Los Borbones: un soneto de Graciliano Afonso

28 04 2013

El domingo por la tarde: esos ratitos tontos en los que uno puede aprovechar para ver una comedia  en la caja boba, dejarse llevar por la nostalgia de los buenos amigos y revisar antologías poéticas.

Hoy he hecho esas tres cosas: dan La fiera de mi niña en TCM, me he acordado de Antonio Becerra (que ha llevado su movilidad exterior a Ecuador), y, por eso, he terminado repasando su Antología poética de Gracialiano Afonso (Academia Canaria de la Lengua, 2007).

Gracialino_Afonso

Entre los poemas sin datar de este poeta, traductor y teórico que vivió entre 1775 y 1861, he vuelto a encontrarme con este soneto, creo que no muy conocido, y que ofrezco aquí a tu consideración para solaz, esparcimiento y enriquecimiento (quiéralo el Cielo) de futuras generaciones:

Los Borbones

 
Decrépito un Borbón alza en el Sena
El férreo cetro con caduca mano,
Y al pie del trono que erigió el britano
A los nobles franceses encadena;
 
Perjuro otro Borbón, de angustia llena
Al inocente infeliz napolitano,
Y otro Borbón en el recinto hispano
Labra, aunque en vano, la servil cadena:
 
El averno abortó a los Borbones
Para usurpar al hombre sus derechos;
Pero, ¡estirpe orgullosa!, no blasones
 
Esclavizar al mundo con tus hechos,
Pero esos hierros que forma y eslabones
Puñales son, que pasarán sus pechos.




Calenturas de los modernos

11 05 2010

Hoy ando caliente. No es que vaya necesitado, sino que voy a hacer algo que me fastidia bastante: recomendar un libro de un amigo. Sí, me fastidia, qué le vamos a hacer.

Aquí, en Canarias (supongo que ocurre lo mismo en todos lados) hay mucha costumbre de que los autores nos rasquemos la espalda con reciprocidad irritantemente minuciosa, como los burritos: yo te rasco a ti y tú me rascas a mí, sean los libros buenos o no. Y así no hay manera de saber si el libro que nos recomiendan es realmente recomendable o si nos lo están recomendando por hacer o por devolver un favor. Yo no juego a ese juego (mis amigos y mis posibles enemigos lo saben bien); no regalo los elogios y normalmente no recomiendo en público libros de mis amigos a no ser que realmente lo merezcan. Y este de hoy lo merece porque es, en mi opinión, no solo un libro necesario sino un libro muy útil que nos acerca de forma amena a unos autores que pertenecen a nuestra tradición cultural y que el gran público no conoce.

Y hecho este aviso para navegantes, el título del libro: La sonrisa de Ciprina, una antología que firma Antonio Becerra Bolaños. Noventa paginitas que nos traen a 18 autores con nombre, más un par anónimos, que escribieron en Canarias entre los siglos XVIII y XIX. Tú me dirás, con toda la ironía que seas capaz de reunir: “Vaya, otra antología… Qué divertido…” Pues sí que lo es, porque Ciprina es el nombre castellanizado de la diosa Afrodita, diosa del amor, la lujuria y la belleza, entre otras cosas, y los poemas reunidos en el libro son todos de temática erótica. Son poemas de María Joaquina de Viera y Clavijo (la hermana de José de Viera y Clavijo), Graciliano Afonso, Mercedes Letona de Corral, Agustina González y Romero, más conocida como La Perejila o Roque Morera, por citar a los más conocidos.

A mí, de esta antología, me llaman la atención varias cosas. Primero, la presencia de mujeres, que habían sido bastante olvidadas en los estudios sobre la literatura canaria de esa época. Segundo, un hecho que es casi un clásico: la abundancia de canónigos y eclesiásticos de toda índole, que son quienes, a mi entender, tienen los versos más subiditos de tono en el libro. Por último, el espíritu festivo y carnavalesco que preside la mayor parte de los textos. En ellos encontrarás formas muy creativas y divertidas de describir el encuentro amoroso o los rituales de galanteo. Como estamos en un blog que a veces visita gente menuda no puedo hacer ninguna cita directa, pero te lo aseguro: en muchos momentos de este libro te sonrojarás, te sorprenderás y soltarás más de una carcajada, porque algunos versos son realmente ingeniosos.

Antonio Becerra, para quien no lo sepa, es filólogo y escritor. Ha publicado algún notable libro de poemas pero se ha hecho más conocido por sus estudios sobre este periodo de la literatura canaria. Hace años ya editó Las bragas de San Grifón, un poema erótico-festivo del Abate Casti traducido por Graciliano Afonso. Fue precisamente la obra de Afonso, el autor más influyente de su época, el tema de su tesis doctoral. Y fue, al parecer, mientras estudiaba sus manuscritos en el Museo Canario, cuando Becerra se fue encontrando poemas y más poemas de diferentes escritores que abordaban la temática del ayuntamiento carnal y se le ocurrió la idea de hacer un estudio sobre el asunto.

Esta antología es, en mi opinión, un pequeño divertimento, un libro para disfrutarlo el fin de semana, a solas o con buena compañía. Pero existe en ella una ganancia secundaria: la de descubrir a algunos autores que forman parte de una tradición que va desde Cairasco de Figueroa hasta nuestros poetas actuales y que por olvido, por ignorancia o, simplemente, porque nadie se preocupó de hablarnos de ellos, son unos completos desconocidos para nosotros. Alguna vez en los últimos tiempos, he escuchado a algún crítico desinformado decir sobre alguna poeta reciente que es la primera que ha abordado la temática del erotismo en Canarias. Eso es una muestra de la utilidad de La sonrisa de Ciprina. No hay más que abrir esta antología para comprobar lo poco que sabemos de lo que escribían nuestras abuelas.

Así que aquí hay poesía, diversión y mucha erudición. Pero el conocimiento viene después. Ya, simplemente, por la poesía, vale la pena.

Ahí queda el envite: La sonrisa de Ciprina. El erotismo en la poesía moderna canaria. Antonio Becerra Bolaños. Anroart Ediciones, 90 páginas. Para leer en compañía o con una sola mano.








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