La sombra del minotauro

3 10 2011

Este jueves 6, a las 19:30 se presenta en Ámbito Cultural de El Corte Inglés en Las Palmas de Gran Canaria La sombra del Minotauro, la obra más reciente de Antonio Lozano.

La sombra del minotauro, de Antonio Lozano, Editorial Almuzara, 241 páginas.

Es una novela esperada desde 2006, cuando apareció Preludio para una muerte, la primera protagonizada por José García Gago, un detective que ha logrado dejar atrás sus orígenes de clase alta y se mueve por ahí en el taxi de su amigo Martín o en un Renault 5 del año del gofio. Si en aquella primera novela García Gago viajaba a un municipio sin nombre de Medianías para investigar un viejo crimen olvidado por casi todos, esta transcurre en una ciudad perfectamente reconocible: Las Palmas de Gran Canaria, donde el detective transita entre los salones de la oligarquía local y los antros prostibularios de la zona portuaria.

A José García Gago lo contratan los hijos de un pez gordo de la industria cárnica para averiguar quién es la joven dominicana por la que el octogenario anda perdiendo la cabeza. Poco después, la chica en cuestión aparece violada y estrangulada, así que su investigación vendrá a confluir con la del inspector Márquez, un policía escéptico que intenta resistirse a un alcoholismo que le va ganando la batalla. Por supuesto, a partir de ese planteamiento las cosas van a complicarse con manos negras, organizaciones criminales, falsos culpables y falsos inocentes, conformando un laberinto en el que García Gago, un Teseo sin vocación, deberá internarse para acabar con la Bestia.

La sombra del minotauro se presenta como una buena historia de género y su lectura no traiciona las expectativas, porque hay en ella todo aquello que buscamos los amantes de la novela negra: buenos giros y cliffhangers bien colocados; persecuciones, seguimientos, engaños, conspiraciones y violencia; una ficción verosímil como imagen especular de lo cotidiano; un inteligente manejo de la intriga novelesca, que hace que la novela se lea prácticamente de un tirón; personajes ricos y ambiguos, llenos de claroscuros y sumidos en la duda constante, porque en un mundo del que Dios ha dejado de ocuparse no hay forma de saber exactamente cuál es la forma correcta de actuar.

Claro está, Lozano no es ningún principiante. Desde Harraga, que obtuvo el Premio Novelpol, no ha parado de cosechar un éxito tras otro y de llevarse premios y elogios merecidos con novelas que transitan por distintos aunque cercanos territorios del género, pero siempre con una clara preocupación por los más desfavorecidos: desde Donde mueren los ríos, en la que utiliza las voces de varios inmigrantes para construir una historia coral sobre marginación y redes de explotación sexual, hasta El caso Sankara, un thriller político en torno al magnicidio perpetrado en Burkina Faso en 1987, cuando no solo se acabó con Thomas Sankara, sino con una clara vía de progreso para esa nación y, quién sabe, si para todo su entorno geográfico. Su novela más reciente, Las cenizas de Bagdad, está construida a partir de las vivencias reales de un militante de izquierdas iraquí y narra las últimas décadas de ese país que hemos arrasado entre todos.

En este sentido, La sombra del minotauro no es una excepción. Por un lado, explora la conducta habitual de las clases privilegiadas insulares, ese mestizaje entre oligarquía caciquil venida a menos y nuevorriquismo inculto y soberbio, muchos de cuyos miembros continúan ocupando cuotas de poder en el Archipiélago. Por el otro, reflexiona acerca de las modernas formas de explotación sexual, el uso de la carne humana e inmigrante (mayoritariamente femenina) como objeto y mercancía, una realidad que una sociedad que presume de promover la igualdad continúa soslayando mediante el silencio interesado o el comentario frívolo.  Y, de alguna manera, el lector acaba intuyendo que todos los fuegos son el fuego, que los poderosos y sus víctimas son los mismos en todos lados y que ambos asuntos se presentan como dos caras locales de una moneda global, pues, como se dice en algún momento de la novela, “las mismas leyes que gobiernan los negocios legales sirven para los que no lo son”.

Antonio Lozano

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Prueba superada

2 06 2010

No he dicho esta boca es mía en estos días porque aún me estaba recuperando del Sábado Negro. Pero, por si no fuiste y te lo preguntas, todo salió como estaba previsto. Los sospechosos habituales se sometieron a un breve pero intenso interrogatorio, el Enemigo Público Número 1 confesó cómo había planeado y ejecutado sus fechorías, el delincuente más reciente declaró ante el tribunal y los aspirantes a malhechores hicieron sus primeros pinitos. Hubo, incluso, música en el patio, con la Hard Boiled Jazz Band. Y el público asistente siguió con interés todos estos hechos, participando activamente en algunos de ellos.

Aporto fotografías, cortesía de Javier Hernández.

De derecha a izquierda: Correa, Ibáñez, Hernández, Ravelo, Lozano y Martín Carbajal. Falta Carlos Álvarez, que, probablemente, estuviera haciendo la foto antes de salir corriendo con la cámara.

De derecha a izquierda: Correa, Ibáñez, Hernández, Ravelo, Lozano y Martín Carbajal. Falta Carlos Álvarez, que, probablemente, estuviera haciendo la foto antes de salir corriendo con la cámara.

Francisco Lemus, en representación de la Autoridad Competente, entregando a José Luis Ibáñez su ficha policial de Enemigo Público Número 1 (Con diseño e ilustración de Alberto Hdez)

Francisco Lemus, en representación de la Autoridad Competente, entregando a José Luis Ibáñez su ficha policial de Enemigo Público Número 1 (Con diseño e ilustración de Alberto Hdez)

Fue una jornada feliz y divertida, la del sábado. Con el parque García Sanabria nimbado de sol. Con rostros sonrientes de gente honesta que jugó, en el inicio de ese fin de semana, a ser de esos que se saltan la ley. Luego bastaron unas horas para comprobar que no es así, para iniciar la semana comprobando que, en estos días, los criminales, como tantas otras veces, llevan uniforme israelí o dan órdenes a quienes lo visten.





Los 7 Magníficos

3 06 2009
Los 7 Magníficos

Los 7 Magníficos

Así ha bautizado Loly León a esta foto. Corresponde a la visita a la destilería de Arehucas (“un ron cojonudo”, según Eladio Monroy), durante el encuentro de novela negra que nos convocó a unos cuantos en el Festival de Primavera Flor de Mundo, en la ciudad de Arucas. De izquierda a derecha, Dulce González, Raúl Argemí, José Luis Correa, Rafael Méndez, José Luis Ibáñez, Elsa Plaza, lo que quedaba de mí, Domingo Villar y Francisco Sarmiento. Por desgracia, los 7 magníficos eran seis, porque aún no se había incorporado Antonio Lozano y, claro, sin nuestro Charles Bronson y con un Yul Brinner barrigón y desentrenado, los 7 magníficos pierden mucho.





Oportunidad única

7 05 2009

Es una de las cabezas mejor amuebladas que tenemos en las Islas. Nacido en Tánger, lleva afincado muchos años en Agüimes, municipio donde fue concejal de Cultura y que le debe dos festivales con proyección internacional: el Festival del Sur-Encuentro Teatral Tres Continentes y el Festival Internacional de Narración Oral. Ha traducido a autores como Yasmina Khadra o  Mussa Konaté y ejerce un incesante activismo socio-cultural.

Sus libros han cosechado premios muy prestigiosos (el Novelpol, el Ciudad de Carmona, el Benito Pérez Armas) y no paran de recibir el elogio de críticos y lectores. Si quieres comprobar porqué, no tienes más que buscar Harraga, Donde mueren los ríos, El caso Sankara o Las cenizas de Bagdad. Encontrarás una obra interesante, escrita con limpieza y eficacia y elaborada desde una profunda convicción ética, que te acerca a realidades que están ahí al lado o aquí mismo, pero que nuestro etnocentrismo nos hace sentir lejanas y distintas.

Escucharle hablar es una experiencia gratificante, porque desde la claridad y la sencillez, siempre te descubre la senda hacia nuevos conocimientos que nadie antes te había desvelado.

Si aún no sabes de quién hablo, te sacaré del despiste: se trata de Antonio Lozano. Hoy tienes una oportunidad única de escucharlo y de trasladarle tus preguntas. Yo, en tu lugar, no me lo perdería.

Es en la Biblioteca Insular (Plaza de Las Ranas), a las 20:00, dentro del ciclo Los libros de…, una de las actividades de Leer es Vital.

Yo, por mi parte, aprovecho la excusa para cumplir una tarea que tenía pendiente: dar las gracias a Antonio por hacernos crecer a todos libro a libro, charla a charla, iniciativa a iniciativa, y siempre sin quejarse por el esfuerzo, con una sonrisa cálida que nos hace pensar que su tarea no resulta agotadora. 

Antonio Lozano

Antonio Lozano








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