Paisaje antes de la batalla

1 01 2012

El desierto de los tártaros, de Dino Buzzti, Madrid, Alianza Editorial, 256 páginas.

Para comenzar el 2012 te traigo un libro imprescindible, de esos que deberíamos haber leído ya: El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati. De Buzzati te hablé en la primavera de 2010 para recomendar sus cuentos. Ahora te traigo la que es, según la opinión de muchos, su obra maestra.

El desierto de los tártaros arranca cuando el joven Giovanni Drogo se gradúa en la academia militar y es destinado a la fortaleza Bastiani, un puesto avanzado en la frontera de su país con el desierto del norte. Ese desierto, hace años, fue cruzado por los tártaros, quienes sembraron el terror. Ahora la fortaleza Bastiani se encarga de prevenir una nueva invasión, siempre inminente, de las legendarias, casi fantasmales, hordas tártaras.

De hecho, poco después de que Drogo se incorpore a la guarnición un vigía atisba en la lejanía la presencia del enemigo. Pero pasan los días (y con ellos las semanas, los meses y los años) y los bárbaros no atacan. Drogo y todos los demás oficiales de la fortaleza, van madurando, ascendiendo, envejeciendo o siendo relevados, abrazándose a la disciplina y los hábitos militares, mientras temen (pero, al mismo tiempo, esperan) ese ataque de los tártaros, que, de algún modo, justificaría su existencia.

Con un ritmo denso pero con una intriga constante, mantenida gracias a la inminencia de ese ataque que siempre está a punto de comenzar, Buzzati nos lleva desde la primera hasta la última página, contándonos la vida en la fortaleza, marcada por la rutina castrense y por los distintos caracteres de sus oficiales, los cuales representan diversos tipos humanos, diferentes formas de enfrentarse a la vida.

Este, poco más o menos, es el argumento principal de esta alegoría acerca del flujo del tiempo, esta novela existencial que trata en primer término sobre la condición humana, la relación del ser humano con el tiempo, ese eterno aprendizaje que es la vida, en la que a veces parece que nos pasamos la existencia preparándonos para una batalla que nunca tendrá lugar.

Buzzati ya había tratado el tema de la eterna postergación en su primera novela, Bárnabo de las montañas. Allí los soldados son guardas forestales; los tártaros, una banda de forajidos. Pero, sin desmerecer de Bárnabo…, El desierto de los tártaros, su tercer libro, es una obra más madura, consistente y redonda.

De El desierto de los tártaros hay adaptación cinematográfica: una del año 1976 dirigida por Valerio Zurlini. Vista ahora, se ha quedado un poco plana, pero vale la pena por su magnífica puesta en escena y por las interpretaciones de muchos de los grandes del cine europeo de esa época: Vittorio Gassman, Philippe Noiret, Max Von Sidow, Fernando Rey, Giulliano Gemma y Paco Rabal.

En Buzzati (1906-1972) se suele identificar la influencia de Kafka, de Poe y lo gótico y, por supuesto, del existencialismo francés. Lo marca también la Guerra Fría, la escisión entre individuo y sociedad, las relaciones entre los mitos y la razón, entre el hombre y la tecnología, entre el azar y el destino. Su obra, extensa y variada, incluye novelas, al menos un centenar de cuentos y varios libros juveniles. Y aunque él mismo presumía más de su trabajo como periodista que de sus libros de ficción, nos ha quedado como uno de los más interesantes y originales narradores europeos de la segunda mitad del Siglo XX.

Un narrador que no hay que perderse, porque habla sobre el miedo y la esperanza, sobre el tiempo y sobre el amor, sobre temas, en fin, universales y que, por tanto, jamás pasan de moda.

Para comenzar el 2012 con buena literatura: El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati. Se encuentra disponible en varias ediciones. Una económicas: la de Alianza Editorial: 256 páginas que ya deberías haber leído.

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Para redescubrir a Buzzati

13 03 2010

Acantilado (que tiene buen ojo para estas cosas) ha rescatado un libro estupendo que llevaba más de 25 años sin editarse en España. Te hablo de Las noches difíciles, un libro de relatos de Dino Buzzati. Yo lo había leído en una vieja edición de Argos Vergara y, como estaba descatalogado, me daba mucha pena no poder recomendarlo, sobre todo a los jóvenes, que podrían disfrutarlo mucho.

Las noches difíciles reúne 52 cuentos de Buzzati (y más, porque algunos de sus epígrafes reúnen varios textos todavía más breves) en los que nos enfrentamos a lo mágico y lo inesperado. Te voy a poner un solo ejemplo: el primero de los relatos, cuenta cómo el coco se le aparece a un incrédulo ingeniero. El hombre, molesto, reúne a las autoridades y las presiona para que se organice un pelotón especial de la brigada móvil para matar a este ser nocturno. La brigada lo consigue pero, al hacerlo, lo que mata es una parte importante de los sueños y la ilusión. Es, digamos, una alegoría de cómo el mundo civilizado acaba con ese mundo de la fábula, o de cómo el racionalismo profana el mágico mundo de la infancia.

En general, en Las noches difíciles hallaremos eso: noches complicadas, especiales, en las que personajes que pasean en la madrugada oyen pasos y al volverse no se encuentran a nadie o en las que la angustia proviene de las personas que tenemos cerca. Estas ficciones se mueven, sobre todo, en el terreno de los sueños, donde lo mágico es natural y lo que llamamos “normalidad” es causa de asombro.

En Buzzati, según los críticos, hay tres influencias notables: la de Kafka (esto lo comparte con casi todo el mundo), la del surrealismo  y la del existencialismo francés. A eso añadiría yo su propio tiempo, porque Buzzati nació en 1906 y murió en 1971, fue, desde su adolescencia, periodista en el Corriere della Sera, corresponsal de guerra y se nota en él la preocupación política y social, tanto durante la Guerra Mundial como durante la Guerra Fría.

Buzzati obtuvo un éxito fenomenal y también ingresó en la Historia de la Literatura (la que los académicos escriben con mayúsculas) con una novela grandiosa, titulada El desierto de los tártaros (sobre la cual te debo un comentario), pero antes escribió otras novelas estupendas. La primera, Bárnabo de las Montañas (que Gadir reeditó hace poco en España), es una hermosa y sencilla historia sobre un joven guardabosques, una especie de Lord Jim de alta montaña. Y, sobre todo, escribió libros de relatos: Pánico en la Scala, El colombre, El perro que ha visto a Dios. Siempre sorprendente, siempre extrañado ante la realidad, siempre original, con giros inesperados sobre argumentos aparentemente clásicos y una escritura rápida, que no deja de estar influenciada por el periodismo, que nos incita a seguir leyendo hasta el final.

Curioso es que Buzzati jamás se consideró escritor, sino un periodista que de vez en cuando escribía novelas y relatos. Sin embargo, aún asombra a la crítica por su agudeza y su profundidad. Porque, eso sí, leer y disfrutar a Buzzati es fácil; entender lo que escribe hasta sus últimas consecuencias es otra cosa; como ocurre con todos los grandes, su obra es inagotable.

Como te decía, durante muchos años, en España solamente se reeditaba El desierto de los tártaros. Ahora, Acantilado, Gadir y otras editoriales están rescatando las obras descatalogadas de Buzzati. Es una excelente oportunidad para redescubrirlo o para descubrírselo a los jóvenes. Por ejemplo, con estas noches difíciles. 52 cuentos fantásticos. En todos los sentidos.

Las noches difíciles, de Dino Buzzati, Barcelona, Acantilado, 318 páginas.








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