Felicitación navideña extraña

23 12 2011

Se me ha ocurrido que, en vez de desearte felices fiestas con una de esas animaciones insoportables, podría regalarte una canción. Si, desearte felices fiestas a ti, que me aguantas todo el año y te pasas por aquí para leer estos cuentos, estas propuestas de lectura o los resultados de los cabreo que me agarro con los malos. Así que, simplemente, haz clic aquí.

Elijo felicitarte así porque tu bandeja de correo entrante estará atestada de felicitaciones navideñas. Por otro lado, no soy muy de villancicos. Esta me parece una canción hermosa, llena de poesía y de verdad.

Sí, ya sé que está cayendo la que está cayendo, que la crisis y demás hombres del saco nos pisan los talones, pero guarda siempre un par de minutos para la belleza y ¡quiérete, carajo! Y quiere también a los demás; sonríele a la vida para que la vida te sonría a ti.

Los malos morirán pronto. Las obras de los buenos son inmortales.


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3 responses

23 12 2011
Aryán

“Navidad. Año nuevo. Lo que sea”.- Augusto Monterroso

Las tarjetas y regalos que año tras año envías y recibes o enviamos y recibimos con ese sentido más o menos tonto que te o nos domina, pero que paulatinamente con base en una interrelación de recuerdos y olvidos vas o vamos dejando de enviar o recibir, como, comparando, esos trenes que se cruzan a lo largo de la vía sin esperanza de verse nunca más; o mejor, ahora autocriticando, pues la comparación con los trenes no resulta buena ni mucho menos, toda vez que se necesita ser un tren muy estúpido para no esperar volverse a ver con los que se encuentra; entonces más bien como esos automovilistas de clase media que, por el simple hecho de serlo, cuando se desplazan en su automóvil se sienten como liberados de algo que si uno les pregunta no saben qué cosa sea, y que una vez, una sola vez en la vida, coinciden contigo frente a un semáforo en rojo, y con los cuales durante un instante cambias tontas miradas de inteligencia al mismo tiempo que disimulada pero significativamente te arreglas el cabello, o te acomodas el nudo de la corbata, o revisas tus aretes, o te quitas o te pones los anteojos, según creas que te ves mejor, bajo la melancólica sospecha o la optimista certidumbre de que nunca más lo vas a volver a ver, pero no obstante viviendo ese brevísimo momento como si de él dependiera algo importante o no importante, o sea esos encuentros fortuitos, esas conjunciones, cómo calificarlas, en que nada sucede, en que nada requiere explicación ni se comprende o debe comprenderse, en que nada necesita ser aceptado o rechazado, ¡oh!

Gracias por esta bella canción; yo también te deseo un montón de sonrisas, estos días, y siempre.

24 12 2011
Javier Hernández Velázquez

Alexis, ¿de nuevo Tom Waits? Mis hijos están descojonados escuchando la canción, me comentan si canta un viejo.No sé qué decirles (aunque yo me lo cargaría con premeditación y alevosía). Regresa a Sinatra y Tonny Bennett, pleaaaaaaaaaaaaaase.
Saludos para ti, la parienta y Eladio. See you, muy pronto.

24 12 2011
Alexis Ravelo

Aryán: qué bueno el maestro, oiga…
Javier: las voces limpias me resultan “demasiado limpias”. No hay más Dios que Tom Waits, y Nick Cave es su profeta en la Tierra. Decididamente, viendo tus gustos musicales, te me estás aburguesando. Cualquier día te trinco escuchando a Julio Iglesias… jejejeje.
Felicidades para ti y para la family también. Cuídenseme…

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