La pluma del arcángel, Ximénez contra la tolerancia

3 11 2013

[Después de un paréntesis forzoso, dictado por algunas agradables obligaciones, vuelve La Buena Letra. Si quieres escuchar el podcast, con entrevista al autor incluida, solo has de hacer clic aquí]

La pluma del arcángel, de Carlos Álvarez. Hora Antes Editorial, 220 páginas

La pluma del arcángel, de Carlos Álvarez. Hora Antes Editorial, 220 páginas

En 2000 Alfaguara editó La pluma del arcángel, de Carlos Álvarez, una novela que había obtenido el Premio Benito Pérez Armas. Aquella edición se agotó pronto y esta historia ambientada en la Gran Canaria de 1520 ha permanecido descatalogada hasta este mismo mes, cuando Hora Antes ha vuelto a publicarla. Ocasión feliz, pues se trata, en mi opinión, de una de las mejores novelas históricas escritas en Canarias en las últimas décadas.

El asunto: a la isla de Canaria llega un nuevo inquisidor, Fernán Ximénez, un tipo austero, ambicioso, intransigente y amargado. Y esa llegada va a desordenar todos los muebles en la incipiente, heterodoxa y próspera sociedad isleña, en la que conviven en armonía cristianos nuevos y viejos, amancebados y prostitutas, aventureros y librepensadores, lejos de la alargada mano del Santo Oficio, en lo que es parte de la primera colonia española en ultramar.

A ese mundo diferente y tolerante, ese experimento social en el que conviven tantas culturas y formas de vivir, llega Ximénez con sus ínfulas y su intolerancia, para amargarle la vida a todo Dios: a Martín Toscano, judío converso que había venido a Canarias precisamente huyendo de Ximénez (que también es mala pata); a la vieja Farfana, hechicera, alcahueta y prostituta a sus horas; al teniente Múxica, mujeriego y valiente; o al mismísimo Diego de Herrera, el gobernador civil, con quien, desde el comienzo, el inquisidor entablará una la discordia que estallará necesariamente en un enfrentamiento entre la justicia civil y la eclesiástica.

Este conflicto es la espina dorsal de esta novela que, aunque breve, es populosa en personaje, tramas y subtramas, en historias dentro de historias, que entran con naturalidad en ella: cuentos de piratas; engaños tramados por alcahuetas y sirvientes (en divertidísimos guiños a la novela picaresca);  historias de tesoros ocultos y apariciones del Diablo, de aventuras bélicas pero también de faldas, y muchos pasajes erótico-festivos, en los que no se salvan ni las cabras. Y, sobre todo, hay personajes, de todas las procedencias y clases sociales (aparte de los mencionados, están el pescador Antón Carreño, el pregonero Nemesio Quiroga, Alonso de las Hijas y el mismísimo Cairasco de Figueroa, a través de cuya mirada se hace la luz sobre muchos de los aparentes misterios que se suceden en la novela). Todo eso la convierte en un prisma en el cual vemos los muchos colores de una sociedad de una riqueza inabarcable, que se abre a la modernidad, amenazada por el oscurantismo y la intolerancia medievales que se ciernen sobre ella y que Ximénez personifica.

Una novela histórica es aquella que, como quiso Walter Scott, indaga en el pasado sobre preguntas que afectan al presente, en una ficción verosímil en la que, junto a personajes históricos, aparecen otros surgidos de la imaginación del autor. No puede ser nunca (como sucede con cierta frecuencia) una colección de datos eruditos ni una sucesión de diálogos que se tornan artificiosos e increíbles porque intentan demostrar el esfuerzo que ha hecho su autor al documentarse (la documentación en una novela es como los efectos especiales en el cine: si está bien hecha, no se nota).  La novela histórica en y sobre Canarias ha conocido muy pocos títulos de interés, pues muy pocos han sido los autores que la han cultivado con acierto. Carlos Álvarez es uno de ellos. Conoce muy bien el oficio y sabe contar historias sin que los datos eruditos, la excesiva información estorbe el estilo, los diálogos o, en fin, las sucesión de estaciones del nudo, que son las cosas que hacen que un lector de novelas disfrute de la literatura.

A La pluma del arcángel le seguiría (años después) La Señora, Beatriz de Bobadilla, Señora de Gomera y Fierro, de la que ya se habló aquí, otro título estupendo para entender de dónde venimos y, acaso, adónde vamos. Ambos libros se leen muy bien juntos, aunque la anécdota y el periodo que abarca la segunda sean más amplios.

Carlos Álvarez es muy conocido también por sus libros criminales (Negra hora menos y Si le digo le engaño) y sus trabajos cinematográficos (fue guionista de Mararía y de Ciudadano Negrín, codirigiendo esta última), y aunque leonés, siempre ha estado muy vinculado a la vida cultural de las Islas. De hecho, él mismo bromea con el hecho de que “habla godo, pero escribe en canario”.

En cualquier caso, La pluma del arcángel es una excusa estupenda para iniciarse en su obra o proseguir frecuentándola, porque es uno de esos libros que nos gustan: para leer rápido y pensar despacio.

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Vaya semanita que te espera

27 11 2012

“Luego me dirás que aquí nunca pasa nada”, acabo de soltarle a Eladio Monroy. Él se ha quedado un momento mirándome de perfil, como los loros, y ha continuado leyendo esos folletos que acabo de pasarle. Supongo que intenta ordenar la información, organizarse la agenda, calcular cómo va a compaginar todos esas actividades, a las que le apetece ir, con las citas que tenía ya apalabradas para esta semana, porque le debe una cena al Chapi y al Dudú, que le acaban de preparar a Naranjito para pasar la ITV, y además había quedado en ir al Monopol con Gloria para ver una peli francesa. Ahora a la Gloria le ha dado por el cine francés y Monroy se deja arrastrar al cine, siempre que la peli no sea de Eric Rohmer, que para ver pelis de ese tío, prefiere el vídeo de la boda de la hija de Matías, que por lo menos siempre saca una birra y una lata de berberechos.

-A ver si me aclaro: lo de Pepa Aurora es mañana, ¿no?

Le digo que así es. Mañana miércoles, a las ocho de la tarde, en el Club La Provincia (antiguo Club Prensa Canaria), se presenta un libro que ya tengo yo en casa, porque se lo robé a Gloria en un despiste: Literatura infantil y juvenil en Canarias.

El libro lleva el subtítulo “Apuntes para una historia” y, precisamente, eso es lo que es: un repaso a la literatura destinada a los más menudos en las Islas, desde los romances y estrofas que recitaban en las escuelas de la posguerra hasta los autores que han surgido en la última década. Pero este repaso ha sido realizado nada menos que por Pepa Aurora, maestra, escritora y cuentacuentos que lleva toda la vida entregada a esos tres oficios y, por tanto, los conoce como las líneas de sus manos.

Eladio asiente y yo puedo leer en su rostro que ya está seguro de ir mañana al Club Prensa (como él lo sigue llamando). Además, solo tiene que bajar a la calle y doblar la esquina, así que trabajo no le costará. Pienso que piensa eso, pero en realidad ya está pensando en el jueves.

El jueves 29 de noviembre, esto es, pasado mañana, en el Museo Domingo Rivero, Rafael Franquelo presenta Amador Onuba en Valladolid.

A Monroy los ojos se le espantan: “Carajo, ¡Rafael Franquelo! Dieciocho los ojos…”.
Y es que sí, yo también me llevé una sorpresa al enterarme, porque hacía mucho que no sabía de él. Sé que Monroy no va a perdérselo. Además, el Museo Domingo Rivero está en la mismísima calle Torres, en el número 10, y el acto es a las ocho de la tarde, como el de mañana. “Pasas a recoger a Gloria por la librería, te la llevas a la presentación y, cuando termine, puedes ir a la última sesión del cine”, le digo, adivinándole el pensamiento.

-Inútil eres e inútil vas a seguir siendo toda la vida -me dice a modo de respuesta-, pero para organizarme la tarde te das maña. Ahora: con lo del viernes tenemos un problemón.

Y, es cierto: el viernes 30 de noviembre, tenemos un problemón, porque se nos mezclan dos cosas: la Noche Bohemia de Schamann y la presentación del nuevo libro de Santiago Gil.

Santiago Gil presenta su última novela en Ámbito Cultural, a las 19:30. Lo nuevo de Gil se titula Yo debería estar muerto.

“¿Es la autobiografía de algún directivo de Bankia?”, me pregunta Monroy. No pienso ni contestarle, porque, además, sé que lo hace por joder, que no se pierde nada de lo que publica Santiago y que, seguramente, me pondrá los cuernos el viernes y se irá para Mesa y López después de pasarse por Schamann por cumplir, como en los velatorios. Lo sé porque, después de releer la información sobre el evento del viernes, dictamina:

-Chacho, lo de Schamann es un trifostio de nombres y de horarios.

Ahí no le puedo quitar la razón. En la Noche Bohemia de Schamann, el viernes, intervendremos muchos y hasta la medianoche.

La cosa será en el número 43 de la calle Pedro Infinito, y empezará a las 18:00, con un encuentro con Susy Alvarado y José Luis Correa. No se trata de la típica mesa redonda que al final resulta ser cuadrada, sino de una reunión informal y abierta con los lectores.

Luego, a las 20:30 será “Entorno a Galdós, en torno a Galdós”, el taller, impartido por Carlos Álvarez, y que durará hasta las 22:30.

-¿Y a este taller puede ir cualquiera? -me pregunta Monroy.

Le respondo que hay una inscripción previa, que hay un cupo de 20 talleristas, que hay que apuntarse antes del jueves enviando un correo a tallerliterario@schamannbohemia.es.

Por último, después de este taller, habrá un último encuentro con lectores que durará hasta medianoche (y que, conociéndome como me conozco al personal, puede que se prolongue en algún bar que dé cerveza fresquita). Ahí estaremos Alicia Llarena (de quien Eladio opina que es una de las cabecitas mejor amuebladas que hay por estos pagos), Carlos Álvarez y yo mismo, reuniéndonos con los lectores que podrán preguntar, opinar o, incluso, llegado el caso, ponernos a parir, si les apetece.  Vamos, que, como diría Monroy, echaremos un ratito y unas parrafiadas y, si se tercia, unos enyesques, que no todo va a ser darle a la sinhueso.

Monroy hace sus cálculos.

-La verdad es que puedo bajar a lo de Santiago Gil y luego subir para oír a Alicia.

Ahora sí que le pongo morros. ¿De modo que no vale la pena subirse a Schamann para oírnos a Carlos y a mí?

-Carajo, Ravelo, no te me pongas prima donna, que te tengo muy catao. Al flaco Álvarez y a ti los tengo muy oídos: que si la novela negra, que si la corrupción, que si Chandler y que si Jim Thompson. Está bien, pero para un ratito. Además, ¿tú sobre qué carajo piensas hablar?

-¿Sobre qué va a ser? Sobre ti, melón. Pensaba hablar Sobre ti y sobre cómo ves la ciudad.

-Pues eso.

Monroy visto por Montecruz





Nuestra maquiavélica señora

15 09 2012

Una primicia: La Señora. Beatriz de Bobadilla, señora de Gomera y Fierro, la nueva novela de Carlos Álvarez, tan calentita y tan recién salida del horno que aún ni siquiera ha sido presentada en sociedad.

De hecho, es tan reciente que aún no existen imágenes promocionales de la portada, así que me llevé a La Señora de paseo y salió esto:

La Señora. Beatriz de Bobadilla, Señora de Gomera y Fierro, de Carlos Álvarez. Hora Antes Editorial, 421 páginas.

La Señora es una novela histórica en torno a Beatriz de Bobadilla y Ossorio, una de las mujeres más singulares y controvertidas de su época, llamada en la corte de los Reyes Católicos La cazadora, porque era hija del cazador del Rey, y en la Gomera La Dama Sangrienta, por la crueldad de la que hizo gala en algunas ocasiones. Beatriz de Bobadilla, que estuvo casada con Hernán Peraza y con Alonso Fernández de Lugo, pero a quien también se atribuyeron relaciones con Cristóbal Colón o el mismísimo Fernando el Católico. De hecho, parece ser que Isabel la Católica la hizo casarse con Hernán Peraza, señor de Gomera y Fierro (que estaba en la Corte para explicar la muerte de Juan Rejón a manos de sus hombres) fue para alejarla del rey de Aragón, porque parece que Fernando, tratándose de mujeres, no es que fuera muy católico que digamos.

En torno a la biografía de esta mujer polémica, hermosa e inteligente, pero también muy cruel en el gobierno de la Gomera, Álvarez nos hace asistir a acontecimientos cruciales de esa época. En ese momento, la figura de Beatriz de Bobadilla está en todos lados: en la rebelión de los gomeros (recuerda a Iballa, a Hautacuperche, a Ajejiles); en la represión de ese levantamiento, crudelísima, por parte de Pedro de Vera; en la conquista de La Palma y Tenerife, que cofinanció e, incluso, en los viajes de Colón a las Indias, ya que en eso jugó, al parecer, un papel crucial.

A estos sucesos históricos vamos asistiendo a través de un argumento central: el de las intrigas en torno al sostenimiento del señorío sobre Gomera y Fierro, que en realidad, muerto Hernán Peraza, corresponde a su hijo, pero que ella defiende a toda costa frente a la familia de los Herrera y los Peraza, quienes mandan en Lanzarote y Fuerteventura y quieren despojarla de todos sus poderes, legalmente o por la fuerza.

Así que tenemos Historia, envenenamientos, intrigas, amores y guerras, además de viajes por todo el Archipiélago, por Berbería y diferentes lugares de la Península, ya que los personajes se mueven en ocasiones siguiendo a la Corte y pasan por Sevilla, Medina del Campo, Santa Fe o Granada.

Y, junto a personajes reales (los Reyes Católicos, Antonio de Lebrixa, los Peraza o Alonso Fernández de Lugo) hay otros que van a compartir protagonismo con Beatriz y que son, en mi opinión, quienes ponen la sal al asunto: como Martín Ralón, un preceptor traído de la Península a través del cual vamos a vivir el asombro que debían sentir quienes llegaban aquí en esa época; Bernardo, un joven escribiente canario que va a vivir la experiencia contraria, la de ir a la Corte después de haber pasado toda la vida en la Gomera o Severiana, una anciana gomera que conserva la sabiduría de los aborígenes y hace a medias de curandera, a medias de consejera de todo el que se le pone por delante.

Aunque es muy conocido por sus novelas negras (Si le digo le engaño, que es del año pasado, sigue ganando lectores), La Señora no es la primera novela histórica de Carlos Álvarez, que, allá por el año 2000 obtuvo el Premio Benito Pérez Armas por La pluma del Arcángel, una novela cortita y divertidísima sobre la llegada del inquisidor Fernán Ximénez a Gran Canaria en el Siglo XVI.

En La Señora se nos va unos añitos hacia atrás, a finales del XV, el argumento es muchísimo más complejo y abarca un periodo más amplio. Pero la verdad es que el libro se lee de un tirón y, mientras aprendemos o recordamos muchas cosas sobre nuestros orígenes, nos lo pasamos pipa con esta historia de intrigas, batallas y traiciones en la que se nos cuenta la conquista de Canarias y también cómo Canarias conquistó a quienes vinieron a dominarla, porque acabaron todos ligados para siempre a ellas. Muy útil, además, para foráneos que quieran aprender algo más sobre las Islas, sobre su historia y algunas de sus costumbres. Así pues, la recomendación de esta semana es esta (y recuerden que fuimos los primeros en mencionarla): La Señora. Beatriz de Bobadilla, Señora de Gomera y Fierro, de Carlos Álvarez, publicada por Hora Antes Editorial, 421 páginas de buena novela histórica.

(Todo esto lo dije ayer en La buena letra, el espacio con el que, junto a La Butaca, de Junior, ocupamos la última parte del Hoy por Hoy de Ser Las Palmas. En esta temporada, hemos introducido algunas modificaciones, como la de desrecomendar un libro. Si te lo perdiste, pincha aquí).





De aquellas transiciones estos lodos en Crímenes Ejemplares 2012

6 03 2012

Arranca Crímenes Ejemplares 2012. Y lo hace (nada menos) con una conferencia de Carlos Álvarez sobre Canarias en la novela negra de la Transición Española, titulada De aquella transiciones estos lodos. La cita es este jueves, 8 de marzo, a las 19:30, en la Sala de Actos Manuel Padorno, de la Biblioteca Pública del Estado en Las Palmas.

Álvarez nació en 1957 en Navaleno, un pueblo de Soria, se crió en León y hace años que vive en Canarias. Se dedica al periodismo y a escribir guiones para audiovisuales. Con La pluma del arcángel (2000) obtuvo el Premio de Novela Benito Pérez Armas y con el libro de relatos Negra hora menos (1990), el Premio de Narrativa Santa Cruz de Tenerife. Autor, junto a Antonio J. Betancor, del guión de la película Mararía (1998). Guionista y director, junto a Sigfrid Monleón e Imanol Uribe, de la película documental Ciudadano Negrín (2010). Su novela más reciente es Si le digo le engaño (100 kilos a la deriva para salir de la crisis), publicada por Hora Antes Editorial.

Escuchar a Carlos Álvarez siempre es un placer. En primer lugar, porque es un pozo de erudición (de hecho, en esta charla, además de los autores eminentes, se referirá a alguno que va a interesarte descubrir). Last but not least, porque su voz y su forma de hablar le convierten en un verdadero encantador de serpientes, como han comprobado quienes han tenido la suerte de asistir a sus lecturas públicas.

Eso sí, si no quieres esperar hasta el jueves, hoy mismo, a las 18:00, comienza la programación especial que los Martes de Cine han preparado para este mes.

La película de la semana es Shutter Island, una película del gran Martin Scorsese, basada en la novela homónima del no menos grande Dennis Lehane, de quien ya se han adaptado otras cosas estupendas, como Desapareció una noche (Gone, Baby, Gone) y Mystic River.

Fíjate: cine del bueno, gratis, en pantalla grande, sin anuncios y con calidad, no como esos cochambrosos screeners grabados con el móvil en los que no paras de oír toses y gente masticando papas fritas.

Así que ya sabes: comienza Crímenes Ejemplares 2012. Hoy peli, Shutter Island; el jueves, conferencia, De aquellas transiciones estos lodos, con Carlos Álvarez. Cuéntaselo a los amigos, para que sepan que siempre te enteras primero que nadie de estas cosas.





Crímenes Ejemplares 2012

28 02 2012

Sí, leemos novela negra, hablamos sobre novela negra, asistimos a encuentros de novela negra, participamos en clubes de novela negra e, incluso, algunos, nos arriesgamos a escribir novela negra.

Pero el fenómeno tiene ya su historia y, además, es amplio, diverso. Abarca prácticamente todas las latitudes e, incluso en su centro de ebullición, hay algunos aspectos que se nos escapan.

Si no sabes quién es el comisario Bernal, si Márkaris te suena solo a jugador de fútbol, si crees que Yasmina Khadra es una modelo exótica y que Thompson es únicamente una marca de metralletas, puede que te apetezca pasar un buen rato y, de paso, rellenar algunas lagunas asistiendo al ciclo que estamos preparando:

Las conferencias del ciclo Crímenes Ejemplares 2012 tendrán lugar en la Sala Manuel Padorno de la Biblioteca Pública de Las Palmas (sí, es, la de la avenida Marítima, junto a la Estación de Guaguas), los jueves 8, 15, 22 y 29 de marzo, siempre a las 19:30.

Los ponentes somos cuatro sospechosos habituales, cada uno con sus filias y sus fobias y con diferentes pasiones y áreas de interés, pero todos con las mismas ganas de pasarlo bien charlando contigo sobre los libros que nos gustan.

El programa es el siguiente:

8 de marzo: De aquellas transiciones estos lodos. Canarias en la novela negra de la Transición. Por Carlos Álvarez.

15 de marzo: Trópico de Cáncer VS. Trópico de Capricornio. Novela negra europea. Por José Luis Correa.

22 de marzo: Malditos bastardos. Algunos chicos malos del noir. Por Alexis Ravelo

29 de marzo: Novela negra africana. Por Antonio Lozano.

Además de las conferencias, los martes de cine de la Biblioteca también se teñirán de negro  y puede que a lo largo de esos días demos alguna sorpresa.

La entrada es, por supuesto, gratuita, pero el aforo es limitado.

Así que ya sabes: Crímenes Ejemplares 2012. Los jueves 8 al 29 de marzo en la Biblioteca Pública del Estado en Las Palmas. 19:30. Avisado queda el personal. Y guerra avisada…





Un alijo, dos currantes, una novela

10 12 2011

Cuando hablan o escriben sobre el noir isleño, algunos críticos supuestamente bien informados se olvidan de incluir entre los primeros exploradores del género a Carlos Álvarez, este leonés nacido en Soria que ya llevaba unos años viviendo en Canarias cuando publicó Negra hora menos. Ese libro, Premio Ciudad de Santa Cruz en 1990, reunía 14 cuentos violentos que transcurrían en Tenerife y Gran Canaria y que tocaban, con pocos pelos en la lengua y la mala baba de rigor temas entonces tan procelosos como los GAL y el Sáhara.

No es de extrañar este desconocimiento: la memoria es injusta, los avatares editoriales lo son más y las modas del momento pueden llegar a impedirnos ver las cosas con cierta distancia.

Ahora, tras más de diez años de silencio editorial (desde que apareciera La pluma del arcángel, una novela histórica publicada por Alfaguara y que, en su momento, obtuvo el Premio Benito Pérez Armas), llega a las librerías convencionales y digitales (pues también será editada como libro electrónico) Si le digo le engaño, una novela rápida (más que corta) que lleva el ilustrativo subtítulo de 100 kilos a la deriva para salir de la crisis.

En ella se cuenta la historia de Kristo y Yeray, dos proletarios que una noche de pesca rescatan del mar dos fardos que contienen, cada uno, 50 kilos de cocaína de la mejor calidad. Kristo regenta un tugurio de barrio; Yeray es diseñador gráfico en un periódico que no paga las nóminas hace meses: son, como muchos otros, dos currantes en crisis a quienes, de pronto, les toca la lotería. Pero canjear el premio por su equivalente monetario es una tarea en la que se juegan la piel (por supuesto, cien kilos de farlopa siempre tienen algún dueño legítimo) y, sobre todo, el alma, pues la búsqueda del ascenso social en los límites de la legalidad sin vulnerar las propias convicciones morales es una tarea que requiere de las habilidades y la templanza de un neurocirujano. Con humor, con diálogos chispeantes, con rápidos giros, Álvarez nos cuenta esta historia gamberra que involucrará a camellos de barrio y mayoristas del narcotráfico; a polis pringados y políticos corruptos; a hijos de la oligarquía reconvertidos en intelectuales progres y a nuevos ricos que convierten en urbanizaciones los beneficios del narcotráfico. En suma, a la incongruente sociedad insular, reflejada en esta novela como en un espejo de aumento que no deja pasar desapercibidos ni una arruga ni una cicatriz ni un solo grano de pus.

Leo esta novela como se lee un regalo, un lienzo minucioso cuyo motivo es la propia casa en la que habito, la que veo todos los días, la que he creído conocer perfectamente hasta descubrir en la imagen los detalles de los cuales la cercanía no me había dejado percatarme. Por eso, quizá, aunque la novela esté salpicada de amables lugares y personajes reales (el artista y restaurador Fernando Alba; el Hotel Madrid, con Paco y Wladi, sus carismáticos propietarios; Francisco Melo, Junior y las terrazas de la plazoleta de Farray), son los otros lugares y personajes, los inventados (el restaurante Listán Negro, Antonio el Loco, Lucas Oramas o Tino Segovia), los que reconozco como más reales, más tangibles, más verosímiles, más conformadores de esta sociedad en la que habito y en la que hay cosas que apestan aunque nadie pueda denunciarlas con nombres y apellidos sin jugarse una querella.

Así pues, Si le digo le engaño, a pesar de su amenidad, a pesar de su breve extensión y su aparente levedad, trasciende la anécdota y constituye, finalmente, un mosaico fiel de una época y de una comunidad nimbadas de esos absurdos que los autores de guías turísticas denominan “contrastes”.

Si le digo le engaño. 100 kilos a la deriva para salir de la crisis es, además, el primer título de Hora Antes Editorial, un sello pequeño pero ambicioso que combinará el papel con el formato digital y que, sospecho, no podría haber comenzado su andadura de mejor manera.





La orquesta canalla

16 05 2011

Prosigue Música y Relatos en San Martín Centro de Cultura Contemporánea. Esta semana: La orquesta canalla, un viaje por la poesía de Bertolt Brecht y las obras que firmó con Kurt Weill. ¿Que no te suena? Alma de pollo: La ópera de los cuatro cuartos, Auge y caída de la ciudad de Mahagonny, y, por tanto, canciones como Mack The Knife, Balada de la mujer del soldado y Alabama Song. ¿Que sigue sin sonarte? El que fundó el teatro épico y escribió Madre coraje y sus hijos. ¿Tampoco? Pues vale: ese que dijo aquello de “Hay hombres que luchan un día y son buenos…”.  Aunque lo cierto es que hizo bastante más que eso. Si quieres conocer algo de ese bastante, este jueves, 19 de mayo, a las 19:45 puedes pasarte por San Martín (calle Ramón y Cajal número 1) y disfrutar de este concierto leído o lectura cantada. La entrada es libre pero sé puntual, porque el aforo es limitado.

En escena estarán Gonzalo Berzosa y Emérita Suárez, leyendo poemas y fragmentos de Brecht. Las intervenciones musicales correrán a cargo de Esther Suárez y Carlos Teja, desgranando un repertorio que, aunque es de los años treinta aún suena en las voces de Ute Lemper, Marilyn Manson, Elvis Costello o Nick Cave. Y, como locutor y maestro de ceremonias, estará allí el escritor, cineasta y periodista Carlos Álvarez. Cinco voces que yo en tu lugar no me perdería, pero, como siempre, tú verás lo que haces. Eso sí, luego no me vengas diciendo que no te avisé…








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