La lucidez de los perdedores: 1280 almas

16 08 2009

Como cada verano, vuelve la novela negra. Por un lado, el aluvión de títulos desorienta. Por el otro, los folletines de título impactante y kilométrico son demasiado pesados para meterlos en la bolsa de la playa. Y, además, seguro que te has dejado atrás a más de uno de los grandes.

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Para grande, Jim Thompson, un poco olvidado entre nosotros, pero con un lugar destacado entre los maestros de lo negro y criminal, junto con Dashiell Hammett, Raymond Chandler o James M. Cain. Vivió una vida bastante lamentable: hijo de un sheriff corrupto (hay algo de autobiográfico en sus obras) y de una india Cherokee maestra de escuela. La literatura clásica y el alcohol llegaron a su vida, al parecer, casi al mismo tiempo y no le abandonaron jamás. Fue petrolero, guionista de cine y muchas otras cosas más, pero siempre sin salir de la más absoluta miseria y del alcoholismo. Fugaz afiliado al Partido Comunista, represaliado durante la Caza de Brujas, fue guionista de Atraco perfecto y Senderos de gloria, creador del personaje de Ironside y sus novelas han dado películas estupendas, como Los timadores, de Stephen Frears o La huida, el mítico film de Sam Peckimpah.

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Para recordar a Thompson te propongo leer la que muchos consideran su obra maestra, 1.280 almas, un viaje a Pottsville, un pueblucho del Sur profundo norteamericano, que tiene esa población: 1.280. Allí podrás asistir a las oscuras maniobras de Nick Corey, el sheriff del pueblo, al que todo el mundo toma por un pobre cretino, cuando en realidad un hombre frío, corrupto, ambicioso y, sobre todo, inteligente. Lo que en Canarias llamaríamos un sorrocloco. Al comienzo de la novela, Corey se enfrenta a varios problemas: un honesto (y por lo tanto, peligroso) rival en las elecciones, unos proxenetas de quienes cobra sueldo pero que se le están saliendo de madre, una esposa que lo agobia y que sabe demasiado sobre él, una amante que empieza a estorbarle… Aprovechándose de su apariencia de hombre simple, Corey se moverá a sus anchas para acabar con todos esos “problemas”, apelando a cualquier recurso, incluido, por supuesto, el asesinato.

Lo mejor es que la novela está contada en primera persona por el criminal. Thompson, maestro en eso de la construcción de personajes, se da una habilidad inigualable para meterse en su pellejo. Corey nos cuenta hasta el último detalle de lo que hace, pero haciéndose pasar siempre por un pobre diablo víctima de las circunstancias. Sin embargo, entre las líneas de su discurso reconocemos siempre al canalla maquiavélico que es. Escrita originalmente en slang (vertida a un español rural por el traductor, Antonio Prometeo Moya), la novela resulta tremendamente verosímil porque el léxico y las muletillas que usa el personaje resultan muy naturales y el estilo parece sacrificado a esa verosimilitud, aunque el lector iniciado encontrará más de una referencia a la literatura culta.

Entre las páginas de 1.280 almas hallarás intriga, violencia, sexo, humor negro y reflexión sobre las pasiones humanas, sobre el poder, sobre la corrupción, sobre la doble moral imperante en la sociedad en general y en la norteamericana en particular. Pero sobre todo una novela negra dura y rápida que atrapa desde las primeras páginas e intriga hasta la última.

Para finalizar, una anécdota: cuando la famosa Serie Noir francesa llegó al número 1000, lo celebraron publicando esta novela. Y una recomendación: si te gusta 1.280 almas, no te pierdas El asesino dentro de mí.

1.280 almas, de Jim Thompson, Madrid, Punto de Lectura, 235 páginas.

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Arte salvaje, vida y obra de un outsider

7 10 2014

[Si te apetece escuchar el podcast de La Buena Letra y La Butaca de esta semana, solo has de hacer clic aquí]

El 27 de septiembre, fue el cumpleaños de un inmenso escritor, que viene a cumplir más o menos con todos los ítems de eso que llamamos el autor maldito: alcohólico, pobre, vagabundo a ratos, outsider y poco valorado en su tiempo, un tipo que siempre fue la víctima favorita de la mala suerte, y que en las últimas décadas ha ido siendo recuperado, poco a poco. Se trata de Jim Thompson, de quien ya comentamos aquí 1280 almas y que ha vuelto a cobrar repercusión a raíz del libro con el que inauguramos temporada en La Buena Letra: Arte Salvaje, una biografía de Jim Thompson, escrita por Robert Polito en 1995 y editada ahora en España. Yo, que no soy especial aficionado al género biográfico, la descubrí gracias a la activa insistencia de Juan Carlos Galindo.

Arte salvaje, una biografía de Jim Thompson, de Robert Polito, Madrid, Es Pop Ediciones, 634 páginas.

Arte salvaje, una biografía de Jim Thompson, de Robert Polito, Madrid, Es Pop Ediciones, 634 páginas.

El libro comienza con una anécdota. Poco antes de morir, en abril de 1977, Thompson le dijo a su mujer, Alberta, que conservara a buen recaudo sus novelas, manuscritos, documentos y copyriths, porque él se haría famoso unos diez años después de muerto.

En ese momento, parecía más bien una bravata: la mayoría de sus novelas estaban descatalogadas en Estados Unidos, la última que había tenido cierto impacto había sido 1280 almas (1967), y la última vez que había trabajado en un guion memorable había sido en 1957. Era un tipo olvidado cuyos últimos trabajos habían sido cosas de poca monta, como “novelizar” por encargo películas y series de televisión. Murió en el olvido y no más de veinticinco personas fueron a su entierro.

El vaticinio de que se haría famoso se cumplió: en 1990, Stephen Frears estrenó la película Los timadores, basada en su novela, con Anjelica Huston, John Cusack y Annete Benning. Hubo también otras adaptaciones más o menos afortunadas, el público lector volvió a interesarse por él y todas sus novelas importantes fueron reeditándose y ganando el prestigio crítico que se merecían.

Hoy en día Thompson no es solo considerado un gran autor de novela negra, sino todo un referente contracultural.

Como dice Robert Polito, al comienzo del libro, Thompson ofrece uno de esos raros ejemplos de arte popular que también es personal y profundamente subversivo.

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Pero hacía falta un libro como Arte Salvaje (que toma su título de Art Savage, uno de los primeros personajes singulares de Thompson): una biografía crítica que contara su vida de forma objetiva, con sus luces y sus sombras y deshaciendo algunas de las leyendas que el mismo autor de La huida había contribuido a crear. De todos modos, tuvo una vida tan interesante que no le hacía falta adornarla con el mito.

Nació en Anadarko, una pequeña ciudad de Oklahoma, en 1906. Fue hijo de un sheriff corrupto que, tras permanecer varios años en busca y captura por un desfalco se metería a cavador de pozos de petróleo con todavía peor suerte. Thompson se crio en una familia que iba de un lado para otro, afectada por los vaivenes de la conducta errática de su padre. Y él mismo comenzó pronto a trabajar. Mientras todavía estudiaba, fue botones en el Hotel Texas, donde conseguía drogas, putas o sexo a los clientes. Y por la mañana, iba al instituto. Para aguantar, se dedicaba a beber, lo cual provocó que tuviera su primer delirium tremens a los 19 años. Esto es solo un ejemplo de todas las miserias por las que pasó. A lo largo de su vida, sería empleado de pozos de petróleo, vagabundo, estafador, redactor de revistas agrícolas, guionista y autor de novelas por encargo.

Pero, al mismo tiempo, iba construyendo una obra interesantísima, culta, brillante, inteligente y completamente original. Una voz absolutamente distinta a todas las demás, llena de rabia, de humor negro, de pesimismo y lucidez, con una fina penetración psicológica y capaz de decir cosas que nadie se había atrevido a decir hasta entonces. Y pocos se han atrevido a repetir, al menos con tanto acierto.

Hubo momentos en que pudo triunfar: cuando trabajó con Stanley Kubrick en los guiones de Atraco perfecto y Senderos de gloria, cuando Sam Peckimpah adaptó La huida o cuando Gallimard publicó 1280 almas para celebrar el aniversario de su Serie Negra. Pero siempre hubo algo que lo echó a perder. A veces él mismo.

En cualquier caso, Robert Polito ha sabido buscar, a través de una muy seria investigación y de entrevistas con los supervivientes de su familia y su círculo de amigos, pero también a través de sus propios textos, los momentos cruciales de la vida de este auténtico monstruo para darnos una clave de interpretación de la obra de este espíritu rebelde y amargo. Su libro analiza tanto las autobiografías noveladas de Thompson (Bad Boy y En bruto), como sus novelas, que están salpicadas de sus experiencias vitales: Texas, 1280 almas, El asesino dentro de mí, Los timadores, Hijo de la ira, Ciudad violenta o La sangre de los King, que acaba de ser publicada este mismo mes en España.

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Así que este libro, Arte salvaje, que es una biografía y un ensayo, pero también puede leerse como una estupenda novela, supone el acercamiento perfecto para quien desee saber más acerca de la vida y la obra de Jim Thompson, ese tipo que estuvo tantas veces a punto de alcanzar la gloria y que solo la ha conseguido después de muerto. Hay que decir que Arte salvaje no solo obtuvo el Premio Edgar al mejor ensayo, sino que también fue Premio del Círculo Nacional de Críticos Literarios de Estados Unidos a la mejor biografía.

Si uno ya ha leído a Jim Thompson y quiere entenderlo algo mejor o averiguar de dónde surge toda esa gran literatura que nos ofrece bajo una apariencia de novela de quiosco, ahí tiene Arte salvaje, de Robert Polito, editada por Es Pop Ediciones, 634 páginas de literatura, pero también de vida.





A vueltas con la novela

25 06 2013

Hace poco escuché decir a un escritor de los encumbrados que en la actualidad coexistían en las librerías dos tipos de novela: una de frase corta, con mucha acción y tendencia al thriller y otra de introspección, descriptivas, con monólogos interiores y verdadera intención literaria. Esta última, por supuesto, era la que él hacía.

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Supongo que el pobre hombre solo intentaba reavivar la polémica Faulkner–Hemingway y se le quedó algún dato atrás por querer resumir brutalmente. Pero yo intentaba tomar en serio lo que decía (hay que respetar las canas) y mientras lo escuchaba hablar, ejemplificando el primer tipo de novela en las de Dan Brown (cosa sorprendente, pues Brown hace descripciones interminables y creo que no ha escrito una frase corta desde el parvulario), me pregunté dónde, de hacer caso a lo que decía este señor, tendría que poner mis libros de Erskine Caldwell, de Ernest Hemingway, de Cormac MacCarthy, de Mempo Giardinelli, de Peter Handke. Incluso me pregunté qué haría con mi ejemplar de El extranjero si era cierto que las novelas de frase corta, pocas descripciones y sin monólogos interiores eran lo más parecido a Dan Brown.

Como en todo, en el debate sobre la novela las generalizaciones son odiosas y uno, en su afán por reivindicarse a sí mismo o hacer pupa a sus enemigos (reales o inventados) puede llegar a decir muchas estupideces si no piensa detenidamente y, sobre todo, si no lee algunos libros antes de hablar. Y es que a veces viene bien algo de teoría: Nabokov, Adorno, Italo Calvino, Cortázar, Sontag o el propio Kundera, entre otros, tienen estupendos textos teóricos que siempre aguantan una relectura.

Cierto es que el mercado se impone sobre la calidad, que se confunde precio con valor de la obra de arte y que muchos de los textos que triunfan entre los lectores solo pueden mostrar entre sus credenciales precisamente su éxito entre los lectores, siendo así que el valor literario de un libro se mide, tristemente, por el número de ejemplares vendidos. De ese hecho indiscutible se infiere, erróneamente, que todo libro que triunfa entre los lectores es, inevitablemente, de mala calidad. Inferencia que tiene el siguiente corolario: la calidad literaria es cosa de minorías, esto es, de una elite de lectores. Casualidades de la vida, esto resulta muy útil cuando se da la circunstancia de que eres escritor y tanto críticos como lectores han dado la espalda a tu libro. No es azar que uno escuche frecuentemente esta afirmación en boca de autores cuyos libros se le caen de las manos. Supongo que todos tenemos derecho a presumir de disponer de un miembro enorme, mientras no tengamos que enseñarlo.

En realidad, si aplicamos ese criterio (si se vende mucho, el libro es malo), no habría otro remedio que borrar del canon algunos nombres. Para empezar, los de Cervantes, Pérez Galdós, Pío Baroja, Víctor Hugo. Todos ellos fueron muy populares en su época. Como lo fueron también (lo siguen siendo) García Márquez, Vargas Llosa (paradójico paladín del elitismo), Sartre, Miguel Delibes, Ana María Matute, Julio Cortázar, Virginia Woolf, Marguerite Yourcenar o Roald Dahl.

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Por supuesto, al lector de cierta experiencia le da mucha lástima comprobar que libros mediocres o francamente torpes se convierten, merced a estrategias mercadotécnicas, en best sellers absolutos. Libros como 50 sombras de Grey, Perdona si te llamo amor, o los propios y deficientes thrillers conspiratorios de Dan Brown no merecen, en mi opinión, la atención que monopolizan. Sin embargo, otras obras meritorias se venden también muchísimo. Pienso en Eco, en Baricco, en Joyce Carol Oates, en John Banville.

Además, en el debate sobre la novela, siempre hay otros dos viejos debates que salen constantemente a relucir. Uno es el de la muerte de la novela. Argumento esgrimido constantemente (como señala Armas Marcelo en un interesante post) por quienes no paran de escribir una novela tras otra y que, por tanto, se cae solo.

El otro es un debate aún más viejo y relacionado con él: la contraposición entre la novela y la “nueva” novela. Este resulta más interesante, y tiene que ver con la aparición de nuevas tecnologías a finales del XIX y comienzos del XX. Para decirlo como lo decía T. W. Adorno: la popularización de inventos como el periódico, el daguerrotipo y el cine, deja sin objeto a la “novela crónica” y favorece la aparición de un nuevo tipo de novela cuyo fin ya no es meramente contar una historia. Esa nueva novela es la que representan Proust, Joyce, Woolf o Faulkner. Y, sin embargo, la novela crónica no ha muerto y goza de mucha popularidad (que se lo digan a los editores de Larsson).

De paso, surge otro problema, pues tan miope es, a mi juicio, aquel que piensa que todos los best sellers son malos como quien cree que todos los libros magistrales son inevitablemente aburridos. Así, se ha puesto de moda denostar a Joyce o a Lezama Lima como estuvo de moda denostar a Freud o a Marx: de oídas, sin haberlos leído y usando como arma brutales resúmenes elaborados por quienes tampoco les leyeron.

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Soy de los que piensan que nadie escribe para sí mismo, y mucho menos un novelista. Por un lado, cuando un escritor elige la novela como vehículo creativo está optando por un género de eminente raíz popular; aunque, por otro lado, un escritor de este siglo no puede escribir ignorando las técnicas y orientaciones que descubrieron para nosotros las vanguardias, desde el Modernismo hasta la OuLiPo. Y, por mucho que se quiera pensar en viejos ideales románticos de libros nacidos para permanecer inéditos, quien lee El maestro y Margarita o La vida, instrucciones de uso, está experimentando, al margen de análisis o reflexiones (todo eso es necesario, pero va después), la inevitable fruición que busca, en el fondo o en la superficie, todo buen lector de novelas.

Personalmente, digan lo que digan los partidarios de la elite y los partidarios de las cifras de ventas como prueba de calidad, no puedo vivir sin Ulises, sin Rayuela (que cumple ahora sus bodas de oro), sin El ruido y la furia o sin Las olas. Sin embargo, tampoco imagino un mundo sin Misericordia, Zalacaín el aventurero, La Tía Tula o Los miserables.

En una biblioteca pueden convivir 1280 almas y La amante de Bolzano, Fundación y La insoportable levedad del ser, Zazie en el metro y 2666, Cosecha roja y Diccionario jázaro, o, incluso, Una novela de barrio y Auto de fe, porque sus autores, igual que cualquier buen lector, sabían que más allá de polémicas más o menos perennes, solo existen, como dice un buen amigo mío, dos tipos de novelas: las buenas y las malas.





Libros que me enseñaron algo

1 04 2013

Es fama que Borges escribió: “Que otros se jacten de los libros que les ha sido dado escribir; yo me jacto de aquellos que me fue dado leer”. Una participante en el Taller de Narrativa de Unibelia me ha puesto en un aprieto: me ha pedido que, al margen de la bibliografía esencial que suministro a lo largo de cada taller, les proporcione a ella y a sus compañeros una lista de aquellos libros que yo creo que me han sido útiles en esa tarea de aprender a contar historias. Esto es tanto como preguntarme cuáles son los libros que me han influido. Y (si aceptamos que todo aquello que lees, te influye), tanto como preguntarme qué libros he leído.

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Pero como quiera que alguna vez suelen preguntarme qué autores me han influido y hasta ahora no había elaborado una nómina que me sirviera para salir del paso, he decidido aprovechar la excusa para pararme a pensar y anotar. Además, soy de los que piensan que muchas veces se llega a los mejores libros porque un amigo te los recomendó o porque leíste un artículo o un libro en los que se los mencionaba. Y a ti, que lees este blog, te considero persona amiga.

Así que, sin ánimo de ejercer como prescriptor, y, claro está, sin afán canónico alguno, ofrezco aquí esa nómina siempre incompleta de autores y textos que (yo creo que) me marcaron de alguna manera, que me enseñaron algo (si es que algo aprendí) sobre el oficio de la escritura. Y lo hago con algo de pudor, pero con gusto, porque eso me ha proporcionado excusa para pasar la tarde del domingo recordando a algunos viejos amigos impresos en todo tipo de papel, formato y dimensiones, aunque abunden entre ellos las ediciones baratas o de bolsillo, compradas de segunda o tercera mano, no devueltas a sus legítimos propietarios o, incluso, hurtadas en centros comerciales y bibliotecas que ya no existen.

Casi todos los títulos te serán conocidos. Los que no, puede que despierten tu curiosidad o lleguen a merecer tu atención.

En cualquier caso, fueron llegando a mis manos por cauces y motivos dispares: como lecturas de estudiante, por recomendación, por mera curiosidad o por azar. La mayoría los leí siendo joven (con los años he descubierto que los libros realmente importantes en tu vida son aquellos que lees antes de los treinta). Otros, unos pocos, son nuevos amigos de la última década. En cuanto a géneros, hay absolutamente de todo, aunque menos abundante es la poesía, acaso porque soy de aquellos que leen poesía por mero vicio, por puro y genuino placer. Lo único que puedo decir con seguridad es que todos y cada uno de ellos me hicieron disfrutar y me han hecho pensar, y que todos contribuyeron en una u otra medida a este aprendizaje, que no cesa.

Antes, algunas advertencias: como cito de memoria, puede que haya alguna inexactitud en la correcta transcripción de nombre y títulos. Y no hay orden ni concierto, salvo el alfabético, pues si atendiéramos a la cronología, yo habría de confesar que, por ejemplo, Kafka apareció en mi biblioteca antes que Virgilio. Tampoco hay corrección política: siempre me ha dado igual de dónde sea un autor o de qué época, si es hombre o mujer, de derechas o de izquierdas. Por último, esta lista no pretende ser exhaustiva. La fue haciendo el tiempo y ahora la recoge la memoria: si aquel es inexorable, esta no es infalible. Por consiguiente, el tintero quedará abarrotado de nombres y de títulos que hoy no han querido aflorar a mi maltratado córtex.

Así pues, ahí van esos libros que me enseñaron algo:

1.               Abagnano: Historia de la Filosofía.

2.               Adolfo Bioy Casares: La invención y la trama.

3.               Adorno: Notas sobre literatura.

4.               Agnes Heller: Sociología de la vida cotidiana.

5.               Akutagawa: Rasomon.

6.               Alberto Manguel: Una historia de la lectura.

7.               Alejandro Dumas: El Conde de Montecristo.

8.               Anaïs Nin: Delta de Venus. Diarios.

9.               Andreiev: Los espectros. Cuentos.

10.            Apollinaire-Dalizé: La Roma de los Borgia.

11.            Ariwara No-Narihira: Cuentos del Ise.

12.            Arozarena: Mararía. Caravane.

13.            Asimov: Fundación. Yo, Robot.

14.            Bárbara Jacobs: Doce cuentos en contra. Vida con mi amigo.

15.            Baricco: Seda. Noveccento. Tierras de cristal. Homero, Ilíada.

16.            Barrie: Peter Pan.

17.            Beckett: Fin de partida. Esperando a Godot. Malone muere. Molloy.

18.            Bierce: El clan de los parricidas. Diccionario del Diablo.

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19.            Bolaño: 2666. Los detectives salvajes.

20.            Böll: Opiniones de un payaso. Billar a las nueve y media. Casa sin amo. El honor perdido de Katharina Blum.

21.            Boris Vian: El Lobo-Hombre. La espuma de los días. La hierba roja. El otoño en Pekín. El arrancacorazones. Escupiré sobre vuestra tumba.

22.            Bradbury: Fahrenheit 451. Crónicas marcianas. Remedio para melancólicos.

23.            Bram Stocker: Drácula.

24.            Broch: Los inocentes.

25.            Bulgakov: El maestro y Margarita.

26.            Burgess: La naranja mecánica.

27.            Buzzati: El desierto de los tártaros. Cuentos completos.

28.            Cain: Pacto de sangre. El cartero siempre llama dos veces.

29.            Campos-Herrero: Fieras y ángeles. Ficciones mínimas.

30.            Camus: El extranjero. La peste. La caída. El mito de Sísifo. El hombre rebelde. Calígula.

31.            Cantar de Mío Cid.

32.            Capote: Cuentos completos. Otras voces, otros ámbitos. A sangre fría.

33.            Carmen Laforet: Nada.

34.            Carson McCullers: El corazón es un cazador solitario.

35.            Carver: ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?

36.            Cela: La familia de Pascual Duarte. La colmena. Mazurca para dos muertos.

37.            Cervantes: El Quijote. Novelas ejemplares.

38.            Cesare Pavese: El oficio de vivir / El oficio de poeta. Trabajar cansa. Vendrá la noche y tendrá tus ojos.

39.            Chejov: Cuentos. Tío Vania.

40.            Chesterton: El candor del Padre Brown.

41.            Cioran: Breviario de podredumbre. En las cimas de la desesperación.

42.            Clarín: La Regenta.

43.            Copleston: Historia de la Filosofía.

44.            Cormac McCarthy: Hijo de Dios. La carretera.

45.            Danilo Kis: Una tumba para Boris Davidóvich.

46.            David Markson: La amante de Wittgenstein.

47.            Delibes: El camino. Cinco horas con Mario. Los santos inocentes. 377-A, Madera de héroe. El príncipe destronado. El hereje.

48.            Djuna Barnes: El bosque de la noche.

49.            Dostoyevski: El idiota. El jugador. Crimen y Castigo.

50.            Dürrenmatt: Justicia. La promesa. El juez y su verdugo. La visita de la vieja dama.

51.            Elias Canetti: Auto de fe. El testigo escuchón.

52.            Ende: Momo. La historia interminable.

53.            Espinosa: Crimen. Lancelot 28º-7º. Media hora jugando a los dados. Artículos y ensayos.

54.            Faucault: El orden del discurso.

55.            Faulkner: Santuario. El ruido y la furia. Luz de agosto. Cuentos de Nueva Orleans.

56.            Fernández Santos: Extramuros.

57.            Fernando de Rojas: La Celestina.

58.            Flaubert: Madame Bovary. Cuentos.

59.            Francois Rabelais: Gargantúa y Pantagruel.

60.            Freud: El malestar en la cultura. El yo y el ello. La interpretación de los sueños. Ensayos sobre sexualidad.

61.            Frisch: No soy Stiller.

62.            Gadamer: Estética y hermenéutica.

63.            García Cabrera: Romancero cautivo. Elegías muertas de hambre. El hombre en función del paisaje. Transparencias fugadas. La rodilla en el agua.

64.            García Gual: La secta del perro. Epicuro.

65.            García Márquez: Crónica de una muerte anunciada. Cien años de soledad. El otoño del patriarca. La hojarasca. El coronel no tiene quien le escriba. El amor en los tiempos del cólera.

66.            Gide: El inmoralista. La secuestrada de Poitiers.

67.            Gilson: El pensamiento en la Edad Media.

68.            González Ledesma: Crónica sentimental en rojo. Una novela de barrio.

69.            Graham Greene: El poder y la gloria.

70.            Grass: El tambor de hojalata. El rodaballo.

71.            Graves: Yo, Claudio. Claudio el Dios y su esposa Mesalina.

72.            H. G. Wells: El hombre invisible. La guerra de los mundos. La isla del doctor Moreau.

73.            Harper Lee: Matar un ruiseñor.

74.            Harris: Introducción a la Antropología General.

75.            Heidegger: Ser y Tiempo.

76.            Helene Hanff: 84, Charing Cross Road.

77.            Henry James: Otra vuelta de tuerca. Los papeles de Aspern.

78.            Henry Miller: Sexus. Plexus. Nexus.

79.            Herman Melville: Moby Dick. Bartleby, el escribiente. Billy Budd. Benito Cereno.

80.            Hesse: El lobo estepario.

81.            Highsmith: El talento de Mr. Ripley. El juego de Ripley. Extraños en un tren. Pequeños cuentos misóginos.

82.            H. P. Lovecraft: Los mitos de Ctulhu. El color surgido del espacio.

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83.            Homero: Odisea e Ilíada.

84.            Horacio Güiraldes: Don Segundo Sombra.

85.            Ibsen: Un enemigo del pueblo.

86.            Ignacio Aldecoa: Cuentos completos.

87.            Isidore Ducasse: Cantos de Maldoror.

88.            Italo Calvino: Nuestros antepasados. Marcovaldo. La nube de Smog. Si una noche de invierno un viajero. Las cosmicómicas. Las ciudades invisibles. ¿Por qué leer los clásicos? Seis propuestas para el próximo milenio.

89.            John Berger: G.

90.            Jorge Luis Borges: Obra completa.

91.            José Hernández: Martín Fierro.

92.            Joseph Conrad: El corazón de las tinieblas. La línea de sombra. El Duelo. Lord Jim. Gaspar Ruiz.

93.            Joyce: Dublineses. Ulises.

94.            Juan Carlos Onetti: Juntacadáveres. El astillero. Dejemos hablar al viento. La muerte y la niña. Los adioses. Cuando ya no importe.

95.            Juan José Arreola: Confabulario.

96.            Juan Marsé: Últimas tardes con Teresa. El embrujo de Shangai.

97.            Juan Perucho: El caballero Cosmas.

98.            Julián Marías: Biografía de la filosofía.

99.            Julio Cortázar: Los relatos (4 volúmenes). Rayuela. Historias de cronopios y de famas. Los premios. Libro de Manuel. 62, modelo para armar. La vuelta al día en ochenta mundos. Último Round.

100.         K. Dick: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Cuentos.

101.         Kadaré: El palacio de los sueños.

102.         Kafka: Obra Completa.

103.         Kawabata: Una grulla en la taza de té. Lo bello y lo triste. La casa de las bellas durmientes.

104.         Kenneth Rexroth: 100 poemas japoneses.

105.         Kirk y Raven: Los filósofos presocráticos.

106.         Kundera: La insoportable levedad del ser. La inmortalidad. El arte de la novela.

107.         Laurence Sterne: Tristram Shandy.

108.         Lazarillo de Tormes.

109.         Lem: Solaris.

110.         Lledó e Íñigo: Lenguaje e Historia.

111.         Lucrecio: De la naturaleza de las cosas.

112.         Madrid: Días contados. Serie de Toni Romano.

113.         Malraux: La condición humana. La esperanza. La Vía Real.

114.         Mansfield: Cuentos completos.

115.         Márai: La amante de Bolzano. El último encuentro. La herencia de Eszter. Diarios.

116.         Martín Santos: Tiempo de silencio.

117.         Marx: Manuscritos de economía y filosofía. El capital.

118.         Matute: Algunos muchachos.

119.         Maupassant: Bola de sebo. Cuentos de guerra.

120.         Max Aub: Las buenas intenciones. Crímenes ejemplares.

121.         Mendoza: La verdad sobre el caso Savolta.

122.         Meyrink: El Golem.

123.         Milorad Pavic: Diccionario jázaro.

124.         Monterroso: Movimiento perpetuo. Obras completas y otros cuentos. La oveja negra y demás fábulas. Lo demás es silencio. La letra e. Los buscadores de oro.

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125.         Muñoz Molina: El invierno en Lisboa. Beltenebros. En ausencia de Blanca.

126.         Murasaki Shikibu: La novela de Genji.

127.         Musil: El joven Törless.

128.         Nabokov: Lolita. La defensa Lutzin. Curso de literatura europea.

129.         Nathaniel Hawthorne: La letra escarlata.

130.         Oliverio Girondo: Poesía completa.

131.         Orwell: 1984.

Fotograma de la versión cinematográfica dirigida por Michael Radford.
Fotograma de la versión cinematográfica dirigida por Michael Radford.

132.         Papini: Un hombre acabado.

133.         Pauline Rèage: Historia de O.

134.         Pedro Lezcano: Cuentos sin geografía.

135.         Perec: La vida, instrucciones de uso.

136.         Pérez Galdós: Misericordia. Trafalgar. Tormento. Marianela. Miau.

137.         Poe: Narraciones extraordinarias.

138.         Puig: El beso de la mujer araña. Boquitas pintadas.

139.         Queneau: Zazie en el metro. Ejercicios de estilo.

140.         Roald Dahl: Relatos de lo inesperado. Las brujas. Charlie y la fábrica de chocolate. Los cretinos. James y el melocotón gigante. Matilda.

141.         Roberto Arlt: El juguete rabioso. Los siete locos. Cuentos.

142.         Rodari: Gramática de la fantasía. Cuentos por teléfono. Cuentos para jugar.

143.         Romancero Castellano.

144.         Sábato: Sobre héroes y tumbas.

145.         Saki: Cuentos.

Doce cuentos malévolos, de Saki, Barcelona, Navona, 106 páginas.
Doce cuentos malévolos, de Saki, Barcelona, Navona, 106 páginas.

146.         Saramago: Todos los nombres. Ensayo sobre la ceguera. La balsa de piedra. Historia del cerco de Lisboa.

147.         Sartre: La náusea. El existencialismo es un humanismo. El Ser y la Nada. Las moscas. A puerta cerrada. La puta respetuosa.

148.         Sciascia: El contexto. Una historia sencilla. Los apuñaladores. El caballero y la muerte.

149.         Shakespeare: Macbeth. Rey Lear. Ricardo III. Hamlet. Titus Andronicus. Julio César.

150.         Solschentzin: Un día en la vida de Iván Denisovich.

151.         Sontag: La enfermedad y sus metáforas. El sida y sus metáforas. Bajo el signo de Saturno. Al mismo tiempo.  

152.         Spinoza: Ética.

153.         Stendhal: La cartuja de Parma.

154.         Stevenson: La isla del tesoro. Las nuevas noches árabes.

155.         Tabucchi: Réquiem. Sostiene Pereira. Dama de Porto Pim.

156.         Thompson: 1280 almas. El asesino dentro de mí. Los timadores.

157.         Tolstoi: Anna Karenina.

158.         Torrente Ballester: La saga / Fuga de J. B.

159.         Umberto Eco: El péndulo de Foucault.

160.         Unamuno: La tía Tula. Niebla. San Manuel Bueno, Mártir. Abel Sánchez. Del sentimiento trágico de la vida.

161.         Victor Hugo: Los miserables.

162.         Viera y Clavijo: Noticias de la historia general de las Islas de Canaria.

163.         Virgilio Piñera: Cuentos Completos.

164.         Virgilio: Eneida. Metamorfosis. El arte de amar.

165.         Vladimir Propp: Las raíces históricas del cuento.

166.         Wilde: Cuentos completos. De profundis.

167.         Wilkie Collins: La piedra lunar.

168.         Woolf: La señora Dalloway. Las olas. Orlando. Una habitación propia. Cuentos completos.

169.         Yourcenar: Memorias de Adriano. Alexis, o el Tratado del inútil combate. El tiro de gracia. Cuentos orientales.

170.         Zweig: Calidoscopio. Fuché. María Estuardo. Veinticuatro horas en la vida de una mujer. Carta de una desconocida.

A todo esto habría que añadir lecturas parciales de la Biblia y los Upanishads, antologías de cuentos anónimos chinos, europeos, japoneses, indios, rusos, del África Negra, de Marruecos, de la América Prehispánica. Así como antologías de cuentos contemporáneos de Perú,  México, EEUU, Alemania, Cuba, Argentina, Canarias, España, o el ámbito hispano en general. Y, finalmente, pero siempre al principio, el Poema de Gilgamesh, porque, al fin y al cabo, ¿qué libro no proviene de él?





¿Acaso no matan a los caballos?

6 10 2012
 —Siempre mañana –dijo ella–. La gran oportunidad siempre es mañana.

Horace McCoy. ¿Acaso no matan a los caballos?

Cuando en algún debate surge la pregunta sobre qué es la novela negra, por qué se dice de este tipo de libros que para ser buenos deben estar escritos con las tripas, amigos escritores, aficionados al género y yo mismo acabamos siempre mencionando algunos títulos que ejemplifican esta forma de entender el género y, al mismo tiempo, demuestran que el género pulp no tiene nada que envidiar a la supuesta literatura de peso, que las novelas de crímenes pueden ser alta literatura. Entre esos títulos están Cosecha roja, 1280 almas, El cartero siempre llama dos veces y la devastadora novela que te traigo esta semana: ¿Acaso no matan a los caballos?, de Horace McCoy.

¿Acaso no matan a los caballos?, de Horace McCoy, Punto de Lectura, 160 páginas.

They Shoot Horses, Don’t They? (publicada originalmente en 1935 y que en España conocemos por la aún vigente traducción de Josep Rovira Sánchez) es la historia de Robert y Gloria, dos chicos que se conocen por casualidad en Los Ángeles, adonde ambos han ido para intentar trabajar en el cine. Por supuesto, no han tenido suerte (los personajes de estas historias nunca la tienen) y sobreviven a salto de mata, con más hambre que ilusión y más agotamiento que esperanza.

Gloria ha oído hablar de un concurso de resistencia de baile: el premio son mil dólares, pero, lo que más les atrae es la perspectiva de comer gratis mientras dure el concurso y la remota posibilidad de que algún productor los descubra.

Por supuesto, la realidad es más dura. En pocas páginas, ambos personajes, junto con otros concursantes, van a iniciar un descenso al infierno: deben bailar sin cesar, duermen sin dormir más de quince minutos seguidos, comiendo sin dejar de moverse, enfrentándose a pruebas sorpresa brutales para satisfacer a un público ávido de asistir al espectáculo del dolor ajeno para olvidar el propio.

La estructura de la novela es la de una sentencia dictada contra Robert, a lo largo de la cual una analepsis (esto es, un flash-back) nos mostrará cómo ha llegado hasta ahí, cómo vivió esos días junto a Gloria, esa muchacha que, antes de conocerle, ya había renunciado a la esperanza, pero también a la hipocresía.

Esta una novela dura, lacerante, contada de manera muy concisa y rápida se inserta perfectamente en la cultura de la sospecha y en la más genuina crítica a la sociedad capitalista: esos bailarines forman parte de una metáfora de un sistema que cosifica a los seres humanos, despojándoles de lo mejor que pueden dar como personas y apelando a sus más bajas pasiones.

 

Este concurso de resistencia de baile es ficción, pero está inspirado en algunos que fueron muy populares durante la Gran Depresión. Tras la muerte de un concursante en plena pista de baile, la presión de las ligas reformistas (también duramente criticadas por McCoy) haría que las autoridades acabaran prohibiéndolas.

 

Horace McCoy nació en 1897 y, como muchos grandes de la novela negra de esa época, ejerció diversos oficios oficios: vendedor de periódicos, aviador, cronista deportivo y guionista de cine. Comenzó a escribir novelas pulp en los años veinte, y aparte de esta, es muy de destacar Los sudarios no tienen bolsillos.

 

La versión cinematográfica de esta novela la firmó Sidney Pollack en 1969 con un reparto encabezado por Jane Fonda, Michael Sarrazin y Susannah York, en el cual había grandes secundarios del cine norteamericano, como Gig Young, que obtuvo el Oscar por su interpretación de Rocky, el maestro de ceremonias. La cinta, que compartía título con la novela, fue llamada en España Danzad, danzad, malditos y aunque modifica algunos detalles del argumento, capta perfectamente el espíritu y el mensaje de esta novela que no puede faltar en ninguna buena biblioteca, una joya breve, lacerante e inolvidable.

 (Si quieres escuchar La buena letra de esta semana, así como La butaca, la sección de cine de Francisco Melo Junior, y, de paso, saber cómo y por qué desrecomendamos La noche es virgen de Jaime Bayly, pincha aquí).





Sábado Negro en la Feria del libro de Santa Cruz de Tenerife

27 05 2010

Portada de 1280 Almas, uno de los grandes clásicos de la novela criminal

Portada de 1280 Almas, uno de los grandes clásicos de la novela criminal

Si eres amante de la novela policiaca, negra y criminal, tenemos una cita este sábado, en el parque García Sanabria, en el marco de la Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife.

Como ya ocurriera el 24 de abril en la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria, este sábado 29 de mayo, autores y aficionados al género nos reuniremos a lo largo del día en diversas actividades.

Para calentar motores, a las 11:00, en la carpa de actividades, tendrá lugar el taller de creación Corazones delatores, que nos acercará al cuento literario a través de El corazón delator, de Edgar Allan Poe (si te apuntas a última hora, trae lápiz y papel y una copia del cuento).

A partir de las cinco de la tarde, comienza el grueso de las actividades. Para empezar, la presentación de Un rastro de sirena, la nueva novela de José Luis Correa, cuarta con el detective Ricardo Blanco como protagonista. Pepe estará bien acompañado por su tocayo, José Luis Ibáñez, que es, también, el invitado de honor del Sábado Negro.

Seguidamente, Letras a tiros, un concierto leído con Carlos Álvarez y la Hard Boiled Jazz Band, que consiste en un recorrido por la historia de la novela negra, desde el Hard Boiled a los autores de la Transición Española, pasando por el pólar francés o los tres maestros malditos Thompson, Goodis y Himes, todo ello acompañado por el mejor jazz. El mes pasado, en el Sábado Negro de Las Palmas de Gran Canaria hicieron las delicias del respetable y prometen hacerlo también en esta ocasión, así que no te lo pierdas.

Y después, con el ambiente ya calentito, otro de los platos fuertes: el escritor catalán José Luis Ibáñez, el padre literario del detective Toni Ferrer, cuyas aventuras transcurren en la convulsa Barcelona de la Guerra Civil en las novelas Nadie debería matar en otoño y También mueren ángeles en primavera, será solemne, pública e irrevocablemente declarado ENEMIGO PÚBLICO 2010 de la Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife, por su insistente dedicación al género negro y policial. Aprovecharemos, por supuesto, para someterle a un duro interrogatorio, en el transcurso del cual no le procuraremos asistencia letrada ni repararemos en medio alguno hasta arrancarle una confesión. Así que si no le has leído aún, es buena ocasión para saber de qué pie cojea este conocido reincidente. Y si ya lo has hecho, podrás aprovechar para que firme sus declaraciones. Si aún no tienes tu ejemplar, los edita Espasa.

Para finalizar, indagaremos un poco más en los detalles de este luctuoso suceso que es la novela negra. Una vez identificados, se procederá a una rueda de reconocimiento (por aquí lo llaman mesa redonda) en la que los Sospechosos Habituales desembucharán acerca de los hechos: nos contarán dónde estaban el día de autos, cuál ha sido su intervención en el delito y hasta dónde creen que llegan las ramificaciones de la trama. Los sospechosos detenidos para su interrogatorio serán Carlos Álvarez, Antonio Lozano, José Luis Correa, Javier Hernández y el mencionado y peligrosísimo José Luis Ibáñez. A mí me tocará conducir a buen puerto el interrogatorio, en el cual podrás intervenir tú si te acercas por allí. En las indagaciones previas, hemos comprobado que todos son igualmente sospechosos y que ninguno de ellos disponde de coartada. Te recomiendo acudir con una lámpara cuya bombilla deslumbre y moleste y un puño americano: los sospechosos son duros de roer.

Así pues, ya lo sabes: Sábado Negro, 29 de mayo, parque García Sanabria, Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife.

Es solamente una vez al año. ¿Te lo vas a perder?





La última buena letra (del año)

29 12 2012

Está a punto de acabar un año durísimo y puede que el próximo sea peor. En este y en otros países hacemos esta travesía del desierto a la que nos ha llevado el colapso del capitalismo. Antes éramos los PIGS y ahora somos los GIPSY. Un personaje de Márkaris dice que es mejor ser cerdo que tiburón. Ahora podríamos añadir que ser gitano es un orgullo y mucho mejor que ser un payo sinvergüenza que se lleva el dinero de su país a opacas cuentas en paraísos fiscales. Pero ya seamos cerdos o gitanos, nadie puede negar que los ciudadanos de a pie de estos países pagamos con hambre y pérdida de libertades los desmanes que otros han cometido.

No obstante, llega el final del año y ayer, 28 de diciembre, quisimos dar un repaso a los títulos recomendados en La Buena Letra, esa sección que lleva cuatro temporadas haciéndose un hueco en la parrilla para hablar de literatura y en la que cada viernes, comandados Eva Marrero o por Verónica Iglesias, saludamos al mediodía invadiendo el Hoy por Hoy Las Palmas para recomendar y desrecomendar títulos junto con Francisco Melo Junior, que hace lo propio con el cine en su sección La Butaca.

La Butaca y La Buena Letra en plena desrecomendación de un libro (por llamarlo de alguna manera) de Isabel Allende. Foto: Eva Marrero.

La Butaca y La Buena Letra en plena desrecomendación de un libro (por llamarlo de alguna manera) de Isabel Allende. Foto: Eva Marrero.

Pese a la crisis económica (me estoy cansando de escribir esa expresión), pese a la del mercado editorial, pese a cierta crisis también creativa, para la literatura ha sido un año interesante. En este cachito de África fue el año de Pedro García Cabrera, a quien se dedicó el Día de las Letras Canarias y, aunque con menos presupuesto y poca visibilidad que en otras ediciones, esto sirvió de excusa para sacarlo a la calle y meterlo en los institutos, que es donde los poetas siempre deberían estar. También se decidió que en 2013 la fiesta de la literatura insular estuviera dedicada a Joseph de Viera y Clavijo, hecho singular y algo redundante, pues no solo ya le fue dedicada la primera edición, sino que precisamente el Día de las Letras Canarias ya sirve de recordatorio de su importancia, al coincidir con la efeméride de su fallecimiento.

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El Premio Nobel se fue a China y, gracias a eso, descubrimos a Mo Yan, autor de El sorgo rojo. El Premio Planeta fue para La marca del meridiano, de Lorenzo Silva, estupenda noticia para los viciosos de la novela negra y para quienes apreciamos a Lorenzo, buen escritor y mejor persona. El Cervantes de las Letras fue para José Manuel Caballero Bonald y el Príncipe de Asturias nada menos que para Philip Roth. Un premio que trajo bastante polémica fue el Premio FIL (antiguo Juan Rulfo), que recayó en Alfredo Bryce Echenique. Pero el premio que más llamó la atención en 2012 fue el Nacional de Literatura, porque fue rechazado por Javier Marías. Sus palabras durante la rueda de prensa en la que explicaba sus motivos demostraron  no solo su coherencia, sino que es digno hijo de uno de los pensadores más importantes de este país y supusieron un elegante tirón de orejas a algunos intelectuales que figuran entre los más conspicuos clientes del poder.

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También ocurrieron cosas indeseables: este año nos han dejado algunos escritores grandes, como Ray Bradbury, Antonio Tabucchi, Agustín García Calvo y Carlos Fuentes. Y, en ese capítulo de cosas desagradables nos enteramos de que tanto el Gobierno de España como el Gobierno de Canarias no han destinado en sus partidas ni un solo euro para adquisición de fondos para las bibliotecas públicas. Ahí queda eso.

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Pero nosotros a lo nuestro. Mencionemos lo mejor de lo mejor de los libros de 2012, y así le damos alguna idea a los Reyes Magos, por si andan despistados. Son todos libros editados este año, con una sola excepción (y comienzo con ella): Las niñas perdidas, de Cristina Fallarás, premio LH Confidencial. El motivo de la excepción es que fue este año, en 2012, cuando obtuvo el Premio Dashiell Hammett, que otorga un jurado compuesto por críticos y especialistas en novela negra en la Semana de Gijón. Hecho histórico, pues se trata de la primera mujer en alcanzarlo.

 También para amantes de la novela negra, recomendamos en su momento Con el agua al cuello, de Petros Márkaris, que recientemente ha lanzado en España un nuevo caso del comisario Jaritos, Liquidación final. Ambas buenas novelas, ambas sobre la crisis y ambas para pensarlas muy despacito. A Márkaris lo edita Tusquets, que tiene buen ojo y mejor olfato. Por algo publican también a Eugenio Fuentes, Leonardo Sciascia o Boris Vian.

Con el agua al cuello. Petros Márkaris. Barcelona. Tusquets. 322 páginas.

Con el agua al cuello. Petros Márkaris. Barcelona. Tusquets. 322 páginas.

Además, este año hubo muchos rescates. Los de autores canarios son muy interesantes. Selecciono, respectivamente, un libro de poemas, uno de cuentos y una novela: Vitruvio rescató el exquisito Era Pompeia, de Federico J. Silva; Idea hizo lo propio con El perfil de las esquinas, de David Galloway; Casa de Cartón reeditó la primera novela de Nicolás Melini, El futbolista asesino.

Hay otros tres rescates que valen la pena: la desasosegante El coleccionista, de John Fowles, editada por Sexto Piso; el delicadísimo Sueños y ensoñaciones de una dama de Heian, una autobiografía escrita por la llamada Dama Sarashina, en el Japón medieval, y publicada este año por Atalanta y la desternillante y transgresora Zazie en el metro, de Raymond Queneau, recuperada para el lector español por Marbot Ediciones. Estos dos últimos aparecen, por otro lado, en ediciones muy bellas, de esas que convierten el libro en algo más que un texto, en un objeto bello que uno desea tener cerca.

Zazie en el metro, de Raymond Queneau, Barcelona, Marbot Ediciones, 211 páginas.

Zazie en el metro, de Raymond Queneau, Barcelona, Marbot Ediciones, 211 páginas.

2012 no solo ha sido un año de rescates. También vieron la luz muchos libros de autores canarios en activo que no hemos tenido tiempo de comentar en La Buena Letra. Cito tres, casi de memoria: Murmullo de hojarasca, de José Luis Correa, El sueño de Goslar, de Javier Hernández y Yo debería estar muerto, de Santiago Gil. Y, last but not least, los más jóvenes han vuelto a poner sus textos en el mercado, como Miguel Aguerralde con Última parada: la casa de muñecas o Leandro Pinto, alguien de quien un día de estos vamos a tener que hablar detenidamente. Pinto publicó en 2012 Remanso de paz y esta misma semana ha aparecido en ebook su tercera novela, Veneno de escorpión.

De los comentados en antena, selecciono a continuación algunos memorables:

Para amantes de la poesía: El último gancho de Kid Fracaso, de Pedro Flores, un libro muy personal y muy original que toma el boxeo como metáfora. Publicado por esos locos geniales de El Ángel Caído Ediciones.

El ángel de Ringo Bonavena, de Raúl Argemí, Barcelona, Edebé, 284 páginas.

El ángel de Ringo Bonavena, de Raúl Argemí, Barcelona, Edebé, 284 páginas.

También con el boxeo como fondo, apareció la esperada El ángel de Ringo Bonavena, de Raúl Argemí, una novela deliciosa publicada por Edebé. Argemí es uno de esos autores que escriben con rabia, con la tripas y la parte del cerebro más cercana a eso que llamamos alma, aunque con un sentido del humor, una honestidad y un dominio de la estructura que ya los quisiera para sí Calatrava.

Un buen título para amantes de la novela policial es, sin duda, Contra las cuerdas, de Susana Hernández. Como ocurrió con Las niñas perdidas, semanas después de que la recomendáramos, los lectores eligieron a su protagonista, Rebeca Santana, Mejor Personaje Femenino en los premios Lee Misterio. Una muestra más de que en La Buena Letra tenemos buen ojo.

También hubo otra novela negra muy destacable: La sombra del minotauro, un nuevo caso para José García Gago, firmada por Antonio Lozano, un nombre central en la cultura en Canarias en general y, muy particularmente, en el terreno teatral y literario.

Para aficionados a la novela histórica y para libros sobre la Historia de Canarias, pero, sobre todo, a las buenas novelas, hay una pieza muy destacable: La señora, la novela de Carlos Álvarez sobre Beatriz de Bobadilla, señora de Gomera y Fierro, publicada por Hora Antes Editorial. Y sí, Carlos Álvarez es un buen amigo y fue uno de mis mentores, pero tengo muchos amigos y mentores y no hago tanto hincapié en que hay que leer sus libros. Si lo hago en este caso es porque la novela lo merece.

La Señora. Beatriz de Bobadilla, Señora de Gomera y Fierro, de Carlos Álvarez. Hora Antes Editorial, 421 páginas.

La Señora. Beatriz de Bobadilla, Señora de Gomera y Fierro, de Carlos Álvarez. Hora Antes Editorial, 421 páginas.

Y me dejo para el final una joyita de la que hablamos hace no demasiado: Antigua luz, de John Banville, una novela inteligente y madura sobre el deseo, la culpa y las trampas de la memoria y que, para mí, ha supuesto una de las mayores alegrías literarias del año.

Hasta aquí la lista que me he preparado para este repaso. Sé que me dejo muchos títulos atrás, pero yo creo que no es mala selección de libros que pueden servir de excusa a los Reyes Magos. Ya saben: pide libros a los Reyes Magos. No solo alimentan la mente más que un juego de la Wii, sino que, como decimos siempre, la familia que lee unida permanece unida.

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Eso sí, aquí no acaba todo. Durante el año hubo muchos libros que no hubo tiempo de comentar, así que adelanto que comenzaremos el año hablando de Tranströmer, Carlos Quílez, Luis Gutiérrez Maluenda, Chuk Palahniuk, Arlt, Kawabata, Pizarnik y muchas otras firmas, en esa mezcla caótica, libre y, espero, útil que es la nómina que configuramos año a año, programa a programa. Sí: continuaremos recomendando libros en 2013 (libros recientes o libros de esos que ya deberías haber leído) y también desarmando los trípodes del camelo comercial disfrazado de literatura en las desrecomendaciones. Continuaremos, pues, luchando contra los monstruos de la razón con el arma más poderosa: la palabra.

 (Si quieres escuchar el podcast de La Buena Letra y La Butaca, algo apresurado porque una comparecencia de Rajoy se cernía sobre nosotros como un mal presagio, solo tienes que hacer clic aquí)





La mugre bajo la alfombra. Los timadores de Thompson

27 01 2012

Los timadores, de Jim Thompson, Barcelona, RBA, 176 páginas.

El libro de esta semana es de un viejo conocido nuestro, el maestro (maldito, alcohólico y sarcástico) Jim Thompson, que escribió en 1963 este libro recuperado por RBA en su Serie Negra: Los timadores.

Los timadores (hay versión cinematográfica, pero hablamos del libro) es lo que pide cualquier lector de Thompson: una novela rápida y tensa, con atmósferas opresivas, un argumento lleno de giros insertos en una trama aparentemente caótica pero, al fin, firme y personajes atormentados que se sumergen en sórdidos laberintos psicológicos. Esta vez no hay psicópata, pero sí que hay un personaje que vive al margen de la ley: el joven timador Roy Dillon.

Dillon tiene un problema con su madre, Lilly, una viuda que trabaja amañando apuestas en los hipódromos para la mafia de Baltimore. Lilly Dillon tuvo a Roy muy joven y no lo deseaba. Así que el chico no querido, en cuanto pudo, se fue de casa y acabó viviendo en Los Ángeles, donde, bajo la tapadera de su trabajo de vendedor a comisión, se especializó en dar lo que se llama el timo corto, pequeñas estafas en bares y comercios. Además, mantiene una relación con Moira Langtry, una mujer mayor que él y que resulta ser también una estafadora, pero de un nivel superior, cercano al de su madre. Cuando Lilly, siguiendo la temporada hípica, se traslada a Los Ángeles y vuelve a entrar en contacto con su hijo, se establecerá un triángulo tenso y complejo entre estos tres personajes cuyas relaciones van a ir enredándose en una trama que cada vez se complicará más, hasta que, finalmente todo estalle para demostrarnos que las cosas no son lo que parecen.

Ya comentamos en otra ocasión que las novelas de Thompson no son hard boiled al uso. Sus protagonistas no investigan crímenes: los cometen. En ocasiones, el crimen tiene raíz hedónica, es algo consustancial a la saciedad de los apetitos y los personajes no se detienen en ningún momento a sopesar la corrección de sus acciones. Otras veces, como en este caso, se debaten entre buscar un cierto orden en sus vidas o seguir el camino fácil. En cualquier caso, Thompson bucea en la psique humana y en las relaciones interpersonales como pocos lo han hecho, a través de textos aparentemente deslavazados pero, en realidad, cuidados al detalle, en los cuales, casi en cada página, ocurren cosas que sorprenden, divierten o atraen morbosamente al lector, haciéndole pensar seriamente sobre cosas que atañen a la moral, a la sociedad o, incluso, a la mística, porque siempre hay algo de fatalidad, de ausencia de Dios, de soledad primordial en todos y cada uno de sus personajes atormentados y crepusculares.

Junto con Chester Himes y David Goodis, Thompson es uno de los tres grandes malditos de la novela negra. Nada que ver con los fenómenos prefabricados y  aburguesados que nos traen en los últimos años las editoriales para explotar el filón negrocriminal. Más bien al contrario: son gente que escribe con las tripas textos sucios pero honestos, para que los leamos con el corazón en un puño mientras nos desvelan la mugre oculta bajo la alfombra de la realidad.





Nada

18 08 2009

nada

Esta entrada no tiene nada que ver con Carmen Laforet.

Hace (calculo) unos quince años leí (por consejo del siempre sorprendente Antonio Becerra) una pequeña joya: Fatal, de un autor francés que por entonces desconocía: Jean-Patrick Manchette. Era la trepidante historia de una asesina que tenía el objetivo de cometer el perfecto asesinato de un burgués de provincias. Aquella novela me dejó sin aliento. Después (uno sigue leyendo y, a veces, hasta adquiere conocimientos) descubrí que Manchette, aparte de unas cuantas cosas más, era autor de diez novelas negras infaltables en cualquier buena bibliografía del género y precursor del polar, evolución a partir del black norteamericano y el noir francés, en la que la novela negra se inclina hacia sus vertientes más políticas. Seguro que te suena el estilo, porque sus evoluciones recientes andan cerca de Yasmina Khadra o Antonio Lozano. Además, Thompson, sobre cuya 1.280 almas hablé hace poquito en este mismo blog era considerado una especie de “padre espiritual” del polar.

Manchette es situacionista desde Hegel y Marx, crítico con los estereotipos sesentayochistas y lúcido crítico de las estrategias de la izquierda extrema, en la cual militaba.

Tardé mucho tiempo en volver a conseguir algo de Manchette, pero este año he tenido suerte. RBA, en su Serie Negra, ha publicado Nada,  que fue escrita en 1972, apareció en España en 1988 en Ediciones Júcar y estaba en paradero desconocido hasta ahora.

MANCHETTE Jean Patrick

Nada cuenta el secuestro del embajador norteamericano por parte de un grupo izquierdista, ridículamente desnutrido e ingenuamente liderado por un anarquista catalán y un intelectual francés. Un joven alcohólico, un camarero, un mercenario y una prostituta militante (según sus propias declaraciones), completan la cédula de combatientes, que habrá de enfrentarse a un policía sin escrúpulos en cuyas manos ha sido puesta ilimitada capacidad de medios y maniobra.

La novela supone una reflexión sobre los errores del extremismo, imperdonables porque suponen un arma fácilmente instrumentalizable por parte del Estado al que combaten.

¿No te interesa la política? Pues vale. Tienes que leerla igualmente. Es una novela rapidísima, con la intriga perfectamente manejada desde las primeras páginas, un sentido del humor exquisito y un tratamiento de la violencia que raya en lo paródico con respecto a la novela negra habitual en esa época. No te desvelo más detalles de la trama. Pero te dejará sin aliento.

Nada, de Jean-Patrick Manchette, Barcelona, RBA, 2009, 186 páginas.





Presumiendo de lectores

19 06 2008

Sí, hay gente que es así: no solo compra un libro y lo lee sino que además lo pasea, se saca fotos con él y las difunde por las redes. Si eres uno de esos locos o locas maravillosos y tienes una foto con alguna de mis criaturitas, por favor, no dejes de enviármela por email o de compartirla en las redes sociales, para que yo pueda colgarla en esta página y presumir de ti. alexisravelo@gmail.com. @AlexisRavelo1

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Carmen Quintana

El botín de Carmen Quintana

leersinprisaelpior

Leer sin prisa y su sugerencia de presentación con instrumentos de tortura

Igor Ahedo

Igor Ahedo y su ejemplar entre sábanas

xavi borrell

El ejemplar de Xavier Borrell traído de 1950

lucreciamuller

Lucrecia Muller haciendo doblete

mayteéagmeth

martos jordi

La colección de Martos Jordi

Federico J. Silva

Sugerencia de presentación de Federico J. Silva

Juan rafael Lorenzo Pérez

La colección de Juan Rafael Lorenzo Pérez

Gonzalo Merías Pardo

El ejemplar conejero de Gonzalo Mejías Pardo

javier marrero santanatazón2

Javier Marrero Santana echándose un buchito

Alejandro jorge moreno

Alejandro Jorge Moreno, a punto de comenzar su libro en un Binter

Antonio Castellano Suárez

Antonio Castellano marca con Galdós

@ebdplata

Hay lecturas servidas En Bandeja de Plata

yeraymiller

El ejemplar de Yeray Miller

lucía sosa pulido inglaterra

Lucía Sosa Pulido desde La Pérfida Albión

Loly León

El cojín literario-aruquense de Loly León

Lucía morera

Lucía Morera en Canaima en el Día de las Librerías

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Manu Guimerans con libro y autor

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La colección de Jordi Montseny

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Marcos Ramos a medias

Lola Santana Medina

Lola Santan Medina combatiendo la sed

Olga Alicia ramos gonzalez

En la biblioteca de Olga Alicia Ramos

mariapizarropradaautoregalo

María Pizarro Prada, leyendo en el trabajo

Luis Barreira Saá

Luis Barreira Sáa, oculto en la penumbra

Francisco medina

Francisco Medina, que no se pierde nunca una cita.

Jorge ramos

El ejemplar ya leído de Jorge Ramos

Justo armas

Justo Armas, en la plaza de Las Ranas, a punto de comenzar la quinta de Eladio

Gabriel Barramedadaniels

Sugerencia de presentación de la quinta de Eladio hecha por Gabriel Barrameda, siempre entre los primeros

maximiliano rodríguez vecino

Maximiliano Rodríguez Vecino, desde Barcelona, acompañando la quinta de Eladio con un mate amargo como la vida

maría more

María More, preparadita para cazar erratas

josé antonio algarra

Sugerencia de presentación de José Antonio Algarra, fresquita, amarga y espumosa

carmenquintana

Carmen Quintana, también siempre de las primeras

danidelapuente

Daniel De la Puente, evasión y victoria

monmar

En el botín de Monmar, al ladito de Zanón y Ted Gioia

juan Ramírez Guedes

En manos de Juan Ramírez Guedes, tipo peligroso, de los que piensan

1@GennyVidal

La última tumba sangrante de Genny Vidal

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01ritomoreno

Rito Moreno y sus signos de identidad

01raquelromeroluján

El ejemplar vivido y viajado de Raquel Romero Luján

01miguelmartínezgarcíapalencia

Miguel Martínez García lleva La Palma a Palencia

01martosjordi

Martos Jordi, los libros y el mar

01maría José Godoy

María José Godoy y Javier Guerra Juiz, de Sinopsis, celebrando una venta

roberto pérez entretíteres

La colección del titiritero y sin embargo amigo Roberto Pérez

01Luis Barreira Saá

En manos de Luis Barreira Saá

maría pizarro prada

María Pizarro Prada enseñando malos hábitos a la juventud

01josesuarezmarrerodiadelpadre

Jose Suárez Marrero, uno de esos tipos que se esconden detrás de un libro

01joaoleivinha

Joao Leivinha, orgullo lector de hipster

01dulcecobo

Dulce Cobo y la versión madrileña de un enanito de La Palma

01desireéjimenezpragapuentecarlos

Desireé Jiménez en Praga

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Desireé Jiménez en Nottingham

01ceciliaherreros

Cecilia Herreros y sus canarios

01anavieracastellano

Acompañando el descanso de Ana Viera Castellano

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Lucía Sosa Pulido en el puente de Brooklyn

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Abba, de Manu Guimerans, enfrentándose a la lectura de Los milagros.

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El plan nocturno de Pedro Blas

1granca

En buenas manos: las de Granca

1orlandorguez

Orlando Rodríguez se va a La Palma digitalmente

Jpeg

Mabel Vicente, de dos en dos

1federicojsilva

En casa del poeta Federico J. Silva

fernando santana el polaco

Fernando Santana ‘el Polaco’ sale del libro y se lleva Los milagros a su jardín prohibido.

amandine Py biz de tahiti

Les fleurs ne saignent pas (o, lo que viene a ser Las flores no sangran en francés) en Tahiti, gracias a Amandine Py

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Ana Muñoz, en Sinopsis, con su ejemplar de Los milagros

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Dani Grandal Mendaño, mostrando a Los milagros su nuevo hogar

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El escritor, guionista y sin embargo amigo Carlos Bassas, vértice de un trío con el no menos grande Alejandro Pedregosa. Estamos buscando hotel con cama triple en Granada, Pamplona o Las Palmas de Gran Canaria

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Jolanda Garbo ordena a sus autores por los criterios de la estima y la admiración mutua. Acertó al colocarme junto al gran Marcelo Luján

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Jorge Henríquez González, antes de comenzar Los milagros prohibidos

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Julia Martínez, haciéndose acompañar por Los milagros prohibidos, camino de Barcelona

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El ejemplar de Lola Gutiérrez Soto, antes de ser estrenado

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Natalia Ferrando en plena lectura

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La colección de ravelos de Roberto Pérez, siempre al día

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En el botín de Tanyuska HC

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Leer sin prisa y el milagro del pan con queso

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Los milagros en manos de Yónatan Sánchez Santianes

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Goretti Eugenio García, en Madrid, haciéndose la primera con Los milagros prohibidos

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El escritor y sin embargo amigo Ricardo Bosque, jefe de la banda del .38, lee mientras espera una llamada.

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Manolo Benítez leyendo Los milagros allí donde sucedieron, en «la agreste y hermosa isla de La Palma».

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Lucía Sosa Pulido se lleva a su pequinés a ver a Van Gogh en la National Gallery

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El pequinés de Lucía Sosa Pulido, en pleno parque de San Telmo, sin zapatos y con helado de Guirlache

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Eduardo Hoyos en San Felipe, no lee en balde

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Volviendo por Navidad a casa de Sonia Santana

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Mabel Vicente, maridando

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Juanma Cuadrado, asombradito con La estrategia

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El compañero de lectura de Elena Navarro

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El ejemplar vivido de Marisol Santana Suetta

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José Carlos Reyes se viene a Gran Canaria con La estrategia del pequinés como guía del viajero bien informado.

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Carlos García Reyes, acabando su Ned Blackbird en la calle Peregrina de Las Palmas de Gran Canaria

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El Ned Blackbird entre los regalos de Reyes de @SraInformal

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El Ned Blackbird de @alexbluses

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Lucía Sosa Pulido, con ‘Los tipos duros no leen poesía’, buscando a Íñigo Montoya en los Cliffs of Moher (Irlanda).

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Gemma Serrano Rodríguez, en Madrid, viéndose obligada a elegir entre el Ned Blacbird y la corrección de exámenes.

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La gran Tina Suárez también leyó Ned Blackbird

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Pomp Cris lee su Ned Blackbird en Las Canteras

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Patricia Macías, como en una novela de Jerzy Kosinski, desde el jardín.

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Mac Kat, que fue quien comenzó con toda esta locura del “Presumiendo de lectores”, preparada para viajar con su Ned Blackbird

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Loly León se llevó su Ned Blackbird a Menorca y lo puso donde a mí más me gusta

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Juan Rafael Lorenzo Pérez, desde Tenerife, glugleando al autor para ver si es de fiar

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Entre el botín de José Luis González

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Javier Rodríguez, desayunándose virtualmente Las flores no sangran

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Lectura y chancleteo veraniego con Isabel Saavedra

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Genny Vidal, llevando de paseo Las flores no sangran

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Ned Blackbird en la biblioteca de Eyra en Elche

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Eva Ferrer García también tiene su Ned Blackbird

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Dulce Cobo se lleva de picnic a su Ned Blackbird

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Dani Grandal aferrándose como Solo los muertos.

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Cristi Cruz, en Tenerife, hace esta sugerencia de presentación del Ned Blackbird

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Jorge Santana Campos ¡en Japón!

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El Ned Blackbird del director de cine Armando Ravelo

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La escritora y periodista Ángeles Jurado con su Ned Blackbird

dfsamos

@dfsamos sabe qué modelo exacto de máquina usa Celia Andrade

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1Cristo Cardona Álvarez

Cristo Cardona Álvarez, leyendo Ned Blackbird mientras ejerce la paternidad responsable.

1Josemoliverfrade

José M. Oliver Frade, por un Ned Blackbird republicano

1Sebas robles cerrada

Sebastián Robles Cerrada, Sebas, con su Ned Blackbird recién recibido

1ritadelgadosantanaelcotillo

Mi amiga Rita Delgado Santana se llevó su Ned Blackbird a la playa de El Cotillo. Así da gusto.

Rosa Ribas

Kiri, esa gata gorda y feliz, no es una gata cualquiera, sino la de la gran Rosa Ribas, que me envía esta foto de su Ned Blackbird.

juan carlos de sancho

El escritor y profesor Juan Carlos de Sancho leyendo Ned Blackbird con su alumnado. Lo alterna con Esopo, que tampoco es paja.

Manuel almendra la garita

Manuel Almendra leyendo en La Garita.

Nicole martín medina

Nicole Martín Medina, averiguando por qué las flores no sangran

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Zebensui González leyendo su Ned Blackbird mientras toma el sol en Mogán, esperando a que se seque la ropa.

Vircor m ramirez piza en mastropiero madrid

Víctor M. Ramírez en Madrid, comiendo pizza en Mastropiero y leyendo su Ned Blackbird

1Aitor

1Carolinajimenezalvarado

El Ned Blackbird de Carolina JIménez Alvarado

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El escritor Pablo Martín Carbajal y su Ned Blackbird dentro de una obra de Ana Valenciano

1juanperdomo

La serie de Eladio Monroy en manos de Juan Perdomo

1Pam

1Sandra Martínez

Sandra Martínez haciendo los deberes atrasados.

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David Gómez y su Ned Blackbird en sobria presentación

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Jagoda Stalmach, en el aeropuerto de Gando, tomándose la última Tropical con su Ned Blackbird antes de salir hacia Tenerife

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Jorge Henríquez González, en el sur de Gran Canaria, con su cervecita y su Ned Blackbird

1Laisla

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Amiguel cedrés

Miguel Cedrés mostrando su Ned Blackbird

Andrea Ro San

Andrea Rodríguez recibió un Ned Blackbird de su amigo invisible

ANiwy Cárdenes Ramírez

Niwy Cárdenes Ramírez con tres de semen y sangre

Stevie Aguiar desenterrando un #NedBlackbird

Stevie Aguiar encuentra a Ned Blackbird en negras arenas majoreras

APedro A. martín rodríguez vicios confesables

Los vicios confesables de Pedro A. Martín Rodríguez: Blackbird y el café

Beatriz díaz

¡Me encantan los clubes de lectura familiares!

AJusto Armas

Justo Armas, con esta sugerencia de presentación en cafetería de zona Triana, con cortadito especial y gafas de sol

Alicia Llarena

La gran Alicia Llarena, una de esas personas a las que uno quiere llegar a parecerse si estudia mucho y se porta muy bien. Poeta, narradora, ensayista y profesora, saca un huequito para enviarme esta foto con su Blackbird

ACeliaVega cumpleaños

Celebrando el cumpleaños de Celia Vega

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La escritora y sin embargo amiga Nisa Arce, con su Blackbird en La Puntilla

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Pilar Hernández me envía este bodegón familiar, con gnomo, avión y unicornio.

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Vanessa González, Blackbird para las tardes de lluvia

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Begoña Vera y Sergio Millares, compartiendo Blackbird

AGara Santana

La familia que lee unida permanece unida. Eso lo saben bien Gara Santana e Israel Campos

ALinamayor tasarte día perfecto

Lina Mayor, sirena varada en Tasarte con su Ned Blackbird

Agoretti Eugenio García Helga costa teguise

Goretti Eugenio García, que toma café en el Helga’s de Costa Teguise

APilar garcía granada

Pilar García y el arte de las flores secas en Granada

Adesiré Morales

Desiré Morales, Ned Blackbird y un capuccino ice en la playa. Buen plan.

Aclara Curell

El Ned Blackbird de Clara Curell, en Tenerife, ante al arte

AJonathan Rodríguez Vernes Santo

Jonathan Rodríguez, encara su Viernes Santo con un Ned Blackbird

ACarmen Quintana

Carmen Quintana, que quiere a Ned Blackbird aunque eche de menos al golferío.

Marta marne

Los Negritos y los Cortitos, procesión bibliográfica leonesa en el pasillo de Marta Marne en León

Joao Leivinha

El artista Joao Leivinha me regala esta foto con retrato incluido

Alberto Cañete del Toro

Ned Blackbird entre los regalos del Día del Padre del cantautor tinerfeño Alberto Cañete

Nené Be Madrid

Nené Be dedica esta foto en el metro a todos los Silver Kane

juan jiménez garcía  valencia detour

Desde Valencia, Juan Jiménez García, de Revista Détour, cuenta que Ned Blackbird le trae recuerdos de un cajón lleno de bolsilibros en casa de sus tíos.

Franciso Melo Junior

Para Francisco Melo Junior no hay avión sin libro ni libro sin avión. En este viaje toca Ned Blackbird

Mari luz Alonso

Mari Luz Alonso, preparada para su Ned Blackbird, con la falda que se ha traído de un sueño

Alexandra Betancor

Alexandra Betancor justo antes de merendarse un Ned Blackbird

javi rodríguez

Javi Rodríiguez, el Gaucho Canario, sacrificando el cubata del sábado para leer ‘Las flores no sangran’

Carolina Jiménez Alvarado El Paso La Laguna

Carolina Jiménez Alvarado con su Ned Blackbird, juego de espejos en El Paso, La Laguna

Igor Aedo Etxarri Gaztetxea

Igor Ahedo, mostrando que en el Etxarri Gaztetxea también hay Ned Blackbird

ruymán J. Jiménez

El periodista Ruymán J. Jiménez, escaqueándose del curro para leer su Ned Blackbird

Antonio Castellano

El profe y proselitista literario Antonio Castellano alternando su Ned Blackbird y ‘Economía de Canarias’ sobre mantel de hule

Damián Marrero Real Masilva Puerto

Damián Marrero Real con su Ned Blackbird adquirido en Librería Masilva, de Puerto de la Cruz

Esther Sánchez

Esther Sánchez, preparada para la lectura en el sofá

Lori A. Benítez FNAC

Lori A. Benítez con su ejemplar del Ned Blackbird comprado en FNAC a unos incrédulos dependientes

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Lucía Sosa Pulido con Ned Blackbird y leche y leche calentito

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El escritor Pere Cervantes, aferrando su Ned Blackbird

Yeray Hernández

Yeray Hernández y su Ned Blackbird, echando el cortadito

Emilio González Déniz

En la mesa del maestro Emilio González Déniz, el Ned Blackbird compartiendo espacio con Pedro Lezcano y Elio Quiroga, ahí es nada.

Claudio A. Marrero Tenerife

Claudio A. Marrero, desde Tenerife, hace una sugerencia de presentación del Ned Blackbird con diorama

Bárbara Midaregami

Bárbara Midaregami me envía esta foto del lindo Bambú que crece tras el Ned Blackbird

José Luis Trenzado

José Luis Trenzado, ese aparentemente serio profesor proselitista del cine, lee su Ned Blackbird

miguel martínez garcía palencia

En Palencia, Miguel Martínez García se ha traído un regalito de su lectura del Blackbird

Alecs Navío Soppa de azul

Alecs Navío ya tiene su ejemplar del Blackbird en la galería Soppa de Azul

Jenny Sadhwany

Blackbird y el comienzo de algo maravilloso para Jenny Sadhwani

Juan Alberto Hernández

Juan Alberto Hernández escribiendo una reseña sobre el Blackbird

federico j silva

Federico J. Silva, uno de mis poetas canarios vivos preferidos, lee su Blackbird haciendo un homenaje a Tachito con un orujito de hierbas sobre mantel de hule, como debe ser

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Estela Martín, pasando el fin de semana con su Blackbird en Valencia

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Ainhoa Guezuraga ya tiene su Blackbird en Vigo

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María Pizarro, con el Blackbird en su oficina de Madrid

gonzalo mejías pardo

Gonzalo Mejías, el tipo de la voz perfecta de Cadena Ser Lanzarote, presumiendo de Blackbird

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Raquel Romero Luján se lleva su Blackbird al baloncesto para celebrar el último logro del Granca.

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Daniel de la Puente, en Piccadilly Line, camino de casa con su Blackbird

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También desde Teror, el artista Gregorio González y mi profe favorita, Toñi Ramos, envían una foto del Blackbird en el estudio de Gregorio

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Gonzalo Nuez (de Chorizos Los Nueces) fotografía su Blackbird ante la basílica del Pino en Teror.

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Granca, después de hacerse con su Blackbird en su librería favorita

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Sara (Madrid) atenta a lo que le ocurre a Carlos Ascanio en el Blackbird

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Santiago (Madrid) siguiendo las andanzas de Celia Andrade en el Blackbird

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Como la familia que lee unida, permanece unida, Pedro Padrón Pulido y Gladys GerDardo me mandan la foto de Yuria, la más joven lectora del Blackbird.

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José Antonio Algarra de cañas por Zaragoza con su Ned Blackbird

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Y sí, en casa también leen el Ned Blackbird. Con espíritu crítico, además.

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Nanda Santana, guerrillera hakawati, se declara fan de Celia Andrade

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Luisa Gil mira en el espejo el juego de espejos del Ned Blackbird

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El periodista Rafa de Miguel (Tenerife) toma nota del Blackbird, que le ayuda a pasar la gripe

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Gema Hernández con su Blackbird en una de las mesas de terraza del mítico Hotel Madrid

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Cati Gómez García con su Blackbird recién salido de la Librería Bosch en Barcelona

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Cecilia Herreros ya tiene a Ned Blackbird en la Librería Jumi, de Madrid

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Wipha Mendi, el rey del origami en Vitoria-Gasteiz matea con su Ned Blackbird

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En Zaragoza llueve y Ricardo Bosque, mi jefe en Calibre .38 lee Ned Blackbird

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Israel Campos saliendo de la librería con Blackbird recién adquirido

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Luis Barreira Saá, y el primer Ned Blacbird

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El botín de Getafe Negro de Luisa Gil

Isabel Saavedra echando una tarde de verano con las flores.

Isabel Saavedra echando una tarde de verano con las flores.

Granca (@delav2003) e hija. La familia que lee unida...

Granca (@delav2003) e hija. La familia que lee unida…

Inma García con algunos textículos en las manos

Inma García con algunos textículos en las manos

Carmen Quintana, a gustito en el sofá

Carmen Quintana, a gustito en el sofá

Marta Ruzafa, adoptando la estrategia del pequinés

Marta Ruzafa, adoptando la estrategia del pequinés

Dina Quintna Rodríguez en la librería, con La última tumba

Dina Quintna Rodríguez en la librería, con La última tumba

Los ejemplares de Solange en Malmo

Los ejemplares de Solange en Malmo

piernascansadas

Muy bien acompañado, en la biblioteca de Claudio Cerdán en Suecia

Muy bien acompañado, en la biblioteca de Claudio Cerdán en Suecia

La galleta que Helio Ayala se llevó por comprar en Canaima

La galleta que Helio Ayala se llevó por comprar en Canaima

Antoniia María Ramírez y sus gafas de leer Las flores no sangran

Antoniia María Ramírez y sus gafas de leer Las flores no sangran

@blimundo, que lee fumando en pipa.

@blimundo, que lee fumando en pipa.

La escritora y sin embargo amiga Pilar Escalona lee La estrategia del pequinés en Tenerife

La escritora y sin embargo amiga Pilar Escalona lee La estrategia del pequinés en Tenerife

Dani Grandal Mandaño, de guardia

Dani Grandal Mandaño, de guardia

Stevie Aguiar

Stevie Aguiar

Julia Martínez en el trayecto Madrid-Barcelona

Julia Martínez en el trayecto Madrid-Barcelona

La colección de Juan Rafael Lorenzo Pérez

La colección de Juan Rafael Lorenzo Pérez

Arianna Squiloni, endulzándose la lectura

Arianna Squiloni, endulzándose la lectura

José Oliver compitiendo en torrijas, pero con La Iniquidad

José Oliver compitiendo en torrijas, pero con La Iniquidad

Paco Gómez Escribano, con resonancias gutiérrezmeluendanas en la República Independiente de Canillejas

Paco Gómez Escribano, con resonancias gutiérrezmeluendanas en la República Independiente de Canillejas

las flores no sangra1

Luis Barreira Saá ataca Las flores no sangran

Susana González Martín, combatiendo la alergia

Susana González Martín, combatiendo la alergia

Atram, de http://http://leersinprisa.blogspot.com.es/ muestra su colección de novelas, más completa que la mía

Atram, de http://leersinprisa.blogspot.com.es/ muestra su colección de novelas, más completa que la mía

Rubén del Pino sabe con qué acompañar las lecturas

Rubén del Pino sabe con qué acompañar las lecturas

Ana Fernández Pernil, en la cama con un yanqui

Ana Fernández Pernil acostada con un yanqui

La gran Ángeles Jurado leyendo a West

La gran Ángeles Jurado leyendo a West

Janine Pages, con bigote.

Janine Pages, con bigote.

Eva Ferrer, en un encuentro fortuito en la Biblioteca del Estado en Las Palmas

Eva Ferrer, en un encuentro fortuito en la Biblioteca del Estado en Las Palmas

Verónica y las piernas de Verónica adoptando 'La estrategia del pequinés' en Las Palmas de Gran Canaria

Verónica y las piernas de Verónica adoptando ‘La estrategia del pequinés’ en Las Palmas de Gran Canaria

la última tumba

Luis Barreira Saá y La última tumba

Dara Condé con su regalo de cumple en Famara.

Dara Condé con su regalo de cumple en Famara.

Raquel Romero Luján se va a Tenerife con M. A. West.

Raquel Romero Luján se va a Tenerife con M. A. West.

Miguel Ángel Hernández desde El Cotillo (Fuerteventura)

Miguel Ángel Hernández desde El Cotillo (Fuerteventura)

José Antonio Algarra Guerrero, con su ejemplar en buena compañía mafiosa y cervecera

José Antonio Algarra Guerrero, con su ejemplar en buena compañía mafiosa y cervecera

El arquitecto Fernando Menis mostrando una postura eficiente para lectores hamaqueros

El arquitecto Fernando Menis mostrando una postura eficiente para lectores hamaqueros

Práxedes Delgado Alonso, en la tierra de Pedro García Cabrera

Práxedes Delgado Alonso, en la tierra de Pedro García Cabrera

El ínclito periodista, y sin embargo amigo, Juan García Luján tocándose los textículos cerveza en mano para celebrarme el cumpleaños.

El ínclito periodista, y sin embargo amigo, Juan García Luján tocándose los textículos cerveza en mano para celebrarme el cumpleaños.

Javier del Ros y Carina Pez, raveleando en verano, como dicen ellos.

Javier del Ros y Carina Pez, raveleando en verano, como dicen ellos.

Cecilia Herreros siempre tiene sitio para La última tumba en la Librería Jumi

Cecilia Herreros siempre tiene sitio para La última tumba en la Librería Jumi

Yolanda Pérez Alonso iluminando el Londres tenebroso

Yolanda Pérez Alonso iluminando el Londres tenebroso

Así vieron en un cole de Lanzarote a la Princesa Graciela

Así vieron en un cole de Lanzarote a la Princesa Graciela

la estrategia del pekines1

Luis Barreira Saá lee La estrategia del pequinés junto a lo que creo que es nada menos que una Les Paul.

Nisa Arce se lleva su tumbita a la playa

Nisa Arce se lleva su tumbita a la playa

Javier Marrero Santana haciendo arqueología de Eladio Monroy

Javier Marrero Santana haciendo arqueología de Eladio Monroy

El pequinés de Yurena Cruz

El pequinés de Yurena Cruz

Plan veraniego de Dulce Xerach: sangría, tumbona y pequinés

Plan veraniego de Dulce Xerach: sangría, tumbona y pequinés

Lara Carrascosa, con La última tumba en El Cotillo

Lara Carrascosa, con La última tumba en El Cotillo

El compañero Javier Hernández Velázquez celebrando el Hammett

El compañero Javier Hernández Velázquez celebrando el Hammett

Juan Jesús Darias, desayuno majorero negrocriminal

Juan Jesús Darias, desayuno majorero negrocriminal

Cecilia Herreros presume de su primera edición firmada

Cecilia Herreros presume de su primera edición firmada

En una librería de Teror, bien acompañado, según Raquel Romero Luján

En una librería de Teror, bien acompañado, según Raquel Romero Luján

'La última tumba' de Sergio Alzola en la playa

‘La última tumba’ de Sergio Alzola en la playa

Rayco Cruz se lleva a su pequinés de viaje

Rayco Cruz se lleva a su pequinés de viaje

El ejemplar de La última tumba de Matías Meriles

El ejemplar de La última tumba de Matías Meriles

Juan GD Thayil eligiendo entre la tele y el libro

Juan GD Thayil eligiendo entre la tele y el libro

Lisandro Rodríguez en San Agustín Notodoplaya.es

Lisandro Rodríguez en San Agustín Notodoplaya.es

Néstor García Rodríguez

Néstor García Rodríguez

Orlando Rodríguez se ha encontrado una última tumba en la arena

Orlando Rodríguez se ha encontrado una última tumba en la arena

Flor Mederos combina a Adrián Miranda con una buena ginebra

Flor Mederos combina a Adrián Miranda con una buena ginebra

Morir despacio bien acompañado en la mesa de Juan Jesús Darias en Fuerteventura

Morir despacio bien acompañado en la mesa de Juan Jesús Darias en Fuerteventura

Nelson Padilla en la Biblioteca Pública de Santa Cruz de Tenerife

Nelson Padilla en la Biblioteca Pública de Santa Cruz de Tenerife

Los pies ocultos de Nisa Arce

Los pies ocultos de Nisa Arce

No solo presumo de lectores, encima puedo presumir de lectores guapos, con Iris González, Iris López, Cristina Quintana y Álvaro Ramos. La saga de Eladio al completo

No solo presumo de lectores, encima puedo presumir de lectores guapos, con Iris González, Iris López, Cristina Quintana y Álvaro Ramos. La saga de Eladio al completo

La radiante Yolanda Pérez desgranando la estrategia

La radiante Yolanda Pérez desgranando la estrategia

Lo que puede leer Nisa Arce en un día

Lo que puede leer Nisa Arce en un día

Sergio Alzola con mar de fondo

Sergio Alzola con mar de fondo

Elba Santana, en el IES La Isleta. Eso sí que es una bienvenida.

Elba Santana, en el IES La Isleta. Eso sí que es una bienvenida.

Linda Stylinson en la cama, con el Gordo Castro

Linda Stylinson en la cama, con el Gordo Castro

Jesús Hernández espera las diferentes etapas del Rally de Gran Canaria con su ejemplar de La última tumba

Jesús Hernández espera las diferentes etapas del Rally Islas Canarias con su ejemplar de La última tumba

Carlos David Gutiérrez Robayna se lleva su pequinés a Tenerife

Carlos David Gutiérrez Robayna se lleva su pequinés a Tenerife

Así ven al bufón Alegre Contador en un cole de Lanzarote

Así ven al bufón Alegre Contador en un cole de Lanzarote

Fabi Suárez lee La última tumba en sitios perfectos para hacer la fotosíntesis

Fabi Suárez lee La última tumba en sitios perfectos para hacer la fotosíntesis

Iria González lee la segunda de Monroy

Iria González lee la segunda de Monroy

Concejalas que esperan a que empiece el pleno leyendo novelas de crímenes, como Sole Pérez López

Concejalas que esperan a que empiece el pleno leyendo novelas de crímenes, como Sole Pérez López

Patricia Moralejo lee La última tumba en casita

Patricia Moralejo lee La última tumba en casita

Una Dama del crimen que vive con Manuela Guimerans

Una Dama del crimen que vive con Manuela Guimerans

Mercedes Suero Fernández (Sevilla)

Mercedes Suero Fernández (Sevilla)

Ana Pardo de Vera Posada, lee las de Eladio en Galicia

Ana Pardo de Vera Posada, lee las de Eladio en Galicia

Álvaro Arnaiz pasando un lunes al sol en Morón de la Frontera.

Álvaro Arnaiz pasando un lunes al sol en Morón de la Frontera.

Jenny HS leyendo 'La estrategia...' en modo luciérnaga

Jenny HS leyendo ‘La estrategia…’ en modo luciérnaga

En el botín de Loli Caballero Pérez

En el botín de Loli Caballero Pérez

En Barcelona, Esther Herranz Gelde pasa la tarde con los pobres diablos de 'La estrategia del pequinés'

En Barcelona, Esther Herranz Gelde pasa la tarde con los pobres diablos de ‘La estrategia del pequinés’

En Madrid, Cuca, tía de mi amiga Dulce Cobo, se adentra en los submundos de Adrián Miranda, armada con su linda sonrisa.

En Madrid, Cuca, tía de mi amiga Dulce Cobo, se adentra en los submundos de Adrián Miranda, armada con su linda sonrisa.

Javier Marrero Santana lee 'Morir despacio'

Javier Marrero Santana comienza 2014 con ‘Morir despacio’

Entre los Reyes de:

El primer baño del año de Isabel Saavedra Domenech

El primer baño del año de Isabel Saavedra Domenech

Patricia Pérez López, con 'La última tumba' en París de Francia

Patricia Pérez López, con ‘La estrategia del pequinés’ en París de Francia

Álvaro López comenzando a leer

Álvaro López por la página 39

Sugerencia de presentación enviada por Susana González Martín

Sugerencia de presentación enviada por Susana González Martín

Cristina Izquierdo se lleva 'La última tumba' para el primer viaje del año

Cristina Izquierdo se lleva ‘La última tumba’ para el primer viaje del año

El alumnado del CEIP La Cerruda en Vecindario, comandados por la profe Loli Matos, lee 'Las pruebas de Maguncia'.

El alumnado del CEIP La Cerruda en Vecindario, comandados por la profe Loli Matos, lee ‘Las pruebas de Maguncia’. Estas son las cosas que le alegran a uno la vida

Óscar Camargo lee La última tumba

Óscar Camargo lee La noche de piedra

Sugerencia de presentación hecha por Justo Armas Bolaños

Sugerencia de presentación hecha por Justo Armas Bolaños

Nanda Santana Cruz y La última tumba

Nanda Santana Cruz y La última tumba

Miguel Acín, e-leyendo a e-Eladio Monroy

Miguel Acín, e-leyendo a e-Eladio Monroy y la e-Estrategia del pequinés

El periodista Iván Suárez muere despacio en las inmediaciones de La Casa del Gallo

El periodista Iván Suárez muere despacio en las inmediaciones de La Casa del Gallo

Los nuevos posavasos de Jorge Heredia Santana. Eladio Monroy y Adrián Miranda: vaya mezcla.

Los nuevos posavasos de Jorge Heredia Santana. Eladio Monroy y Adrián Miranda: vaya mezcla.

Metiéndonos en la cama salmantina de Chema HC

Metiéndonos en la cama salmantina de Chema HC

Una buena forma de formar parte de la familia de la escritora y sin embargo amiga Paula Nogales

Una buena forma de formar parte de la familia de la escritora y sin embargo amiga Paula Nogales

El más reciente de mis lectores: mi hermano, Antonio Ravelo (para mí, Totono para siempre) en Comisani (Rumanía), ajeno al hecho de que él tiene más que ver con este libro de lo que parece

El más reciente de mis lectores: mi hermano Antonio Ravelo (para mí, Totono para siempre) en Comisani (Rumanía), ajeno al hecho de que él tiene más que ver con este libro de lo que parece

Sergio Naranjo posa con su ejemplar, que aún no está firmado pero lo estará

Sergio Naranjo posa con su ejemplar, que aún no está firmado pero lo estará

Maite Figueira (se) merienda (con) 'La última tumba'

Maite Figueira (se) merienda (con) ‘La última tumba’

Chema H. C. muestra su ejemplar, llegado por fin a Salamanca tras grandes vicisitudes que incluyen una plaquita en un buzón y un concurso radiofónico

Chema H. C. muestra su ejemplar, llegado por fin a Salamanca tras grandes vicisitudes que incluyen una plaquita en un buzón y un concurso radiofónico

Los papirómanos se fotografían en su presentación en Telde con 'La última tumba'. Es justo: para algo soy papirómano honoris causa.

Los papirómanos se fotografían en su presentación en Telde con ‘La última tumba’. Es justo: para algo soy papirómano honoris causa.

Julia Roca le muestra 'La última tumba' a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria

Julia Roca le muestra ‘La última tumba’ a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria

Arístides García Escobio dice que leer mata

Arístides García Escobio dice que leer mata

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Helio Ayala, siempre de viaje

Helio Ayala, siempre de viaje

Juan García Luján y Chocolate con el Risco al fondo. Lo que me gusta de las fotos de Juan es que siempre huelen a la pintura de Jose Jorge Oramas

Juan García Luján y Chocolate con el Risco al fondo. Lo que me gusta de las fotos de Juan es que siempre huelen a la pintura de Jose Jorge Oramas

Paco Gómez Escribano se desayuna en Madrid con sabor canario y en vaso de Mahou. Es que no somos na...

Paco Gómez Escribano se desayuna en Madrid con sabor canario y en vaso de Mahou. Es que no somos na…

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Yolanda Pérez Alonso se ha ido a leer ‘La última tumba’ a uno de los escenarios en los que transcurre. Si se fijan bien, por allá, al fondo, se ve aún la tierra removida (Foto: Bruno Pérez)

Cande Fernández desayuna con Adrián Miranda en El Aperitivo (Madrid)

Cande Fernández desayuna con Adrián Miranda en El Aperitivo (Madrid)

Manuela Guimerans se va a ver al Granca como debe ser: con un libro bajo el brazo. En este caso, 'La última tumba'

Manuela Guimerans se va a ver al Granca como debe ser: con un libro bajo el brazo. En este caso, ‘La última tumba’

Elena Betancor Reula, abriendo en clase el obsequio de otra seño. ¡Chúpate esa, Wert!

Elena Betancor Reula, abriendo en clase el obsequio de otra seño. ¡Chúpate esa, Wert!

Wipha Mendi, desde Vitoria-Gasteiz, envía esta 'sugerencia de presentación'

Wipha Mendi, desde Vitoria-Gasteiz, envía esta ‘sugerencia de presentación’

Ángeles Jurado recorriendo las calles de Schamann, ejemplar de Joan Tusell en mano

Ángeles Jurado recorriendo las calles de Schamann, ejemplar de Joan Tusell en mano

'La última tumba' en el mismo ranking que Rankin en FNAC de Madrid. La foto la hizo Juan Carlos Bonilla, antes de apoderarse del ejemplar

‘La última tumba’ en el mismo ranking que Rankin en FNAC de Madrid. La foto la hizo Juan Carlos Bonilla, antes de apoderarse del ejemplar

La última tumba invadiendo la obra del artista grancanario Gregorio González

La última tumba invadiendo la obra del artista grancanario Gregorio González

Javier Marrero Santana en su sofá de leer

Javier Marrero Santana en su sofá de leer

Javier Hernández Velázquez, posando con el maestro Andreu Martín el día de la presentación de 'Un camino a través del infierno' en Librería Negra y Criminal

Javier Hernández Velázquez, posando con el maestro Andreu Martín el día de la presentación de ‘Un camino a través del infierno’ en Librería Negra y Criminal

Golfillo, enfrentado a una difícil elección: ¿pelota o última tumba? Foto: Conchi Sánchez Verdeja

Golfillo, enfrentado a una difícil elección: ¿pelota o última tumba? Foto: Conchi Sánchez Verdeja

toñiramos

Toñi Ramos, en trance de elegir entre corregir exámenes o seguir a Adrián para ver qué hace

Xavier Borrell y Laura González, de Todos somos sospechosos en Radio 3, donde casi cada noche, difunden buena letra

Xavier Borrell y Laura González, de Todos somos sospechosos en Radio 3, donde casi cada noche difunden buena letra

Rosa Pérez Romero me envía una foto de su ejemplar desde Andorra

Rosa Pérez Romero me envía una foto de su ejemplar desde Andorra

Tony Ramírez, aprestándose a conocer a Adrián Miranda. No sabe la que le espera...

Tony Ramírez, aprestándose a conocer a Adrián Miranda. No sabe la que le espera…

Dulce Cobo luciendo libro en el Corral de Comedias de Almagro

Dulce Cobo luciendo libro en el Corral de Comedias de Almagro

Juan Carlos y Nanda a punto de perder el barco por culpa de 'La última tumba'

Juan Carlos y Nanda a punto de perder el barco por culpa de ‘La última tumba’

Elena Villares desayunando con 'La última tumba'

Elena Villares desayunando con ‘La última tumba’

Miren quién siente curiosidad por 'La última tumba' en casa de Angels Freixa (Sant Joan de les Abadesses).

Miren quién siente curiosidad por ‘La última tumba’ en casa de Angels Freixa (Sant Joan de les Abadesses).

Rita Delgado Santana en La Calzada, averiguando para quién será la próxima tumba

Rita Delgado Santana en La Calzada, averiguando para quién será la próxima tumba

Yanet Acosta ante la panificadora de Vigo, de donde pronto saldrá algo más que pan

Yanet Acosta ante la panificadora de Vigo, de donde pronto saldrá algo más que pan

Raúl Celdrán observándote desde detrás de 'La última tumba'

Raúl Celdrán observándote desde detrás de ‘La última tumba’

Pepe Naranjo buscando el primer cadáver de 'La última tumba'

Pepe Naranjo buscando el primer cadáver de ‘La última tumba’

Aramys Romero se oculta tras 'La última tumba'

Aramys Romero se oculta tras ‘La última tumba’

Txema Santana cavando una última tumba desde la rada de Santa Cruz

Txema Santana cavando una última tumba desde la rada de Santa Cruz

Raúl Celdrán hace volver al Rubio a Don Benito, Badajoz

Raúl Celdrán hace volver al Rubio a Don Benito, Badajoz

¿Qué están leyendo Borges y Bioy? Carlos Santana Ahumada envía este reportaje fotográfico desde el Café La Biela (en las inmediaciones del cementerio de La Recoleta, en Buenos Aires) para contarlo. Se me ocurre que no hay mejor sitio para La última tumba que un bar cercano a un cementerio

¿Qué están leyendo Borges y Bioy? Carlos Santana Ahumada envía este reportaje fotográfico desde el Café La Biela (en las inmediaciones del cementerio de La Recoleta, en Buenos Aires) para contarlo. Se me ocurre que no hay mejor sitio para La última tumba que un bar cercano a un cementerio

La última tumba, para leer en la guagua, según Francisco Melo 'Junior'

La última tumba, para leer en la guagua, según Francisco Melo ‘Junior’

Navarro (@LuciFer05041801) se queja en Twitter de que Adrián Miranda no le ha dejado hacer nada en todo el día

Navarro (@LuciFer05041801) se queja en Twitter de que Adrián Miranda no le ha dejado hacer nada en todo el día

Ula y Nanda leen La última tumba con Jagoda Stalmach. A Nanda parece ser que la asusta un poco

Ula y Nanda leen La última tumba con Jagoda Stalmach. A Nanda parece ser que la asusta un poco

Óscar Camargo posa con La última tumba en Madrid

Óscar Camargo posa con La última tumba en Madrid

La escritora Yanet Acosta ha cavado su última tumba en Galicia, guareciéndose

La escritora Yanet Acosta ha cavado su última tumba en Galicia, guareciéndose

Yónatan Sánchez Santianes desayuna con La última tumba en el Conservatorio Superior de Música

Yónatan Sánchez Santianes desayuna con La última tumba en el Conservatorio Superior de Música

Ester y Eva demostrando que la familia que lee unida permanece unida (aunque Eva tiene cara de no estar de acuerdo con el programa conceptual del autor, según el insigne doctor Paco Bolaños)

Ester y Eva demostrando que la familia que lee unida permanece unida (aunque Eva tiene cara de no estar de acuerdo con el programa conceptual del autor, según el insigne doctor Paco Bolaños)

Tula anotándole la matrícula al pequinés en casa de Ángel Cabrera

Tula anotándole la matrícula al pequinés en casa de Ángel Cabrera

Escachando a Ruiz Zafón en casa de Gabriel Barrameda

Escachando a Ruiz Zafón en casa de Gabriel Barrameda

Miguel Merino Brugera, comenzando a cavar 'La última tumba'

Miguel Merino Brugera dispuesto a descender a ‘La última tumba’

Trini Ferrer paseando al pequinés por Turquía

Trini Ferrer paseando al pequinés por Turquía

Última tumba con autor al fondo. En el Restaurante El Anticuario de Getafe, desde la mesa de Mayte Herradura

Última tumba con autor al fondo. En el Restaurante El Anticuario de Getafe, desde la mesa de Mayte Herradura

Nanda Santa Cruz escondiéndose tras su pequinés

Nanda Santa Cruz escondiéndose tras su pequinés

Pablo García Benítez lee Solo los muertos con estos mimbres...

Pablo García Benítez lee Solo los muertos con estos mimbres…

Según Pedro Escudero Tapiz, si el autor del pequinés ha leído El Quijote, ¿por qué no va El Quijote a leer el pequinés? En Ciudad Real fue el intento

Según Pedro Escudero Tapiz, si el autor del pequinés ha leído El Quijote, ¿por qué no va El Quijote a leer el pequinés? En Ciudad Real fue el intento

Miguel Ángel Hernández en El Cotillo, posando con su pequinés

Miguel Ángel Hernández en El Cotillo, posando con su pequinés

Dani Martín pasea virtualmente el pequinés por las playas del sudeste

Dani Martín pasea virtualmente el pequinés por las playas del sudeste

En la playa de La Chucha admiten pequineses, según muestra Jesús Lens

En la playa de La Chucha admiten pequineses, según muestra Jesús Lens

Luis Iván Hernández Naranjo con el pequinés en el puerto de Morrojable

Luis Iván Hernández Naranjo con el pequinés en Morrojable ( y un Eladio Monroy bajo el brazo)

Álvaro López hace este spoiler de La estrategia del pequinés. Dice que lamenta la despedida. :)

Álvaro López hace este spoiler de La estrategia del pequinés. Dice que lamenta la despedida. 🙂

Noemí Parra se va a la cama con el pequinés (suena lujurioso, pero resulta más bien dulce).

Noemí Parra se va a la cama con el pequinés (suena lujurioso, pero resulta más bien dulce).

Helio Ayala comparte con el pequinés una caña y las almendras espaciales del Hotel Madrid.

Helio Ayala comparte con el pequinés una caña y las almendras espaciales del Hotel Madrid.

El periodista Ruymán Jiménez se llevó al pequinés a hacer la fotosíntesis.

El periodista Ruymán Jiménez se llevó al pequinés a hacer la fotosíntesis.

Maguncia, muy bien acompañada, en el escaparate de la Librería Juguetería Jumi (Madrid), fotografiada por Cecilia Herreros.

Maguncia, muy bien acompañada, en el escaparate de la Librería Juguetería Jumi (Madrid), fotografiada por Cecilia Herreros.

El pequinés en manos de la traductora Anabel García en el Café Austria de Cuenca (no Cuenca, España, sino Cuenca, Ecuador).

El pequinés en manos de la traductora Anabel García en el Café Austria de Cuenca (no Cuenca, España, sino Cuenca, Ecuador).

Conchi Sánchez Verdeja se lleva el pequinés a los Picos de Europa

Conchi Sánchez Verdeja se lleva el pequinés a los Picos de Europa

jagodalagomera2

La banda del pequinés se fue con Jagoda Stalmach a celebrar su vigésimo aniversario (2/2)

La banda del pequinés se fue con Jagoda Stalmach a celebrar su vigésimo aniversario (1/2)

La banda del pequinés se fue con Jagoda Stalmach a celebrar su vigésimo aniversario (1/2)

Beatriz lee La estrategia del pequinés en la playa de Carragueiros, cerca de la Ría de Arousa (Foto: Helio Ayala).

Beatriz lee La estrategia del pequinés en la playa de Carragueiros, cerca de la Ría de Arousa (Foto: Helio Ayala).

Rayco Gil se lleva 'Solo los muertos' de paseo al parque de San Isidro, en Madrid.

Rayco Gil se lleva ‘Solo los muertos’ de paseo al parque de San Isidro, en Madrid.

Yaiza Pérez Álvarez, haciendo algo de arqueología, ha dado con 'Segundas personas' y se las llevó desde Bornemouth a su viaje por Polonia. Aquí le enseña Krakovia a mi primogénito.

Yaiza Pérez Álvarez, haciendo algo de arqueología, ha dado con ‘Segundas personas’ y se las llevó desde Bornemouth a su viaje por Polonia. Aquí le enseña Krakovia a mi primogénito.

El gran Ginés Cedrés pasea el pequinés con Elena por El Cotillo (Fuerteventura)

El gran Ginés Cedrés pasea el pequinés con la bella Elena Santana por El Cotillo (Fuerteventura)

Juan Alberto Hernández agazapado tras el pequinés

Juan Alberto Hernández agazapado tras un pequinés

La profesora Jagoda Stalmach sorprende a Eladio Monroy a las puertas de la Sede de la Diócesis Nivariense. Según ella, no puede estar ahí para nada bueno.

La profesora Jagoda Stalmach sorprende a Eladio Monroy a las puertas de la Sede de la Diócesis Nivariense. Según ella, no puede estar ahí para nada bueno.

Sergio (@sergiojoecara) con su pequinés en algún rincón de Asturias

Sergio (@sergiojoecara) con su pequinés en algún rincón de Asturias

Pilar Ramos dando envidia en el Sur.

Pilar Ramos dando envidia en el Sur de Gran Canaria

El escritor Helio Ayala se lleva el pequinés a pasear por una alameda de Pucela

El escritor Helio Ayala se lleva el pequinés a pasear por una alameda de Pucela

Salvador Melián Cárdenes lee el pequinés frente a un espejo que inquieta el salón

Salvador Melián Cárdenes lee el pequinés frente a un espejo que inquieta el salón

A Angels Freixa le han regalado un Kindle con pequinés dentro

A Angels Freixa le han regalado un Kindle con pequinés dentro

Con Sergio (@sergiojoecara) en la Semana Negra de Gijón, tras la presentación de La estrategia del pequinés

Con Sergio (@sergiojoecara) en la Semana Negra de Gijón, tras la presentación de La estrategia del pequinés

Adrián Pérez se lleva su pequinés a La Barra de Las Canteras. Desde allí se ve al Rubio y al Palmera comiendo en La Puntilla.

Adrián Pérez se lleva su pequinés a La Barra de Las Canteras. Desde allí se ve al Rubio y al Palmera comiendo en La Puntilla.

Cristina Brito leyendo La estrategia del pequinés en uno de los lugares en que transcurre: el sur de Gran Canaria

Cristina Brito leyendo La estrategia del pequinés en uno de los lugares en que transcurre: el sur de Gran Canaria

Borja Iglesias inaugura su biblioteca digital con La estrategia del pequinés

Borja Iglesias inaugura su biblioteca digital con La estrategia del pequinés. Y, si no leo mal, prosigue con el maestro McCarthy

Paco Bolaños y Clemence Simon-Poinet han conseguido La estrategia del pequinés en París. En ebook, claro.

Paco Bolaños y Clemence Simon-Poinet han conseguido La estrategia del pequinés en París. En ebook, claro.

El pequinés viajando con la escritora y periodista Yanet Acosta.

El pequinés viajando con la escritora y periodista Yanet Acosta.

Nisa Arce paseando su e-pequinés por Madrid.

Nisa Arce paseando su e-pequinés por Madrid.

Patricia Rojas de Leunda me hace llegar esta foto de las lecturas del Padre don Marcial Toro, párroco de Oldabia

Patricia Rojas de Leunda me hace llegar esta foto de las lecturas del Padre don Marcial Toro, párroco de Oldabia

El artesano Fran López en c/ Sal de Barcelona, ante el edificio de Negra y Criminal, donde se ubica un capítulo de Los días de mercurio.

El artesano Fran López en c/ Sal de Barcelona, ante el edificio de Negra y Criminal, donde se ubica un capítulo de Los días de mercurio.

El escritor y sin embargo amigo Santiago Gil leyendo La estrategia del pequinés en algún rincón de Vegueta

El escritor y sin embargo amigo Santiago Gil leyendo La estrategia del pequinés en algún rincón de Vegueta

Victoria Bautista (@vicbausan) tunea su pequinés en Madrid.

Victoria Bautista (@vicbausan) tunea su pequinés en Madrid.

Daniel Déniz celebra con el pequinés su primer aniversario de boda en Morrojable (Fuerteventura).

Daniel Déniz celebra con el pequinés su primer aniversario de boda en Morrojable (Fuerteventura). La familia que lee unida…

A Lorenzo le han regalado

A Lorenzo le han regalado “La estrategia del pequinés” por su cumpleaños, que celebra en El Caracol (Telde, Gran Canaria). Foto: Rafael López. @libretacanaria

Leer Sin Prisa lee Solo los muertos en algún lugar de León

Leer Sin Prisa lee Solo los muertos en algún lugar de León

Como las fans lo acosan (con ese cuerpo es natural), Fernando Martínez 'Montecruz' se niega a fotografiarse con el pequinés. En su lugar, me regala su portada alternativa para la segunda edición.

Como las fans lo acosan (con ese cuerpo es natural), Fernando Martínez ‘Montecruz’ se niega a fotografiarse con el pequinés. En su lugar, me regala su portada alternativa para la segunda edición.

Yónatahan Sánchez Santianes en Barajas, camino de Asturias.

Yónatahan Sánchez Santianes en Barajas, camino de Asturias.

Sobre la mesa de nada menos que Claudio Cerdán, el autor de El país de los ciegos. Qué lujazo para el pequinés.

Sobre la mesa de nada menos que Claudio Cerdán, el autor de El país de los ciegos. Qué lujazo para el pequinés.

Antonio Pérez Alonso, paseando a Eladio Monroy por Londrés. ¿Estarán a punto de llamar a Déniz?

Antonio Pérez Alonso, paseando a Eladio Monroy por Londres. ¿Estarán a punto de llamar a Déniz?

En el estudio de Rayco Pulido

En el estudio de Rayco Pulido

Nora Navarro devorando al pequinés.

Nora Navarro devorando al pequinés.

Yaiza Pérez Álvarez paseando al pequinés por Trafalgar Square

Yaiza Pérez Álvarez paseando al pequinés por Trafalgar Square

El novelista José Luis Correa, padre de Ricardo Blanco, leyendo el pequinés en extraña postura.

El novelista José Luis Correa, padre de Ricardo Blanco, leyendo el pequinés en extraña postura.

Miren qué bien se cuida Justo Armas Bolaños. Comidita rica, vinito blanco, pequinés y ACDC.

Miren qué bien se cuida Justo Armas Bolaños. Comidita rica, vinito blanco, pequinés y ACDC.

El pequinés viaja con Pablo Martín Carbajal. Aquí, en el aeropuerto de Nouakchott.

El pequinés viaja con Pablo Martín Carbajal. Aquí, en el aeropuerto de Nouakchott.

Dulce Cobo compartiendo pequinés con una caña y unas aceitunas tras salir de comisaría. Más madrileña no se puede ser.

Dulce Cobo compartiendo pequinés con una caña y unas aceitunas tras salir de comisaría. Más madrileña no se puede ser.

En manos del negrocriminal de pro Aramys Romero @AramysRomero

En manos del negrocriminal de pro Aramys Romero @AramysRomero

En la mesa del café de Toni Soler @Tonelo1000

En la mesa del café de Toni Soler @Tonelo1000

El pequinés en manos de Mariano de Santa Ana. ¡Histórico!

El pequinés en manos de Mariano de Santa Ana. ¡Histórico!

Paco Gómez Escribano, padrino de

Paco Gómez Escribano, padrino de “La estrategia del pequinés” en Madrid, muestra cómo el humo ciega sus ojos

Pedro Ramos Monagas haciendo un completo. Qué paciencia ha tenido este hombre.

Pedro Ramos Monagas haciendo un completo. Qué paciencia ha tenido este hombre.

Orlando Rodríguez echándose un roncito a la salud de Eladio Monroy

Orlando Rodríguez echándose un roncito a la salud de Eladio Monroy

En manos de Iván González (Las Palmas de Gran Canaria)

En manos de Iván González (Las Palmas de Gran Canaria)

Un día de playa junto a las botas de David Gómez [http://crucesdecaminos.blogspot.com.es/] en la playa de Sa Riera de Begur (Girona) de Girona

Un día de playa junto a las botas de David Gómez [http://crucesdecaminos.blogspot.com.es/] en la playa de Sa Riera de Begur (Girona) de Girona

Macarena Medina se lleva el pequinés a hacer la fotosíntesis

Macarena Medina se lleva el pequinés a hacer la fotosíntesis

Miren lo que le ha crecido en la máquina al escritor Pablo Martín Carbajal

Miren lo que le ha crecido en la máquina al escritor Pablo Martín Carbajal

En casa de @Atram_sinprisa, generosa lectora de pro

En casa de @Atram_sinprisa, generosa lectora de pro

Mi maestro y mentor, Carlos Álvarez, leyendo 'La estrategia...

Mi maestro y mentor, Carlos Álvarez, leyendo ‘La estrategia…” en medio de las noches de Vegueta. Todo un honor para este escritor calvo y pequeñito.

Graci Bordón Artiles leyendo 'La estrategia del pequinés' en el aula.

Graci Bordón Artiles leyendo ‘La estrategia del pequinés’ en el aula.

Son días de canícula y polvajera como esos en los que transcurre Morir despacio. Se puede ver eso desde la ventana del escritor y editor Juan Carlos Saavedra Guadalupe

Son días de canícula y polvajera como esos en los que transcurre Morir despacio. Se puede ver eso desde la ventana del escritor y editor Juan Carlos Saavedra Guadalupe

Diego (@CernikaloTeam), un extremeño en Telde que pasa sus bajas laborales con Eladio Monroy

Diego (@CernikaloTeam), un extremeño en Telde que pasa sus bajas laborales con Eladio Monroy

Eladio Monroy y Beatriz de Bobadilla comienzan un romance en la Cícer, al atardecer. Foto: Manuel Benítez 'Asulmarino'.

Eladio Monroy y Beatriz de Bobadilla comienzan un romance en la Cícer, al atardecer. Foto: Manuel Benítez ‘Asulmarino’.

En Cosecha 64, compartiendo vinos con La Señora. Ese romance que comenzó en la Cícer.

En Cosecha 64, compartiendo vinos con La Señora. Ese romance que comenzó en la Cícer.

Juan García Luján y Vovven (perro que solo habla sueco), leyendo entre la calima y con el Risco al fondo. Más canario no se puede ser. Foto: Moneiba García Feith.

Juan García Luján y Vovven (perro que solo habla sueco), leyendo entre la calima y con el Risco al fondo. Más canario no se puede ser. Foto: Moneiba García Feith.

Antonio R. Marrero, desde El Cañón (Gran Canaria), propone diferentes lectura de

Antonio R. Marrero, desde El Cañón (Gran Canaria), propone diferentes lecturas de “La estrategia…”.

J. C. viajando a España profunda de la posguerra desde su casa del Monte de las Mercedes (Tenerife). Foto: Jagoda Stalmach.

J. C. viajando a la España profunda de la posguerra desde su casa del Monte de las Mercedes (Tenerife). Foto: Jagoda Stalmach.

 

La estrategia del pequinés contemplando Teror desde el patio de Toñi Ramos

La estrategia del pequinés contemplando Teror desde el patio de Toñi Ramos

Raquel Romero Luján y sus prosélitas, demostrando que la familia que lee unida permanece unida.

Raquel Romero Luján y sus compinches, peligroso clan de lectoras, con el material que les ha sido incautado. Tienen la colección completa, manuscrito incluido (adquirido en pública subasta). Foto: Orlando Rodríguez.

Brenda Navarro, el pequinés y el vino.

Brenda Navarro, el pequinés y el vino.

Jagoda Stalmach haciendo los deberes durante 'Los días de mercurio'.

Jagoda Stalmach haciendo los deberes durante ‘Los días de mercurio’.

Justo Armas Bolaños, un Pequinés Boy de Divina Pastora.

Justo Armas Bolaños, un Pequinés Boy de Divina Pastora.

Atravesando la Meseta en tren en manos de Ana Ruiz Echauri.

Atravesando la Meseta en tren en manos de Ana Ruiz Echauri.

La Serie Eladio Monroy completita sobre la mesa de trabajo de Víctor García Ossorio en Onda Cero.

La Serie Eladio Monroy completita sobre la mesa de trabajo de Víctor García Ossorio en Onda Cero.

Lucía está leyendo 'Las pruebas de Maguncia' (junto con Alicia, que es quien la fotografía con su móvil). Foto: Sinforiano Quintana Segura.

Lucía está leyendo ‘Las pruebas de Maguncia’ (junto con Alicia, que es quien la fotografía con su móvil). Foto: Sinforiano Quintana Segura.

Roberto Pérez, de 'Entretíteres', se convierte en Pequines Boy.

Roberto Pérez, de ‘Entretíteres’, se convierte en Pequines Boy.

Día del Padre 2013 en casa del cantautor Alberto Cañete (Tenerife)

Día del Padre 2013 en casa del cantautor Alberto Cañete (Tenerife)

Francisco Melo 'Junior' volando. Monroy, el Rubio y el Palmera le guardan las espaldas y le dan conversación

Francisco Melo ‘Junior’ volando. Monroy, el Rubio y el Palmera le guardan las espaldas y le dan conversación

El escalofriante Leandro Pinto perdido con todas mis novelas en algún paraje perdido de la portada de 'Los días de mercurio'.

El escalofriante Leandro Pinto con todas mis novelas en algún paraje perdido de la portada de ‘Los días de mercurio’.

Mateo aprendiendo cómo acabar con los trols. Foto: Deolindo Vidal Fernández

Mateo aprendiendo cómo acabar con los trols. Foto: Deolindo Vidal Fernández

Shirka (o Chu, como la llaman sus amigos) haciendo una lectura atenta, no sea que le hagan la estrategia del pequinés. Foto: Máximo González Guardia.

Shirka (o Chu, como la llaman sus amigos) en una lectura atenta y reflexiva. Quiere saber qué es eso de la estrategia del pequinés, no sea que intenten hacérsela. Foto: Máximo González Guardia.

Nayra Pérez lee Morir despacio con el volcán Imbabura al fondo (Ibarra-Ecuador).

Nayra Pérez lee Morir despacio con el volcán Imbabura al fondo (Ibarra-Ecuador).

Saulo Valerón leyendo

Saulo Valerón leyendo “Tres Funerales para Eladio Monroy” frente a la Biblioteca Pública del Estado, el día de la protesta contra el cierre dominical de la biblioteca. Foto: Francisco Socorro.

Javier Hernández Velázquez

Javier Hernández Velázquez

El maestro Manuel Benítez paseando

El maestro Manuel Benítez paseando “Los días de mercurio”. Aquí, frente al Teatro Pérez Galdós, junto a la estutua epónima. Foto de su blog: manuelasulmarino.blogspot.com.es

Miguel Aguerralde

Miguel Aguerralde

Magda Medina de camino a Fuerteventura. Foto: Juan Carlos de Sancho

Magda Medina de camino a Fuerteventura. Foto: Juan Carlos de Sancho

Juan Manuel Brito

Juan Manuel Brito

Luis Luque, de CometeCanarias, paseando el pequinés por Sorrueda

Luis Luque, de CometeCanarias, paseando el pequinés por Sorrueda

El pequinés con Elio Quiroga y

El pequinés con Elio Quiroga y “El despertar”. Foto: Francisco Melo ‘Junior’

Una lectora de

Una lectora de “Solo los muertos” en Grecia. No muestro su nombre, pero sí sus piernas.

Esther López Álamo al derecho

Esther López Álamo al derecho

Esther López Álamo al revés

Esther López Álamo al revés