Cuidado de las flores

1 05 2009

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Aunque no es supersticioso, siente verdadero pánico, porque en la vida se dan casualidades llamativas: cada vez que regaló flores a una mujer amada, ésta dejó de sentir amor por él justo el día en que esa flor se marchitó. La solución a un problema de estas características podría resultar groseramente sencilla: abstenerse de hacer tales regalos a su pareja.

Sí, pero ¿cómo esquivar cumpleaños, sanvalentines, sanjordis, peticiones tácitas con la mirada cuando una vendedora de rosas china pulula alrededor de la mesa en el restaurante donde se está celebrando la velada más hermosa?

Por eso está aterrado. Ahora, a punto de cumplirse el segundo año de sus relaciones con Andrea, ella, después de que él le hable de la posibilidad de vivir juntos, le ha expresado sus reticencias, aludiendo a una supuesta ausencia de pasión por su parte, poniendo como ejemplo el hecho de que nunca haya tenido un detalle en forma vegetal.

Desesperado, intenta una torpe maniobra: acude a su cita de aniversario con una orquídea de papel, fingiendo que se trata de una íntima ocurrencia, de una broma secreta entre ellos. Andrea finge reírla, pero no consigue ocultar del todo su desilusión.

Esa noche, con el cálido cuerpo desnudo de Andrea contra el suyo, no consigue conciliar el sueño. Con dedos melancólicos recorre su piel provocando algún suspiro y aprovecha que ella se vuelve para olerle el cabello, acaso por última vez.

A primera hora de la mañana, entra en la floristería más exclusiva de la ciudad y compra una orquídea, rogando al destino que Andrea sea capaz de hacerla sobrevivir.

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Repartición de bienes

13 03 2009
Man Ray: "En pensant"

Man Ray: "En pensant"

Los pasos torcidos. El vino derramado. Los besos mustios. Las palabras como armas blancas. Las caricias truncadas. Las sonrisas marchitas. Los tedios comunes. Los onanismos respectivos. El semen puntual. Las burocráticas angustias. Las conveniencias periódicas. El dentífrico agotado. Las aspirinas y el bicarbonato. Las listas para hacer la compra. Los días para hacer el tonto. Los oídos indiferentes. Las promesas insatisfechas. Los hijos temidos. El horror de las flores. Las cenas con tu madre, con la mía. Las ebriedades obligatorias. Las sobriedades arbitrarias. Las alegrías contingentes. Las abulias eternas de las tardes de domingo. La lluvia tras la ventana.

Todo eso es tuyo. Para ti. Para siempre.

Yo me llevo el sabor de tu sexo. El olor de tu nuca. La explosión de tu rostro en el orgasmo. El póster de Man Ray.








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