La violencia justa: vuelve Andreu Martín

14 02 2016

Andreu Martín debe de llevar, calculo, unos cuarenta años escribiendo sin cesar, haciendo incursiones en casi todos los géneros y tendencias (sin dejarse atrás el erotismo, la ciencia ficción, la novela histórica y la literatura juvenil), pero ha destacado siempre como referente de la novela negra y policiaca. Desde que en 1979 publicara Aprende y calla ha deslumbrado a los aficionados al género con novelas como Prótesis, A navajazos, Bellísimas personas, Piel de policía o Barcelona connection, por citar de memoria y sin orden cronológico algunas novelas de entre las varias decenas que ha publicado. Por ello, es ineludible citar su nombre entre los de los autores que nos trajeron el género (y lo hicieron nuevo) entre los años setenta y los noventa. Pero no ha cesado de crear, de contar las historias que cuenta tan bien sin perder ni un ápice de actualidad, sin dejar de buscar nuevos modos para trazar sus argumentos sorprendentes, verosímiles y magnéticos.

En los últimos años nos ha dado novelas estupendas, como Sociedad negra y Los escupitajos de las cucarachas. En ellas el lector encuentra siempre lo que se espera: historias de alto voltaje que van hacia delante tras arranques que son siempre una patada en la cara, con personajes que huelen a cenicero y exponen diálogos certeros, equilibrados e inteligentes, con un erotismo que ya quisiera más de un sello dedicado al género y humor de todos los colores (desde el más blanco y familiar a los chistes negrísimos que pueden hacerse mientras uno intenta hacer desaparecer un cadáver), con coreografías de acción cuidadas al milímetro y, sobre todo, diferentes planos de lectura en los que, a poco que se escarbe en el contenido, aparecen los asuntos más caros a la condición humana.

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La violencia justa, de Andreu Martín, Barcelona, RBA, 447 páginas

En La violencia justa, su novela más reciente, Andreu Martín aborda un problema con el que nuestra sociedad tiene una cuenta pendiente: nuestra relación con la violencia. La pregunta por cuándo es justo saltarse el contrato social (aquel mediante el cual los miembros de la sociedad se someten a un gobierno que pone el monopolio de la violencia en manos de quienes representan la ley), cuándo llega el momento en que un individuo está legitimado por las circunstancias para ejercer como juez y verdugo. Y, sobre todo, en esos casos, dónde está la fina línea, que separa la justicia de la venganza, el preciso castigo del desencadenamiento de la bestia que todos llevamos dentro, domesticada por la educación, tal y como finamente la analizó Freud en El malestar en la cultura.

La violencia justa plantea estas preguntas (y otras relacionadas con ellas), a partir de un argumento en el que se cruzan dos dramas personales: el de Teresa Olivella (que intenta rehacer su vida tras una tragedia personal en la que desempeñó el papel de víctima absoluta) y el de Alexis Rodón (jefe de seguridad de unos grandes almacenes que antes fue sargento de los mossos y debió abandonar el cuerpo acusado de torturar al secuestrador y asesino de una niña). Ambos personajes se encontrarán no por casualidad, sino porque ella, atraída por la leyenda de torturador de Rodón, lo buscará para intentar hacer lo que ella entiende por justicia. Pero Teresa llega a la vida del ex policía en mal momento, cuando acaba de interesarse por una repugnante organización de proxenetas infantiles.

No puedo explicar nada más del argumento sin estropear la lectura, pero sí me gustaría hacer hincapié en la habilidad compositiva de Andreu Martín. Contada en presente, casi exclusivamente en las primeras personas de sus dos protagonistas en capítulos que alternan sus voces (la única excepción es un capítulo necesario casi en la conclusión), La violencia justa nos va mostrando las diferentes caras de esa novela de pasados dolorosos y futuros inciertos, el lector asiste al desarrollo de la pasión entre Teresa y Alexis, a la forma en que cada uno oculta al otro los verdaderos problemas que le obsesionan, sus más secretos temores, sus cuentas pendientes, manejando la intriga novelesca con una brillantez que solo es posible gracias a la combinación del talento y la experiencia.

A lo largo de poco más de un mes (la acción comienza el 8 de enero y finaliza el 14 de febrero de 2014), Teresa Olivella y Alexis Rodón viven una tormenta en sus respectivas existencias y no pueden encomendarse a Dios y aguantar el chaparrón: han de buscar soluciones a los conflictos que la vida les pone por delante. Ambos (y el lector con ellos) habrán de tomar decisiones en las que se juegan sus propias creencias, hacerse nuevas preguntas y buscar nuevas respuestas a las preguntas viejas. Y, en cada una de sus acciones, sentirán que a cada paso cambian de forma de ser, se apuestan a sí mismos como seres humanos. Eso mismo que hacemos, sin darnos cuenta, nosotros. Eso mismo que hacen siempre los héroes de las grandes historias.

Vale la pena seguir a Teresa y a Alexis en su itinerario hasta lo más hondo de sí mismos, ese camino que, al mismo tiempo, les lleva al centro del mismísimo infierno, ese que hacemos, cada día, entre todos.

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El pequinés, de paseo por la Península

2 05 2013

Este fin de semana, si estás en Barcelona, nos vemos en Negra y Criminal (Sal, 5), esa aldea resistente regentada por Montse Clavé y Paco Camarasa. La cita es el sábado 4 de mayo, a las 13:00. ¿Asunto? Presentación de La estrategia del pequinés. Edita Alrevés. Y presenta, nada más y nada menos, que el maestro Andreu Martín, que no solo ha tenido la generosidad de leerme (esto para un tipo como yo ya es un regalo) sino que además se ha prestado a apadrinar a la criatura.

La estrategia del pequinés, Barcelona, Alrevés, 312 páginas.

La estrategia del pequinés, Barcelona, Alrevés, 312 páginas.

Y la semana próxima le toca el turno a Madrid. Allí estaré acompañado por otra persona generosa que también sabe mucho de esto de los libros de semen y sangre, Paco Gómez Escribano. Será en Estudio en Escarlata, (Guzmán el Bueno, 46), el martes 7, a las 19:00.

Confieso que estoy muy nervioso e ilusionado por estar allá, volver a ver a los viejos amigos y conocer a otros nuevos que ya me regalan su afecto a través de las redes y hasta por vía telefónica. Y, por supuesto, también a ti, si estás en alguna de esas dos ciudades y te apetece que pasemos un ratito juntos. Entre libros. Como debe ser.





Guerra avisada: La estrategia del pequinés en Alrevés

6 10 2012

Hace unas semanas anuncié aquí que ya estaba lista la cuarta entrega de la Serie Eladio Monroy, Morir despacio, que estará en el mercado, muy probablemente, el mes que viene, editada por Mercurio Ediciones, pero siempre con edición cuidada por Jorge Liria, que creyó en Eladio Monroy antes que nadie y en este novelista que soy yo antes incluso de que lo fuera.

Ahora ya puedo compartir, porque la editorial ya lo ha hecho público, que en febrero aparecerá La estrategia del pequinés en Alrevés Editorial.

Como comprenderás, siento la misma ilusión que un niño chico a mediados de diciembre, cuando piensa en vacaciones, dulces  y Reyes Magos, porque Alrevés tiene un catálogo interesante e independiente, en el que hay títulos de Víctor del Árbol, Susana Hernández, Gonzalo Garrido, Luis Gutiérrez Maluenda, Leo Coyote o el MAESTRO (sí, con mayúsculas y con todas las letras) Andreu Martín, al cual va a incorporarse ahora nada menos que Carlos Quílez.

La estrategia del pequinés es una novela dura, violenta y crítica. En ella aparecen pocos policías y, de estos, la mitad son corruptos. Es una historia sobre perdedores protagonizada por traficantes, parados de larga duración y prostitutas ambientada principalmente en Gran Canaria, cuya imagen no me canso de mancillar, con la misma fruición con que mancillan sus cuerpos los amantes. No va de resolver misterio alguno. Va, más bien, de saber quién será el próximo en estirar la pata.

Por ahora no cuento más. En febrero, cuando aparezca en el mercado, ya daré algunos detalles más acerca de este título, pero me apetecía compartir contigo, que sigues este blog y sé que a veces lees mis libros, esta noticia, más que nada porque me apetecía, aunque también para que luego no puedas decirme que no te lo dije.





Para invocar a los espíritus

22 09 2012

En estos días se ha estado hablando mucho de aquello que se llamaba el espíritu de la Transición. No sé a ti, pero a mí me de un poco de repelús eso de que los jefes de estado y de gobierno invoquen a los espíritus. Así que me he puesto a pensar en algún libro que hablara sobre ese espíritu y esa época. Y me acordé de Cuentas pendientes, una novela de Juan Madrid, la quinta de la serie protagonizada por Toni Romano.

Cuentas pendientes, de Juan Madrid, Barcelona, Zeta, 196 páginas.

Antonio Carpintero, alias Toni Romano es un expolicía de origen humilde, hijo de una asistenta y un limpiabotas, que ya en Un beso de amigo, la primera de la serie, está trabajando para una empresa de impagados, persiguiendo morosos y cobrando deudas.

Al principio de Cuentas pendientes nos encontramos a Toni en paro (o sea, que ya en la primera página nos damos cuenta de que esto de la crisis no es tan nuevo), con la luz cortada por falta de pago y buscando por aquí y por allá a alguien que le dé trabajo o se deje dar un sablazo. No tarda en entrar en contacto con antiguos miembros de la Brigada Político Social que ahora se dedican a la seguridad privada. Le encargan un trabajo (llevar un fajo de billetes a un técnico municipal) que se niegan a pagarle según lo convenido. Intentando cobrar, Romano se va a meter en un asunto muy turbio en el transcurso del cual van a salir a flote cadáveres del pasado e, incluso, algún cadáver nuevo que la policía va a colgarle a él.

Por el camino, aparecen un sinfín de personajes y subtramas: polis corruptos, chaperos,  garitos ilegales, peristas, antiguas cabareteras, empresarios y políticos sin escrúpulos, el Madrid más castizo mezclado con la gente moderna que iba al Libertad 8.

Ese Madrid, esa España en la que los fascistas supieron reciclarse y disfrazarse de demócratas, en la que junto con la democracia entraban los nuevos modos del capitalismo, es la que retrata Juan Madrid en las novelas de la serie en general y en esta en particular, de forma descarnada, con un humor muy negro y con un lenguaje brutal, rápido y eficacísimo.

Con la excusa de la Transición hubiera podido traerte igualmente alguna novela negra de Francisco González Ledesma, Andreu Martín, Jorge Martínez Reverte o Vázquez Montalbán (a quien, por cierto, está dedicada Cuentas pendientes), porque si hay una tendencia narrativa que destaque en ese momento en España esa es, precisamente, la novela negra, con su carga de ácido realismo social. Leer los textos que median entre Yo maté a Kennedy (Vázquez Montalbán) y Una novela de barrio (González Ledesma) es leer la Transición, desde sus esperanzas iniciales al hedor a putrefacción que despide el cadáver de la supuesta postmodernidad.

Juan Madrid (Fuente: http://www.revistaprotesis.com

Juan Madrid, que es historiador y ha ejercido como periodista, es uno de los autores más sobresalientes, junto a los ya mencionados.

Su bibliografía es larga como esperanza de pobre: quince títulos independientes (entre novelas y libros de relatos), una decena de libros infantiles y juveniles y las ocho novelas de la serie de Toni Romano. También hay que destacar las catorce novelas de Brigada Central, aquella serie en la que Flores era aún el Gitano, y no ese señor que ahora anuncia sonotones. Estas novelas se publicaron en bolsillo en su momento, pero entre el 2010 y el 2011 aparecieron revisadas y agrupadas en un trilogía: Flores, el GitanoAsunto de rutina y El hombre del reloj.

Me dejo para el final algo que le va a gustar a Francisco Melo Junior: la novela inmediatamente anterior a Cuentas pendientes es, ni más ni menos, Días contados, que tiene una adaptación magnífica dirigida por Imanol Uribe y producida por Andrés Santana.

El nombre de Juan Madrid está muy vinculado al cine. Actualmente, imparte cursos en la Escuela Internacional de Cine y TV en San Antonio de los Baños e incluso se atrevió a dirigir él mismo la adaptación de una de sus novelas, Tanger.

Así pues, invocado por las fuerzas vivas de la patria el espíritu de la Transición, lo que propongo para esta semana en La buena letra es Cuentas pendientes, de Juan Madrid, publicada en Barcelona por Zeta Ediciones, 196 páginas de excelente novela negra para recordar de qué polvos vinieron estos lodos, mientras nos lo pasamos pipa con las aventuras y desventuras de Toni Romano.

 (Si te perdiste el programa de ayer y quieres escucharlo, averiguando de paso qué libro desrecomendamos y destruimos en directo, pincha aquí).








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