Era Pompeia

16 11 2012

Tengo una buena noticia y, como son pocas, me agrada difundirla: Vitruvio publica Era Pompeia, de Federico J. Silva.

No es un libro nuevo: había aparecido ya en Canarias, cuando obtuvo el Premio Literario de Poesía Tomás Morales de 2004. Pero eso fue en una edición institucional y se trata de un texto que merece el mayor difusión.

Con estos 28 poemas, Silva propone un hermoso juego literario: sin abandonar su estilo (caracterizado por la referencia múltiple, la escritura en minúsculas, la ausencia de puntuación y la tendencia al poema breve y el epigrama), simula ser un poeta latino en los días de la destrucción de la ciudad. Manejando una completísima erudición con respecto a la historia y la literatura latinas, Silva da con ese juego una unidad esencial a un libro escrito a la manera de Marcial o Catulo y que va a tratar todos aquellos temas caros a la poesía: la exaltación de la vida, la inevitabilidad de la muerte, el amor y el erotismo, el poder y la injusticia o la propia palabra y el arte como vehículos para acceder a lo absoluto.

El resultado es una obra deliciosa y consistente, escrita para un lector cómplice que participe en su juego, pero muy accesible para cualquier lector con un mínimo de disposición. Digamos que se trata de uno de esos libros que, amén de deleitarnos, nos hacen mejores lectores. Como señalan Pedro Conde y Javier García, los prologuistas, Era Pompeia es un libro muy singular, porque viene a ejercer desde el género poético las funciones de una novela histórica: el acercamiento al espíritu y las costumbres de una época y cultura determinados, que funciona como un espejo de nuestra forma de ver el mundo.

Federico J. Silva nació en 1963 en Las Palmas de Gran Canaria, es filólogo y durante algún tiempo ejerció el periodismo cultural, aunque en la actualidad trabaja como profesor de enseñanza secundaria.

Desde los años noventa comenzó a publicar en ediciones locales, institucionales o de circulación minoritaria que muchos conservamos como oro en paño. Se trata de libros como Sea de quien la mar no teme airada, Aun amar adverso o La luz que nos hiera. Sus cinco primeros libros figuran en una antología de 2005, más fácil de conseguir, que lleva por título El crimen perfecto. Pero, en general, se trata de un autor de culto, cuya poesía es amada por quien la conoce y que casi a cada verso nos ofrece un juego conceptual, filosófico, literario o de lenguaje. Una delicia que quien aún crea en la poesía (sé que somos poquitos) no debería perderse. Así pues, para esta semana, poesía de la buena: Era Pompeia, de Federico J. Silva, publicada en Madrid por Ediciones Vitruvio, 74 páginas de la mejor poesía hecha en Canarias para el mundo.

 (Además de hablar de Era Pompeia, en La Buena Letra de esta semana recomendamos www.sigueleyendo.es y desrecomendamos un Connelly, antes de que Junior repasara la actualidad cinematográfica en La Butaca. Si te lo perdiste y te apetece escucharlo, solo tienes que pinchar aquí).

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