Trabajos y días

3 06 2013

Ya lo decía Kavafis: “Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca, pide que tu camino sea largo”. También decía una prima mía, que lo bueno de viajar no es viajar, sino contarlo. Por eso saco un ratito a este lunes para contar aquí algunas de las cosas que he podido ver y hacer en los últimos días de la semana pasada.

Para empezar, el Día de Canarias tuve el honor y el placer de acompañar a Lorenzo Silva en la presentación de La marca del meridiano en la XXV Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria. Sí, La marca del meridiano es un Premio Planeta pero también, y ante todo, es una buena novela. Sobre crímenes y con intriga. Pero también sobre seres humanos, sobre ética. En ella, Bevilacqua cruza por fin esa simbólica marca del meridiano que separa el Este del Oeste; el pasado del presente; el bien del mal.

Con Leandro, Nisia, Lorenzo y La marca del meridiano en la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria

Con Leandro, Nisia, Lorenzo y La marca del meridiano en la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria. Foto: Rayco Cruz.

Al día siguiente, 31 de mayo, participé en la VIII mesa redonda sobre novela negra de la Feria del Libro de Bilbao. Tenía noticia de las organizadas otros años y he tenido mucha suerte de que la organización contara conmigo para esta ocasión. Como dicen en Meriendalibros, En la mesa, coordinada por Félix Linares intervinimos, como en los chistes, tres vascos, un francés y un canario: Jon Arretxe, Félix G. Modroño, Bernard Minier, José Javier Abasolo y el arriba firmante. Cinco autores, cinco tendencias diferentes dentro del amplio y diverso campo de lo negrocriminal (como lo denomina Paco Camarasa, el señor que más entiende de esto en este país).

Bilbao es una de esas ciudades que no necesitan que haga sol: su gente es tan cálida que su cariño abriga ya de sobra, como pude comprobar gracias, entre otros, al amigo Jokin Ibáñez, que no solo lo ha leído todo, sino que lo capta casi todo con su cámara de actividad incesante.

Foto: Jokin Ibáñez

Foto: Jokin Ibáñez

Y, hablando de calidez, ayer domingo, de nuevo en Gran Canaria, tuve un encuentro muy especial con los lectores en la Feria del Libro de Las Palmas. Comenzó con una lectura de algunos fragmentos de La estrategia del pequinés (y la proyección de algunas de las fotos de Presumiendo de lectores) y prosiguió con sendas firmas en las casetas de Información de la feria y de la Librería Sinopsis. Por supuesto, la mañana dio para mucho, sobre todo en la sesión de firmas, en la que me encontré con viejos y nuevos amigos, con contactos hasta ahora virtuales, con familias que comparten el interés por la literatura y hasta con un lector que me odia cariñosamente, porque compartimos nombre y apellido y se pasa la vida aclarando que no somos la misma persona.

Foto: Thalía Rodríguez

Foto: Thalía Rodríguez

Eso, unido a los fortuitos y gratos encuentros que uno tiene siempre en la Feria del Libro (y siempre coincide uno con gentes de mal vivir como José Luis Correa, Leandro Pinto, Rayco Cruz, José A. Luján, Melu Vallejo y otros guerrilleros de la palabra), al solajero reinante y la cerveza helada de los chiringuitos, me procuró una jornada de esas que te guardas en el corazón para recordarlas en los momentos malos y constatar que siempre hay luz entre las sombras.

(Aunque, ahora que no nos oye nadie, si no fuera por Thalía Rodríguez, que me acompaña o me aguanta las ausencias y que está siempre ahí salpicándolo todo de vida, las cosas no serían jamás tan lindas como son).

Firmando una hora antes de la firma. Foto: Javier Guerra Juiz

Firmando una hora antes de la firma. Foto: Javier Guerra Juiz

En fin, ya de retorno a Ítaca, preparando talleres y conspirando para nuevos viajes (dentro de poco hay uno a Fuerteventura y luego, muy seguido, otro a Madrid, para participar en la Feria del Libro de allí), aprovecho para parar un momento y contarlo aquí, que es para lo que, a fin de cuentas, viaja uno, por fuera o en su propia casa.





Pretérito des-perfecto

8 09 2011

 

(coescrito con Thalía Rodríguez)

Le gustaba saltarse los discos en rojo.








A %d blogueros les gusta esto: