June Evon anda suelta

3 04 2013

Siempre que hablo de los poetas isleños que aparecieron a partir de los noventa (esa gente con voces personalísimas sobre la cual se escribirá un día como una generación imprescindible en la historia de nuestras letras), siempre menciono a Tina Suárez Rojas. No obstante, hasta ahora no había tenido oportunidad de reseñar ningún libro suyo. Puede que a esto contribuyan su reserva y su escasa proclividad a las presentaciones públicas y las promociones o que yo sepa de sus libros normalmente mucho tiempo después de que se hayan publicado. Sea suya o mía la culpa, ahora tengo la oportunidad de remediar esa omisión, porque acaba de aparecer Brevísima relación de la destrucción de June Evon, un libro de poesía que se lee y se disfruta como un western, o un western que es pura poesía.

Brevísima relación de la destrucción de June Evon, Tina Suárez Rojas, Madrid, Vitruvio, 50 páginas.

Brevísima relación de la destrucción de June Evon, Tina Suárez Rojas, Madrid, Vitruvio, 50 páginas.

El título y el planteamiento saben a aquellos poemas de Sidney West escritos por el gran Gelman. Las primeras páginas, a García Márquez, pero también a Silver Kane. Su desarrollo, al Martín Fierro. El resultado final, a alta literatura disfrazada de aquellas historias en las que héroes y villanos arquetípicos estaban perfectamente dibujados, delimitando el bien y el mal, imponiendo orden en un mundo caótico que el ser humano está destinado a no entender del todo.

Aparentemente, Tina Suárez no es en este libro aquella autora que escribía con serena rabia, situada (por parafrasear a Leopoldo María Panero), en la oscura raíz en que se mueren los sueños; aquella jugadora con las formas que puso un espejo ante Peter Pan para dejarlo solo contra su semejanza, la feligresa de pasiones, la que tropieza cada tarde con su escoba bruja mal colocada entre los muslos prietos. En Brevísima relación… se aleja de los ambientes de la intimidad y lo cotidiano, así como de la referencia clásica y culta más evidente, y retorna a la puntuación convencional, a la sintaxis no imprevisible, a la sencillez de la forma.

No es ese su juego aquí; su juego es otro: el que se juega a lo largo de los pasillos que comunican la épica y la poesía gauchesca, la novela far west y la subversión del tópico. Y, sin embargo, la mítica figura de June Evon, recuerda a aquellos versos que la propia Suárez escribió en 1999: una mujer anda suelta/ se echa a la calle/ y derriba la noche// bebe el alquitrán a lengüetazos/ indómitos de fiera desamada/ zamarrea el asfalto/ despedaza enamorados/ frecuenta tentaciones/ depreda voluntades/ animal rabiando en pos de la ternura (…). Acaso esa mujer que andaba suelta en “Ecce femina” sea la propia June Evon, la pistolera feraz que monta en su fiel Calibre (un quarter colorado, su único verdadero amigo) y se encamina al villorrio de Dohanville, donde la aguarda la muerte.

Suárez toma prestadas las voces de los habitantes de Dohanville, que presentan el arco completo de arquetipos de las historias del Oeste (el telegrafista, el buscador de oro, el ranchero, la dueña del saloom, el vaquero, el reverendo o el sheriff) para narrar este día de la desgracia de June Evon (del cual no daré detalles para no estropear la lectura de una historia de bien manejada intriga), temible asaltadora, asesina sin escrúpulos, compinche de tahúres, cuatrera y mujer pasional a sus horas, que oscila entre la ambición, el instinto de supervivencia y la venganza. Y a través de ese relato coral y externo a la heroína, nos va descubriendo un personaje fascinante del que siempre se oculta lo esencial, perfeccionando el dibujo que convierte a la persona en leyenda.

Gozarán de este libro quienes gozan con la desacralización y la subversión literaria; quienes saben que tras las palabras sencillas se esconden los conceptos más inaprehensibles; quienes no ignoran la íntima relación entre Sísifo y el forajido, entre Gilgamesh y el pistolero, entre Ulises y el cuatrero; quienes leen y releen a Homero, a José Hernández y a Virgilio. Pero también lo disfrutarán los buenos lectores de novelas, aquellos que gustan, simplemente, del placer de asistir al relato de una historia bien contada, que les haga soñar (confieso que hace unas noches yo mismo soñé con June Evon) con personajes legendarios que habitan mundos lejanos, esos otros mundos inalcanzables más allá del sueño y la palabra y que, en el fondo, están en este.

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Habitamos desde el mismo año en la misma isla y, sin embargo, no habré visto en persona a Tina Suárez más de cuatro o cinco veces. No obstante, siempre sospeché, desde la primera vez (en aquellos tiempos del CIC y Plazuela de las Letras, cuando aún no la había leído), que tras su mirada atenta y su sonrisa franca se ocultaba la reflexión profunda, la lúcida irreverencia.

Brevísima relación de la destrucción de June Evon es una introducción estupenda a su obra, que se inaugura en 1996 con Huellas de Gorgona y prosigue con brillantez en títulos como Pronóstico reservado, Que me corten la cabeza, El principio activo de la oblicuidad (Premio Carmen Conde) o Los ponientes.

Quien desee realizar un rápido acercamiento a su producción anterior a 2002, puede leer La voz tomada, una antología publicada por Baile del Sol en su colección Plenilunio.

En cualquier caso, ya sea en esta Brevísima relación de la destrucción de June Evon, ya en sus libros anteriores, el encuentro con la poesía de Tina Suárez, con esa voz cargada de fuerza, rabia e inteligencia, que no desdeña lo sentimental pero pisotea el sentimentalismo, resulta siempre deslumbrante y, a la larga, peligroso, como lo es todo aquel discurso que nos desvela el bosque que nos ocultan los árboles de lo cotidiano.

[Aquí el podcast del Hoy por Hoy completo. “La buena letra” está a partir del minuto cuarenta, con un recordatorio especial a José Luis Sampedro]

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Libros que me enseñaron algo

1 04 2013

Es fama que Borges escribió: “Que otros se jacten de los libros que les ha sido dado escribir; yo me jacto de aquellos que me fue dado leer”. Una participante en el Taller de Narrativa de Unibelia me ha puesto en un aprieto: me ha pedido que, al margen de la bibliografía esencial que suministro a lo largo de cada taller, les proporcione a ella y a sus compañeros una lista de aquellos libros que yo creo que me han sido útiles en esa tarea de aprender a contar historias. Esto es tanto como preguntarme cuáles son los libros que me han influido. Y (si aceptamos que todo aquello que lees, te influye), tanto como preguntarme qué libros he leído.

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Pero como quiera que alguna vez suelen preguntarme qué autores me han influido y hasta ahora no había elaborado una nómina que me sirviera para salir del paso, he decidido aprovechar la excusa para pararme a pensar y anotar. Además, soy de los que piensan que muchas veces se llega a los mejores libros porque un amigo te los recomendó o porque leíste un artículo o un libro en los que se los mencionaba. Y a ti, que lees este blog, te considero persona amiga.

Así que, sin ánimo de ejercer como prescriptor, y, claro está, sin afán canónico alguno, ofrezco aquí esa nómina siempre incompleta de autores y textos que (yo creo que) me marcaron de alguna manera, que me enseñaron algo (si es que algo aprendí) sobre el oficio de la escritura. Y lo hago con algo de pudor, pero con gusto, porque eso me ha proporcionado excusa para pasar la tarde del domingo recordando a algunos viejos amigos impresos en todo tipo de papel, formato y dimensiones, aunque abunden entre ellos las ediciones baratas o de bolsillo, compradas de segunda o tercera mano, no devueltas a sus legítimos propietarios o, incluso, hurtadas en centros comerciales y bibliotecas que ya no existen.

Casi todos los títulos te serán conocidos. Los que no, puede que despierten tu curiosidad o lleguen a merecer tu atención.

En cualquier caso, fueron llegando a mis manos por cauces y motivos dispares: como lecturas de estudiante, por recomendación, por mera curiosidad o por azar. La mayoría los leí siendo joven (con los años he descubierto que los libros realmente importantes en tu vida son aquellos que lees antes de los treinta). Otros, unos pocos, son nuevos amigos de la última década. En cuanto a géneros, hay absolutamente de todo, aunque menos abundante es la poesía, acaso porque soy de aquellos que leen poesía por mero vicio, por puro y genuino placer. Lo único que puedo decir con seguridad es que todos y cada uno de ellos me hicieron disfrutar y me han hecho pensar, y que todos contribuyeron en una u otra medida a este aprendizaje, que no cesa.

Antes, algunas advertencias: como cito de memoria, puede que haya alguna inexactitud en la correcta transcripción de nombre y títulos. Y no hay orden ni concierto, salvo el alfabético, pues si atendiéramos a la cronología, yo habría de confesar que, por ejemplo, Kafka apareció en mi biblioteca antes que Virgilio. Tampoco hay corrección política: siempre me ha dado igual de dónde sea un autor o de qué época, si es hombre o mujer, de derechas o de izquierdas. Por último, esta lista no pretende ser exhaustiva. La fue haciendo el tiempo y ahora la recoge la memoria: si aquel es inexorable, esta no es infalible. Por consiguiente, el tintero quedará abarrotado de nombres y de títulos que hoy no han querido aflorar a mi maltratado córtex.

Así pues, ahí van esos libros que me enseñaron algo:

1.               Abagnano: Historia de la Filosofía.

2.               Adolfo Bioy Casares: La invención y la trama.

3.               Adorno: Notas sobre literatura.

4.               Agnes Heller: Sociología de la vida cotidiana.

5.               Akutagawa: Rasomon.

6.               Alberto Manguel: Una historia de la lectura.

7.               Alejandro Dumas: El Conde de Montecristo.

8.               Anaïs Nin: Delta de Venus. Diarios.

9.               Andreiev: Los espectros. Cuentos.

10.            Apollinaire-Dalizé: La Roma de los Borgia.

11.            Ariwara No-Narihira: Cuentos del Ise.

12.            Arozarena: Mararía. Caravane.

13.            Asimov: Fundación. Yo, Robot.

14.            Bárbara Jacobs: Doce cuentos en contra. Vida con mi amigo.

15.            Baricco: Seda. Noveccento. Tierras de cristal. Homero, Ilíada.

16.            Barrie: Peter Pan.

17.            Beckett: Fin de partida. Esperando a Godot. Malone muere. Molloy.

18.            Bierce: El clan de los parricidas. Diccionario del Diablo.

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19.            Bolaño: 2666. Los detectives salvajes.

20.            Böll: Opiniones de un payaso. Billar a las nueve y media. Casa sin amo. El honor perdido de Katharina Blum.

21.            Boris Vian: El Lobo-Hombre. La espuma de los días. La hierba roja. El otoño en Pekín. El arrancacorazones. Escupiré sobre vuestra tumba.

22.            Bradbury: Fahrenheit 451. Crónicas marcianas. Remedio para melancólicos.

23.            Bram Stocker: Drácula.

24.            Broch: Los inocentes.

25.            Bulgakov: El maestro y Margarita.

26.            Burgess: La naranja mecánica.

27.            Buzzati: El desierto de los tártaros. Cuentos completos.

28.            Cain: Pacto de sangre. El cartero siempre llama dos veces.

29.            Campos-Herrero: Fieras y ángeles. Ficciones mínimas.

30.            Camus: El extranjero. La peste. La caída. El mito de Sísifo. El hombre rebelde. Calígula.

31.            Cantar de Mío Cid.

32.            Capote: Cuentos completos. Otras voces, otros ámbitos. A sangre fría.

33.            Carmen Laforet: Nada.

34.            Carson McCullers: El corazón es un cazador solitario.

35.            Carver: ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?

36.            Cela: La familia de Pascual Duarte. La colmena. Mazurca para dos muertos.

37.            Cervantes: El Quijote. Novelas ejemplares.

38.            Cesare Pavese: El oficio de vivir / El oficio de poeta. Trabajar cansa. Vendrá la noche y tendrá tus ojos.

39.            Chejov: Cuentos. Tío Vania.

40.            Chesterton: El candor del Padre Brown.

41.            Cioran: Breviario de podredumbre. En las cimas de la desesperación.

42.            Clarín: La Regenta.

43.            Copleston: Historia de la Filosofía.

44.            Cormac McCarthy: Hijo de Dios. La carretera.

45.            Danilo Kis: Una tumba para Boris Davidóvich.

46.            David Markson: La amante de Wittgenstein.

47.            Delibes: El camino. Cinco horas con Mario. Los santos inocentes. 377-A, Madera de héroe. El príncipe destronado. El hereje.

48.            Djuna Barnes: El bosque de la noche.

49.            Dostoyevski: El idiota. El jugador. Crimen y Castigo.

50.            Dürrenmatt: Justicia. La promesa. El juez y su verdugo. La visita de la vieja dama.

51.            Elias Canetti: Auto de fe. El testigo escuchón.

52.            Ende: Momo. La historia interminable.

53.            Espinosa: Crimen. Lancelot 28º-7º. Media hora jugando a los dados. Artículos y ensayos.

54.            Faucault: El orden del discurso.

55.            Faulkner: Santuario. El ruido y la furia. Luz de agosto. Cuentos de Nueva Orleans.

56.            Fernández Santos: Extramuros.

57.            Fernando de Rojas: La Celestina.

58.            Flaubert: Madame Bovary. Cuentos.

59.            Francois Rabelais: Gargantúa y Pantagruel.

60.            Freud: El malestar en la cultura. El yo y el ello. La interpretación de los sueños. Ensayos sobre sexualidad.

61.            Frisch: No soy Stiller.

62.            Gadamer: Estética y hermenéutica.

63.            García Cabrera: Romancero cautivo. Elegías muertas de hambre. El hombre en función del paisaje. Transparencias fugadas. La rodilla en el agua.

64.            García Gual: La secta del perro. Epicuro.

65.            García Márquez: Crónica de una muerte anunciada. Cien años de soledad. El otoño del patriarca. La hojarasca. El coronel no tiene quien le escriba. El amor en los tiempos del cólera.

66.            Gide: El inmoralista. La secuestrada de Poitiers.

67.            Gilson: El pensamiento en la Edad Media.

68.            González Ledesma: Crónica sentimental en rojo. Una novela de barrio.

69.            Graham Greene: El poder y la gloria.

70.            Grass: El tambor de hojalata. El rodaballo.

71.            Graves: Yo, Claudio. Claudio el Dios y su esposa Mesalina.

72.            H. G. Wells: El hombre invisible. La guerra de los mundos. La isla del doctor Moreau.

73.            Harper Lee: Matar un ruiseñor.

74.            Harris: Introducción a la Antropología General.

75.            Heidegger: Ser y Tiempo.

76.            Helene Hanff: 84, Charing Cross Road.

77.            Henry James: Otra vuelta de tuerca. Los papeles de Aspern.

78.            Henry Miller: Sexus. Plexus. Nexus.

79.            Herman Melville: Moby Dick. Bartleby, el escribiente. Billy Budd. Benito Cereno.

80.            Hesse: El lobo estepario.

81.            Highsmith: El talento de Mr. Ripley. El juego de Ripley. Extraños en un tren. Pequeños cuentos misóginos.

82.            H. P. Lovecraft: Los mitos de Ctulhu. El color surgido del espacio.

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83.            Homero: Odisea e Ilíada.

84.            Horacio Güiraldes: Don Segundo Sombra.

85.            Ibsen: Un enemigo del pueblo.

86.            Ignacio Aldecoa: Cuentos completos.

87.            Isidore Ducasse: Cantos de Maldoror.

88.            Italo Calvino: Nuestros antepasados. Marcovaldo. La nube de Smog. Si una noche de invierno un viajero. Las cosmicómicas. Las ciudades invisibles. ¿Por qué leer los clásicos? Seis propuestas para el próximo milenio.

89.            John Berger: G.

90.            Jorge Luis Borges: Obra completa.

91.            José Hernández: Martín Fierro.

92.            Joseph Conrad: El corazón de las tinieblas. La línea de sombra. El Duelo. Lord Jim. Gaspar Ruiz.

93.            Joyce: Dublineses. Ulises.

94.            Juan Carlos Onetti: Juntacadáveres. El astillero. Dejemos hablar al viento. La muerte y la niña. Los adioses. Cuando ya no importe.

95.            Juan José Arreola: Confabulario.

96.            Juan Marsé: Últimas tardes con Teresa. El embrujo de Shangai.

97.            Juan Perucho: El caballero Cosmas.

98.            Julián Marías: Biografía de la filosofía.

99.            Julio Cortázar: Los relatos (4 volúmenes). Rayuela. Historias de cronopios y de famas. Los premios. Libro de Manuel. 62, modelo para armar. La vuelta al día en ochenta mundos. Último Round.

100.         K. Dick: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Cuentos.

101.         Kadaré: El palacio de los sueños.

102.         Kafka: Obra Completa.

103.         Kawabata: Una grulla en la taza de té. Lo bello y lo triste. La casa de las bellas durmientes.

104.         Kenneth Rexroth: 100 poemas japoneses.

105.         Kirk y Raven: Los filósofos presocráticos.

106.         Kundera: La insoportable levedad del ser. La inmortalidad. El arte de la novela.

107.         Laurence Sterne: Tristram Shandy.

108.         Lazarillo de Tormes.

109.         Lem: Solaris.

110.         Lledó e Íñigo: Lenguaje e Historia.

111.         Lucrecio: De la naturaleza de las cosas.

112.         Madrid: Días contados. Serie de Toni Romano.

113.         Malraux: La condición humana. La esperanza. La Vía Real.

114.         Mansfield: Cuentos completos.

115.         Márai: La amante de Bolzano. El último encuentro. La herencia de Eszter. Diarios.

116.         Martín Santos: Tiempo de silencio.

117.         Marx: Manuscritos de economía y filosofía. El capital.

118.         Matute: Algunos muchachos.

119.         Maupassant: Bola de sebo. Cuentos de guerra.

120.         Max Aub: Las buenas intenciones. Crímenes ejemplares.

121.         Mendoza: La verdad sobre el caso Savolta.

122.         Meyrink: El Golem.

123.         Milorad Pavic: Diccionario jázaro.

124.         Monterroso: Movimiento perpetuo. Obras completas y otros cuentos. La oveja negra y demás fábulas. Lo demás es silencio. La letra e. Los buscadores de oro.

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125.         Muñoz Molina: El invierno en Lisboa. Beltenebros. En ausencia de Blanca.

126.         Murasaki Shikibu: La novela de Genji.

127.         Musil: El joven Törless.

128.         Nabokov: Lolita. La defensa Lutzin. Curso de literatura europea.

129.         Nathaniel Hawthorne: La letra escarlata.

130.         Oliverio Girondo: Poesía completa.

131.         Orwell: 1984.

Fotograma de la versión cinematográfica dirigida por Michael Radford.
Fotograma de la versión cinematográfica dirigida por Michael Radford.

132.         Papini: Un hombre acabado.

133.         Pauline Rèage: Historia de O.

134.         Pedro Lezcano: Cuentos sin geografía.

135.         Perec: La vida, instrucciones de uso.

136.         Pérez Galdós: Misericordia. Trafalgar. Tormento. Marianela. Miau.

137.         Poe: Narraciones extraordinarias.

138.         Puig: El beso de la mujer araña. Boquitas pintadas.

139.         Queneau: Zazie en el metro. Ejercicios de estilo.

140.         Roald Dahl: Relatos de lo inesperado. Las brujas. Charlie y la fábrica de chocolate. Los cretinos. James y el melocotón gigante. Matilda.

141.         Roberto Arlt: El juguete rabioso. Los siete locos. Cuentos.

142.         Rodari: Gramática de la fantasía. Cuentos por teléfono. Cuentos para jugar.

143.         Romancero Castellano.

144.         Sábato: Sobre héroes y tumbas.

145.         Saki: Cuentos.

Doce cuentos malévolos, de Saki, Barcelona, Navona, 106 páginas.
Doce cuentos malévolos, de Saki, Barcelona, Navona, 106 páginas.

146.         Saramago: Todos los nombres. Ensayo sobre la ceguera. La balsa de piedra. Historia del cerco de Lisboa.

147.         Sartre: La náusea. El existencialismo es un humanismo. El Ser y la Nada. Las moscas. A puerta cerrada. La puta respetuosa.

148.         Sciascia: El contexto. Una historia sencilla. Los apuñaladores. El caballero y la muerte.

149.         Shakespeare: Macbeth. Rey Lear. Ricardo III. Hamlet. Titus Andronicus. Julio César.

150.         Solschentzin: Un día en la vida de Iván Denisovich.

151.         Sontag: La enfermedad y sus metáforas. El sida y sus metáforas. Bajo el signo de Saturno. Al mismo tiempo.  

152.         Spinoza: Ética.

153.         Stendhal: La cartuja de Parma.

154.         Stevenson: La isla del tesoro. Las nuevas noches árabes.

155.         Tabucchi: Réquiem. Sostiene Pereira. Dama de Porto Pim.

156.         Thompson: 1280 almas. El asesino dentro de mí. Los timadores.

157.         Tolstoi: Anna Karenina.

158.         Torrente Ballester: La saga / Fuga de J. B.

159.         Umberto Eco: El péndulo de Foucault.

160.         Unamuno: La tía Tula. Niebla. San Manuel Bueno, Mártir. Abel Sánchez. Del sentimiento trágico de la vida.

161.         Victor Hugo: Los miserables.

162.         Viera y Clavijo: Noticias de la historia general de las Islas de Canaria.

163.         Virgilio Piñera: Cuentos Completos.

164.         Virgilio: Eneida. Metamorfosis. El arte de amar.

165.         Vladimir Propp: Las raíces históricas del cuento.

166.         Wilde: Cuentos completos. De profundis.

167.         Wilkie Collins: La piedra lunar.

168.         Woolf: La señora Dalloway. Las olas. Orlando. Una habitación propia. Cuentos completos.

169.         Yourcenar: Memorias de Adriano. Alexis, o el Tratado del inútil combate. El tiro de gracia. Cuentos orientales.

170.         Zweig: Calidoscopio. Fuché. María Estuardo. Veinticuatro horas en la vida de una mujer. Carta de una desconocida.

A todo esto habría que añadir lecturas parciales de la Biblia y los Upanishads, antologías de cuentos anónimos chinos, europeos, japoneses, indios, rusos, del África Negra, de Marruecos, de la América Prehispánica. Así como antologías de cuentos contemporáneos de Perú,  México, EEUU, Alemania, Cuba, Argentina, Canarias, España, o el ámbito hispano en general. Y, finalmente, pero siempre al principio, el Poema de Gilgamesh, porque, al fin y al cabo, ¿qué libro no proviene de él?








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