Domingo Rivero, visible poeta secreto

21 03 2012

Hoy, Día Mundial de la Poesía, me entero (por los amigos Santiago Gil y Juan Carlos de Sancho) de una buena noticia: ha sido inaugurada por fin la Casa Museo Domingo Rivero. Sabía de la existencia del proyecto, del esfuerzo de algunas personas, entre ellas Pepe Rivero, su descendiente directo, por conseguir que viera la luz. Se encuentra situada en el número 10 de la calle Torres y ahora ya está abierta (esta misma semana hay un ciclo de conferencias en ella).

Me resulta agradable pensar que está ahí (tan cerca del Gabinete Literario, de la Casa Museo Pérez Galdós, de algunas librerías que frecuento con avidez, del busto de Cairasco y el monumento a Juan Negrín), visibilizando al poeta invisible, al maestro tímido y humilde que el tiempo nos ocultó.

Si no sabes quién es Domingo Rivero (ay, esa cabecita, tan llena de vampiritos y best sellers suecos y tan vacía de la poesía cercana) te contaré que este señor nació en Arucas en 1852 y se dedicó profesionalmente al Derecho. Después de vivir en Sevilla, Madrid, París y Londres, se instaló en Las Palmas, donde entró a trabajar en la Audiencia Territorial, primero como relator y luego como Secretario de Gobierno.

Y un buen día, ya a los cuarenta y tantos años, publicó un pequeño poema en la prensa local y dejó fascinados a sus contemporáneos, que no tenían, en general, ni idea de que aquel señor tan serio fuera poeta y, mucho menos, un poeta tan interesante.

Al contrario de la mayoría de los poetas clandestinos (que en realidad no lo son, porque  aprovechan la menor oportunidad para atacarnos a traición con sus trabajos) Rivero era muy moroso en sus publicaciones. Aunque era contemporáneo y amigo (el amigo mayor) de Tomás Morales, Alonso Quesada y Saulo Torón, él no gozó de su fama. Antes bien, era un poeta secreto, que mantenía su trabajo en el ámbito de la intimidad, aunque de vez en cuando algún amigo o su propio hijo le robaban algún poema y lo publicaban en la prensa. Ya mayor, su hijo Juan le convenció para publicar una selección de sus poemas. Pero, justo cuando estaba a punto de acabarla, Juan murió. El proyecto fue desechado y el propio Rivero falleció en 1929 sin haber publicado más que algunos poemas sueltos en la prensa.

Por esos y otros motivos hemos tardado mucho en dar con él. Los canarios de mi generación lo conocimos gracias a los rescates que de su obra realizó Eugenio Padorno: una selección de Poesías en Biblioteca Básica Canaria y En el dolor humano, la edición de su poesía completa publicada por el ayuntamiento de su ciudad natal. El público nacional lo descubrió con Yo, a mi cuerpo, ese fogonazo de buena poesía formado por la treintena larga de poemas publicada bajo el título de su pieza más célebre. Ese pequeño y hermoso libro fue publicado por Acantilado en 2006 y deslumbró a los críticos de los suplementos culturales nacionales, esa gente que de ordinario ignora tanto a los canarios.

En mi opinión, la poesía de Domingo Rivero se caracteriza por dos rasgos sobresalientes: la sencillez y la profundidad. Con frecuencia, sus motivos son asuntos cercanos: una silla, el mobiliario de una casa, un muelle, el propio cuerpo. Pero el poeta los utiliza para explorar la relación del ser humano con el mundo, la corporeidad y la espiritualidad, el paso del tiempo y la necesidad de trascender ante la imposibilidad de evitar el fin biológico. Simplemente, y sin grandes alardes líricos, siempre nos comunica una emoción y una verdad inasibles.

El encuentro con Domingo Rivero es siempre el asombro, la fruición, el gozo de saber que aún existen versos que no conocías y que pueden reconciliarte con la poesía. Yo me encontré con Rivero por azar propiciado por los trabajos de Padorno. Tú, si aún no lo conoces, lo tienes todavía más fácil: hoy es el Día Mundial de la Poesía, el tiempo ha mejorado y tienes ahí, tan cerca, la Casa Museo Domingo Rivero. Pretextos no faltan. Buenos versos tampoco.

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Trabajar poco

29 05 2009
Firmando ejemplares de Los perros... antes de que nos echen de la carpa, con la presencia ectoplásmica de Miguel Déniz y Toñi Ramos (Foto: Rayco Arbelo)

Firmando ejemplares de Los perros... antes de que nos echen de la carpa, con la presencia ectoplásmica de Miguel Déniz y Toñi Ramos (Foto: Rayco Arbelo)

Taller de Cuentos en Casa África (Junto a joven promesa de la narración oral)
Taller de Cuentos en Casa África (Junto a joven promesa de la narración oral)

 Es verdad: los escritores en general y los escribidores juntaletras en particular trabajamos menos que la Gallina Caponata, que en tres temporadas no fue capaz de poner ni un huevo. Pero hay épocas en que nos damos el disfrute de vernos con aquellos a quienes atormentamos con nuestros libros, para impartir talleres, presentarles nuestras nuevas máquinas de desorientar cerebros o, simplemente, charlar con ellos y estropearles las páginas de cortesía de sus libros recientemente adquiridos con nuestra pésima caligrafía.

Como tengo unos cuantos enemigos que me acusan de no dar palo al agua y de ser un cuentista (quizá tienen razón en ambas cosas), adjunto pruebas de algunas actividades recientes. La mayoría de las fotos, llevan firma. Las que no, son cortesía del célebre artista fotográfico Pierre Lardille, cuya imagen promocional inserto al final de esta entrada.

En el CEIP Manolo Ortega de Arucas

En el CEIP Manolo Ortega de Arucas

 

Firma de ejemplares en el CEIP Manolo Ortega, de Arucas (qué gustazo de auditorio)

Firma de ejemplares en el CEIP Manolo Ortega, de Arucas (qué gustazo de auditorio)

Taller en Casa África con Zoubida Bougaba Meleem

Taller en Casa África con Zoubida Bougaba Maleem

Taller de cuentos en Casa África (Junto a joven devorador de manzanas)

Taller de cuentos en Casa África (Junto a joven devorador de manzanas)

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Taller de cuentos en Casa África (asustando al personal)

Encuentro en el IES Domingo Rivero de Arucas con camiseta Negra y Criminal

Encuentro en el IES Domingo Rivero de Arucas con camiseta Negra y Criminal (Foto: Pablo Melcón)

Idem

Idem

Idem. (No se ve, porque están de espaldas, pero los pobres alumnos bostezaban. jejejejeje)

Idem. (No se ve, porque están de espaldas, pero los pobres alumnos bostezaban. jejejejeje)

Firmando ejemplares en el IES Domingo Rivero, de Arucas (Foto: Pablo)

Firmando ejemplares en el IES Domingo Rivero, de Arucas (Foto: Pablo Melcón)

Con Cronopios Ilustres, junto al Árbol de las Palabras creado por Bonaí

Con Cronopios Ilustres, junto al Árbol de las Palabras creado por Bonaí

Encuentro en el IES Teror (Foto: Toñi Ramos)

Encuentro en el IES Teror (Foto: Toñi Ramos)

Con Alejandro y sus guerrilleros en el IES Teror

Con Alejandro y sus guerrilleros en el IES Teror (Foto: Toñi Ramos)

Firmando ejemplares después de machacar el cerebro al respetable durante dos horas en el IES Teror (Foto: Toñi Ramos)

Firmando ejemplares después de machacar el cerebro al respetable durante dos horas en el IES Teror (Foto: Toñi Ramos)

Presentación de Los perros de agosto en la Feria del Libro de Las Palmas, con Paco Sarmiento, Aitor Guezuraga y Zoraida Rodríguez (Foto: Rayco Arbelo)

Presentación de Los perros de agosto en la Feria del Libro de Las Palmas, con Paco Sarmiento, Aitor Guezuraga y Zoraida Rodríguez (Foto: Rayco Arbelo)

Firmando ejemplares de Los perros de agosto, una vez expulsados de la carpa (Foto: Rayco Arbelo)

Firmando ejemplares de Los perros de agosto, una vez expulsados de la carpa (Foto: Rayco Arbelo)

Quienes sufrían el calor esperando a que les estropeara el libro con la firma. Píllenles la matrícula: hay peligrosos terroristas armados de palabras entre ellos. Planean un ataque masivo de buenos textos. (Foto: Rayco Arbelo, otro individuo peligroso)

Quienes sufrían el calor esperando a que les estropeara el libro con la firma. Píllenles la matrícula: hay peligrosos terroristas armados de palabras entre ellos. Planean un ataque masivo de buenos textos. La DGP ya está sobre aviso. (Foto: Rayco Arbelo, otro individuo peligroso)

 

Pierre Lardille, en pleno proceso creativo.

Pierre Lardille, en pleno proceso creativo.








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