Aviso por si paso cerca de tu casa

18 04 2015

Llega el Día (la semana o las semanas) del Libro y toca hacer las maletas y viajar a diferentes lugares para celebrar la existencia de esos objetos mágicos que dan gustito, esas máquinas del tiempo que conectan a los lectores con el pasado y a los escritores con el futuro. Durante un par de semanas no vamos a hacer La Buena Letra, al menos en radio. Yo seguiré (si las infraestructuras telemáticas lo permiten) haciéndola aquí.

Hago esta entrada para advertirlo (no vaya a ser que luego digas que no doy palo al agua) y, de paso, para avisarte de dónde voy a estar y lo que voy a hacer, por si estoy y lo hago cerca de tu casa y te apetece pasar a hacerme una visita y que nos veamos el hocico.

Por lo pronto, este lunes 20 andaré en La Palma (esa isla a la que uno siempre quiere volver), en la Biblioteca Municipal de Los Llanos de Aridane, en una presentación-debate de Las flores no sangran. El acto comienza a las 20:00 y es de esos en los que el público interviene, así que puedes aprovechar para preguntar, hacer observaciones o ponerme a parir, que para algo eres la clientela.

Las flores no sangran, Alrevés editorial, 336 páginas

Las flores no sangran, Alrevés editorial, 336 páginas

El jueves 23 de abril, más flores y más libros, porque la cita es, cómo no, en Barcelona, para celebrar Sant Jordi. Estaré por la mañana en el puesto de Alrevés en Las Ramblas y por la tarde en la Librería Negra y Criminal, en la calle de La Sal, en Barceloneta.

LCA

Y el viernes 24, me muevo a Cuenca, para participar en el III Encuentro Las Casas Ahorcadas, esa golfada que comisaría cada año el peligrosísimo Sergio Vera. El plantel de autores que acudirá este año es, como el del anterior, estupendo. Y sospecho que lo vamos a pasar estupendamente, porque además Cuenca es una de esas ciudades civilizadas en las que los bares disponen de Ron Arehucas.

La semana siguiente estaré en Los Cristianos, impartiendo talleres en los institutos del municipio, como preparación para el encuentro que tendrá lugar entre el 13 y el 15 de mayo, la Octava Edición de las Jornadas NNegra de Arona.

Print

El 8 de mayo, con José Luis Correa, estaré en la Université de Fribourg-SUISSE  (La Gruyére, Suiza) participando en el Seminario de Literatura Policial que allí se organiza cada año, y participando en un coloquio con los alumnos de Máster.

NNegra_2015

Y la semana siguiente, retorno a Los Cristianos, para participar (ahora sí de cara al público), en las Octavas Jornadas Nnegra de Arona. Este año quedan aún presencias por confirmar, pero ya es seguro que estaremos con José Luis Correa, Marcelo Luján, Rosa Ribas y el crítico y periodista Eduardo García Rojas. Y se está cociendo alguna sorpresa, así que no te me despistes si vives en Tenerife y pon gasofa en el coche o consulta los horarios de TITSA, que Eduardo Pepe y yo ya estamos un poco más vistos, pero Rosa Ribas y Marcelo Luján no vienen todos los días (de hecho, ha habido una titánica lucha con sus agendas para que pudieran venir a Canarias).

valencia negra

Luego llega el fin de semana, pero tampoco descansamos, porque el 16 de mayo, viajo (esta vez con Rosa Ribas) a Valencia, para asistir al Tercer Festival Valencia Negra. No solo supone el reencuentro con un montón de amigos, sino que encima Las flores no sangran está entre las novelas nominadas para el Premio a Mejor Novela en Castellano, junto con otras que me encantan, como Subsuelo y Mistralia. Si quieres votar (por cualquiera de ellas u otra) solo has de hacer clic aquí.

Así que ya ves, agenda completa durante unos cuantos días. Y mucho viaje y mucha maleta, pero también, vaticino, muchas sonrisas y gratos encuentros. Mientras tanto, siempre que pueda, iré dejando miguitas de pan aquí, en esta que es tu casa, donde espero que continúes entrando y dejando tu huella.

Anuncios




Las flores no sangran

10 11 2014

De nuevo dos semanas sin aparecer por aquí ni hacer La Buena Letra, ese gustazo semanal que me doy cada viernes. La culpa es de los viajes y el trabajo.

Finalicé octubre en Fuerteventura, adonde el Cabildo Insular me invitó a participar en el ciclo El escritor y tú, una inteligente estrategia de animación lectora en la que tiene mucho de activista Eloy Vera Sosa. Allí tuve la suerte de encontrarme con el alumnado de varios centros de enseñanza secundaria y de compartir una muy agradable velada con participantes en clubes de lectura y lectores en general, en un debate coordinado por Juan Carlos Galindo, ese otro guerrillero.

Y comencé noviembre en Córdoba, hablando sobre novela negra con el maestro Mariano Sánchez Soler y esa enciclopedia andante que es Jesús Lens, en el encuentro Un otoño de novela, parido por el compañero Francisco José Jurado.

Y entre tanto viaje y tantos ratitos agradables compartidos con lectores, ha habido talleres, proyectos, escritura, lectura.

Y la corrección de pruebas de la nueva criatura, que aparecerá en enero, publicada por Alrevés y que comparte título con esta entrada: Las flores no sangran.

Ya se sabía que trataba sobre un secuestro exprés en Gran Canaria, el plan criminal más estúpido del mundo. Y que sería una novela coral, como atestigua esta foto que le he sacado al cuaderno donde fui anotando personajes y relaciones entre ellos.

esquemalasfloresnosangran

Lo que no había dicho es el título, por la mera razón de que aún no había pasado por el registro. Y el título es ese, el que fue desde un principio: Las flores no sangran. Si quieres saber por qué se titula así, habrás de esperar a leerla, porque cada vez tengo más claro que los textos se explican por sí mismos.

Atrás quedan muchos meses de trabajo, ocho versiones de un mismo texto que iba menguando un poco más a cada nueva corrección, dos galeradas y muchas dudas sobre cómo había que contar esa historia, cómo continuar contando historias de violencia a lectores cuya capacidad de asombro va desapareciendo titular de prensa a titular de prensa.

Diferentes borradores impresos de Las flores no sangran.

Diferentes borradores impresos de Las flores no sangran.

Pero, finalmente, decidí que había que contarla. Y que había que contarla en clave de novela negra (una vez más), porque (una vez más) es en el crimen donde encuentro la excepción a ese supuesto orden que oculta los verdaderos motivos de lo que está pasando, de lo que nos está pasando. Como sociedad, pero también como individuos.

Soy de los que piensan que un escritor no es un artista, sino un artesano, que su oficio consiste en contar historias y contarlas bien, construyendo con las palabras puentes entre ellos y el lector. Lo que su obra tenga de imperecedera, de absoluta, de universal, no han de decidirlo ni él ni sus contemporáneos, sino aquellos que aún no han nacido y que cruzarán ese puente que es el texto desde el otro lado del tiempo.

La novela negra no es, por supuesto, el único camino para acercarse a la realidad desde la ficción. Hay otros y muy atractivos. Pero yo le encuentro a lo criminal sus ventajas para hablar de determinadas cosas y de una determinada manera. Otras historias las cuento de otro modo (aunque, cosa curiosa, esas no las lee casi nadie). Sé que habrá quien piense en las novelas de género como novelas menores; en las novelas populares como novelas «no literarias»; en el género negro como en un mero género comercial. Quien así opina suele obviar la dificultad estilística de ceñirse a un paradigma, el origen eminentemente popular del género novelístico y la paradoja de que el éxito comercial de un texto no lo exime de calidad, así como la difusión minoritaria no es prueba alguna de talento.

Cada uno es dueño de sus genitales y de sus prejuicios. Mi experiencia de lector (de lector de Dürrenmatt, de Thompson, de Highsmith, de Goodis y tantos otros, entre los que están Ibargüengoitia, Vargas Llosa y Carlos Fuentes) me dice que pensar que la novela negra y la literatura se excluyen mutuamente es lo más parecido a confundir lo epatante con lo hepático. Hay, en fin, muchas clases de tontos y, como dice un buen amigo, el más tonto de los tontos es siempre el tonto culto.

Así que sí, en enero, Las flores no sangran. Y sí, novela negra. Y sí, novela.

SONY DSC





Libros para un verano

26 07 2014

[Si te perdiste la sección y quieres escuchar el podcast, solo has de hacer clic aquí]

A petición popular, para el último espacio de La Buena Letra de esta temporada, traigo unas cuantas recomendaciones que den para todo el verano. Algunos son libros que hallarás en las mesas de novedades; otros salen con editoriales independientes y habrás de pedirlos en tu librería de confianza, pero te valdrá la pena la espera. Todos son recientes, todos son rica fruta del país y te prometo que no hay entre ellos ninguna comercialada.

10527862_696917527011539_3890377905017803330_n

Foto: Verónica Iglesias

Pero primero vamos con el título del que queríamos hablar la semana pasada y que la rabiosa actualidad me impidió reseñar:

 Yonqui - Paco Gómez Escribano

 Yonqui, de Paco Gómez Escribano, Erein, 299 páginas.

En Canillejas, en 1978, el Botas no tiene muchas salidas: a su padre se le reventó el hígado en el bar del barrio; su hermano mayor murió de hepatitis; su hermana huyó de casa y su madre es alcohólica. Así las cosas, no es raro que el pibe ande todo el día metiéndose por las napias o la vena lo primero que encuentra, robando coches para atracar gasolineras o sacando la navaja a la primera de cambio. Con rapidez, con eficiencia, limitando su léxico al argot del personaje, Paco Gómez Escribano pinta un retrato acre y brutal de los barrios periféricos de Madrid durante la transición. Al Botas lo vamos a acompañar en su periplo por el infierno, desde su adolescencia hasta los veintipocos. Estaremos con él en sus palos y trapicheos, pero también en sus diferentes intentos por rehabilitarse y llevar una vida mejor. Y en su encuentro con Lola, otra chiquilla que no se resigna a ser una excluida. Yonqui es una novela sobre navajeros. También una Bildungsroman. Una historia de miseria y violencia con un vocabulario limitado al de su protagonista, lo cual la hermana con La naranja mecánica. Por último, es también el retrato de una época y, como ganancia secundaria para los nostálgicos, un repaso a la historia del rock español, pues el encuentro del Botas con la música supondrá una epifanía y en sus ensayos y tocadas se irá encontrando con Burning, Gabinete Caligari, Parálisis Pemanente o Antonio Vega. Por supuesto, los amantes de la acción y de las persecuciones no se van a sentir defraudados. Pero eso puede tenerlo cualquier novela. Tan buena literatura, hecha con palabras de la calle, no. Así pues, para empezar las vacaciones, sexo, drogas y rockanrrol con Yonqui, de Paco Gómez Escribano, publicada en Donosti por Erein, 299 páginas de alto voltaje.

 El gran frío - Rosa Ribas - Sabine Hofmann

 El gran frío, de Rosa Ribas y Sabine Hofmann, Siruela, 312 páginas.

Una novela esperada: la segunda aventura de la periodista Ana Martí, protagonista de la estupenda Don de lenguas, que fue de lo mejor del 2013. Como la anterior es novela negra y como la anterior está ambientada en España en los años cincuenta. Pero esta vez la historia ya no transcurre en Barcelona, sino que a Ana la envían a un pueblito de Aragón para cubrir una noticia sensacionalista: la supuesta aparición de los estigmas de la Pasión en el cuerpo de una niña. Y allí va a descubrir un secreto que tiene que ver con un viejo crimen olvidado. Una historia negra en la España más profunda y oscura. Ribas y Hofmann crean personajes casi de carne y hueso, los introducen en una estructura firme que luego exponen con una prosa limpia y eficaz. Pero no solo eso, sino que sus retratos de época están perfectamente ambientados, con una ambientación que no nos da la lata intentando mostrar lo mucho que se han documentado (defecto frecuente en este tipo de novelas), con una mirada lúcida y sincera a la época y la sociedad que describen. Para amantes de la novela negra, de las novelas que hacen retrato de aquella sociedad y, en general, para pasárselo pipa durante tres o cuatro días, porque no te durará más.

 image003 (1)

Edad de oro, de Fernando Fernández Rodríguez, Uno Editorial, 448 páginas.

Otra sobre historia contemporánea, pero esta vez una ópera prima y en una editorial pequeña. Fernández Rodríguez se estrena con una novela que trata un filón que solo en los últimos años hemos comenzando a explorar en nuestra narrativa: el de las Vanguardias Históricas en Canarias y el impacto del 18 de julio en las vidas de aquellos artistas. Edad de oro es un viaje desde la actualidad hasta la II República y la posguerra, siguiendo a quienes sirvieron de modelos a Néstor de la Torre para su Poema de la Tierra. Una digna primera novela y una buena oportunidad para acercarse a dos fenómenos sorprendentes: la Escuela Luján Pérez y la facción surrealista de Tenerife.

 110_Portada

Cioran, Manual de Antiayuda, de Alberto Domínguez, Alrevés Editorial, 265 páginas.

Con lúcida mala baba, el joven filósofo catalán Alberto Domínguez ha escrito un suculento ensayo sobre la obra de E. M. Cioran, planteado como una crítica frontal y devastadora a esos libros de autoayuda que suele devorar Fortunata. Una verdadera agresión al buenismo correctista new age y lobotomizado. Para entendernos: es el libro que regalarías a todos esos amigos y amigas que te envían postales con puestas de sol, bebés o cachorritos y mensajes positivistas rotulados con fuentes cursivas y problemas de sintaxis. Y también una amena manera de recordar a Cioran, ese francotirador del pensamiento. Una ganancia secundaria: que sientas ganas de leer o releer Breviario de podredumbre, La tentación de existir o En las cimas de la desesperación. Para lectores de Cioran, por supuesto, pero también para los que están hartos de que los traten como a tontos.

 aquellos-anos-del-boom_premio-gaziel-de-biografias-y-memorias-2013_xavi-ayen_libro-ONFI631

Aquellos años del boom, de Xavi Ayén, publicado por RBA, 876 páginas.

Se está convirtiendo, quizá, en un fenómeno editorial. Y no es para menos: este extenso volumen cuenta la génesis y desarrollo del boom latinoamericano, huyendo de la hagiografía y del peloteo, y buceando en las vidas y obras de los autores que lo conformaron. Ayén, redactor de Cultura de La Vanguardia, examina, además, los rumores y leyendas sobre sus biografías, buscando la verdad que hay tras ellas. Por eso desvela alguna mentirijilla promocional, algún embuste del marketing. Y, por supuesto, no se olvida de analizar muy bien la figura de la todopoderosa Carmen Balcells, que fue al boom lo que George Martin a los Beatles: aquella que tomó aquellos diamantes en bruto y los engarzó en un collar fastuoso. Para amantes de la literatura hispanoamericana y, sobre todo, para quien quiera contextualizar más allá de querellas y estrategias de márketing, la génesis de algunas de las más grandes obras del Siglo XX.

 IJ00415001

Me llamo Suleimán, de Antonio Lozano, Anaya, 197 páginas.

No nos olvidamos de los jóvenes. Para ellos ha aparecido hace poco historia social, dura e interesante, firmada por el compañero y sin embargo amigo Antonio Lozano. Cuenta en primera persona la historia de un joven inmigrante ilegal maliense, su largo viaje desde su pueblo natal hasta Gran Canaria, un periplo en el que hay mafias, necesidades y peligros, traiciones y lealtades, cayucos y centros de internamiento. Una novela muy recomendable no solo porque está estupendamente escrita (de Antonio Lozano siempre nos llegan cosas buenas), sino porque nos acerca a una realidad que tenemos justo delante y que algunos no sabemos ver con claridad.

 principito_debe_morir

Principito debe morir, de Carmen Moreno, Lapsus Calami, 178 páginas.

Y me dejo para el final una esta absoluta sorpresa: una novela de ciencia ficción planteada como una exégesis del clásico de Saint Exúpery. A partir de lo que podría ser una precuela de El Principito, Moreno hace una cosa divertida, ácida, conmovedora y curiosamente coherente, plagada de guiños a la cultura pop y de sátira sociopolítica. Este es para forofos de El principito, para amantes del buen Sci Fi y, en general, para los buscadores de prodigios imaginativos (digamos que si las últimas novelas que has leído te parecen más de lo mismo, deberías dar una oportunidad a este libro fresco y lleno de sorpresas: es muy posible que te reconcilie con la ficción).

Foto: Verónica Iglesias

Foto: Verónica Iglesias

Aquí acaba la lista. Por supuesto, me han caído en las manos otros muchos libros interesantes en lo últimos tiempos (me dejo atrás, por ejemplo, Sylvia, de Howard Fast, publicado por Navona y del cual te prometo reseña), pero no todo cabe en una sección ni en una entrada (esta, de hecho, ya se ha hecho larga hace un par de pantallas). En cualquier caso, aunque no tengamos La Buena Letra en el aire hasta septiembre, Fortunata y yo seguiremos hurgando en las estanterías y trayéndote títulos a Ceremonias, para que los leas a solas o, mucho mejor, los compartas con los tuyos, porque ya sabes: la familia que lee unida…





Pedaleando hacia 2014

30 12 2013

No sé quién dijo que la vida es como montar en bicicleta: mientras está pedaleando, te tienes en pie; si te paras, te caes.

Sea quien fuere, el dicho se ha hecho proverbio y continúa siendo una verdad del tamaño del puño de Joe Frazer. Yo he pedaleado bastante en este 2013 y me acerco al fin de etapa (que no de competición) con un sentimiento agridulce.

Lo dulce lo ponen los lugares que he podido recorrer este año en el que me han nacido tres criaturitas. La primera pasó ciertamente desapercibida pero me llenó de alegría su aparición. Es un libro infantil, Las pruebas de Maguncia, en el que un hada prima segunda (suspendió los exámenes para hada madrina y anda de becaria) se enfrenta a los trols con la ayuda de personas de buena voluntad.

las pruebas de maguncia

De las otras dos ya tendrás noticia porque, para mi fortuna, no se ha dejado de hablar de ellas en las redes. Una, La estrategia del pequinés, publicada por Alrevés en febrero, agotó pronto su primera edición. Y uno de sus personajes, Cora, fue elegida, además, mejor personaje femenino en los Premios LeeMisterio. La otra, La última tumba, que apareció publicada por EDAF en octubre, con el sello del Premio Ciudad de Getafe de Novela Negra 2013.

También fue dulce participar en otros alumbramientos: Dácil, princesa de Taoro, una adaptación de un fragmento de las Historia de Canarias… de Viera y Clavijo, El viento y la sangre, una novela del desconocido en nuestro ámbito M. A. West, la aparición en Navona Negra de Epitafio para un espía, de Eric Ambler, la compilación de cuentos reunidos en Voces al tiempo. Todos ellos hechos editoriales felices.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Con algunos buenos amigos, muchos de ellos novelistas canallas, en la Semana Negra de Gijón

Como felices fueron los viajes a Bilbao, Gijón, Barcelona, Cuenca, Madrid y todos los demás lugares donde he podido conocer o reencontrar a gente estupenda que escribe, lee o hace de intermediaria entre quienes escriben y quienes leen. Hay ahí objetos (una camiseta con la cara de Paco Gómez Escribano, un bloc de notas fabricado por Juan Carlos González Montes, un búho obsequio de Espe Moreno, botellitas de resolí y de aceite de oliva, libros firmados respectivamente por Andreu Martín y Pedro Salmerón, otro de Gutiérrez Maluenda sin firmar) que atestiguan que esos y otros momentos se dieron en la realidad, que no fueron sueños vividos entre la embriaguez y la resaca.

También tienen relación con la literatura otros buenos momentos que he podido vivir este año: las muchas horas de contacto con talleristas en Unibelia y en el Museo Poeta Domingo Rivero (y aun en institutos y bibliotecas, tanto de Gran Canaria como de Tenerife o Fuerteventura). No hay nada tan sano y edificante como el encuentro con el talento ajeno y, lo confieso, no hay nada que me guste tanto como compartir con un grupo de personas la lectura de textos y más textos de una lista inacabable.

Y el contacto (personal y a través de las redes) de los muchos lectores y lectoras que nunca dejan pasar la oportunidad de transmitirme su afecto, de alegrarse por mis alegrías y animarme en esta tarea tan solitaria como pública.

Pero, como dije, no todo fue dulce. Durante este año en el que me pasaron tantas cosas buenas, a este país le ocurrieron muchas cosas malas. No voy a detenerme a enumerarlas todas (de hecho, no recuerdo ahora mismo cuántos consejos de ministros ha habido este año), y además, tú ya sabes cuáles son, porque has asistido, como yo, a la depauperación económica, política y social de esto que habíamos construido entre todos y que está siendo atacado por unos pocos.

En lo personal, perdí a algunos buenos amigos: a algunos, porque se los llevó la muerte; a otros, porque se los llevó la crisis y tuvieron que poner tierra de por medio para no morirse de hambre a los pies de instituciones gestionadas por otros menos preparados y sin duda más mediocres que ellos.

Y tengo que anotar algunas cosas en el “debe”, cosas que se han quedado por hacer única y exclusivamente por mi culpa (¿verdad, Míchel?), porque lo urgente se impone a lo importante, y uno no siempre tiene tiempo y vigor para sacar adelante al mismo tiempo todos los proyectos que desea llevar a cabo.

Y también tengo que recriminarme a mí mismo el no prestar más tiempo y atención a mis amigos más cercanos y a mi pareja, Thalía Rodríguez, que soporta con paciencia de cátaro mis horas de trabajo, mis viajes no avisados, mis ausencias de autor neurótico.

Así, pedaleando, como siempre, se cumple al fin esta etapa. La siguiente empieza con un par de ascensos fuertes: la puesta en escena de Clara y las sombras, la ópera de Juan Manuel Marrero, otro proyecto dramático-musical en colaboración con amigos tan queridos como Marrero, o una nueva novela que aparecerá en el catálogo de Alrevés. Y también nuevos talleres en Unibelia, en el Domingo Rivero o allá donde tengan a bien reclamarme.

Y así sigue uno, dándole al pedal, agradeciendo la posibilidad de disponer de la vía de escape que constituye este blog, en el que tú y yo nos encontramos una o dos veces a la semana para hablar de estas y otras cosas y que me sirve, por ejemplo, para aprovechar la oportunidad y desearte que tengas un próspero y feliz año 2014, lleno de lecturas y de gratos contactos con personas que te ayuden a seguir pedaleando.





Libros para un verano

20 07 2013

Como era el último programa de la temporada y La Buena Letra se va de vacaciones (al menos en antena, porque en Ceremonias continuaré colgando reseñas cada semana) esta vez no traigo un solo libro, sino unos cuantos; así tendrás recomendaciones para todo el verano que puedan acompañarte en la piscina y la playa, después de hacer ejercicio, en las noches de tormenta veraniega, en la casa rural o en el viaje.

papiromania_portada_3

Para la playa y la piscina:

Papiromanía, un libro firmado por cuatro autores: Ricardo Pérez García, Antonio Lino Rivero Chaparro, Rubén Benítez Florido y Juan José Rodríguez Barrera. Es un libro del que yo estoy particularmente orgulloso, porque estos cuatro señores se conocieron en el Laboratorio Creativo Anroart, hace cuatro años, y continuaron viéndose y haciendo tertulia hasta que todo eso cristalizó en esta canallada golfa y divertida que edita Anroart, con olor a fanzine, a patafísica y a cerveza derramada. Son veinticuatro textos breves de todo tipo: cuentos de humor delirante, cuentos escritos desde la memoria, parodias de las novelas de espías y la ciencia ficción y hasta algunos ensayos literarios firmados por Benítez Florido, que para algo es filósofo y ya ha publicado dos volúmenes de este género. Así que, para playa y piscina: Papiromanía, editado por Anroart Ediciones, 111 paginitas de risa y reflexión.

 jco-boxeo

Para después de hacer ejercicio:

Si eres de quienes prosiguen con Operación Bikini, aquí hay un ensayo estupendo sobre el deporte que tiene fama de ser el más duro: Del boxeo, de la norteamericana Joyce Carol Oates. Carol Oates es muy conocida por sus estupendas novelas, como Puro fuego o Mamá, pero algo que no todo el mundo sabe es que, desde niña, es muy aficionada al boxeo, que viene a ser, como hemos dicho otras veces, el deporte más literario que existe. Aquí Carol Oates sigue los pasos de Norman Mailer, Hemangway y otros muchos y hace una larga y profunda reflexión sobre el boxeo y sobre sus luces y sombras, repasando su historia, sus grandes hitos y obligándonos a hacernos preguntas sobre cómo el combate pugilístico simboliza el combate que todos sostenemos contra nosotros mismos. En mi opinión, este libro solo tiene un defecto: únicamente habla de boxeadores norteamericanos. Por lo demás, es perfecto: Del boxeo, de Joyce Carol Oates, publicado por Punto de lectura, 180 páginas de reflexiones bellamente escritas.

 promesa-la-9788492840656

Para las noches de tormenta veraniega:

Si el cielo de pronto se pone gris, se levanta el viento o empieza a granizar o a tronar y no hay manera de estar al aire libre, recuerda que Navona ha rescatado una de mis joyas preferidas y que no puede faltar en ninguna buena biblioteca: La promesa, del suizo Friedrich Dürrenmatt. Una novela inquietante y oscura de 1959, que trata sobre un policía obsesionado con atrapar a un asesino de niñas, y de cómo desciende a los infiernos de la moral por culpa de esa obsesión. Es una historia que ha sido llevada al cine dos veces (por Ladislao Vajda y por Sean Penn, respectivamente) y que Navona rescata en una nueva traducción, anotada, para quien no sea político o empresario corrupto y no esté, por tanto, familiarizado con los cantones suizos. En Navona Negra (que está convirtiéndose en una colección de lujo): La promesa, de Friedrich Dürrenmatt, 156 páginas inolvidables.

 Original gOLOWIN

Para leer en la casa rural:

Para esas tardes tranquilas en la casa rural, después de hacer senderismo con tu pareja, resulta muy recomendable otro rescate de Navona: Golowin, del alemán Jakob Wassermann. Una novela corta intensísima protagonizada por María Von Krüdener, una alemana, madre de familia, casada con un noble ruso desaparecido en la Gran Guerra y que se enfrenta sola con sus hijos a la Revolución Rusa. En su huida, va a conocer a una larga serie de personajes singulares, aunque el que más le llamará la atención es Golowin, el que da título a la novela, un joven capitán revolucionario tan peligroso como cautivador. Wassermann (1873–1934), uno de los grandes autores alemanes del periodo de entreguerras (y ahí, en alemán, están escribiendo monstruos como Canetti, Broch o Zweig), es autor de otras novelas muy célebres, como Gaspar Hauser, pero hoy en día está algo olvidado y esta novela, delicada e inteligente, es una pieza perfecta para acercarse a él: Golowin, de Jakob Wassermann, en Navona, 130 páginas de perfecta literatura.

 la tristeza

Para el viaje en barco, en tren o en avión:

Si el viaje es largo, vale la pena llevarse una de esas novelas ágiles pero complejas, que nos sumergen en un rico universo de muchos personajes que alimentan una intriga constante. Para eso, recomiendo La tristeza del samurái, de Víctor del Árbol. Fue la novela revelación en Francia en 2012 y no para de cosechar éxitos y elogios, en mi opinión merecidísimos. Se trata de una historia que transcurre en dos tiempos: la posguerra y la transición. La tristeza del samurái es el nombre de una espada que simboliza el conflicto entre muchos personajes que callan sus secretos a lo largo de los años y del dolor. Una de esas novelas en las que hay pasiones amorosas y odios viscerales, sin que falten sus buenas dosis de violencia y erotismo. Y con un estilo muy fino, que me abre el apetito para leer su siguiente novela, Respirar por la herida, que anda ya por casa para este verano. Pero, por ahora, La tristeza del samurái, de Víctor del Árbol, editada por Alrevés, 413 páginas de buena, muy buena novela.

Así cerramos esta cuarta temporada de La Buena Letra. Fortunata y yo le vamos a dar un descanso a Eva Marrero y a Cadena SER Las Palmas y nos vamos a quedar leyendo en casa. Tenemos muchos libros: 612 euros, de Jon Arretxe, La cabeza de Villa, de Pedro Salmerón, La última batalla, de José Javier Abasolo, Pequeños homenajes, de Gregorio Duque, las Novelas bálticas, de Keyserling… Y eso solo para empezar, porque siguen llegando libros y textos y cosas que apetecen mucho. Así que, en septiembre, volvemos con más libros, más calorcito y más cachondeo, que es lo que nos hace falta para aguantar el tirón.

Langohrziege

[Para escuchar el podcast, solamente tienes que pinchar aquí]





El pequinés, de paseo por la Península

2 05 2013

Este fin de semana, si estás en Barcelona, nos vemos en Negra y Criminal (Sal, 5), esa aldea resistente regentada por Montse Clavé y Paco Camarasa. La cita es el sábado 4 de mayo, a las 13:00. ¿Asunto? Presentación de La estrategia del pequinés. Edita Alrevés. Y presenta, nada más y nada menos, que el maestro Andreu Martín, que no solo ha tenido la generosidad de leerme (esto para un tipo como yo ya es un regalo) sino que además se ha prestado a apadrinar a la criatura.

La estrategia del pequinés, Barcelona, Alrevés, 312 páginas.

La estrategia del pequinés, Barcelona, Alrevés, 312 páginas.

Y la semana próxima le toca el turno a Madrid. Allí estaré acompañado por otra persona generosa que también sabe mucho de esto de los libros de semen y sangre, Paco Gómez Escribano. Será en Estudio en Escarlata, (Guzmán el Bueno, 46), el martes 7, a las 19:00.

Confieso que estoy muy nervioso e ilusionado por estar allá, volver a ver a los viejos amigos y conocer a otros nuevos que ya me regalan su afecto a través de las redes y hasta por vía telefónica. Y, por supuesto, también a ti, si estás en alguna de esas dos ciudades y te apetece que pasemos un ratito juntos. Entre libros. Como debe ser.





Nuevos libros, nuevos talleres

17 01 2013

Como el nuevo año se me presenta cargado de nuevas actividades, creo que tú, que visitas este blog, mereces ser la primera persona en enterarte.

Esta misma semana se abre la inscripción para Cómo contar una historia, el primer módulo del Taller de creación literaria Museo Poeta Domingo Rivero. Desde que supe de la existencia de esa casa dedicada a preservar y prolongar la memoria de este poeta secreto, he deseado participar en las actividades que desarrolla. Ahora, gracias a un acuerdo alcanzado con su director, José Rivero, podemos presentar esta primera iniciativa: un taller de narrativa estable articulado en diferentes módulos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Este módulo supondrá un primer acercamiento a la disciplina, mostrando herramientas útiles en la construcción de un relato. El programa es el siguiente:

1.     Puntos de partida: el extrañamiento y la magia de lo cotidiano: la ficción en germen.

2.     Líneas de fuerza del relato. Objetos, estribillo, postergación. Comienzos y desenlaces.

3.     Diálogos y monólogos. Construcción y estilos.

4.     La palabra exacta. Escrituras mínimas.

El taller dará comienzo el 31 de enero y las sesiones se celebrarán los martes y jueves, de 19:00 a 20:00 horas.

La inscripción tendrá lugar en el propio Museo Poeta Domingo Rivero (c/ Torres, 10, 1º. Teléfono: 928 370221), los días 17, 22, 24 y 29 de enero, de 18:00 a 19:30 horas.

plano_museo_domingo_rivero

Los interesados pueden ampliar la información o aclarar cualquier duda enviando un correo electrónico a alexisravelo@gmail.com.

Por otro lado, continúan en Unibelia, ese mágico centro de estudios, los talleres de narrativa. Además del taller que se celebra actualmente, dedicado a la narrativa en general, comenzamos en febrero con los talleres específicos que ya habíamos anunciado.

Y lo hacemos con una de las tendencias más populares (y populosas) dentro de la narrativa contemporánea: la novela negra. Es un taller monográfico destinado a interesados en el género, tanto desde el punto de vista crítico como desde el creativo, y el programa previsto es este:

  • El historial del sospechoso. Asesinando a Agatha: Novela negra versus novela de misterio. Algunos títulos imprescindibles.
  • La invención y la trama. Inspiración: crónica negra, tratados de ética, politología, el barrio. El argumento: el conflicto como columna vertebral. Estructura y composición. Tiempo y espacio de la ficción. Manejo del tiempo y los puntos de vista. Los recursos de la intriga.
  • Quién es quién y cómo dice qué. Personajes circulares / Personajes lineales. Estereotipos. Diseño de personajes: importancia de la intrahistoria. Qué mostrar y qué no. Diálogos.
  • Es un trabajo duro, pero alguien tiene que hacerlo. Descripción de ambientes y personajes. Cómo convertir un borrador en una novela: las sucesivas etapas del proceso narrativo.

Quien desee matricularse u obtener más información puede dirigirse a info@unibelia.es o llamar al teléfono 928 270538.

Y mientras, Morir despacio, la cuarta de Eladio Monroy sigue viajando de las librerías a tu biblioteca y, de ahí, a las redes, donde se le mima bastante. Pero en febrero aparecerán dos libros muy distintos y a los que tengo mucho cariño por diferentes motivos.

El primero es un infantil, Las pruebas de Maguncia, que sale a principios de mes, editado por  Anaya en su colección El Volcán, ilustrado por Eugenia Ávalos.

las pruebas de maguncia

Es una atípica historia de hadas, porque las hadas de este libro no tienen alitas ni van por ahí esparciendo polvos picapica. A estas puedes encontrártelas cualquier día por la calle, en la guagua o en el supermercado. El hada protagonista, en concreto, circula a toda velocidad con una vieja Vespa, trabajando como hada prima segunda (algo así como una becaria de las hadas madrinas) intentando solucionar diversos casos realmente complicados.

El segundo es un libro del que estoy muy orgulloso (sí, orgulloso):

Adobe Photoshop PDF

La estrategia del pequinés es la primera novela que publico con Alrevés, una editorial catalana galardonada recientemente en Leemisterio por su colección de novela negra y que cuenta en su catálogo con firmas como las de Víctor del Árbol, Susana Hernández, Carlos Quílez, Gonzalo Garrido o nada menos que Andreu Martín.

Es una historia de violencia sobre narcotráfico, blanqueo de capitales y atracos, pero, sobre todo, es una novela sobre seres humanos que se han quedado solos en un mundo del que Dios ha decidido tomarse unas largas vacaciones. Un cuento canalla sobre prostitutas, camellos, sicarios, polis corruptos, blanqueadores y algo más del que dentro de poco podré darte más detalles (y hasta puede que algún fragmento).

Así pues, se presenta un febrero movidito. Por eso he querido avisártelo a ti, que lees este blog, antes que nadie, para que luego puedas decir: “Sí, yo ya lo sabía”. Esa es una de las pocas cosas que puedo hacer para agradecerte que te pases por aquí a celebrar conmigo estas ceremonias.








A %d blogueros les gusta esto: