Los días de mercurio en Corralejo

29 06 2012

Uno recuerda en estos días a Silvio y su Mariko San, con aquello de que el verano llegó desde ayer, no pudo esperar; mete leña en su horno de sietemesino y ahoga. Esos versos me han vuelto una y otra vez a la cabeza mientras subía y bajaba de guaguas que me llevaban y traían a las actividades de la semana: un taller con los miembros del Club de Lectura  del IES Joaquín Artiles de Agüimes, las sesiones de trabajo en el Laboratorio Creativo Anroart o la última sesión del primer Taller de Introducción a la Narrativa en Unibelia (que, por cierto, volverá a celebrarse en agosto). Todo esto mientras preparo la sesión final de Factoría de Ficciones en la Biblioteca Pública del Estado, una charla en la Universidad de Verano de Maspalomas y algunos otros textos. Todo trabajo, pero todo agradable, porque todo supone encuentros con lectores o escritores en ciernes o ambas cosas, y eso contribuye a curarlo a uno de la necesaria soledad en la que se ejerce normalmente el oficio.

Y, antes de todo lo de la semana que viene, hoy mismo, otro encuentro que se promete agradable: un debate con el Club de Lectura “EntreLetras” de la Biblioteca de Corralejo, en Fuerteventura, para hablar de Los días de mercurio.

Ya sabes, esa novela con maquis, jefes provinciales de Falange que frecuentan a chaperos, mujeres esclavizadas que descubren en el sexo un único y exclusivo espacio de libertad, traiciones e intrigas en ciudades con olor a cenicero y trenes que van a ninguna parte.

Y sí, Eladio Monroy y la novela negra de ambiente contemporáneo localizada en Las Palmas, pero yo tengo mucho cariño a esta novela, que fue escrita con las tripas y que, sin darme cuenta, se convirtió en una indagación en las raíces de lo que somos hoy, ese país que, como decía un chiste leído en las redes sociales hace poco, es como el cateto de la clase, que solo destaca en deportes y religión.

Así pues, si estás hoy en Fuerteventura y te apetece pasar un rato charlando con amigos sobre novela negra, personajes oscuros e historias de semen y sangre en plena posguerra, con aire acondicionado mientras llega el alisio, nos vemos en la Biblioteca de Corralejo, a las 20:30, con los miembros del Club de Lectura “EntreLetras”, a quienes nunca agradeceré lo suficiente que hayan elegido como lectura esta novela, a la que tengo tanto cariño y tan eclipsada por otros trabajos.





Una semana de abril

1 05 2010

Una semana y tantas cosas que contar, porque ha venido “cargadita” de actividades. Algunas de ellas se anunciaban en su momento aquí y en otros lugares igualmente indeseables, procelosos e incómodos. Si no he podido reseñarlas es, como ya supones, porque yo mismo estaba participando activamente en ellas. Así que voy a intentar dejar memoria de algunas, para que las recuerdes, si pudiste participar, o, en caso de que no asistieras, para que rabies por habértelas perdido y la próxima vez no las dejes pasar.

Lo primero es lo primero, y el sábado pasado, en la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria, se celebró el primer Sábado Negro, y los aficionados a la novela criminal llenaron de San Telmo.

Todo comenzó con un taller de escritura denominado Corazones Delatores, en el transcurso del cual alumnos del Colegio Iberia se acercaron a la obra de Edgar Allan Poe e hicieron sus pinitos, escribiendo sus propias historias de asesinos perturbados y crímenes perfectos que al final no lo son tanto.

Taller Corazones Delatores. Foto Rayco Arbelo.

Taller Corazones Delatores. Foto Rayco Arbelo.

Después fue presentado, por parte de Oswaldo Guerra, Un rastro de sirena, de José Luis Correa. Lamentablemente, no dispongo de imágenes, pero hubo una importante asistencia de público. Es lógico: Pepe ha cosechado el fervor de muchos fans con las aventuras de Ricardo Blanco, de las cuales esta novela es la cuarta entrega.

Tras el almuerzo, muchos se perdieron la siesta para encontrarse con el maestro Raúl Argemí, el tigre de Río Negro, que fue declarado Enemigo Público 2010 por las memorables ficciones que ha perpetrado a lo largo de los años. Su ficha policial, realizada por el dibujante e ilustrador Alberto Hernández, le fue entregada por Francisco Sarmiento, en nombre de los libreros de Gran Canaria.

Letras a Tiros, un concierto leído ofrecido por Carlos Álvarez y la Hard Boiled Jazz Band (liderada por el mago de las cuatro cuerdas, Javier Presa) acercó a los espectadores al género negro, haciendo un recorrido por su historia desde los pioneros de la revista Black Mask hasta Vázquez Montalbán, pasando por Thompson, Dürrenmatt, Manchette o David Goodis, al son de la música de otros magos como Ellington, Kurt Weill y Thelonious Monk.

Y esto terminó de caldear el ambiente para Sospechosos Habituales, una mesa redonda en la que participó nuestro invitado de honor, Raúl Argemí, junto con Marisol Llano Azcárate, José Luis Correa y el propio Carlos Álvarez. Nos faltó nuestro querido Antonio Lozano, que estaba en la isla hermana encontrándose con sus lectores.Y a propósito de la isla hermana, el Sábado Negro de la Feria del Libro de Santa Cruz ya tiene fecha: el próximo sábado 29 de mayo. Delinquiremos allí de manera similar, así que si te da rabia habértelo perdido porque vives allá, no te preocupes: te llevamos el Sábado Negro al parque García Sanabria.

Pero esta semana no sólo hubo Sábado Negro. El domingo se presentó Doce campanadas, el segundo libro de Nisa Arce, publicado por La Página Joven. Y el martes, en la Biblioteca Pública del Estado, se presentó un libro no venal (esto es: tendrás que buscarlo en las bibliotecas) titulado Taller de cuentos y que recoge eso mismo: una muestra de los cuentos surgidos a lo largo de la Primera Edición de Factoría de Ficciones, el taller que realizamos periódicamente en esa misma biblioteca. Viéndolo ahora, que ya es mayorcito y come solo, el libro es una excelente muestra de la narrativas que nos vienen (alguna ya ha llegado). Como soy el coordinador no puedo echarle demasiadas flores, pero te aseguro que si le echas un vistazo, te llevarás más de una sorpresa.

Como la que me llevé yo esta semana en Fuerteventura, adonde me trasladé para impartir un taller de cuentos y microrrelatos en la Biblioteca de Corralejo, dentro de su V Semana Literaria. Para empezar, encontré un equipo humano de esos que realizan su trabajo “más allá del estricto cumplimiento del deber” y eso es siempre una alegría cuando hablamos de bibliotecas. Pero, además de eso (y esto es lo mejor), me encontré una veintena de personas esforzadas e interesadísimas en la escritura (algunas de ellas condujeron cien kilómetros para poder asistir), muchas de las cuales escribieron cuentos fascinantes (y quienes asisten al Taller de Literatura Anroart y a Factoría de Ficciones saben bien que no suelo regalar los elogios).

Aparte de todo esto, ha habido muchas otras cosas esta semana: un ameno encuentro, dentro del proyecto Leyendo por Canarias, con los alumnos del CEO Pancho Guerra, de Castillo del Romeral, las representaciones que Entretíteres ha realizado de Cliqueando, una obra que intenta informar a los más peques acerca de las ventajas e inconvenientes de las TIC, y hermosos e improvisados encuentros con autores y lectores en la Feria del Libro de San Telmo. Por ello, me he perdido cosas interesantísimas, como el encuentro con una autora a la que admiro y que siempre me provoca una sonrisa: Maribel Lacave. Más oportunidades habrá, espero.

Por lo pronto, queda día y medio de Feria del Libro. Y sólo ha sido la primera en celebrarse este año en las Islas.

Así que ya lo ves: la semana ha dado para mucho. Por eso es por lo que he tenido tan abandonado este blog. Prometo intentar que no vuelva a suceder, pero, claro, ya se sabe que nunca se sabe.








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