Crímenes Ejemplares 2012

28 02 2012

Sí, leemos novela negra, hablamos sobre novela negra, asistimos a encuentros de novela negra, participamos en clubes de novela negra e, incluso, algunos, nos arriesgamos a escribir novela negra.

Pero el fenómeno tiene ya su historia y, además, es amplio, diverso. Abarca prácticamente todas las latitudes e, incluso en su centro de ebullición, hay algunos aspectos que se nos escapan.

Si no sabes quién es el comisario Bernal, si Márkaris te suena solo a jugador de fútbol, si crees que Yasmina Khadra es una modelo exótica y que Thompson es únicamente una marca de metralletas, puede que te apetezca pasar un buen rato y, de paso, rellenar algunas lagunas asistiendo al ciclo que estamos preparando:

Las conferencias del ciclo Crímenes Ejemplares 2012 tendrán lugar en la Sala Manuel Padorno de la Biblioteca Pública de Las Palmas (sí, es, la de la avenida Marítima, junto a la Estación de Guaguas), los jueves 8, 15, 22 y 29 de marzo, siempre a las 19:30.

Los ponentes somos cuatro sospechosos habituales, cada uno con sus filias y sus fobias y con diferentes pasiones y áreas de interés, pero todos con las mismas ganas de pasarlo bien charlando contigo sobre los libros que nos gustan.

El programa es el siguiente:

8 de marzo: De aquellas transiciones estos lodos. Canarias en la novela negra de la Transición. Por Carlos Álvarez.

15 de marzo: Trópico de Cáncer VS. Trópico de Capricornio. Novela negra europea. Por José Luis Correa.

22 de marzo: Malditos bastardos. Algunos chicos malos del noir. Por Alexis Ravelo

29 de marzo: Novela negra africana. Por Antonio Lozano.

Además de las conferencias, los martes de cine de la Biblioteca también se teñirán de negro  y puede que a lo largo de esos días demos alguna sorpresa.

La entrada es, por supuesto, gratuita, pero el aforo es limitado.

Así que ya sabes: Crímenes Ejemplares 2012. Los jueves 8 al 29 de marzo en la Biblioteca Pública del Estado en Las Palmas. 19:30. Avisado queda el personal. Y guerra avisada…

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Cerdos entre tiburones: Con el agua al cuello, de Petros Márkaris

20 02 2012

Con el agua al cuello. Petros Márkaris. Barcelona. Tusquets. 322 páginas.

Con el agua al cuello, la última novela de Petros Márkaris publicada hasta ahora en España, transcurre en el verano de 2010 y empieza bien, porque, tras la boda de la hija de Jaritos, la acción arranca con un banquero decapitado. Sí, alguien se está dedicando a decapitar a directores de bancos, representantes de agencias de calificación y demás dirigentes de entidades financieras. Y, al mismo tiempo, comienzan a aparecer por toda Atenas, pasquines y pegatinas que invitan a la población a la desobediencia mercantil, esto es, a no pagar la hipoteca, a no pagar las deudas, a no utilizar la tarjeta de crédito. El argumento (por lo demás, bastante razonable) es que el Estado ya ha rescatado a los bancos y que, por tanto, los ciudadanos ya han pagado de sobra.
Todo esto ocurre en el contexto de crisis que ya conocemos, en ese momento en que Grecia despertó de ese sueño de consumo, cuando comenzó a disiparse el estado del bienestar y la ciudadanía empezó a oponerse a las duras reformas impuestas por la troika comunitaria al gobierno griego.
Así pues, en una Atenas convulsionada por las movilizaciones, a Jaritos le va a tocar investigar ambos casos (el del asesino de financieros y el del propagandista de la desobediencia), que, por supuesto, están estrechamente vinculados. Aunque, curiosamente, a los jefes de Jaritos parece preocuparles más la aparición de los carteles que invitan a la gente a no pagar a los bancos que la detención del asesino. Y tanto Jaritos como su equipo, que sufren también los recortes y se encuentran cada día con los manifestantes en la calle, comienza a caerles extrañamente simpático aquel a quien tienen que descubrir y detener. Una ganancia secundaria: a lo largo de la investigación, el lector va enterándose de qué son y cómo funcionan realmente cosas como la usura, las agencias de calificación y los fondos de reptiles, haciéndose con todo un vocabulario para transitar por este tiempo de filisteos que nos ha tocado vivir, en el cual “el crédito es la nueva forma de dopaje social”.


Petros Márkaris nació en Estambul, de padre armenio y madre griega e hizo estudios de economía, principalmente en Alemania y Austria.
Inició su carrera literaria como dramaturgo y traductor. Ha traducido a Goethe, a Thomas Bernhard, a Bertolt Brecht. Además, escribió series de televisión y fue asiduo colaborador de Theo Angelopoulos, con quien escribió cinco películas. Las más exitosas: La eternidad y un día y La mirada de Ulises.
Pero su gran triunfo ha sido la creación de este personaje de Kostas Jaritos, un policía manso y desencantado (pachorrudo, que diríamos en Canarias), pero tremendamente eficaz, a quien irritan los atascos y la prepotencia de los uniformaes y cuyo lugar favorito de reflexión son las páginas de un diccionario, gracias a las cuales vuelve a los significados originales de las palabras, para buscarles sentidos nuevos. Jaritos descubre a cada novela un nuevo punto en común entre él y la ciudadanía entre la que se mueve y, en esta tarea de desvelamiento, no está solo: están sus ayudantes, a quienes viene a sumarse en esta historia Kula, una eficacísima investigadora; su familia, formada por su mujer, Adrianí, y su hija, Katerina, a quienes se une en esta entrega Fanis, el médico que le salvó de un infarto en una aventura anterior y que ahora se ha casado con su hija; y, por último, Zisis, un antiguo militante comunista a quien, tiempo atrás, él mismo detuvo y que es lo más parecido que tiene a un amigo.
Con estos personajes (y los que se agregan por el camino en esta novela), recorremos ese verano del 2010, con una Atenas asolada por la crisis, revolucionada por las protestas ciudadanas y marcada por la final del Mundial de Fútbol, en la que la solidaridad de los griegos estaba con España, acaso porque “los cerdos debemos ser solidarios entre nosotros en lugar de hacerles la pelota a los tiburones”.
Así pues, Con el agua al cuello, de Petros Márkaris, editada en Barcelona por Tusquets, 322 páginas que quizá nos ayuden a entender de qué hablamos cuando hablamos de Grecia y que, quizá, nos animen a hacer algo, ahora que estamos comenzando a soportar los mismos males que este país que no está tan lejano del nuestro.





Anticrónica (tardía, subjetiva y pequeñita) de BCNegra 2012

13 02 2012

Paco Camarasa, Montse Clavé y el equipo de Negra y Criminal han obrado nuevamente el milagro. Y ahora, cuando ya los cronistas oficiales (y oficiosos) han hecho su crónica en los grandes medios; ahora que despierta este lunes en el que ya han hecho la autopsia del cadáver de Whitney Houston, mientras la sociedad griega espera a que le hagan la suya; ahora que el frío continúa atizando mientras Garzón continúa condenado y los líderes autoritarios siguen llamando demagogos a los demócratas, este escritor pequeñito se sienta al ordenador para contar sus alegrías de los días pasados en Barcelona en ese festival por donde se ha paseado tanto talento, tanta calidez y tanta reflexión sobre el mundo que tenemos y el mundo que nos queda.

Como sabrás, a BCNegra íbamos este año el compañero José Luis Correa (que estrena libro: Nuestra Señora de la Luna, del cual te debo una reseña) y el arriba firmante, para participar en la mesa Islas Negras, coordinada por el padre de Toni Ferrer, el gran José Luis Ibáñez (que es del Vallés, pero que va mutando poco a poco en canario, según los cronistas). Así que durante una hora, el público que se congregó en La Capella recordó que por aquí abajo no solo hay sol, playa y volcanes pachorrudos, sino literatura y lazos que nos unen. Por supuesto, no solo se habló de nuestros libros, sino también de los de Antonio Lozano, Carlos Álvarez y Javier Hernández; e, incluso, hicimos algo de arqueología, recordando a nuestros modenistas (Quesada, Rivero, Torón, Morales).

Pero BCNegra, para este escritor pequeñito, no es solo las mesas en las que participa, sino el encuentro o el reencuentro con gente a la que quiere y admira. Durante esas jornadas, Barcelona se llena de cronopios de todos los tamaños y colores. Por eso BCNegra es dar con Raúl Argemí y Cristina Fallarás (que, siguen leyendo y, lo mejor de todo, escribiendo), con leyendas como Carlos Salem y talentazos como Carlos Zanón y Lorenzo Silva, maestros de la talla de Andreu Martín y compañeros a quienes uno lee casi todo el año y casi nunca puede ver en persona, como Diego Ameixeiras y Javier Abasolo.

Cristina Fallarás

BCNegra también es el encuentro con el entusiasmo y el cariño de Jokin Ibáñez y José Andrés Espelt y las charlas en las que descubres la cantidad de libros que aún no has leído, de películas que no has visto, de autores que aún no conoces.

Con Raúl Argemí y Diego Ameixeiras

Y la curiosidad, la simpatía de los lectores (como Ricard, como Marta, como Ester, como Jabi, como tantos otros y otras) que están indefectiblemente ahí leyendo y debatiendo sobre nuestro trabajo, justificando con su interés esta tarea nuestra de ablandar cada día el ladrillo a golpe de palabra.

José Andrés Espelt y Jokin Ibáñez

Y, por supuesto, también es la oportunidad de ver en persona a sus ídolos. Este año la estrella indiscutible fue Petros Márkaris, Premio Pepe Carvalho de esta edición, que paseó su humanidad y su sonrisa por Barcelona, permitiendo con paciencia infinita que sus admiradores lo asaltáramos como fans enloquecidas para agradecerle su obra y sacarnos fotos con él.

Con Correa e Ibáñez, asaltando a Petros Márkaris

De este año concreto, me llevo algunos recuerdos indelebles: las conversaciones en la cocina y la trastienda de Negra y Criminal (mientras hacía proselitismo del ron Aldea entre ollas de mejillones y botellas de vino), la cordialidad de Rosa Xabé, el encuentro (fugaz y dulce) con Anna Buill, la amabilidad de Montse Clavé y Paco Camarasa y, sobre todo, la hospitalidad y el afecto de Gloria Blanco y José Luis Ibáñez, que no solo hacen siempre que me sienta en familia sino que además ponen claridad en un mundo que a veces es confuso.

Ahora, en este lunes frío de febrero en el que Whitney Houston empieza ya a pudrirse y los fachas llaman demagogos a quienes se niegan a callarse, también recuerdo dos momentos de la semana pasada. El primero es público y conocido: Paco Camarasa leyendo la lista de los miembros del TS antes de cada una de las mesas del viernes, con el mismo tono y probablemente la misma intención con que hace más de cien años, Émile Zola gritó su célebre J’accuse!, haciéndonos sentir que tenía razón al leerla, que quienes han participado en esta fantochada dictada por los poderes fácticos no merecen participar en ningún foro democrático, que Garzón está siendo víctima del entramado de poder y corruptelas que quienes participamos en BCNegra denunciamos incesantemente con nuestro trabajo. El segundo, personal: ir en un tren leyendo Con el agua al cuello, de Petros Márkaris (concretamente un pasaje en el que Kostas Jaritos habla con unos jubilados que se manifiestan y se siente solidario con ellos) y elevar los ojos y leer en la portada del periódico que lee mi vecino de enfrente que el Parlamento Griego está a punto de dar un paso más en ese asalto a lo público que son las reformas impuestas a Grecia.

Hoy, 13 de febrero de 2012, este escritor pequeñito se ha levantado leyendo que finalmente esas medidas han sido aprobadas, que Garzón continúa condenado y Grecia arde. Y no puede evitar sentirse aún más pequeño y pensar en ese escritor grande que es Márkaris (cuyas obras están tan llenas de verdad) y preguntarse cuánto tardará en arder su propio país.








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