Una novela nutritiva

25 05 2013

Abandonadito tenía Ceremonias. Y abandonadita tenía también La Buena Letra. Son épocas de trabajo, de muchos viajes, de hoteles en los que no hay buena conexión a Internet, te falta tu biblioteca para consultar citas o no hay tiempo de sentarse a escribir. Aunque también son días de debate y reflexión sobre el oficio, de conocimiento de nuevos textos y nuevos autores y autoras, de pequeños y grandes descubrimientos.

Por ejemplo, la semana pasada estuve por Tenerife, en las VII Jornadas de Novela Negra de Arona, que estos años estaban dedicadas a la narrativa negrofemenina. Y allí, entre libros de Rosa Ribas, Patricia Highsmith, Susana Hernández y Cristina Fallarás se habló de este libro que te traigo hoy, publicado por Ediciones Amargord en su colección Negra, Urbana y Canalla, dirigida por Carlos Salem, una pequeña joyita policíaco-culinaria que se titula El Chef ha muerto y que fue la primera novela de la narradosta y periodista Yanet Acosta.

El Chef ha muerto, de Yanet Acosta, Madrid, Amargord, 211 páginas.

El Chef ha muerto, de Yanet Acosta, Madrid, Amargord, 211 páginas.

Probablemente por culpa de Vázquez Montalbán, en la novela negra mediterránea y atlántica (frente a la centroeuropea, la nórdica y la anglosajona), los personajes no paran de comer. Es un lugar común que en cada entrega de serie, los protas se ceben con platos locales de los sitios en los que investigan. A veces, el autor tiene conocimientos más o menos refinados sobre carnes, vinos, aceites o pescados. Otras, en cambio, se limitan a dar cuenta de recetas o caldos locales. En unas y otras ocasiones la gastronomía es más una nota de color, una excusa para hacer guiños más o menos explícitos, y un medio para dar corporeidad a unos personajes que siempre corren el riesgo de convertirse en marionetas sin alma si no evidenciamos sus funciones corporales. Esto se ha vuelto tan común que en algunos autores resulta burocrático y aburre. Confieso que en muchas ocasiones, yo me salto la comida, porque no me aporta nada: ni calorías ni literatura.

En El Chef ha muerto la cosa va bastante más allá y con grandes beneficios para el lector, porque, como ya nos indica su título, la gastronomía no es algo que pase por allí y decore más o menos anecdóticamente, sino que es el leit motiv central del argumento.

Es una novela negra con muerto al principio. Y el muerto es el mejor chef del mundo, que ha fallecido en Corea. Se ha tragado un pulpo vivo y se ha asfixiado. El mundo gastronómico está consternado. También lo está la agencia de seguros del chef, que debe averiguar si se trata de un homicidio, un suicidio o un accidente laboral. Por eso el asunto acaba llegando a las manos de Ven Cabreira para que averigüe si hay que pagar indemnización o no. ¿Quién es Ven Cabreira? Pues Ven Cabreira es un antiguo agente del CESID que, entre otras cosas, fue enviado en su momento a EEUU como enlace con la CIA. Su aventura americana consistió, principalmente, en repartir perritos calientes en la central de la agencia yanqui. Ahora Ven para por Montera, hace trabajos para el Jeta, un antiguo compañero que tiene una agencia de investigación, y comparte su vida, sus latas de fabada y sus botes de Nesquic con un gato, única compañía en un pisito proletario que alberga su colección de Barbies. Sí, Ven Cabreira colecciona Barbies porque eran la pasión de su difunta y esas muñecas son lo único que le queda de ella. Hay otro rasgo muy peculiar en Cabreira: padece ageusia, un trastorno que le impide captar ningún sabor. Y este investigador que colecciona Barbies, es adicto al White Horse (de hecho, no conoce la diferencia entre un malta y un blended) y a quien le saben igual la fabada y una gamba de Huelva, es quien tiene que internarse en el selecto mundo de la alta gastronomía y contarnos su cara B: la de las rivalidades, los enfrentamientos entre tendencias, los críticos engreídos, los negocios sumergidos y el miedo al fracaso que se esconde tras los menús de cinco platos y los experimentos gastronómicos.

Hay otros dos personajes muy interesantes que compiten en protagonismo con Ven. Uno es Lucy Belda, una periodista gastronómica que también es de gato, de vivir sola y de empinar el codo, aunque ella es mucho más sofisticada y tiene muy buen gusto (no solo para la comida). El otro personaje es Linda Meyer, de quien no voy a explicar nada para no destripar algunos de los mejores momentos de la novela. Solo avisaré de que no hay que despistarse con ella, porque da muchísimo juego y, lo digo desde ya, se ganará casi inmediatamente las simpatías de cualquier lector.

Ellos, Cabreira, Belda y Meyer, son las tres patas de este hermoso artefacto que es El Chef ha muerto, una novela rápida y por momentos hilarante, de frase corta y elipsis bien manejada, que enseguida, casi desde las primeras páginas, se convierte en una sátira cruel y muy divertida sobre ese baile de egos y de cifras que es la alta gastronomía, pero  que, no obstante, es también una historia muy tierna sobre humanos que siguen buscando la belleza, la libertad y el amor en medio de toda esa frivolidad.

Yanet Acosta lleva muchos años en Madrid, pero nació en Garachico, en 1975. Es periodista, especializada en gastronomía y nutrición, sobre lo cual ha escrito para El Mundo y Público, aparte de trabajar como redactora para la Agencia EFE. Además de muchos textos académicos, ha escrito series de reportajes sobre sus viajes, porque se ha pateado medio mundo probando todo tipo de platos (incluidos pulpos vivos). No puedes dejar de visitar su blog, donde fusiona literatura y cocina con la misma soltura que en la novela. Está a punto de lanzar un libro de cuentos, Noches sin sexo, mientras trabaja (espero) en una nueva novela con el mismo personaje de Ven Cabreira. Porque Ven Cabreira me parece un personaje digno de una serie, con sus modales cutres, sus excentricidades, su sarcasmo y su tierna soledad.

Mientras tanto, para esta semana, la recomendación es esta: El Chef ha muerto, de Yanet Acosta, editada por Amargord, 311 páginas de verdadera pesadilla en la cocina.


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3 responses

25 05 2013
Paula Nogales (@paula_canarias)

Qué bueno que viniste, qué gusto en verte (como decían los doblajes de los telefilms en los años 70…).
Lo de tragarse un pulpo vivo me ha dejado mala.
Besos.

26 05 2013
Alexis Ravelo

Peligrosísimo, me crea.

27 05 2013
Yanet Acosta

Reblogueó esto en El Chef ha muertoy comentado:
¡Una reseña que alimenta!

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