Imperfecciones 6

11 10 2011

 

Ilustración de Gustave Doré

Por supuesto, hay quien se pregunta dónde andaba él mientras su suegra sufría el aislamiento y la enfermedad al otro lado del bosque, mientras su hijita se encaminaba, ingenua y cándida, a su inevitable encuentro con la bestia. Él se siente impotente, no logra acumular las fuerzas y las palabras necesarias para defenderse. No es cosa de ahora, no es la impresión que hayan podido causarle los luctuosos sucesos que ya narran las crónicas; es algo que le ocurre desde que su mujer se empeñó en confeccionar esa caperuza roja para la niña. Desde entonces experimenta una rara suerte de languidez espiritual, como si algo se hubiese quebrado en su identidad, como si alguien le hubiese expulsado del territorio de la existencia.


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4 responses

11 10 2011
sandra

He leído varias versiones desde el punto de vista del lobo, pero nunca una del “padre” de Caperucita. Excelente!!

11 10 2011
Alexis Ravelo

Gracias, Sandra. Lo cierto es que es uno de los cuentos más homenajeados que hay, así que seguro que no soy el primero al que se le ha ocurrido… Pero me apetecía hacer el intento.

15 10 2011
Roxana

Alexis !maravilloso punto de vista el tuyo!!…colecciono versiones de caperucita, blanacnieves y otros cuentos tradicionales y coincido con Sandra …no se la ha ocurrido hasta hoy a nadie.Genial.Me gusta tu letra.

19 10 2011
Alexis Ravelo

Muchas gracias, Roxana.

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