Sí nos vamos a meter en política, doña Esperanza

12 11 2012

“Haz como yo: no te metas en política”. Esa es la frase que, según la leyenda, Franciso Franco le soltó a diferentes personas en diversas circunstancias según quien cuente la anécdota. Es indiferente a quién y cómo, e incluso si realmente llegó a pronunciarla, porque el hecho es que esa actitud fue la que siempre promovió su régimen: la de ver la política como algo indeseable, como algo que las personas honradas deben dejar a un lado. Evidentemente, quienes promueven esta idea olvidan constatar que aquellos que no se interesan por la política acabarán siendo gobernados por quienes sí se interesan.

Aún anda por mi biblioteca un ejemplar de este libro, que no pienso prestar

Lo cierto es que quienes promueven, desde el poder, esa imagen de la política, parecen querer decirte que es mejor que no te preocupes por ella, que te conviene más preocuparte de cómo vas a hacer frente a tus pagos de este mes. Con esa escisión entre esfera privada y esfera pública, rota solo cada cuatro años (cuando se solicita el voto de los ciudadanos para que los políticos profesionales puedan dedicarse a sus labores durante una nueva legislatura), los sectores más reaccionarios de la democracia liberal coinciden con el franquismo en ese desprecio de lo público.

Por supuesto, las cosas han cambiado mucho, pero en el subconsciente colectivo de los españoles queda ese poso de desprecio ante la actividad política que el franquismo tatuó en el cerebro de sus gobernados. Por eso, en estos días, tertulianos de la caverna, líderes patronales e incluso algunos políticos que presumen de demócratas, esgrimen en contra de la huelga general convocada para el 14 de noviembre de 2012 (para el caso, pasado mañana), el calificativo de “política”, como si eso supusiera una descalificación. Acaso deberían entender estas personas que todo aquel que se enfrenta al poder económico, a las oscuras relaciones que este mantiene con el político y sus indeseables efectos sobre los individuos y la sociedad en su conjunto está adoptando una postura ante un estado de cosas sobrevenido a causa de una mala organización de la sociedad y que a eso se le llama adoptar una postura política, así, con todas las letras. Eso es lo que hace cualquier huelga seria: responder políticamente a las agresiones que la ciudadanía sufre por parte del poder. Para decirlo con menos palabras: cuando un ciudadano dice no a una ley que considera injusta, está ejerciendo su derecho a adoptar una postura política.

Así que sí: esta es una huelga, en mi opinión, política. Y quienes secundemos esta huelga o salgamos a la calle o simplemente apoyemos esta movilización el 14 de noviembre, estaremos adoptando una actitud política, porque somos la ciudadanía, los sujetos de los derechos que quienes creen tener la exclusiva de la actuación política están vulnerando con sus decisiones. Y creer que el calificativo de “política” para esta huelga supone una descalificación o una desviación o instrumentalización de sus propósitos es propio de una mentalidad de esclavos que dominó a este país durante cuarenta años y que debió ser desterrada de nuestros discursos en 1978. ¿Queda claro, doña Esperanza?

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Contra las cuerdas

9 11 2012

Esta semana el Tribunal Constitucional me dio una alegría a mí y un disgusto a Jorge Fernández Díaz y me acordé de esta novela que acaba de salir hace poquito: Contra las cuerdas, de Susana Hernández.

Contra las cuerdas, de Susana Hernández, Barcelona, Alrevés Ediciones, 286 páginas.

Contra las cuerdas es novela negra de la buena, de la que huele a moho y cenicero, como debe ser, aunque no deje de echar un buen vistazo a lo cotidiano, a cómo vive, trabaja o se divierte la gente normal de cualquier ciudad. La ciudad, en este caso, es Barcelona y quien conoce esa ciudad (personalmente o a través de tantas y tantas buenas novelas) la revisita con placer de la mano de Hernández.

La espina dorsal del argumento de Contra las cuerdas es la caza de un asesino y violador hijo de mala madre, que se está dedicando a secuestrar y torturar a mujeres, y a violarlas con un cuchillo jamonero antes de estrangularlas. Así de fuerte es el arranque de esta historia protagonizada por dos personajes que ya aparecían en Curvas peligrosas, la novela anterior de Hernández. Se trata de las subinspectoras Rebeca Santana y Miriam Vázquez. Mientras que Miriam es una divorciada de mediana edad, de gustos bastante pijos y muy mala leche, Rebeca Hernández es una joven psicóloga reconvertida en policía (un día tenemos que hablar de esto de los polis psicólogos, que abundan en la literatura reciente), se mueve en Harley Davidson y es lesbiana. Esto último me gusta. ¿Por qué me gusta? Porque Hernández no cree en eso de que haya una literatura LGTB, sino que parece opinar (y en eso la secundo) que la homosexualidad debe comenzar a verse como algo normal en los personajes de cualquier novela, sobre todo de la novela negra, que debe tender a reflejar la realidad. Y en la realidad debemos aprender a ver con normalidad que cada uno haga con su sexualidad lo que le dé la real gana.

Así pues, Rebeca, nuestra prota, es lesbiana. Pero está pasando un mal momento: por un lado, está en medio de una crisis con su pareja; además, su madre, que cumple pena de prisión, le da muchos quebraderos de cabeza y, para rematar la faena, comienza a recibir anónimos amenazantes de alguien que se la tiene jurada. Y, en medio de todo esto, surge el caso de este asesino múltiple que la va a coger con la guardia baja y acabará poniéndola, como anuncia el título, contra las cuerdas.

Hernández nos ofrece lo que pedimos a un pulp: intrigas, violencia, persecuciones, algunos necesarios toques de humor, diálogos rápidos y laberintos emocionales para todos los gustos, con un erotismo muy bien dosificado a lo largo de todo el texto.

No cuento más, pero el resultado es una novela fresca, rápida, que se mueve hacia delante con mucha soltura y se soluciona de manera muy verosímil, después de hacer que nos encariñemos con los personajes y lleguemos a entendernos muy bien con ellos.

 

Además del libro que inauguraba la serie, Curvas peligrosas, Susana Hernández ya había publicado otras dos novelas: La casa roja y La puta que leía a Jack Kerouac, pero parece haber encontrado el filón en en estas dos policías, Santana y Vázquez, de quienes parece andar tramando ya la siguiente entrega.

Hernández es de Barcelona, estudió Imagen y Sonido e Integración Social y compagina estudios de Investigación Privada y Psicología, mientras hace crítica musical y literaria y crónicas deportivas para diferentes medios.

Una mujer, en suma, polifacética de quien creo que aún están por venir los mejores textos. Conviene no perderle la pista y leernos esta novela que es de las que no nos duran más de un fin de semana: Contra las cuerdas, de Susana Hernández, publicada en Barcelona por Alrevés, 286 páginas que, con tu permiso, le voy a recomendar muy especialmente al Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, porque seguro que le va a encantar, se lo va a pasar muy bien y a lo mejor incluso se entera de que hace ya rato que cambiamos de siglo.

(Si quieres escuchar el podcast de la sección completa, dentro del Hoy por Hoy Las Palmas de Eva Marrero y oír cómo nos cargamos un Paul Auster, además de enterarte de las novedades cinematográficas con Francisco Melo, Junior, solo tienes que hacer clic aquí).





Casa habitada, antología cercada, sueño de Goslar

7 11 2012

Tras una calcinante sequía de proporciones bíblicas, una lluvia mansa e incesante está cayendo sobre mi ciudad y el aire fresco parece querer llevarse los efluvios a azufre y podredumbre despedidos por la infamia. Sí, esta lluvia es como una sentencia del Tribunal Constitucional, como la derrota de un mormón, como un grupo de jueces pronunciándose contra la injusticia.

Por eso uno se alegra de que esta estación del alivio coincida con una semana cargada de cosas buenas que ya estaban previstas. Como luego vendrás diciéndome que no lo sabías, que no te avisé a tiempo, que te lo tenía que haber dicho antes, doy cuenta a continuación de esas convocatorias.

Para empezar, hoy mismo, a las 19:00, Félix Hormiga visita la ciudad para sumarse al homenaje a Manuel Ponce de León en la Fundación Mapfre Guanarteme de Las Palmas de Gran Canaria, presentando el cuento “La casa habitada”. Si hay dos cosas que Félix Hormiga sabe hacer bien es escribir cuentos y hablar en público. Los que conocemos sus libros y sus intervenciones públicas sabemos que ese señor barbado, de aspecto serio e ironía constante es un placer poco frecuente, así que yo, en tu lugar, no me lo perdería.

Otra oportunidad poco frecuente: que se recupere una antología no solo histórica, sino incluso legendaria. Eso es lo que hace ahora el Cabildo de Gran Canaria: publicar Antología cercada, la mítica antología de 1947 con la que Agustín y José María Millares, Pedro Lezcano, Ventura Doreste y Ángel Johan burlaron a la censura y a la gris abulia de la Postguerra en Canarias. El trabajo de recuperación de este texto imprescindible ha sido realizado por Nicolás Guerra Aguiar, ese hombre también barbado a quien conoces por sus colaboraciones en prensa, por sus conferencias o porque fue tu profe en el instituto; o a quien no conoces aún pero deberías conocer, porque conociéndole se aprende. No conozco esta edición, pero ando loquito de ganas por tener un ejemplar en las manos. La presentación es mañana jueves, 8 de noviembre, a las 20:30 en San Martín Centro de Cultura Contemporánea.

Y, last but not least, el viernes 9, en San Bernardo 9, verbigracia el Círculo Mercantil (pero la coincidencia me hacía gracia), Javier Hernández-Velázquez visita Las Palmas de Gran Canaria con una nueva novela, El sueño de Goslar, publicada por Aguere-Idea, en la colección G21 que parió y cría con mimo Ánghel Morales. La presentación será a las 20:00 y el autor estará acompañado por un buena amigo de ambos y un escritor de los nuestros: Santiago Gil.

El sueño de Goslar gira en torno a la escultura epónima de Henry Moore que existe en la Rambla que lleva el nombre de un fresco general procedente del Norte, en Santa Cruz de Tenerife y tiene como protagonistas a Alex Stibrings, mujer bella, culta y peligrosa, y a Carles Pedregal, inspector de policía catalán que se fue quedando en Canarias hasta que ya no pudo irse. Ambos, sobre todo el inspector, son viejos conocidos de los lectores de Hernández-Velázquez, pero nunca es tarde para conocerlos. Por ejemplo, este mismo viernes.

Hasta aquí, las convocatorias previstas de las tengo conocimiento, para que luego no digas que no te lo dije. Mientras escribía esto, ha continuado lloviendo, pero el agua cae de forma más pausada. Pronto escampará y entonces cesará esa pausa en la sequía y se marchará el rabo de nube y de nuevo volverá a oler a azufre y a podredumbre. Así que, en mi opinión, lo mejor es aprovechar la frescura que nos llega esta semana, porque luego volverá la sequía.





El Taller de Narrativa en Unibelia comienza la próxima semana

6 11 2012

La escritura es, como la lectura, una actividad eminentemente solitaria. Sin embargo, carece de sentido sin su referencia a lo colectivo. En esa tarea de autoformación que todo autor debe realizar, los talleres literarios resultan muy útiles. En primer lugar, por la posibilidad de trabajar con un escritor que nos haga partícipes de su propias experiencias, mostrando algunas de sus estrategias de trabajo; pero también por la cercanía de otros autores y autoras que se encuentran en un momento similar de su formación; el contacto con el otro nos sirve de espejo y de incentivo en esa labor que normalmente experimentamos de forma individual. Por último, existe una importante ventaja en la asistencia a talleres literarios: la adquisición de una bibliografía apropiada y de unos determinados hábitos analíticos.

Desde la primavera pasada hemos celebrado dos talleres de Introducción a la Narrativa en Unibelia,  dos pequeñas experiencias, de un mes de duración cada una, a través de las cuales nos hemos acercado a la narrativa desde el género breve, abordando las principales técnicas (y dificultades) del cuento tradicional y el cuento literario. Atendiendo al éxito de esas convocatorias y a las peticiones de algunos de los participantes en ellas, presentamos ahora otro taller, algo más extenso, que profundiza en la materia abarcando, además, el territorio de la novela.

El Taller de Narrativa en Unibelia tiene una orientación teórico-práctica, orientada principalmente hacia aquellos aspectos que mayores dificultades ofrecen al escritor novel: elección del estilo, creación de personajes, estructura y composición, escritura de diálogos, tratamiento del tiempo y del espacio, asuntos complejos que, sin sobrepasar los límites del rigor, procuraremos abordar con espíritu ameno y lúdico.

A través de la lectura y análisis de textos canónicos y de la realización de periódicas propuestas prácticas ofrecemos a los participantes en este taller la posibilidad de adquirir técnicas útiles que aumenten sus competencias y les resulten, por tanto, útiles a la hora de enfrentarse a su propia obra.

Duración: 24 horas.

Descripción: Acercamiento a la escritura creativa, dentro del género narrativo, analizando las técnicas, recursos y dificultades más habituales en la novela y el cuento.

Programa:

  • Fuentes de inspiración. Puntos de partida y elección de símbolos. Novelas abiertas y novelas cerradas.
  • El conflicto. Tema y argumento. La estructura argumental: argumentos, tramas y subtramas. Acotando: límites temporales, espaciales y argumentales.
  • Estilo y estilos. Puntos de vista y focalización.
  • Comienzos. Desenlaces.
  • Personajes. Arquitectura, presentación y evolución. Personajes principales y personajes secundarios.
  • El diálogo. Estilos. Recursos. Errores frecuentes.
  • El monólogo. Monólogo y monólogo interior. La introspección.
  • El espacio. Espacios reales y espacios inventados. Reinvención de espacios.
  • El tiempo. Tiempo real y tiempo de la ficción. Rupturas en la linealidad.
  • Algunas estructuras de novela posibles. Métodos de composición.

Además, para aquellas personas que están interesadas en ciertas materias específicas, abrimos la convocatoria a otros talleres de menor duración, centrados en algunas disciplinas concretas. Por el momento, los talleres previstos, son los siguientes:

Escritura desde la memoria

Duración: 8 horas.

Descripción: Un acercamiento a algunas técnicas de escritura que beben de las fuentes del libro de memorias y autobiográfico.

Programa:

  • El recuerdo y la autobiografía verídica.
  • Los recuerdos prestados.
  • La falsa autobiografía.
  • La nostalgia es contagiosa: el mundo como fue.

Literatura infantil

Duración: 8 horas.

Descripción: Taller monográfico dedicado a la literatura infantil, destinado a adultos interesados en este campo específico de la escritura.

Programa:

  • Breve historia de la literatura infantil. Un acercamiento teórico.
  • Gramáticas de la fantasía: el taller de Rodari.
  • El libro para niños. Edades y capacidades. El cuento, el libro-juego, el álbum ilustrado.
  • El test de control de calidad.

 Novela negra

Duración: 8 horas.

Descripción: Taller monográfico dedicado a interesados en el género negrocriminal, tanto desde el punto de vista crítico como desde el creativo.

Programa:

  • El historial del sospechoso. Asesinando a Agatha: Novela negra versus novela de misterio. Algunos títulos imprescindibles.
  • La invención y la trama. Inspiración: crónica negra, tratados de ética, politología, el barrio. El argumento: el conflicto como columna vertebral. Estructura y composición. Tiempo y espacio de la ficción. Manejo del tiempo y los puntos de vista. Los recursos de la intriga.
  • Quién es quién y cómo dice qué. Personajes circulares / Personajes lineales. Estereotipos. Diseño de personajes: Importancia de la intrahistoria. Qué mostrar y qué no. Diálogos.
  • Es un trabajo duro, pero alguien tiene que hacerlo. Descripción de ambientes y personajes. Cómo convertir un borrador en una novela: las sucesivas etapas del proceso narrativo.

Si alguna de estas convocatorias resulta de tu interés, no dudes en ponerte en contacto con Unibelia para solicitarles más información sobre fechas, horarios y condiciones, así como sobre cualquier otro particular. Pero no te demores en hacerlo, porque con el Taller de Narrativa estamos ya a punto de comenzar.

Estos son los datos de contacto de Unibelia:

C/ Concejal Luis Pereira García, s/n esq. Pintor Juan Guillermo
La Minilla
Las Palmas GC, Las Palmas
35011España

Telf. 928 270 538 – 662 184 017. Email: info@unibelia.es
Horario de atención: 10 h. a 13 h. y de 17 h. a 20 h. (L – V)





Antigua luz

2 11 2012

¿Recuerdas la última vez que disfrutaste con una descripción de cuatro páginas de la imagen fugaz de una mujer desnuda en el espejo?

Entre tanta novedad editorial innecesaria y tanto libro de esos que se promocionan como “el libro que ha conmovido a millones de lectores”, pero que no son capaces de conmover a un solo lector (para el caso, este que escribe), hace un par de semanas me encontré con una de esas novelas que te hacen pensar que no todo está perdido y que la buena literatura aún existe.

Antigua luz, de John Banville, Madrid, Alfaguara, 293 páginas.

Se trata de la nueva de John Banville, Antigua luz, una novela bellísima (sí, he empleado ese adjetivo porque lo merece) cuya prosa, al margen del asunto del que esté tratando, ya es de por sí un verdadero placer.

El protagonista y narrador de Antigua luz es Alexander Cleave, un viejo actor de teatro, ya retirado, que, en medio de la pena, compartida con su mujer, por el suicidio de su hija (una joven que, al parecer, tenía problemas emocionales), rememora a la señora Gray, con quien tuvo una tórrida aventura cuando él tenía 15 años y ella 35. La señora Gray, que era la madre del mejor amigo de Alexander, le descubrió a este los misterios, no solo del sexo, sino de su propio cuerpo y de las relaciones entre los seres humanos.

Al mismo tiempo que intenta recordar, preguntándose que habrá sido de la señora Gray tantos años más tarde, Cleave conocerá a una joven actriz que está también pasando por un duelo y junto a quien intentará entender el sentido final de los actos de esas mujeres (la señora Gray y su propia hija) que marcaron su vida, una en su juventud y la otra en su vejez.

No cuento más, para no destripar el argumento, pero, como en las buenas novelas, pronto vamos a descubrir que las cosas no son lo que parecen y la historia adquirirá una gran complejidad conforme vayamos acercándonos realmente a la interioridad de los personajes.

Antigua luz es un libro de esos que combinan con sabiduría la levedad y el peso, un libro que trata sobre el tiempo y las trampas de la memoria, sobre el amor y el sexo, la muerte y la amistad, y sobre lo que creemos saber y lo poco que sabemos realmente acerca de la vida.

 

No por casualidad, a John Banville se le suele comparar con Vladimir Nabokov y se le señala como heredero literario del ruso, por su elegancia, su manejo de la técnica del contrapunto, de la ironía y del humor negro. Pero Banville no es ruso, sino irlandés: nació en 1945 y es uno de los escritores europeos más prestigiosos del momento. En 1989 fue finalista del Premio Booker con El libro de las pruebas y lo ganó finalmente en 2005 con El mar. Ha publicado diez o doce novelas: El intocable, Eclipse, Imposturas y Los infinitos.

Si tus gustos se orientan hacia la novela negra, puede que el nombre de John Banville no te diga demasiado, pero seguro que sí te suena el de Benjamin Black. Así es como ha firmado una serie de novelas ambientadas en la Irlanda de los años 50 y protagonizadas por Quirke, un médico forense alcohólico que ya a aparecido en tres de ellas: El secreto de Christine, El otro nombre de Laura y En busca de April. Benjamin Black gusta mucho y se vende muy bien. Pero también vale la pena acercarse a ese otro escritor que es el mismo hombre, John Banville, que tiene un estilo sencillo y elegante, sin aspavientos, que nos sumerge en historias aparentemente sencillas que en realidad no lo son en absoluto, porque tratan sobre los seres humanos con una seriedad y una profundidad que nos ponen frente al espejo y nos hacen pensar en nuestros propios prejuicios y en lo poco que sabemos realmente de nosotros mismos y de aquellos que tenemos cerca.

Así pues, para esta semana, pese a que sea una novedad editorial, te recomiendo esta novela: Antigua luz, de John Banville, publicada en Madrid por Alfaguara, 293 páginas de esas que nos reconcilian con la literatura.

[Si te apetece escuchar el audio de La Buena Letra de esta semana, donde, además de repasar la cartelera con Junior y de homenajear a Agustín García Calvo, nos cargamos Donde el corazón te lleve, de Susanna Tamaro, pincha aquí]








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