás son largos y los hijos de Sodoma asoman por doquier).

Mientras tanto, yo estaré aquí, rezando por ti, pecador o pecadora, para que encuentres la fe y regreses al buen camino.

Aún no ha llegado mi rosario electrónico, pero creo que en mi cuarto trastero, envuelto en una batamanta, tengo un osito que reza el Padrenuestro.








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