Relojero

17 04 2009
Remedios Varo: Relojes

Remedios Varo

 

En un anónimo taller de Brooklyn hay un hombre intentando reparar un reloj. Anciano y minucioso, el relojero se inclina sobre el estropeado mecanismo, ajeno a la importancia de su labor.

Detectado el problema (la fractura de una ruedecilla dentada), el relojero se pregunta ahora cómo solucionarlo, ya que no dispone de repuesto para la pieza, fabricada hace al menos cuarenta años por una empresa que ya no existe. Revuelve sus cajones, buscando algún objeto similar que pueda sustituir a la pieza fracturada, y, finalmente, encuentra algo que podría servir. Es una rueda parecida, perteneciente a una vieja leontina, aunque quizá sea demasiado grande para encajar adecuadamente. Tras mucho meditarlo, decide que no hay salida. Monta la rueda en el mecanismo y da cuerda al reloj. Después de funcionar durante unos segundos, la nueva pieza rompe los dientes del mecanismo central. El reloj se ha parado definitivamente. 

El relojero ignora que justo cuando el reloj comenzó a pararse, una mujer berlinesa de mediana edad empezó a notar un agudo dolor en el pecho. Ignora que el día en que el propietario del reloj detectó su mal funcionamiento, la mujer de Berlín acudió a su médico, que diagnosticó una preocupante afección cardiaca y recomendó una arriesgada operación quirúrgica. Ignora que, en el mismo instante en que el reloj le fue entregado para su reparación, la mujer firmó la hoja de ingreso en el hospital donde sería sometida la cirugía.

Quizá por eso no ve nada de especial en empaquetar las piezas en una bolsa de papel en la que escribe el nombre del propietario y la palabra “Irreparable”, con una mano que empieza a sentir la horrible nada de una apoplejía tan solo unos segundos después, justo en el instante en que un viejo reloj de pulsera cae al suelo en una gélida calle de Helsinki.

 


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5 responses

17 04 2009
Belkys

Cada día mi alegría se alimenta y crece. El taller, las recomendaciones, cada enseñanza sobre el estilo dada con verdadero estilo( y muy buen sentido del humor). Buen relato profe, magnífico regalo para el comienzo de otro fin de semana. Espero que esa musa se asome también por mis predios.Un abrazo

17 04 2009
Alexis Ravelo

Favor que usted me hace, Belkys. En cuanto a las musas, son más útiles las mesas. jejejejejejejejeje
Un abrazote y buen fin de semana.

17 04 2009
Kepa Hernando

Mismo tema, menos magia… en todos los sentidos: http://correrescosadecobardes.blogspot.com/2009/04/solo-me-tropece.html
Muy bueno, profe.

18 04 2009
Aryán

SOLSTICIO

Aquel día, tras ahogar todos los relojes de la casa en la bañera, se cortó las manos. Pero ya era tarde. Ya habían adelantado la hora en su hemisferio.

También le dejo mis saludos, profe

20 04 2009
César Socorro

Muy bueno, profe. De mayor quiero ser como tu (aunque si es posible con más pelo, jejejejejeje). Hasta el martes.

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