Escritores delincuentes: del talego a tu biblioteca

24 05 2014

[El podcast de La Buena Letra y La Butaca aquí]

La Buena Letra de esta semana es un ensayo de José Ovejero titulado Escritores delincuentes. Publicado en 2011 por Alfaguara, el libro repasa las obras y vidas de un gran número de autores de todas las épocas que tienen en común el haber estado en prisión.

Escritores delincuentes, de José Ovejero, Madrid, Alfaguara, 326 páginas.

Escritores delincuentes, de José Ovejero, Madrid, Alfaguara, 326 páginas.

Pero no por cualquier motivo. Ovejero restringe bastante su definición de escritor delincuente, diciendo: “un escritor delincuente será aquel que ha cometido delitos tipificados en el código penal, sin intencionalidad política declarada, y que ha pasado por ello un tiempo prolongado en la cárcel, siempre que el delito o sus consecuencias, también las penales, hayan tenido una influencia considerable en la vida o la obra del escritor”.

Por eso quedan fuera no solo los presos políticos, sino los delincuentes demasiado pequeños, como O’Henry, en cuya obra no influye en absoluto su pena por desfalco, o Álvaro Mutis, quien estuvo en la prisión de Lecumberri por malversación.

Pero los demás, están todos: François Villon, el poeta fundacional francés, que fue clérigo y bandolero; Anne Perry, quien, en la adolescencia, mató junto a una amiga a la madre de esta (hay una película que lo cuenta: Criaturas celestiales); Karl May, que fue condenado por robo y estafa; Jimmy Boyle y Hugh Collins, gánsters escoceses que acabaron convirtiéndose en escritores; las chilenas María Carolina Geel y María Luisa Bombal, que disparan, con veinte años de diferencia, sobre sus respectivos amantes; William Bourroughs, que jugó a ser Guillermo Tell con su mujer Joan Volmer Adams o, en fin, Chester Himes, atracador que comenzó a escribir en la cárcel y se convirtió en un verdadero maestro de la novela policiaca.

Con estos nombres (y muchísimos más), partiendo de cierta confesa curiosidad morbosa, Ovejero acaba haciendo un serio estudio sobre la verdad y la ficción, la influencia biográfica o no en las respectivas obras de estos autores, y una larga reflexión sobre la justicia, la culpa y la posibilidad de la rehabilitación que, más allá de aquel morbo inicial que suscita el tema nos lleva a terrenos éticos que nos afectan a todos. Y, además, desgranando las biografías de estos autores (algunos de ellos mediocres; otros, magistrales), Ovejero nos lleva a un viaje por la historia de la literatura, especialmente la contemporánea, que comienza en la curiosidad y acaba en el asombro. Mientras nos enteramos de los méritos y las pequeñas o grandes mezquindades de autores que conocíamos o nos sonaban, Ovejero demuestra que se pueden escribir ensayo produciendo páginas bellamente literarias.

José Ovejero nació en 1958 y es madrileño, aunque ha vivido en diferentes lugares de Europa y ahora reside, principalmente, en Bruselas. Ha publicado dos libros de poesía, cuatro volúmenes de cuentos y siete novelas, la última de las cuales La invención del amor, obtuvo el Premio Alfaguara de Novela en 2013. Como ensayista obtendría, además, el mismo premio en la categoría de ensayo, en 2012 por La ética de la crueldad. Así que, en mi opinión, estamos ante un crac, un escritor total, buen narrador, y ensayista fino que no solo saber olisquear el aire y encontrar buenos temas, sino también ejecutar interesantes desarrollos para estos.

Así pues, para pasárselo pipa golijineando en las biografías de algunos escritores talegueros, pero también para preguntarnos dónde acaba la vida y empieza la literatura, Escritores delincuentes, de José Ovejero, publicada en Madrid por Alfaguara, 326 páginas de delitos, pero también de redención.

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Cuentos para los malos tiempos

3 01 2010

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Para seguir con el espíritu navideño de estos días (yo prometí a alguien ser bueno y recomendar libros amables para estos días, a ver si así parece que me porto bien, ahora que vienen los Reyes), hoy nos vamos a Nueva York. Pero al Nueva York de finales del siglo XIX, porque lo que te traigo hoy es Cuentos de Nueva York, de O’ Henry, editados por Espasa en su mítica colección Austral. Son cuentos protagonizados por gente muy humilde, en general bastante pobre, de esa ciudad enorme y repleta de inmigrantes de diferentes culturas. En general, esos personajes se enfrentarán a grandes paradojas, normalmente relacionadas por el conflicto entre la pobreza y la consecución de la felicidad. Tú ya sabes que los únicos que piensan que el dinero no da la felicidad son los que lo tienen. Sin embargo, estos personajes, pese a su pobreza, se las ingenian para llegar siempre a buen puerto y en todos los cuentos acaba por salir el lado más noble y bueno  del ser humano. Como en el relato con el que comienza el volumen, titulado El regalo de los reyes magos, y que es también uno de los más célebres de O’Henry. Trata sobre una joven esposa que está empeñada en hacerle un regalo digno a su marido, una cadenita para su reloj. Pero ella no ha podido ahorrar el dinero suficiente. Lo único que le queda por vender es su hermosa cabellera, que muy bien servirá para hacer pelucas. No te cuento más, porque es una historia con sorpresa, como casi todas las del libro. Porque O’Henry es un maestro de la sorpresa, del desenlace inesperado. También lo es del humor. Su ironía a veces ralla en el sarcasmo. Pero el resultado es siempre optimista, esperanzador: a sus cuentos siempre subyace una fe a prueba de bomba en la condición humana.

O’Henry se llamaba en realidad William Sydney Porter y era un empleado de banca que tuvo que huir a México tras haber hecho un desfalco. Dejó en Estados Unidos a su hija y a su mujer. Pero, cuando esta enfermó, volvió para verla antes de su fallecimiento, fue detenido y condenado a prisión. Fue ahí, en la cárcel, donde empezó a escribir cuentos que publicaba en la prensa, para ganar dinero que enviar a su hija. Cuando salió a la calle se encontró con que era uno de los escritores más leídos del momento. Sus cuentos estaban de moda y la gente se volvía loca por sus libros. Sin embargo, no tuvo un final feliz. Pese al éxito, el alcohol y su mala administración hicieron que muriera en la indigencia antes de cumplir los cincuenta. Según la leyenda, cuando falleció, en 1910, tenía en los bolsillos sólo 23 centavos. Como ves, la vida de O’Henry ya es ella misma una novela.

Aunque fue uno de los escritores más célebres de su época, en España le conocemos poco y en Canarias menos. Sus cuentos, como ya te he comentado, están protagonizados por gente humilde y sencilla que busca soluciones a sus problemas y logra, pese a la precariedad económica, ser feliz. Quizá este tiempo de crisis sea buen momento para sumergirse en este universo narrativo del que uno sale siempre ganando una sonrisa.

Eso sí, esta semana vienen los Reyes y yo ya dejaré de portarme bien. Así que la semana que viene, prometo volver a provocar y a traerte sexo y violencia.

Cuentos de Nueva York, de O’Henry, Madrid, Espasa, 228 páginas.








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