Acerca de Contrarreloj, de Eugenio Fuentes

3 05 2009
Contrarreloj, de Eugenio Fuentes. Barcelona, Tusquets, 329 páginas.

Contrarreloj, de Eugenio Fuentes. Barcelona, Tusquets, 329 páginas.

Soy un destripador profesional de libros. Como saben mis pobres amigos, cuando un libro me gusta, me pongo a recomendarlo a todo el mundo contando detalles de la trama, destripándolo y estropeándole la lectura al personal. Cosas del entusiasmo. Así que como Contrarreloj, este nuevo caso del detective Ricardo Cupido, me ha entusiasmado, intentaré no despanzurrarlo más allá de lo necesario.

Contrarreloj empieza con la descripción de una bicicleta como “un instrumento de tortura”, en el que “el sillín era un potro”, “las ruedas, tornos que tensaban las piernas hasta desencajarlas” y “la cadena unía con grilletes los pies a los pedales y obligaba a empujarlos hasta perder el aliento”.

Así comienza esta novela ambientada en el Tour de Francia, la competición más importante de un deporte en el que, como dice el Alkalino, el amigo imprescindible de Cupido, “al final no gana el más rápido, sino el que aguanta mejor el sufrimiento”.

El argumento: Tras la cuarta etapa del Tour de Francia, Tobias Gros, el campeón y favorito, aparece asesinado. Santi Mieses, corredor de otro equipo, es sospechoso y Cupido, que había asistido como aficionado al ascenso al Tourmalet, es contratado por un antiguo conocido (ya te enterarás de qué lo conoce), llamado Luis Carrión, director del equipo de Mieses, para que descubra al verdadero asesino, alejando así las sospechas del ciclista. A partir de ahí, Cupido se adentra en los entresijos del Tour: los dopajes, las rivalidades, las ambiciones, los endiosamientos de los líderes y las anónimas frustraciones de los gregarios irán saliendo a la luz para mostrar que la estrella Tobias Gros había acumulado suficientes infamias como para que medio Tour quisiera quitarlo de en medio.

¿Contrarreloj es una novela policíaca ambientada en el mundo del deporte, o una novela deportiva con argumento de novela policíaca? La pregunta, que muchos se harán, se responde en cuanto uno empieza a disfrutar la prosa recia y precisa de Fuentes: Contrarreloj es, sencillamente, una novela. Una muy buena novela.

Para empezar, por si no has leído alguna de las otras aventuras de Cupido (Contrarreloj es la quinta de la serie), te contaré que Ricardo Cupido no es un detective al uso. Se trata más bien de un hombre equilibrado, pausado, reflexivo y poco amigo de la violencia. Se revela interesado en el conocimiento de los seres humanos. De hecho, no interroga, soborna ni extorsiona para obtener información, sino que inspira confianza y despierta el ansia de hacer confidencias. Es un hombre compasivo que se interesa realmente por los demás, lo cual le hermana lejanamente con el ínclito padre Brown que nació del genio de Chesterton. Se me antoja como una especie de detective sentimental, pero con los pies en la tierra.

Y otra cosa hace singular esta serie: al contrario de otras novelas del género, en las novelas de Fuentes en general y en esta en particular, el tratamiento de los personajes es atento y serio. Los ataca en profundidad, introduciendo retrospecciones y digresiones siempre pertinentes, porque aportan claves para entender la personalidad de aquellos, pero sin ralentizar el despliegue del argumento. Digamos que si esta novela fuera una película, sería un ejemplo de buen montaje, que combina perfectamente los planos cortos, los medios y los generales, como en lo mejor del cine de Kurosawa. Así, al mismo tiempo que vamos siguiendo el Tour, nos vamos metiendo en la piel de los corredores (Hamelt, Panal, Santi Mieses, Marcel Duhameau), de algunos de sus preparadores y aun de algún aficionado que nos deparará importantes sorpresas, sin dejar de disfrutar, al mismo tiempo, de los detalles de la intriga policial que mueve toda la trama.

Además de todo eso, Fuentes miente muy bien: nos lleva a un Tour inventado por él hasta el más mínimo detalle, cumpliendo así con lo que decía Onetti acerca de que un novelista es aquél que sabe mentir mejor que nadie. Pero, me permito añadir, las mentiras de los buenos novelistas se construyen para llegar, en último término, a la verdad.

Por eso aquí, desde lo que parece una profunda inclinación ética, se nos muestra el paisaje, siempre sorprendente, del ser humano, con sus grandezas y sus heroísmos, sus cobardías y sus miserias, sumido en el despliegue del amor, el sacrificio, la ambición, la generosidad y, en fin, las pasiones; pasiones que se dan cita en esta novela de estructura impecable para ofrecernos, como el Tour, un espléndido espectáculo que se disfruta página a página, quemando así etapa tras etapa hasta llegar al emocionante sprint final. 








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