Pedaleando hacia 2014

30 12 2013

No sé quién dijo que la vida es como montar en bicicleta: mientras está pedaleando, te tienes en pie; si te paras, te caes.

Sea quien fuere, el dicho se ha hecho proverbio y continúa siendo una verdad del tamaño del puño de Joe Frazer. Yo he pedaleado bastante en este 2013 y me acerco al fin de etapa (que no de competición) con un sentimiento agridulce.

Lo dulce lo ponen los lugares que he podido recorrer este año en el que me han nacido tres criaturitas. La primera pasó ciertamente desapercibida pero me llenó de alegría su aparición. Es un libro infantil, Las pruebas de Maguncia, en el que un hada prima segunda (suspendió los exámenes para hada madrina y anda de becaria) se enfrenta a los trols con la ayuda de personas de buena voluntad.

las pruebas de maguncia

De las otras dos ya tendrás noticia porque, para mi fortuna, no se ha dejado de hablar de ellas en las redes. Una, La estrategia del pequinés, publicada por Alrevés en febrero, agotó pronto su primera edición. Y uno de sus personajes, Cora, fue elegida, además, mejor personaje femenino en los Premios LeeMisterio. La otra, La última tumba, que apareció publicada por EDAF en octubre, con el sello del Premio Ciudad de Getafe de Novela Negra 2013.

También fue dulce participar en otros alumbramientos: Dácil, princesa de Taoro, una adaptación de un fragmento de las Historia de Canarias… de Viera y Clavijo, El viento y la sangre, una novela del desconocido en nuestro ámbito M. A. West, la aparición en Navona Negra de Epitafio para un espía, de Eric Ambler, la compilación de cuentos reunidos en Voces al tiempo. Todos ellos hechos editoriales felices.

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Con algunos buenos amigos, muchos de ellos novelistas canallas, en la Semana Negra de Gijón

Como felices fueron los viajes a Bilbao, Gijón, Barcelona, Cuenca, Madrid y todos los demás lugares donde he podido conocer o reencontrar a gente estupenda que escribe, lee o hace de intermediaria entre quienes escriben y quienes leen. Hay ahí objetos (una camiseta con la cara de Paco Gómez Escribano, un bloc de notas fabricado por Juan Carlos González Montes, un búho obsequio de Espe Moreno, botellitas de resolí y de aceite de oliva, libros firmados respectivamente por Andreu Martín y Pedro Salmerón, otro de Gutiérrez Maluenda sin firmar) que atestiguan que esos y otros momentos se dieron en la realidad, que no fueron sueños vividos entre la embriaguez y la resaca.

También tienen relación con la literatura otros buenos momentos que he podido vivir este año: las muchas horas de contacto con talleristas en Unibelia y en el Museo Poeta Domingo Rivero (y aun en institutos y bibliotecas, tanto de Gran Canaria como de Tenerife o Fuerteventura). No hay nada tan sano y edificante como el encuentro con el talento ajeno y, lo confieso, no hay nada que me guste tanto como compartir con un grupo de personas la lectura de textos y más textos de una lista inacabable.

Y el contacto (personal y a través de las redes) de los muchos lectores y lectoras que nunca dejan pasar la oportunidad de transmitirme su afecto, de alegrarse por mis alegrías y animarme en esta tarea tan solitaria como pública.

Pero, como dije, no todo fue dulce. Durante este año en el que me pasaron tantas cosas buenas, a este país le ocurrieron muchas cosas malas. No voy a detenerme a enumerarlas todas (de hecho, no recuerdo ahora mismo cuántos consejos de ministros ha habido este año), y además, tú ya sabes cuáles son, porque has asistido, como yo, a la depauperación económica, política y social de esto que habíamos construido entre todos y que está siendo atacado por unos pocos.

En lo personal, perdí a algunos buenos amigos: a algunos, porque se los llevó la muerte; a otros, porque se los llevó la crisis y tuvieron que poner tierra de por medio para no morirse de hambre a los pies de instituciones gestionadas por otros menos preparados y sin duda más mediocres que ellos.

Y tengo que anotar algunas cosas en el “debe”, cosas que se han quedado por hacer única y exclusivamente por mi culpa (¿verdad, Míchel?), porque lo urgente se impone a lo importante, y uno no siempre tiene tiempo y vigor para sacar adelante al mismo tiempo todos los proyectos que desea llevar a cabo.

Y también tengo que recriminarme a mí mismo el no prestar más tiempo y atención a mis amigos más cercanos y a mi pareja, Thalía Rodríguez, que soporta con paciencia de cátaro mis horas de trabajo, mis viajes no avisados, mis ausencias de autor neurótico.

Así, pedaleando, como siempre, se cumple al fin esta etapa. La siguiente empieza con un par de ascensos fuertes: la puesta en escena de Clara y las sombras, la ópera de Juan Manuel Marrero, otro proyecto dramático-musical en colaboración con amigos tan queridos como Marrero, o una nueva novela que aparecerá en el catálogo de Alrevés. Y también nuevos talleres en Unibelia, en el Domingo Rivero o allá donde tengan a bien reclamarme.

Y así sigue uno, dándole al pedal, agradeciendo la posibilidad de disponer de la vía de escape que constituye este blog, en el que tú y yo nos encontramos una o dos veces a la semana para hablar de estas y otras cosas y que me sirve, por ejemplo, para aprovechar la oportunidad y desearte que tengas un próspero y feliz año 2014, lleno de lecturas y de gratos contactos con personas que te ayuden a seguir pedaleando.


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6 responses

30 12 2013
Eduardo Glez. Ascanio

Un abrazo. Que no decaiga.

30 12 2013
Miguel

¡Feliz 2014! Y a los fachos, que les den (si no les gusta) y que no les den (si les gusta).
Un abrazo.

30 12 2013
Antonio Lozano

A seguir pedaleando, querido amigo. Este año has llegado a la cima en unas cuantas etapas, y eso nos llena de orgullo. El año que viene, más… Un fuerte abrazo

30 12 2013
Paula Nogales (@paula_canarias)

Arrieros somos, queridos, y espero que nos veamos (Eduardo, Antonio, Alexis… mucha buena gente). Tu 2013 ha sido estupendo, ahora a construir un 2014 mejor para todos entre todos. Besos.

30 12 2013
sergioytoniSergio Naranjo

Pues muchas gracias por esas felicitaciones.
Como diría Suso Morgan, Chasgrassia, gualmente.

10 01 2014
Dulce

Poder disfrutar un poco de tus premios y de tu compañía también hace en parte este año pasado un año bueno. La frase se le atribuye a Eisntein, que lo que si está verificado que dijo fue lo de “No se puede acabar con el dominio de los tontos, porque son tantos, y sus votos cuentan tanto como los nuestros” Qué verdad, joer!!!

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